sábado, 11 de abril de 2009

Los dulces años de Lavyrle Spencer

Sinopsis:

Cuando Linnea llega a Alamo no imagina que aquel hombre irritado que la recibe en la estación de tren se convertirá en su gran amor. Con sólo dieciocho años, la vehemente y alegre Linnea es la nueva profesora y está decidida a conquistar un lugar en la familia que la albergaba, así como dentro de la comunidad. Theodore es un granjero de treinta y cuatro años que vive con su madre y su hijo de dieciséis años. Al igual que los demás granjeros, Teddy se ocupa fundamentalmente de la cosecha y cuando Linnea llega a vivir a su casa, se siente invadido e irritado porque la joven no respeta las reglas tácitas de la comunidad. Lentamente, en medio de las tareas cotidianas, surge entre ellos un amor profundo. Atemorizado por la diferencia de edad entre ambos, Teddy intenta alejarse de Linnea. Pero ella está dispuesta a aceptar el desafío porque sabe que él es su destino.
Opinión:
Todos y cada uno de los libros que leo de Lavyrle Spencer me dejan con una opresión en el pecho de la que me cuesta mucho trabajo recuperarme. Según cierro el libro me quedo mirando la contraportada sin ver nada... asimilando todo lo que he leído. Es difícil hacerlo porque ¡son tantas cosas! Los dulces años no es sólo una preciosa historia amor, es también la historia de las vidas de una comunidad y de todas y cada una de las personas que la componen. Sin sus vivencias, sus problemas, sus quehaceres cotidianos, sus penas, sus dichas y sus desdichas, no tendría sentido el libro, pues sería uno más.
Los dulces años es una historia que perfectamente pudo ser real. Se desarrolla en un pueblo de gentes sencillas donde su supervivencia depende del campo, del trabajo de sus propias manos, de la colaboración de toda la comunidad. Gentes que no tienen más aspiraciones que vivir cada día, trabajar, comer, dormir y de vez en cuando echarse unos bailes o unas partidas de cartas.
La historia transcurre entre los años 1917 y 1918. Linnea, una joven de 18 años, con su título de maestra recién conseguido y un montón de sueños de juventud debajo del brazo, llega al sencillo pueblo de Alamo. Theodore Westgaard es un granjero de 34 años, viudo, con un hijo de 16 años y una fallida historia de amor detrás. Él es el encargado de recibir al nuevo maestro y darle cobijo en su casa. Pero la que baja del tren es una jovencita. Ni ella halla el pueblo que imaginó, ni él al maestro capaz de bregar no sólo con la enseñanza de los alumnos de distintas edades, sino con todo lo que conlleva el cargo.
Desde el principio chocan, pero sienten una fuerte atracción. Ella, en su dulce juventud, no pone frenos a nada... él, desde su madurez, intenta reprimir sus sentimientos viendo problemas por todas partes: la diferencia de edad, sus diferentes niveles culturales, sus distintos estilos de vida. Al final el amor triunfa, claro, pero mientras tanto, la autora nos relata una preciosa, trabajada y difícil historia de vida.
He de decir que no me gustan los libros donde la diferencia de edad es tan acusada y la verdad es que lo empecé a leer con mucha reticencia, pero es que los libros de esta autora son mucho más que una simple historia de amor, son mucho, mucho, muchísimo más, y una vez que empiezas a leer ya no puedes parar. Con esa extraordinaria capacidad que tiene esta autora para "contar" y hacerte estar ahí, sentir el frío hasta los propios huesos, ver las caras de los personajes, oler sus ropas, sus casas, los campos... oír incluso las voces de los personajes, los trinos de los pájaros, los mugidos de las vacas, los relinchos de los caballos, el tañido de la campana... Palpar los miedos, las emociones más intensas, los sentimientos más profundos, la angustia... con todo eso y mucho más que no sé ni cómo explicarlo, Lavyrle Spencer consigue un maravilloso e inolvidable libro. De unos protagonistas sencillos, un entorno pobre y rural, unos secundarios insignificantes en su cotidianidad y el vivir del día a día, esta autora crea una obra maestra, pero es que claro, nadie como ella para retratar el alma de sus personajes, y son precisamente esas almas las que hablan y tejen la historia.
Durante su lectura, ha habido momentos es los que he tenido que cerrar el libro porque las emociones me podían. Sólo me pasa con los libros de esta autora. Nunca antes me había pasado. Me conmueven entera y me arrasan por dentro. Me oigo suspirando con congoja y me siento parte de las páginas de la novela. No sé qué más decir, ni sé cómo decirlo... Me siento incapaz de comunicar lo que este libro transmite, hay que leerlo y experimentarlo en la piel.
No es una novela romántica al uso, al menos para mí, pero si le pongo un 10 creo que me quedo corta.

