martes, 1 de junio de 2010

Luna Comanche de Catherine Anderson

Aunque nunca ha prestado demasiado atención a la antigua profecía, según la que se presagia que llegará una mujer de cabello dorado que marcará tanto el destino tanto de su raza como el suyo propio, Hunter no puede ignorarla el día que posa sus ojos en Loretta Simpson. Hunter siente una mezcla de atracción y desprecio hacia la joven, sentimientos que no logra controlar, ya que Loretta pertenece a la raza blanca, a la que él odia profundamente puesto que un grupo de estos masacró a su tribu. Sin embargo, pese a que la antigua profecía presagia un destino que teme, por lo incierto de éste y porque lo alejaría de su gente, siente que no puede luchar contra él ni contra lo que despierta en él la joven de cabellos dorados de la que habla la profecía.

Loretta quedó huérfana siete años atrás cuando un grupo de comanches torturó y mató con crueldad a sus padres. Testigo de aquel cruento episodio, perdió la voz y no ha logrado recuperar el habla. Desde entonces vive con sus tíos y prima en una pequeña granja de Texas. Desprecia y teme a los Comanches con toda su alma, temiendo que un día reaparezcan, tal como sucede.
Entre el grupo de comanches que aparecen en la granja es Hunter quien más la aterra, ya que muestra una extraña fascinación por su cabellera y su piel blanca. Pero debajo de esa atracción, también vislumbra el mismo desprecio que ella siente hacia los indios.
Razón por la que no entiende la propuesta que éste realiza a sus tíos: decenas de caballos a cambio de la joven, algo que para Loretta es una vulgar compra, pero para Hunter es un regalo a cambio de la joven que quiere como suya.

Para evitar otra masacre no puede impedir verse cargada sobre la grupa del caballo de Hunter, quien la aleja de su tía y prima, las dos personas a quien más quiere. Aterrada, está dispuesta a cualquier cosa antes que rendirse ante el indio de ojos índigo que la ha hecho su prisionera, incluso a morir, cualquier cosa antes que convertirse en la víctima de éste.

Pese a los sentimientos ambivalentes que Loretta despierta en él, la timidez y belleza de la joven logran traspasar la rígida coraza con que Hunter, conocido como el lobo, se protege; hasta el punto que la defiende del odio que despierta una joven piel blanca en mitad de una tribu comanche, hasta el punto que la cura cuando ésta cae enferma y… hasta el punto de arriesgarse a perderla, dándole la oportunidad de volver a él por su propia voluntad, algo que Loretta jura no hacer jamás.
Sin embargo, junto a Hunter recupera la voz y poco a poco siente que un vínculo de amistad se forja entre ella y el indio de ojos índigo, que le recuerda en todo momento la manera en que murieron sus padres. Algo que se interpone entre ambos como un muro infranqueable…

Luna Comanche es la primera de las novelas que componen la saga Comanche de Catherine Anderson, dando lugar a una historia donde impera el odio más intenso entre dos razas pero en la que surge una historia de amor, en mi opinión, inolvidable.
Ambientada a finales del S. XIX, en Texas, en mitad de la cruenta batalla entre hombres blancos y comanches por la posesión de las tierras que un día pertenecieron a los indios, pero que poco a poco les van siendo arrebatadas, nace el amor entre Hunter y Loretta.

Una de las características que señalan las novelas románticas de Catherine Anderson es el tipo de protagonistas femeninas que escoge, suelen ser mujeres que sufren alguna discapacidad, algún trauma o maltrato en su pasado, muchas veces suelen ser mujeres víctimas de algo.
En este caso Loretta es una joven que perdió la capacidad de hablar tras ser testigo de cómo eran torturados y asesinados sus padres. Los gritos de terror aún resuenan en su cabeza, las imágenes la acosan en sueños… De ahí nace su odio y desprecio hacia los comanches.
Pero Luna Comanche es ante todo una historia de amor interracial, entre un comanche y una mujer blanca, dos seres condenados a odiarse y despreciarse, atrapados en la lucha entre sus pueblos, pero que no pueden evitar enamorarse irremediablemente el uno del otro.

