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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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miércoles, 15 de marzo de 2017

En busca de una dama, de Laura Lee Guhrke

Libro 1 de la Serie «An American Heiress in London»

¿Qué sucede cuando un soltero despreocupado, poco respetable y sin un penique se ve obligado a encontrar esposa rápidamente? Que contrata a una casamentera, por supuesto. ¿Qué sucede cuando la casamentera no quiere ayudarle? Bien, pues que empieza la diversión...

Nicholas Stirling, Marqués de Trubridge, ama su vida tal como es: disoluta, escandalosa, y terriblemente divertida. A su padre, el Duque de Lansdowne no le divierte en absoluto, y cuando pone fin al fideicomiso de Nicholas, el marqués amante de la diversión se ve obligado a encontrar una fuente alternativa de ingresos, en otras palabras, tiene que casarse con una heredera.

Toda heredera americana de nueva fortuna sabe que Lady Belinda Featherstone es la llave para la aceptación social. Una vez ella misma fue una don nadie de nueva fortuna, y Belinda descubrió de primera mano qué desgarrador puede ser el juego del amor y el matrimonio después de que con un réprobo conde británico se casara con ella por su dinero. Ahora una viuda respetable, Belinda se ha convertido en la casamentera más exitosa de toda Inglaterra, guiando a las jóvenes herederas americanas a través de los peligros de la temporada en Londres y ayudándolas a encontrar maridos dignos de ellas.

A sus ojos, el Marqués de Trubridge no es nada más que un granuja cazafortunas y no tiene intención de permitir que su encanto le abra el camino hasta el corazón de una jovencita americana, ni al suyo propio.

Lady Belinda Featherstone fue en su día una rica y joven casadera americana que se enamoró perdidamente de un lord inglés y con el que se casó convencida de su amor. No tardó nada más que el tiempo necesario para que el matrimonio fuera consumado en enterarse de que su idolatrado marido se había casado con ella únicamente por su dinero. Un dinero que dilapidó dejándola en la miseria.

Años más tarde, viuda y con una reputación intachable, se ha convertido en casamentera y se dedica a buscarles un marido con título a ricas jovencitas americanas tratando de que su matrimonio sea más afortunado que el suyo y, sobre todo, no dejándolas desprotegidas económicamente en la firma del acuerdo matrimonial.

Belinda vive por y para el trabajo que desempeña y por tanto lleva una existencia anodina, libre de emociones y entregada a su oficio en cuerpo y alma, tratando de que nada ensucie su fama y buen nombre, ya que de eso depende la buena marcha de su lucrativo negocio.

Nicholas, marqués de Trubridge, es un hombre de treinta años cuya reputación se vio empañada cuando era tan solo un jovenzuelo. Desde entonces, poco le ha importado lo que la alta sociedad piense de él y mucho menos su odiado padre, por eso, sin arrepentimiento alguno, se ha empeñado en fomentar su mala fama.

Pero su padre acaba de retirarle su estipendio mensual y tampoco puede disponer del dinero heredado de su madre porque el control del mismo está en manos de su progenitor. La condición que este le impone para volver a gozar de su sueldo es contraer matrimonio con la mujer que él ha elegido.

Nicholas no piensa ceder a los requisitos de su padre, por lo decide casarse por dinero. Sin embargo, tiene toda la intención de ser honesto con su futura novia e informarle de su necesidad económica, y desde luego, solo se casará con una mujer por la que sienta un mínimo de afecto y que le agrade.

Llegados a este punto, el marqués de Trubridge busca una casamentera... y la encuentra, pero ella no está por la labor de ayudar a un libertino como su difunto esposo, y además, le pone la zancadilla.

Por fin otra novela de Laura Lee Guhrke, ¡ya era hora!

Como es lógico, en la pequeña presentación que he hecho del inicio de la historia queda claro por dónde van a ir los tiros, pero obviamente, para llegar al final feliz han de pasar muchas cosas.

Belinda es una mujer seria, estirada y desconfiada... por fuera.

Nicholas es un hombre de principios, leal, bueno y cabal... por dentro.

El padre de Nicholas es un capullo... por dentro y por fuera.

Y con estos tres personajes y todos los demás secundarios, la autora nos ofrece la primera novela de su serie «Una heredera americana en Londres».

Como siempre, la escritura es buena y su manera de narrar y de contar la historia, fantástica.

Los personajes son atractivos y fáciles de entender, a pesar de que empatices más con uno que con otro en determinados momentos dadas las circunstancias y porque, claro, tú estás viendo y sabes por lo que pasa y ha pasado cada uno.

Los diálogos ingeniosos y llenos de picardía y sorna, por lo que resultan una delicia y hacen muy amena la lectura.

Lo cierto es que aunque En busca de una dama es una lectura bastante sencilla y superficial, a mí me ha resultado de lo más entretenida y agradable y me ha dejado con unas ganas tremendas de leer el próximo libro de la serie, que si no me equivoco, nos va a contar la historia de uno de los personajes secundarios de este libro: una duquesa nacida en Estados Unidos cuyo marido, un duque inglés, se casó con ella por su dinero y desapareció de su vida a los pocos días para marcharse a África. ¡Tiene una pinta estupenda!

 

jueves, 23 de febrero de 2017

Y entonces él la besó, de Laura Lee Guhrke

A veces no sé si prefiero un libro empedernidamente romántico o símplemente una novela con un romance sencillo, alguna que otra escena subida de tono y un final rápido y feliz. Supongo que depende de mi estado de ánimo ese día. Novela fácil o historia de amor.

Sin embargo, tengo claro que leer un poco de cada cosa no viene mal y remueve los sentimientos, tanto si es para decir que es pastelosa en exceso como si la conclusión es que la autora tenía prisa por acabarla. De cualquier forma, al terminar este libro, me he dado cuenta de que no sé muy bien dónde encajarlo.

Empecé su lectura por lo mismo de siempre: "Laura, este libro te va a encantar. Léelo". Y así fue. Me lo llevé a casa sin muchas ganas, todo sea dicho (la vuelta al trabajo siempre te quita las ganas de todo). Pero ahora que lo he terminado, me siento... no sé... plena. Sí, es tremendo que una novela de este estilo genere esta sensación, sin embargo, esa es la palabra. 

Como ya he dicho, me costó comenzarla y al principio no leía más de media hora seguida. No me sentía enganchada ni conectada a la historia y de pronto... ¡se hizo la luz! 

Página tras página me he ido bebiendo cada una de las palabras y deseando que llegara el desenlace. 

Me gustó sobremanera la decisión de Emma de tirar por la borda los días felices junto a Henry pero ¡qué narices! nadie con aspiraciones puede vivir mucho tiempo de esa manera. Así que, llorando, apoyé su decisión. Al fin y al cabo, de todo se aprende y deseé que Emma hubiera sacado algo en claro del castigo que se impuso. Y... ¡sí! Al final el machote soltero de oro se ablanda, se quita la venda de los ojos, se atraganta con sus propias palabras, bebe de su misma medicina y hace todo un alarde de inocencia masculina, un poco de teatro sentido y pone cada pieza del puzzle en su lugar. 

Acaba la historia y vuelvo a echar unas lagrimitas: romántico hasta la muerte. Dosis justas de genio, de sexo, de trama, de amor... y final feliz. ¡Genial!

Me ha removido, ha sacado a flote algo de mi romanticismo (que tengo mucho) que quedó enterrado al volver al trabajo y tener las primeras broncas del curso. 

Novelas así de tiernas deberían leerse una vez al año por lo menos. 