5 comentarios:

rosamina dijo...

Ante todo, he descubierto a una escritora genial y un libro muy bien documentado, costumbrista, que describe perfectamente lo que debio ser la vida para aquellos colonos noruegos. Y en medio de todo eso, una HISTORIA DE AMOR: ella muy joven, llena de vitalidad; él, más mayor, sin esperanza ya de que la vida le brinde una segunda oportunidad. A pesar de todo, sus caminos se cruzan y el destino, tan caprichoso, hace que dos personas aparentemente tan diferentes queden unidas para siempre. Con escenas conmovedoras como las que ya habeis mencionado, la autora hace que seas testigo directo de su historia, de sus miradas, de sus silencios, de cómo el amor va haciendo mella en los dos sin que ninguno pueda evitarlo.

Pero a mi este libro me habla de muchísimas cosas, principalmente de amor y de esperanza, como no; pero también me habla de sufrimiento, de desolación, de pérdida, de épocas y de gentes que ya no volverán, de tierras lejanas, del dolor que trae consigo crecer, elegir, dejarte muchas cosas por el camino en ese proceso... de la vida misma, vaya. Y me ha traido a la memoria las palabras de aquel poeta inglés:

"aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba,
de la gloria de las flores,
no debemos afligirnos,
pues encontraremos fuerza
en el recuerdo..."

Gracias, muchas gracias por "animarme" a leerlo. Es un libro maravilloso.

Mencía dijo...

He leido Los dulces años y sólo de pensar en ella me estremezco. Es un canto a la vida, a la esperanza, a las raices, a la lucha por la supervivencia, a la familia, a la integración, a la superación, a la naturaleza, a la memoria de los que nos precedieron y por supuesto, y por encima de todo, al amor. Está tan llena de él, que cuando vuelves su última página, apenas puedes dejar escapar el suspiro que te nace de las entrañas y te eleva el alma.

Pero aviso, porque el que avisa no es traidor, es cruda y dura como la vida misma.

milady dijo...

Suscribo el entusiasmo que despierta esta novela, también que me parece una historia de amor preciosa, maravillosamente ambientada, enorme en su simplicidad, en sus personajes, en sus paisajes; me atrapó de tal manera que me dieron las cuatro de la madrugada leyéndola y sólo la dejé cuando ya se me cruzaban los ojos...
Tengo que confesar sin embargo que al principio tuve mis dudas, la descripción de Theodore me echó para atrás, no lograba imaginármelo atractivo, ya sé que el aspecto físico no es determinante, pero al pobre Teddy (vaya con el diminutivo...) lo veía gordo, viejuno, con esos dedos choriceros (por dios!) y no era capaz de visualizarlo; poco a poco ( menos mal) la cosa fue mejorando y acabas enamorada de él sin remedio; a ella me costó menos quererla, aunque por el hecho de tener sólo 18 añitos se me hacía raro que fuese tan sensata, claro que eran otros tiempos cuando la gente maduraba antes;mientras la leía no paraba de encontrar similitudes entre esta historia y "En Tierras lejanas" de Sara Donati, la protagonista también llega de un lugar diferente para ejercer como maestra, el protagonista pertenece a una cultura y a un estrato social distintos, la ambientación es minuciosa y los secundarios son encantadores, el amor golpea sin reparar en todas estas diferencias, y la época de los pioneros en el oeste americano-canadiense está tan bien descrita como la vida de esta comunidad noruega.

Julia T. dijo...

La verdad, me senti igual. Fue, simplemente, mganifico, maravilloso
Te pido porfavor que si pudieses decirme algun nombre de libros que te parecieron igual de emocionantes porfavor mandame un mensaje, me encantariiia leerlos. Gracias por todo y por todas las criticas, me han servido de mucho :)

Irdala dijo...

Julia, cualquier libro de Lavyrle Spencer te deja la misma sensación. Prueba con Maravilla, por ejemplo.
Si no has leído a Judith McNaught, te recomiendo Perfecta o Paraíso robado.
Saludos.