Partiendo del marco en que transcurre esta novela, un entorno hostil, violento y cruel, el de la vida en el Oeste americano, la novela me ha parecido muy intensa y con una carga emocional muy profunda.
Tantos los protagonistas principales como los personajes secundarios están retratados de tal como que sus emociones y sentimientos parecen traspasar el papel.
El odio arraigado entre dos pueblos se palpa página a página, así como el modo en que mitad de éste nace el amor.

En una historia entre razas en la que finalmente todos son víctimas, en la que los buenos y malos no existen, con esta lectura me he sentido transportada a las planicies de Texas, los terrenos arenosos, los ríos, la tribu comanche…
Uno de los aspectos que más me han atrapado del libro es que gran parte de la historia tiene lugar en el campamento indio, donde Loretta comienza a interaccionar y a formar parte de los Comanches.
La verdad es una parte que me ha encantado leer, cómo mientras Loretta y Hunter se enamoran desaparecen las barreras que alzan sus razas y la guerra, al menos en parte porque la vida de ambos está más entrelazada de lo que pueda parecer, más allá de la profecía.

En definitiva, Luna Comanche me parece una novela preciosa, muy dura y cruda en las descripciones y las barbaries que suceden, pero que narra un amor que debe superar todos los obstáculos que se interponen para luchar por el futuro de la pareja Loretta y Hunter.
Como secundarios destacaría sobre todo al resto de la tribu de Hunter, Warrior, Red Buffalo… pero especialmente a Swift Antelope quien junto a Amy, la prima menor de Loretta, protagonizan la próxima novela.
Ésta es la primera novela que leo de Catherine Anderson, una autora de la que había leído muy buenas críticas, y sin duda no será la última porque he descubierto una novela que pese al marco tan duro y salvaje en que se desarrolla, describe una historia de amor preciosa entre un comanche y su tosi tivo.



-------------------

Hacía mucho, mucho, mucho tiempo que un libro no me dejaba tan llena y tan satisfecha como lo ha hecho Luna comanche. Acariciándolo y con mucho mimo, lo he colocado en mi biblioteca repleta de libros sabiendo que ocupará siempre un lugar importantísimo en mi corazón y en mi memoria.

Se me escapan las palabras y no sé decir cuánto me ha gustado ni la cantidad de fibras que ha tocado en mi interior. Por un lado, la historia es profunda e intensa, llena de pasajes para recordar; por otro, cada una de sus páginas está preñada de sentimientos de todo tipo, todas las hojas de esta novela son importantes y no sobra ni un guión.

Es increíble la manera tan exquisita que tiene esta autora de narrar y de mantener viva la atención del lector sin decaer el deseo de continuar leyendo más y más y más hasta terminarlo. Y cuando vuelves la última página con la emoción pegada en tu piel, te queda una sensación inmensa de pérdida, de querer seguir leyendo, ya no sólo por lo buenísima que es la novela sino por el placer de haber leído una historia magníficamente escrita, deliciosamente contada… Extraordinaria.

Me gusta mucho cuando un escritor es capaz de volverme casi loca haciéndome cambiar de opinión en función de las razones que expongan el o la protagonista. Me encanta cuando los dos tienen motivos más que suficientes para reaccionar como lo hacen. Pero esta novela es mucho más que eso, porque aunque los cimientos sobre los que está levantada la trama son ya lo suficientemente conocidos como para que casi todos tengamos ya una posición tomada, la autora desgrana poco a poco historias individuales de diferentes miembros de cada pueblo desde el prisma de cada cultura. Tristemente, desde mi punto de vista, el hombre blanco siempre termina saliendo peor parado, algo que, por otra parte, hace ya muchos años que yo tenía muy claro. 

Es una historia con pasajes muy duros que mantienen las emociones a flor de piel. Una historia que habla del alma humana y del poder del amor. El comanche protagonista me ha encogido el corazón millones de veces, y el coraje, la fuerza, la angustia, el dolor y los motivos de ella me han tenido en vilo y he sufrido con y por ella. Las últimas páginas las he leído con los ojos humedecidos y una enorme opresión en el pecho: el amor de la pareja se palpa.