Y con una frase tan típica como cierta, termino esta crítica: ¡Ains! ¡Qué bonito es el amor!


domingo, 19 de junio de 2011

Declaración de amor, de Laura Lee Guhrke


4º Libro de la serie Las chicas de Little Russell.

Daisy Merrick tiene que ganarse la vida, pero siempre acaba siendo despedida. Cuando su imprudencia le cuesta otro trabajo, la luchadora y sincera solterona no se rinde, y trama un plan que puede reportarle un futuro mejor del que ha soñado. Solo hay un problema. El éxito depende de un hombre, el más exasperante, imposible, inamovible que ha conocido jamás....

Sebastian Grant, el conde de Avermore, es el escritor más famoso de Inglaterra, pero cuando el bloqueo afecta a su creatividad, Sebastian pasa a ser más conocido por su libertina reputación que por su trabajo. Cuando Daisy aparece en su puerta, contratada por su editor para ayudarle a escribir su próximo libro, Sebastian no tiene la menor intención de cooperar. La provocadora belleza de cabellos de fuego afecta a sus sentidos más allá de todo sentido, y cuando colaborar implica que estén juntos en su casa del campo, Sebastian sabe que sólo le queda una salida. La seducción.


Daisy Merrick pierde por enésima vez su empleo. Mientras va de camino a su casa pensando cómo le dirá a su perfecta hermana Lucy que otra vez se ha quedado sin trabajo y que definitivamente va a intentar convertirse en escritora, el ómnibus se detiene frente a las oficinas de Ediciones Marlowe. Eso, está claro, tiene que ser el destino. Y como una de las características de Daisy es el optimismo, no lo piensa dos veces y decide hablar con el dueño de la editorial para ofrecerle su novela.

Sebastian Grant, conde de Avermore, está a punto de estrenar su última obra de teatro. Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, todo lo que escribe carece de calidad. Aquel que en su día fuera un grandísimo escritor, lleva más de tres años sin escribir absolutamente nada. Él, en su fuero interno, sabe que la obra es mediocre, pero necesita los beneficios económicos que espera obtener de las funciones que se representen, pues está endeudado hasta las cejas.

Ni Daisy va a conseguir publicar su novela así como así, ni Sebastian va a lograr mantener siquiera una semana la obra en cartel.
Daisy ha conseguido un eventual trabajo escribiendo la crítica de la obra para el periódico de Ediciones Marlowe... y la crítica que hace es demoledora.

Y en el despacho del editor se conocen los dos protagonistas y la propuesta de éste es que trabajen juntos. Desde luego Sebastian se niega y se va hecho un basilisco. Pero Daisy consigue un nuevo trabajo: se ha convertido en la editora de Sebastian y tiene que obligarlo a escribir una novela.

A partir de aquí la historia se desarrolla en finca de Avermore donde una resuelta Daisy tiene que conseguir en ciento y pico días que Sebastian arregle una novela que tiene escrita (la primera novela que escribió y que nunca se publicó), y además que el escritor le diga cuáles son los fallos que tiene la novela de ella.

Es posible que a alguna lectora le resulte pesada o aburrida la trama de este libro, desde luego no ha sido este mi caso. Me ha gustado muchísimo todas las referencias a cómo se va gestando un libro, los fallos que comenten los escritores noveles, la soberbia de muchos de ellos, la humildad o falta de ella, las reacciones con respecto a las críticas... Me han encantado también las citas que introducen cada capítulo. Pero lo que de verdad me ha gustado es cómo se desarrolla la historia de amor de Daisy y Sebastian. Son dos personas diametralmente opuestas aunque con una historia de adicción detrás, cada cual de una forma distinta, que marca la personalidad de ambos y que para cada uno tiene un diferente por qué.

Las reglas que establecen cada uno para conseguir sus objetivos son el hilo que teje la parte sensual de la novela. Tal y como se desarrolla, hace que la escena "caliente" llegue muy al final del libro y por tanto vas viendo cómo los dos protagonistas lo van deseando, y de paso tú también. Tal vez sea porque odio las novelas llenas de escenas de cama, tal vez porque cuando cualquier muestra de deseo llega sin ton ni son me chafa la novela, tal vez porque esta autora me encanta como plantea sus libros, a mí la historia, en este sentido, me ha parecido perfecta.

El que llegados a cierto punto del libro las dos historias que están escribiendo los protagonistas tengan cierta relación con las vivencias que están sintiendo ambos, también me ha parecido muy bien traído a cuento. Y no digamos ya cuánto me ha gustado ese final de novela romántica con el que la autora ha concluido la historia, dando la razón a Daisy en cuando a los finales felices se refiere, y haciendo claudicar a un enamorado Sebastian. Una escena de lo más sencilla pero cargada de emoción.

En definitiva, la novela no será quizá la mejor de esta serie, pero a mí me ha parecido muy dulce, muy fácil y amena de leer y con una protagonista femenina encantadora.

miércoles, 30 de marzo de 2011

El escándalo del año, de Laura Lee Guhrke


Aidan, Duque de Trathen y Julia son viejos conocidos. Él estuvo prometido con Beatrix, prima de Julie, aunque el compromiso se rompió cuando ella huyó con su antiguo novio a Egipto. Sus caminos se separaron por un tiempo, Julie estaba casada y Aidan se volvió a comprometer. Pero el destino parece que no puede mantenerlos separados mucho tiempo y esta vez cuando las vidas de Julie y Aidan se unan de nuevo lo harán rodeados de un gran escándalo, el que se produce cuando el marido de Julie los descubre juntos y pide el divorcio.

Más de la mitad de la historia de estos dos personajes transcurre en el primer libro de Abandoned at the Altar – Wedding of the Season. Es en ese libro donde ya percibimos la intensa atracción entre Aidan y Julia, escondida tras un aparente antagonismo. En Scandal of the Year nos encontramos con varias incógnitas: qué es lo que hay detrás del matrimonio de Julia, las razones del comportamiento de Aidan hacia Julia y, sobre todo, qué es lo que ha sucedido entre ellos para que se desate ese escándalo que ha dado como resultado el divorcio de la protagonista.

En esta novela la autora juega muy inteligentemente con las interrogantes que ya se plantearon en el primer libro de la serie, de forma que como lectores ya empezamos el libro con interés e intrigados por lo que ha pasado entre los protagonistas. Esta es la mejor baza del libro, los personajes y el gran contraste de personalidades que existe entre ellos: Julia es divertida, independiente y liberal; Aidan es serio y estricto, con un gran sentido de la moralidad y de los valores propios de su clase social.

Antes de nada, el libro me ha parecido entretenido, ameno y menos ligero que el primero porque la historia de Julia es más bien dura. Pero me han fallado dos cosas sobre todo. La primera de ellas es que parece más un relato corto o un epílogo de Wedding of the Season, que una novela larga. Es más, creo que no funcionaría como novela independiente y que solamente cobra sentido una vez leido el primero de la serie. El segundo elemento que flaquea es la poca coherencia en la evolución de los sentimientos de los personajes. Los protagonistas me gustan, me interesan pero cambian de opinión de la noche a la mañana, creo que no están tan elaborados como otros personajes de la misma autora.

A pesar de todo eso, tiene un par de escenas muy bonitas y un final bastante efectivo. No es ni mucho menos la mejor novela de Laura Lee Guhrke pero si no sois demasiado exigentes y os gusta su estilo me atrevo a recomendarlo. Si no es vuestro caso, mejor abstenerse.

