domingo, 1 de noviembre de 2009

Cartas del pasado de Rosemary Rogers


Sinopsis:
La hija ilegítima del zar de Rusia, Leonida, llega a la residencia de Stefan, duque de Huntley, con secretos…y una misión. Mientras busca unos documentos que están ocultos en la enorme biblioteca de Stefan, es la anfitriona perfecta, y también la espía perfecta. Stefan, fascinado por su inmaculada belleza y su aire de misterio, se acerca a ella de una manera íntima…y Leonida, aunque tiene obligaciones hacia su familia y su país, se siente completamente cautivada. Sin embargo, a medida que el peligro y el deseo se entremezclan en una intrincada red de espionaje y engaños, los dos se enfrentarán a una elección que sólo podrán hacer por amor.

Opinión:
Poco es lo que había leído de esta autora y tampoco creo que fui a dar con lo mejor de su obra. Digamos que cogí Cartas al pasado sin saber muy bien que esperar y un tanto recelosa, sin embargo, la lectura de esta novela me ha resultado entretenida y eso es siempre de agradecer. Además esta novela nos presenta uno de esos secundarios que piden su propia historia, y de tenerla, yo seré de las que corran a la librería a por ella. Pero de momento mejor será que nos centremos en la historia de Leonida y Stefan.

Mala costumbre la de enviar cartas a las amigas revelando cosas, que con el tiempo, pueden volverse contra quien fue tan descuidado. En su juventud, la madre de nuestra protagonista y amante del Zar mantenía correspondencia con una amiga que marchó a vivir a Inglaterra después de casarse con un duque inglés. Sabe que su amiga fue leal, sin embargo fallecida ésta, alguien intenta chantajearla. Y aunque duda de que tengan las cartas en su poder, ya que no le han dado prueba de conocer su contenido, hay demasiadas cosas en juego como para no tomar rápidamente una decisión al respecto. Sin meditarlo en exceso, y con el falso pretexto de que sea presentada a la sociedad inglesa, manda a su única hija a Surrey. Alojada en casa del recién casado hermano menor del actual duque, Leonida tendrá la oportunidad de visitar la mansión familiar donde deberían de estar las cartas. Sólo tiene que hacerse con ellas y regresar.

El encuentro entre nuestros protagonistas se desarrolla entre la admiración y el recelo. Stefan no cree, ni por un instante, que la joven haya llegado a Inglaterra solo con la intención de darse a conocer en la sociedad inglesa. Su belleza le cautiva, su inteligencia le atrae y su cuerpo le excita, pero no está dispuesto a dejarse engañar por su modesta apariencia.
Nuestro hombre se presenta como un caballero cabal, responsable y nada superficial. Hermoso, inteligente, seguro de sí mismo y con un puntito de pícara sensualidad. Leonida es un bocado demasiado apetecible como para dejárselo escapar, y entre los modales del perfecto anfitrión y el “te pillé” lleva acabo la seducción.

Por su parte Leonida sufre la atracción por el duque como un obstáculo más en esa misión que no fue nunca de su agrado. Esquivarlo parece casi misión imposible y el muy ladino no pierde oportunidad en hacerle ver tanto su interés, como su desconfianza.
Nuestra protagonista es una joven bella, tranquila y buena, lo que no quiere decir que sea débil y tonta. Muy al contrario Leonida es fuerte, valiente y decidida. Consigue las cartas y busca la forma de regresar a Rusia.

A partir de este momento el desarrollo de la trama se convierte en una persecución en toda regla. Por un lado nuestra protagonista se ve obligada a huir tanto del duque, como de los malhechores que la acosan. Las intrigas de estos últimos se van desplegando y van incorporando nuevos personajes, algunos ciertamente intimidantes y atractivos como Dimitri Tipova, por definición letal, en el amplio sentido de la palabra. Una lástima que la autora no nos haya permitido saborearlo mucho en esta obra.

Creo que no es cuestión de desvelar nada más, ya que la novela perdería todo el misterio. Cartas al pasado es una novela de corte tradicional, entretenida y llena de acción, con un rico abanico de secundarios. Trasladar la acción a Rusia y la corte del Zar es un atractivo más aunque no profundice en ello lo suficiente. Me ha hecho pasar una tarde agradable y me ha abierto el apetito de más, con lo que se puede decir: misión cumplida.