Esta autora ha creado una novela romántica sin necesidad de inventar cosas raras, sin cargarla de sexo, con protagonistas humanos que reaccionan como tales, que sienten, que sufren, que se desenvuelven como lo que son, y lloran y ríen y piensan… y se rinden al amor a pesar de que el mundo, su mundo, está en contra.

Esta sí es el tipo de novelas románticas que yo quiero leer. Con una novela así le doy en la cabeza a cualquiera que se meta con el género romántico… pero lo hago, orgullosa, con una novela como esta, con sustancia, con enjundia, bien escrita. Este es el tipo de historias por los que yo me enamoré de la novela romántica y me enganché a ella.

No creo que en todo el año volvamos a tener el placer de leer otra novela igual. Para mí es la novela del 2010, y espero y deseo que se haga con el premio de RR este año porque es un auténtico novelón.

Sólo me queda felicitar y agradecer a Mariam por la guerra que dio con ella desde el día que la leyó en inglés, por las veces que la recomendó y que dijo que nos iba a entusiasmar y, por supuesto, agradecer a Terciopelo la lucidez de publicarla, así que GRACIAS a quien haya tenido el buen criterio de hacer que se publicara.

1 comentario:

Irdala dijo...

Hacía mucho, mucho, mucho tiempo que un libro no me dejaba tan llena y tan satisfecha como lo ha hecho Luna comanche. Acariciándolo y con mucho mimo, lo he colocado en mi biblioteca repleta de libros sabiendo que ocupará siempre un lugar importantísimo en mi corazón y en mi memoria.
Se me escapan las palabras y no sé decir cuánto me ha gustado ni la cantidad de fibras que ha tocado en mi interior. Por un lado, la historia es profunda e intensa, llena de pasajes para recordar; por otro, cada una de sus páginas está preñada de sentimientos de todo tipo, todas las hojas de esta novela son importantes y no sobra ni un guión.
Es increíble la manera tan exquisita que tiene esta autora de narrar y de mantener viva la atención del lector sin decaer el deseo de continuar leyendo más y más y más hasta terminarlo. Y cuando vuelves la última página con la emoción pegada en tu piel, te queda una sensación inmensa de pérdida, de querer seguir leyendo, ya no sólo por lo buenísima que es la novela sino por el placer de haber leído una historia magníficamente escrita, deliciosamente contada… Extraordinaria.
Me gusta mucho cuando un escritor es capaz de volverme casi loca haciéndome cambiar de opinión en función de las razones que expongan el o la protagonista. Me encanta cuando los dos tienen motivos más que suficientes para reaccionar como lo hacen. Pero esta novela es mucho más que eso, porque aunque los cimientos sobre los que está levantada la trama son ya lo suficientemente conocidos como para que casi todos tengamos ya una posición tomada, la autora desgrana poco a poco historias individuales de diferentes miembros de cada pueblo desde el prisma de cada cultura. Tristemente, desde mi punto de vista, el hombre blanco siempre termina saliendo peor parado, algo que, por otra parte, hace ya muchos años que yo tenía muy claro.
Es una historia con pasajes muy duros que mantienen las emociones a flor de piel. Una historia que habla del alma humana y del poder del amor. El comanche protagonista me ha encogido el corazón millones de veces, y el coraje, la fuerza, la angustia, el dolor y los motivos de ella me han tenido en vilo y he sufrido con y por ella. Las últimas páginas las he leído con los ojos humedecidos y una enorme opresión en el pecho: el amor de la pareja se palpa.
Esta autora ha creado una novela romántica sin necesidad de inventar cosas raras, sin cargarla de sexo, con protagonistas humanos que reaccionan como tales, que sienten, que sufren, que se desenvuelven como lo que son, y lloran y ríen y piensan… y se rinden al amor a pesar de que el mundo, su mundo, está en contra.
Esta sí es el tipo de novelas románticas que yo quiero leer. Con una novela así le doy en la cabeza a cualquiera que se meta con el género romántico… pero lo hago, orgullosa, con una novela como esta, con sustancia, con enjundia, bien escrita.
No creo que en todo el año volvamos a tener el placer de leer otra novela igual. Para mí es la novela del 2010.