La boda de la temporada, de Laura Lee Guhrke


Serie Abandonadas en el altar, 1º

Will y Beatrix estuvieron prometidos durante un tiempo pero a pocos meses para la boda Will decide irse a Egipto a buscar la tumba de Tutankhamon. Beatrix se niega a acompañarle por lo que la boda tiene que ser cancelada con el consiguiente escándalo para las familias. Seis años después, cuando Beatrix está a punto de casarse con otro hombre, Will regresa de Egipto…

Al contrario de lo que pueda parecer, Wedding of the Season no es una novela de Regencia. Según la clasificación de All about Romance, sería más correcto situarla en el periodo conocido como Eduardiano, entre 1901 y 1914. Estamos entonces a principios del siglo XX, la protagonista conduce un automóvil y lleva pantalones. Las mujeres empiezan a liberarse y a trabajar fuera de casa y la aristocracia inglesa empieza a perder fuerza frente a la nueva burguesía.

Beatrix está atrapada entre esta nueva sociedad que empieza a ver la luz y las antiguas creencias que todavía consideran que la única salida para la mujer es casarse con un aristócrata. Ama a Will desde niña pero las presiones familiares y sus propios miedos le impiden acompañarle a Egipto. Will es todo lo contrario, aventurero y valiente no duda en dejarlo todo, su hogar y a la mujer que ama, para ir en busca de un sueño: encontrar la tumba de Tutankhamon.

Lo que más me gusta de Laura Lee Guhrke es que siempre introduce elementos nuevos en sus novelas de forma que sus historias por una razón u otra terminan siendo muy originales. Puede ser por la profesión de sus personajes como en su serie de Solteronas, por la introducción de elementos policíacos como en Falsa Inocencia, etc… En este caso lo novedoso es la época en la que está ambientada la historia.

No os dejeis engañar por la simplicidad o lo previsible del argumento, LLG sabe lo que se hace y es una buena escritora, así que además de ambientar maravillosamente sus novelas (y esta es un buen ejemplo), consigue meterte en la historia, te atrapa e incluso juega un poco con tus expectativas al final, en definitiva te intriga de tal manera que no puedes dejar de leer. Puede que haya muchas cosas que mejorar, por supuesto. El cambio de opinión de los protagonistas o el final poco realista si queremos ahondar un poco, por ejemplo, pero si hay que analizar el resultado final a mi me ha gustado y no solo eso, me ha entretenido y ha logrado que termine con una sonrisa de oreja a oreja. Si no pedís más, os la recomiendo.

Si Lisa Kleypas deja algún dia de escribir (y espero que tarde muchísimo tiempo), en mi opinión tiene una digna sucesora.

miércoles, 28 de abril de 2010

El engaño de Laura Lee Guhrke


Sin embargo, ella cree ciegamente en el amor verdadero y no está dispuesta a sacrificar su sueño de casarse por amor con un mero matrimonio de conveniencia. Trevor St. James es un vividor que ha pasado los diez últimos años de su vida en Egipto. Antes de regresar a Inglaterra para tratar de restituir la fortuna familiar que su hermano ha dilapidado, decide pasar una temporada en Italia. Allí conoce a Maggie y a su padre, quien le ofrece una fortuna por contraer matrimonio con la joven.
Cuando Margaret descubre la farsa, Trevor se da cuenta de que quizá haya desaprovechado la última gran oportunidad que le ofrecía el amor...

Estamos ante otro buen libro de esta autora.
Esta basada dentro del marco de la época Victoriana, cuando una legión de millonarias americanas venían a Inglaterra en busca de un aristócrata que les diera título y prestigio para poder entrar en la más alta Sociedad , aunque no tuviera fortuna.

Margaret Van Alden es hija de un multimillonario americano hecho a si mismo, que salió de la pobreza hasta convertirse en uno de los hombres más ricos de América. Está harta de que le presenten continuamente nuevos pretendientes pues ella está decidida a casarse por amor y no con uno de esos nobles ingleses que solo la quieren por su fortuna. Toda su vida ha estado envuelta en lujos y niñeras, ya que su madre murió cuando ella era un bebé y su padre Henry Van Alden siempre estuvo ocupado en sus negocios y viajes. La fantasia que tiene en mente es tener una aventura ella sola y poder conocer sitios nuevos sin nadie que la esté constantemente controlando ni mimando.

Trevor Saint James es un Conde inglés que se pasó los últimos diez años en Egipto; trabajando para el Museo Arqueológico de Londres y saltando de cama en cama, ya que las mujeres suspiran a sus pies nada más verlo. El sabe el poder que ejerce en el sexo femenino y se aprovecha de ello, dándoles placer sin comprometerse a nada más. Pero tiene que regresar a Londres ya que su hermano Geoffrey acaba de suicidarse por las deudas acumuladas a lo largo de los años. Trevor tiene que hacerse cargo de la casa familiar, de las deudas y de volver a levantar el patrimonio familiar si no quiere ver a su familia viviendo en la calle. El tiene en mente los posibles negocios para poder remontar las deudas pero para eso hace falta dinero y el no lo tiene.

La oportunidad le llega cuando por casualidad conoce al padre de Margaret que le pone encima de la mesa un trato: si logra casarse con su hija , le paga todas las deudas y podrá acceder a la enorme fortuna de ella. El no duda un momento en cerrar el trato pues aparte del dinero, está a su favor de que Margaret es una belleza y que por la forma que se conocieron en las sombras del jardin, sabe que es una mujer decidida y apasionada....todo un reto para el.
De acuerdo con sus amigos y su futuro suegro traza un plan que incluye un secuestro para que se vaya acostumbrando a estar con el y poder demostrarle que clase de persona será su futuro marido...aunque ella no lo sabe y piense que es un heroe al rescatarla de sus raptores.

Me ha gustado mucho este libro; se hace muy ameno y fácil de leer. El personaje de Trevor es el peso fuerte en esta novela. El tiene que demostrar continuamente a una malcriada y díscola Margaret de que el mundo es real y que no existen los principes azules ni el amor verdadero......hasta que el se convierte en su principe azul :)
Me encanta el caracter de el; como sabe llevarla a ella con paciencia y decisión. Sabe como atraerla lo suficiente para que caiga rendida a sus pies y luego el retirarse para dejarla a ella con sabor a poco....lo hace con miradas, gestos tiernos...algo tan erótico que la confunde.........más de una vez le dice el a ella: me estas matando.......poco a poco.....lentamente.....
Ella se entera del plan de todo una vez casada y entonces pone todo patas arriba. El es el que va detrás de ella demostrando al fin su amor y ella se hace de rogar......como tiene que ser ¿ no ?.

Os la recomiendo porque pasareis un rato agradable leyendo esta novela.



miércoles, 30 de septiembre de 2009

Declaración de amor de Laura Lee Guhrke

Para Daisy Merrick perder un empleo es algo habitual. Ningún trabajo le dura demasiado. En la mayoría de ocasiones se debe a su incapacidad para guardar silencio y decir lo que piensa, sin tener en cuenta lo inapropiado que pueda ser. Sin embargo, su enésimo despido se debe a no aceptar las atenciones indeseadas de su jefe. Pero más allá de las razones, la realidad es que Daisy está desempleada... otra vez.

Ante un futuro incierto se plantea si, tal vez, no ha llegado la hora de tratar de cumplir su sueño: ver publicadas sus novelas. Guiada por un impulso, se persona en las oficinas del dueño de la Gazette Social y editor, Marlowe, que es el marido de su amiga Emma, con el fin de solicitar trabajo y entregar el manuscrito de su última novela. Casualmente el crítico literario de Marlowe está de baja y éste la contrata para sustituirlo. Su primer encargo consiste en hacer la crítica de la última obra de teatro escrita por el afamado Sebastian Grant, el Conde de Avermore. Daisy es implacable y la despedeza sin piedad.

Sebastian ha sido un escritor de éxito, algunas de sus novelas fueron ensalzadas por los críticos y llevadas a los escenarios como obras de teatro. Lamentablemente los últimos libros no han estado a la altura de las expectativas ni tampoco las obras de teatro que, como la última, ha sido retirada a causa de las pésimas críticas recibidas, sobre todo la de ese individuo, George Lindsay, que trabaja para su propio editor. Sebastian sabe que se juega mucho, pues las musas parecen haberle abandonado y tras superar su adicción a la cocaína, no ha sido capaz de volver a escribir.
Furioso se presenta en las oficinas de Marlowe para exigir la cabeza de su mayor retractor. Al hacerlo se lleva la sorpresa de su vida al coincidir allí con una mujer, tan hermosa como locuaz, y que para su consternación resulta ser George Lindsay.

El primer encuentro cara a cara entre Daisy y Sebastian poco tiene que envidiar del de dos púgiles. Se miden, se encaran y luchan verbalmente el uno contra el otro. Marlowe no sólo se niega a despedir a Daisy, alias George Lindsay, sino que secunda su opinión sobre la obra del Conde de Avermore.
Desconocedor de las causas de la sequía narrativa de éste, le pide que le entregue nuevos manuscritos. Cuando éste le responde que no tiene ninguno acabado, el editor le propone que trabaje en colaboración con otros escritores y le sugiere que sea con Daisy, que deber pulir su novela.

Aunque inicialmente se niega, el Conde de Avermore y Daisy acaban en la casa de Campo de éste trabajando conjuntamente en sus respectivos manuscritos. Mientras Daisy pone todo de su parte por mejorar la novela que Marlowe ha rechazado, Sebastian trata de hallar el modo en que Daisy -convertida en su insobornable editora- dé el visto bueno a un viejo manuscrito para que sea publicado y de ese modo pagar las deudas que lo ahogan. La crisis en el sector agrícola ha mermado considerablemente las ganancias de sus propiedades y sabe que sólo con sus novelas puede salir a flote. Daisy es una rival dura de batir, pero Sebastian se guarda un as en la manga, la que puede llevarle a la victoria: seducir a su atractiva editora.

La protagonista de Declaración de amor, Daisy Merrick, es una de las jóvenes, solteras e independientes, que residen en la pensión de la calle Little Street, habituadas a valerse por sí mismas en la vida. Pero así como sus compañeras y amigas, Emma, Prudence o Maria, o incluso Lucy, su hermana mayor, han logrado mantener su empleo, Daisy es una mujer con grandes problemas en ese aspecto.
Su sueño de ser escritora ha quedado aparcado durante años, trabajando en su lugar como secretaria, mecanógrafa o taquígrafa. Al perder el último de una larga lista de trabajos, sabe que ha llegado la hora de intentarlo de nuevo.

Daisy siempre ha respetado y valorado los consejos de Lucy, quien ha tratado de inculparle el sentido de la responsabilidad y la discreción. En el fondo Daisy envidia la serenidad de su hermana, que dirige con éxito una oficina de empleo, y desea lograr lo mismo con la escritura.
Pero para ello debe conservar su nuevo trabajo como editora y lograr que ese arrogante y prepotente de Sebastian Grant vuelva a ser el escritor que siempre ha admirado, el que la cautivó con sus primeras novelas. Pero el Conde de Avermore está decidido a no ponérselo fácil.

Declaración de amor Laura Lee Guhrke vuelve a transportarnos al Londres de finales del S. XIX y al día a día de un grupo de mujeres solteras e independientes que no sólo trabajan sino que no se preocupan del qué dirán, yendo y viniendo sin chaperona.
Con cada novela encontramos a una protagonista diferente. En este caso Daisy es una mujer vivaz, locuaz y un tanto soñadora. Su manera de ser le dificulta enormemente conservar un trabajo pero, en su corazón, lo que realmente desearía es ser escritora.
Conocer y trabajar junto a uno de los escritores ingleses más renombrados de la época -aunque durante los últimos años esté en decadencia- marca no sólo su vida profesional sino sentimental.
A pesar de los numerosos debates dialécticos entre ambos, es innegable que se sienten atraídos el uno por el otro. Pero mientras Daisy cree en el amor y en los finales felices, Sebastian es un hombre cínico y amargado que no cree en éstos. ¿Podrá Daisy demostrarle lo contrario? ¿Y logrará que le abrá su corazón y le hable de ese secreto que esconde?

En líneas generales la novela me ha gustado mucho. De toda la saga mi preferida sigue siendo Y entonces él la besó, pero Declaración de amor es amena, sencilla y cargada de ironía.
El que ambos protagonistas sean escritores hace que, inevitablemente, el argumento gire alrededor de el mundo editorial y la escritura. Incluso la parte romántica está directamente enlazada con ello pues es mientras ambos trabajan juntos en sus respectivas novelas que la historia de amor da comienzo. Pero si Daisy es alegre, confiada y optimista, Sebastian es pesimista, desconfiado y hosco. Mientras ella vive por y para la escritura, a él no le produce más que angustia y ansiedad. El ritmo es muy ágil, los diálogos ingeniosos y divertidos y sigue la línea de las anteriores, aunque no tiene una carga sentimental tan intensa ni romántica.

No obstante, todas las novelas de Laura Lee Guhrke logran atraparme y si bien como digo no es la que más me ha gustado de esta saga, creo que es una novela buena que proporciona una agradable lectura.






lunes, 15 de junio de 2009

La cosa más dulce de Laura Lee Guhrke

Doce años atrás, Phillip Hawthorne, el marqués de Kayne, acabó con los planes de boda de su hermano menor Lawrence, quien pretendía fugarse y casarse con Maria, la hija del cocinero. Desde ese día, después que le pagara para que se alejara de su hermano, Maria no volvió a ver al imperturbable Phillip... hasta el día que decide abrir su propio negocio y descubre que tiene como vecino al mismísimo marqués de Kayne.
Desde muy jovencita, Maria se ha valido por sí misma y ha logrado salir adelante. Ha luchado mucho por poder abrir su propia pastelería y ahora, gracias a la ayuda de su amiga Prudence, el sueño se ha hecho realidad y ha encontrado el local perfecto en el barrio de Mayfair. Por eso, ni siquiera la presencia de Phillip Hawthorne, va a desanimarla. O eso se dice.
En cuanto éste descubre las intenciones de Maria de abrir su negocio puerta con puerta con su casa, hace todo cuanto está en su mano para evitarlo, pero Phillip no cuenta con que Maria ya no es la jovencita desamparada de años atrás y está dispuesta a todo por impedir que ese hombre vuelva a tener el poder de controlar su vida.

Maria Martingale era la hija del cocinero de los Hawthorne. Desde niña se crió junto a Phillip y Lawrence, eran amigos inseparables a pesar de la diferencia de clases y de ser nada más que la hija de un sirviente. Pero eso cambió cuando regresó de estudiar de París, convertida en una adolescente, y cuando Phillip a muy temprana edad heredó el título de marqués. La diferencia de clases se hizo más patente.
Cuando Phillip conoció los planes de Maria y Lawrence de contraer matrimonio, amenazó con dejar sin un centavo a su hermano y a Maria la obligó a abandonar la casa familiar, dándole una cantidad de dinero. No volvieron a verse, pero los sentimientos de Maria hacia Phillip cambiaron desde ese día, algo se rompió dentro de ella al verse abandonada y rechazada por su amigo de la infancia.

Pero la dulce y confiada Maria es ahora una mujer con carácter y el temple suficiente para enfrentarse al mismísimo marqués de Kayne. Y, esa vez, él no podrá derrotarla.

La cosa más dulce es la tercera de las novelas que componen la saga de las chicas de Little Russell. Durante años, Maria vivió en la misma residencia que Prudence o Emma, las protagonistas de las novelas anteriores. Como ellas, es una mujer que se ha abierto camino en la vida con una profesión, logrando valerse por sí misma y ser independiente sin necesidad de un hombre. Su sueño siempre fue tener su propio negocio y éste se hace realidad cuando Prudence hereda una gran fortuna y se ofrece a ayudarla. Inicialmente Maria rechaza el ofrecimiento de su querida amiga, pero finalmente su deseo de abrir su propia pastelería puede más que el orgullo.

Lo que menos esperaba era reencontrarse con Phillip Hawthorne, quien al descubrirla como vecina y ante el regreso de Lawrence a Londres hace todo cuanto está en su mano para impedir el reencuentro de los antiguos enamorados. Ahora Lawrence está próximo a comprometerse con una joven americana con cuyo padre el marqués de Kayne pretende hacer negocios.
La aparición de Maria es completamente inoportuna, puede mandar al traste sus planes y la chispa vuelve a surgir entre ella y Lawrence... ¿o no es sólo el negocio lo que peligra, sino también los sentimientos de Phillip? ¿Está preparado para que Lawrence vuelva a enamorar a Maria ahora que es una mujer más hermosa que años atrás?

En cierto modo, esta historia me ha recordado muchísimo la película de Sabrina, al menos la primera parte de la novela. Joven humilde que ha soñado con el hijo de la casa donde su padre sirve, y éste ha sido siempre inaccesible para ella. Mientras el hermano menor es encantador y atento, el mayor y heredero es hosco, estirado y un snob. Maria lo aborrece, pero... no siempre fue así. Aunque Lawrence fue su amigo y compañero del alma, es Phillip quien la afecta cómo ningún otro hombre. Pero la diferencia de entre ellos es demasiado notable, no sólo porque el sigue siendo el marqués de Kayne y ella una pastelera, sino porque el mismo Phillip nunca podrá verla como una igual.

La cosa más dulce no deja de ser una versión moderna de la Cenicienta. Una hermosa joven de origen humilde que despierta sentimientos en un hombre de cuna superior, en este caso el marqués de Kayne. Sin embargo, la diferencia de clases, de educación y de puntos de vista que los separa no desaparece a pesar de lo uno sienta por el otro porque para Phillip es algo que impide una relación entre ambos. Una pastelera y un marqués nunca podrían casarse, ambos se convertirían en el hazmerreír de la sociedad, una sociedad que no vería con buenos ojos que escogiese como marquesa a la hija de un cocinero.

La verdad es que desde principio a fin de la novela Phillip no cambia ni un ápice, algo que hace que Maria lo llame muchas veces snob, en mi opinión muy merecidamente. Phillip tiene demasiado inculcados los principios que le enseñaron desde niño, cuáles son sus obligaciones para con su título y el papel que representa en al sociedad. Las mujeres como Maria, aún siendo hermosas, inteligentes y despertando en él lo que ésta despierta, no han nacido para ser la mujer de un noble ni su amante.
Con un protagonista así puede que sea difícil que despierte simpatías, pero a mí en el fondo me ha llamado mucho la atención porque veo a un hombre que vive encorsetado en unas normas, más pendiente de lo que es correcto que de lo que quiere y la haría feliz.

El personaje de Maria en cambio es vital, divertido e impulsiva. A pesar de los desaires de Phillip, no deja que éstos la humillen ni la hagan menos. Eso es algo que me ha encantado porque lo encara y le pone en su lugar.
La verdad es que la historia de amor que cuenta este libro es un tanto diferente porque hablamos de unos personajes que no aceptan en ningún momento sus sentimientos hacia el otro, pero por eso y por todo lo que envuelve, y porque como digo antes es la historia de una Cenicienta moderna, la novela me ha encantado.
Me ha gustado la pareja protagonista, tanto Maria como Phillip, aún siendo estirado y remilgado porque en el fondo me parece que es él quien carga con un estigma que no logra quitarse y porque según vamos conociendo cómo fue la relación de ambos desde la infancia, se descubre que bajo la pétrea máscara de Phillip Hawthorne se esconde un hombre de profundos sentimientos.
La cosa más dulce me parece una bonita historia de amor, tierna, orgullosa y en ocasiones divertida. Quizá sea su final el punto que menos me ha gustado... porque la escena final aún romántica como lo es, me parece un poco ostentosa, pero... en definitiva no me ha estropeado lo que considero un bonita novela romántica.



miércoles, 6 de mayo de 2009

Amor con condiciones de Laura Lee Guhrke



Prudence Bosworth es una joven soltera e independiente, de veintiocho años de edad, que desde los diecisiete trabaja como costurera. A esa edad dejó la casa de sus tíos, con quienes vivía desde la muerte de su madre, y se trasladó a Londres donde consiguió un empleo bajo las órdenes de Madam Marceau. Tras once años de duro trabajo se ha convertido en jefa de costureras, con lo que al margen de trabajar en la boutique de Madam Marceau, es frecuente que acuda a los bailes de la temporada para coser y remendar el vestido de las damas y jóvenes debutantes que acuden a los eventos y quieren estar siempre perfectas ante la empresa de cazar a un buen partido.

Prudence es consciente de que su físico no es el de una belleza sin parangón; es más bien una joven atractiva pero lejos de las sílfides jovencitas que debutan en la temporada londinense, de hecho sólo un buen corsé le permite lucir una estrecha cintura tan de moda en esos días.
Pero es también una joven que tiende a ver nada más que bondad en quienes le rodean, así sea una debutante engreída y altanera como Lady Alberta quien, con sus acusaciones está a punto de costarle el trabajo, pero la intervención de Rhys de Winter, el duque de St. Cyres lo impide y se convierte a ojos de Prudence en un galante caballero y su salvador.

La realidad es que Rhys está lejos de ser un caballero, su presencia en los bailes de la temporada se debe única y exclusivamente a que necesita tantear el mercado matrimonial y casarse con una rica heredera. Sin embargo es la costurera de Madam Marceau quien le atrae a primera vista, pero al tratarse de una mujer sin dinero no le sirve como candidata, ni siquiera como amante ya que él tiende a elegir a mujeres menos inocentes y soñadoras y es evidente para él que Prudence Bosworth es inocente en todos los sentidos y, estúpidamente, parece verlo como a un príncipe azul.

Pero el destino les tiene preparada una gran sorpresa en forma de una inesperada herencia. De la noche a la mañana Prudence descubre que el padre al que nunca conoció, ya que abandonó a su madre al saber que estaba embarazada, y embarcó a América donde amasó una fortuna, ha muerto. Tras la muerte de Henry Abernathy, su padre, Prudence pasa a convertirse en la única heredera, pero con una condición: debe casarse en el período de un año, sino la herencia pasará a manos de otros parientes de Abernathy.

Una vez descubre que Prudence Bosworth, ahora Abernathy, se ha convertido en la heredera más deseada de todo Londres, Rhys se percata que la joven es su última oportunidad de evitar la ruina, ya que tras la muerte de su tío, el anterior duque, que murió en la miseria y después de que el mismo Rhys dilapidara su herencia, lo único que posee el ducado de St. Cyres son infinidad de deudas. La solución pasa por casarse con una heredera y Prudence no sólo le atrae muchísimo, sino que es inmensamente rica, una de las mujeres más adineradas del mundo.
A partir de ese momento Rhys se concentra en conquistar a la confiada Prudence Abernathy para poder echar las manos a sus millones y evitar acabar en la ruina. Prudence es una presa fácil, bondadosa, dócil y con demasiado buen corazón. Rhys es un hombre acostumbrado a mentir y embaucar, un hombre sin escrúpulos ni remordimientos.
La cacería promete ser fácil… o al menos hasta que la joven descubre la doblez de Rhys y pone con ello en peligro el porvenir económico y el corazón del calavera más grande de todo Londres.

Amor con condiciones de Laura Lee Guhrke es la segunda de las novelas que forman parte de la saga las Solteronas. En este caso la protagonista es Prudence, una joven costurera, acostumbrada a valerse por sí misma gracias a su trabajo y una de las antiguas compañeras y amigas de la pensión donde vivía Emma, la protagonista de Y entonces él la besó.
Dos son los principales defectos de Prudence: una naturaleza confiada y sensible, y su atracción por el infame duque de St. Cyres. Defectos de los que Rhys, el duque de St. Cyres sabe sacar provecho.
Aunque estamos ante una protagonista de las que podría etiquetarse “demasiado buen corazón” (o demasiado tonta) y un protagonista cuyas intenciones son, sin posibilidad de malas interpretaciones, interesadas y egoístas como lo es conquistarla por su dinero. Esta pareja se presenta de ésas que mejor no encontrar juntas en una novela porque la combinación puede ser peligrosa, sin embargo la historia me ha enganchado de principio a fin.

Tal como sucede en En el lecho del deseo, donde nos presenta a un protagonista que se casó por dinero, en Amor con condiciones, Rhys quiere casarse con Prudence por la misma razón. Con ese plan en mente hace todo cuanto está en su mano para que así sea, la espía y se hace el encontradizo con ella para ir enamorándola poco a poco, incluso llegando a la manipulación.
Y Prudence como la protagonista tan bondadosa y tan confiada, y la perfecta víctima, cae en la trampa.
Descrito así, sé que no puede parecer una novela ni muy original ni excesivamente interesante, pero tal como me sucedió con En el lecho del deseo, me ha encantado. Es difícil explicar por qué, pero me ha gustado mucho.
Comparándola con la anterior de la saga, no me ha calado tan hondo ni me ha impresionado de igual modo, pero la lectura me ha parecido muy interesante y amena, y la historia de amor me ha encandilado

Realmente no puedo decir que sea por la personalidad ni de un protagonista ni del otro, uno es un perfecto casanova, arruinado y sin más futuro que casarse con una heredera, seduciéndola y enamorándola cuando se percata que la dulce Prudence no se casará si no es por amor, y ella es cándida y crédula más allá de lo indecible.
Pero el resultado es una novela que partiendo de una seducción premeditada, un engaño y mero interés, da pie a una historia de amor en que la presa y depredador pueden acabar intercambiando papeles, una historia con el toque tierno, amargo y mágico de Laura Lee Guhrke.

Si bien no es la mejor de las novelas que he leído de Laura Lee Guhrke, creo que la historia de amor que cuenta tiene la dosis de sentimientos justo para emocionar e ir presentado diferentes facetas de los protagonistas según avanza la trama y vamos conociéndolos poco a poco.
En este caso no median los malos entendidos, sino que las causas son las que son, pero ¿no tiene todo el mundo una segunda oportunidad? Si crees que no, supongo que el libro no te interesará, si crees que sí o te intriga conocer la de esta novela, te recomiendo Amor con condiciones.
A mí me ha gustado mucho y pese a lo que pueda inferirse de la crítica (no quiero ahondar en detalles) creo que el final es precioso y pone cada cosa en su sitio.

viernes, 17 de abril de 2009

Y entonces él la besó de Laura Lee Guhrke



La señorita Emma Dove, una joven soltera a punto de cumplir los treinta, es una mujer un tanto atípica para la sociedad londinense de 1893: trabaja como secretaria para el vizconde Harrison Marlowe. Empleo que lleva desempeñando durante cinco años, aunque no por ello deja de ser un escándalo.
Harry está acostumbrado a los escándalos o más bien a tomar decisiones que a ojos de la sociedad y de la misma cámara de los Lores es motivo de agravio y escándalo. Primero fue su divorcio con una americana el que agitó las habladurías, años más tarde fue el hecho de que comprara un periódico, más aún que tuviera la infame de idea de trabajar y se convirtiera en el editor de dicho periódico en el que no deja de publicar, con asiduidad, sus ideas en referencia al matrimonio, error que se ha jurado no volver a cometer; por último fue contratar a una mujer como secretaria.

En la convicción de que la independencia de las mujeres evitaría que muchas se vieran obligadas a casarse -y a arruinar la vida de algunos hombres- Harry cree que es hora de que el llamado sexo débil tengo las mismas oportunidades y condiciones laborales que un hombre. Por ello contrata a la señorita Emmaline Dove, Emma, una joven sensible, seria y de firmes principios, una dama de los pies a la cabeza, que se convierte en la primera secretaria mujer, pese a su inexperiencia. Además, le ofrece un sueldo idéntico al de un hombre.
Pronto, Emma se convierte indispensable para Harry, quien delega en ella cada vez más funciones y responsabilidades, confiándole incluso tareas tan ingratas como escoger los regalos para sus hermanas o los destinados a suavizar a ex-amantes despechadas cuando finiquita una relación.
Pero Emma jamás opone objeción.

Emma fue criada por una tía que le inculcó firmes y rígidos principios morales, lo que la convertido en una joven sencilla, comedida y rigurosa. No obstante bajo la apariencia simple y anodina que ofrece se esconde una mujer de grandes inquietudes: desea publicar un libro en el que enseñar normas de buena conducta.
Trabajando para un importante editor, un hombre para el que se ha convertido en su mano derecha, está convencida de poder demostrar algún día su valía como escritora.

Sin embargo, tras varias negativas por parte de Harry a publicar sus escritos, Emma cree que debe cambiar el enfoque de su trabajo. Convencida de haber dado con el quid de la cuestión, está segura de su éxito. Lamentablemente Harry vuelve a rechazarla, pero esa vez Emma se percata que su jefe no sólo no ha leído su último manuscrito ni ninguno de los anteriores.
Herida y en un momento de debilidad, Emma analiza su propia vida y se siente insatisfecha con ella. Recién cumplidos los treinta, sin familia, sólo cuenta con su trabajo y sus amigas -otras jóvenes condenadas a la soltería como ella- ve que la juventud se le escapa y se da cuenta que desea algo más. Quiere ver su libro publicado.

Dimite de su trabajo y se persona en el Social Gazette, el periódico competidor de Harry, el mismo que desea comprar. El rival del vizconde Marlowe no tiene reparos en contratarla para que escriba una columna semanal donde ofrezca sus consejos y conocimientos. Por primera vez en mucho tiempo, Emma siente que la vida le sonríe.
Pero entonces entra en acción Harry y vuelve a desbaratársela…

Harry no puede concebir que Emma, ¡su eficiente secretaria!, haya sufrido tal pataleta como para irse a la competencia, cuando es evidente que a nadie le interesa en absoluto leer sobre buenas maneras ni le importa un comino cómo organizar un almuerzo. Lo que le parece más inaudito es que desprecie que fue él quien le dio la oportunidad de convertirse en secretaria.
Determinado a recuperar a su secretaria se lanza en una campaña -de acoso y derribo- para convencerla que no estará en ningún lado mejor que trabajando para él.
No obstante, para su sorpresa, la columna de Emma en el periódico de la competencia es un éxito y, una vez empieza a tratarla lejos del despacho, ve por primera en ella aspectos en los que no había reparado durante cinco años. Bajo esa apariencia seria y formal, descubre una mujer atractiva y con sentido del humor, lo que le sorprende aún más y acabo por tomar una drástica pero efectiva decisión.

Aunque al principio se siente desconcertada ante la tozudez de Harry y los límites a los que está dispuesto a llegar, Emma se siente capaz de resistir la absurda tentación de volver a trabajar para él, sin embargo el vizconde está decidido a cualquier cosa con tal de conseguir sus objetivos, pero en el proceso la relación entre Harry y Emma cambia vertiginosamente…

Y entonces él la besó es la primera de las novelas que componen la saga de las Solteronas, de Laura Lee Guhrke. Es una novela ágil de leer y muy amena, que narra una historia repleta de sensibilidad y emociones.
Si bien los primeros capítulos me parecieron un poco lentos, la novela gana fluidez rápidamente, al menos es la sensación que me da, envolviéndote en una trama sencilla, sin complicaciones ni demasiadas pretensiones, pero repleta de sensibilidad y romanticismo.

Los protagonistas están muy bien perfilados. En el caso de Emma, que va cambiando según avanza la novela, la evolución es muy coherente y creíble. De hecho, tampoco se trata de una transformación asombrosa, eso es algo que me gusta mucho de esta autora, sino que va mostrando otras facetas de su personalidad que tenía escondidas, casi anquilosadas bajo la rigidez con que fue criada. De tal modo que fue ocultando una parte de sí misma que no deja ver hasta que siente la necesidad de rebelarse, de vivir y ser ella misma. Y también gracias a la presencia de Harry que la ayuda a aceptar esa parte de sí misma que no sabe cómo mostrar.

El personaje de Harry es el de un vizconde un tanto atípico, trabaja y además disfruta haciéndolo, y es un hombre que impone sus escandalosas ideas a la sociedad y las expone en la mismísima Cámara de los Lores.
Por el contrario, pese a haber pasado por un trago amargo como fue su divorcio, algo que lo ha marcado profundamente hasta el punto que ha jurado no volver a casarse, estamos ante un personaje que no vive ni se comparta como un amargado. Vive rodeado de mujeres: sus tres hermanas, su madre y su abuela, y trata de imponer un punto de vista masculino entra tantas mujeres.

La relación entre Harry y Emma me parece preciosa por la evolución que describe. Los cambios que se van produciendo son paulatinos, casi parejos al despertar de Emma a muchos aspectos de la vida de los que había renegado. Sin embargo, eso no implica que la relación esté libre de problemas.
Laura Lee Guhrke se ha convertido en una de mis escritoras preferidas. Hasta la fecha todas las novelas que he leído me han gustado. Me encanta el estilo de sus tramas, la originalidad con que las dota a pesar de tratar temas archiconocidos, así como la sensibilidad y dulzura que esgrime en sus historias de amor.
Y entonces él la besó me parece una novela preciosa que las fans de esta autora creo que no se deberían perder.

jueves, 16 de abril de 2009

Casi una princesa de Laura Lee Guhrke


Lucia es la hija ilegítima del príncipe de Bolgheria, quien nunca la ha reconocido como tal, y de la más famosa cortesana de Londres. Toda su vida la ha pasado recluida en escuelas para señoritas y conventos, apartada tanto de su padre como de su madre y ocultando a la sociedad el vínculo que la une al príncipe Cesare de Bolgheria.
Rebelde e impetuosa, no ha hecho otra cosa que tratar de llamar la atención, provocando uno tras otro numerosos escándalos que han ido mermando la paciencia de su padre. Con el fin de mantenerla a raya, finalmente la lleva a vivir bajo su mismo techo, junto a su dos hijos legítimos, aunque en un ala aparte del palacio para que no tengan relación directa.

Una noche escapa de la vigilancia de los guardias de palacio, llevando consigo a Elena, su hermana menor con la que llegado a tener una amistad, y se dirigen a disfrutar de las fiestas de Carnaval; sin embargo acaban siendo descubiertas y la huida da lugar al último gran escándalo: la verdadera identidad de Lucia sale a la luz pública.
Descubierto el parentesco que los une, y temeroso de que una de sus locuras acabe con el compromiso de la joven Elena y enlode aún más el nombre de la familia, el príncipe Cesare toma una determinación: ha llegado la hora de casar a Lucia para que pase a ser la responsabilidad de otro hombre y no la suya. El futuro matrimonio de Lucia acaba convirtiéndose en un asunto de estado en el que debe mediar, incluso, el embajador de Inglaterra: Ian Moore.

Ian Moore no da crédito a las órdenes del primer ministro inglés cuando éste lo aparta de las tensas negociaciones con turcos y griegos para enviarlo a Londres y hacer de casamentero buscando posibles candidatos para la hija ilegítima del príncipe de Bolgheria.
Teniendo en cuenta las dificultades que implica casar a la hija ilegítima de un príncipe, aun tratándose de la realeza, las peculiaridades de la señorita Lucia Valenti hacen más ardua una misión que se antojaba absurdamente simple en un principio.
Pero el carácter explosivo de la joven, su irrespetuosidad ante las clases sociales y el protocolo, su falta de conocimientos en etiqueta, su escandaloso pasado y, para colmo, los requisitos que busca en un marido hacen que encontrar candidatos adecuados sea una misión casi imposible.
Lo peor para Ian es que la joven lo desconcierta y enfurece continuamente, tamibén despierta en él una atracción tan fuerte que ni su amplia experiencia en el mundo de la diplomacia le ofrecen las armas suficientes para luchar contra la tentación que supone la hermosa Lucia Valenti.

Lucia tiene muy claro con qué clase de hombre quiere casarse: ante todo uno que la ama y respete y también acepte a su madre como parte de su vida.
Sin embargo, con tan poco tiempo como cuenta para elegir candidato -apenas seis semanas- y la férrea vigilancia a la que Ian Moore la somete, no es algo que ayude a investigar y conocer a posibles candidatos.
No obstante, sin que llegue a percatarse muy bien cómo sucede, lo cierto es que el interés que despierta en ella el inalterable y siempre correcto inglés es cada día mayor hasta el punto que la joven se pregunta qué sucedería si Ian Moore perdiera el control y se rigiera por sus emociones en lugar de por la razón.

Casi una princesa es el cuarto y último libro que compone la saga iniciada con Amor prohibido. Ian, el hermano mayor del díscolo compositor Dylan Moore, se nos presentó en libros anteriores como un hombre recto, prudente, casi inalterable, un hombre acostumbrado a razonar, negociar y tratar con los altos mandatarios más importantes de Europa.
A diferencia de Dylan, quien su amor por la música lo unió de una manera muy especial a su madre, Ian fue criado con la misión de agradar a su padre. Ser embajador ha sido desde años atrás el eje de su vida, en un vida en la que no tienen cabida ni una mujer ni hijos. Ante la imposibilidad de conciliar ambas facetas, ha aceptado la soltería como su estado ideal.
Sin embargo conocer a la hermosa Lucia Valenti le hace descubrir emociones que tenía olvidadas; mientras que para la joven la búsqueda del marido ideal le lleva a ir rechazando a un candidato tras otro cuando los compara con el adusto, serio, aburrido y excesivamente formal Ian Moore.

Hacer una crítica sobre las novelas de Laura Lee Guhrke me está resultando un tanto difícil, ya que al final acabo señalando las mismas cosas. No es porque las novelas sean parecidas, sino por lo que me provocan: ternura, congoja, dudas, inquietud… pero siempre me dejan con una sonrisa en la boca y la sensación de haber tenido una lectura muy agradable.
Casi una princesa me parece una novela amena, dulce y cargada de emociones, con unos protagonistas tan opuestos como el día y la noche. Ian es ante todo un hombre honorable que intenta seguir siéndolo a pesar de la tentación y provocaciones de Lucia quien, por su parte, siente el deseo de alterar y coquetear con Ian hasta el que punto que cae en su propia trampa.

Puede que el argumento de la novela no sea especialmente original, pero la historia me parece muy bien hilvanada y el desarrollo muy coherente y creíble. La narración es fluida, logra mantener el interés y sin ser sorprender demasiado, cautiva y no puedo dejar de leer.
Antes de leer Casi una princesa no me atraía especialmente el personaje de Ian por esa imagen de hombre inalterable, pulcro, casi hierático. Pero al igual que Lucia va descubriendo que se esconde detrás de esa máscara, la lectura nos va mostrando más y más del mayor de los hermanos Moore.

Una vez más debo decir que me ha encantado esta novela. Sin ser una historia rebuscada, compleja o de grandes pasiones, deja huella por las emociones que transmite la historia de amor de sus protagonistas. Para mí es una novela muy recomendable y que veo más en la línea de Amor prohibido que de Todos sus besos o En el lecho del deseo.






Todos sus besos de Laura Lee Guhrke



Dylan Moore era un compositor de éxito hasta que a consecuencia de una caída de caballo sufrió una herida en el oído que le ha dejado con un zumbido permanente y le provoca insoportables dolores de cabeza. En su intolerable agonía, le impide seguir componiendo. Ya no oye música en su cabeza. La música es el eje de su vida y sin ella no encuentra sentido a ésta.
Desesperado. una noche toma la decisión de suicidarse y se dirige a un auditorio donde piensa perpetrar el suicido. Sin embargo, la inesperada aparición de una mujer, una sencilla mujer de la limpieza tocando el violín le impide llevar a cabo sus planes.
Lo más sorprendente para Dylan es que el encuentro con la misteriosa mujer provoca que en su cabeza vuelva a sonar música, las notas de una nueva sinfonía. Sin embargo la mujer desaparece y no vuelve a saber de ella en cinco años…

Grace Cheval es una joven viuda que estuvo casada durante años con un pintor de renombrada fama: el gran Cheval. La impetuosidad de su romance le acarreó grandes consecuencias: la deshonra y el desprecio de su familia y, más tarde, cuando el matrimonio fracasó, la miseria y la ignominia, así como la lección de no volver a enamorarse de un artista temperamental.
Toca el violín de cuando en cuando, pero eso no le permite ganarse la vida como violinista, ya que en Inglaterra no está bien visto que las mujeres sean músicas. Así que trabaja en cualquier cosa, mujer de la limpieza, vendiendo naranjas y esporádicamente toca el violín en reuniones y fiestas.

Es en una de éstas que se reencuentra con Dylan Moore, quien la reconoce de inmediato.
Durante cinco años el recuerdo de esa mujer lo ha perseguido, así como la melodía que sólo su presencia hace sonar en su cabeza y desea componer.
Dylan está convencido que Grace es su musa y está dispuesto a lo que sea para que no vuelva a escapársele.

Así que cuando inesperadamente aparece en su casa una niña de ocho años que dice ser su hija, fruto de una de sus muchas aventuras con una prostituta, trama un plan: contratar a Grace como institutriz de Isabel, su hija. De tal modo, alguien se ocupará de la niña y él, con su musa bajo su techo, podrá volver a componer, sin cejar en su empeño de seducir a la hermosa joven.
Sin embargo, aunque finalmente Grace acepta trabajar para él, no está dispuesta a dejarse seducir por el mujeriego e infame Dylan Moore. Una vez ya se enamoró de un artista excéntrico y egocéntrico, no está dispuesta a volver a cometer el mismo error.

A Dylan Moore ya lo conocimos en Amor prohibido, donde la aparición de éste nos dio pistas del protagonista que íbamos a encontrarnos en Todos sus besos.
Dylan es un mujeriego, un músico que vive sólo para su música. Perdida la capacidad de componer, siente que su vida se hunde y sólo una vida disoluta, con mujeres, alcohol y hachís… puede aplacar un poco el insoportable zumbido en su cabeza.
Cuando aparece Grace cree que ha recuperado su don, pero ésta no lo ve tan claro ni se fía de él. Lógico por otra parte teniendo en cuenta la clase de vida de Dylan, Pero el excéntrico compositor está determinado a acabar esa sinfonía que oyó cinco años atrás y que sólo Grace puede ayudarle a componer. Aunque, el que la vea como una musa no impide que también piense en convertirla en su nueva amante, como es de esperar en un mujeriego como él.

Todos sus besos me ha parecido una novela preciosa, cuya lectura me ha atrapado de principio a fin tanto por la historia de amor en sí como por sus protagonistas.

El carácter endemoniado de Dylan, su obsesión para la música y su deseo por Grace son los pilares en los que se sustenta este personaje. La aparición de una hija, una niña con bastantes similitudes a él, va cambiando poco a poco al personaje, que se siente impelido a tratar de ser un buen padre para la niña, aunque no sabe cómo conseguir eso.
La ayuda de Grace es primordial, así como su presencia en su casa para volver a componer. De modo que, sin percatarse, Grace se convierte en una persona imprescindible para él.

Aunque inicialmente para él no es más que su musa e institutriz de Isabel, a la que quiere convertir en su amante, poco a poco, sin percatarse, Grace ocupa un lugar más importante en su vida, uno que Dylan no entiende ni sabe cómo abordar.
Pese a la atracción que Dylan despierta en ella, Grace está determinada a no sucumbir. En su juventud cometió ese error y su vida quedó destrozada, dejándola sola, herida y sin dinero. Ahora, más madura y habiendo aprendido de sus errores pasados, está convencida de poder resistir los avances del atractivo Dylan Moore… o eso cree.

Los cambios en la relación entre Dylan y su hija marcan un poco la pauta entre Dylan y Grace, ya que la responsabilidad de ser padre le obliga a abandonar su escandalosa vida anteriores, sus peleas en los clubes de juego, las visitas a burdeles, los excesos de alcohol y el hachís…. Con lo que se ve obligado a encarar su vida con la mente lúcida y cara a cara, sin rodeos, así como el insoportable pitido de su cabeza.
El momento en que Dylan decide cambiar marca un punto de inflexión en la novela, ya que la relación con Grace adquiere otras características y da pie a una historia muy dulce.

A destacar el personaje de Isabel, una niña con un gran talento para el piano, igual que su padre, y una niña que pese a su corta edad parece tener las cosas muy claras, además de un carácter bastante parecido al de Dylan y que adquiere un papel muy importante en la novela.
Por otra parte reaparecen Anthony Courtland, Lord y Lady Hammond, y conocemos a Ian Moore, el hermano mayor de Dylan.

Todos sus besos me ha parecido una novela preciosa, conmovedora y encantadora. Me ha gustado mucho leer como un protagonista tan visceral y de carácter explosivo como Dylan, un hombre habituado a escándalos y a vivir siendo objeto de críticas, se transforma por amor a Grace e Isabel.
Me ha gustado también por el personaje de Grace, una mujer con un pasado, con una historia de amor anterior que la marcado dando lugar al personaje responsable y cauto que es, lejos de la típica heroína dulce y virginal. Es un cambio muy atractivo por el choque de personalidades y voluntades, lo que da pie a una relación de tiras y afloja muy atractiva entre los protagonistas y a escenas de seducción muy sensuales.

En definitiva me ha parecido una novela muy bonita y una muestra más de la maestría de Laura Lee Guhrke, cuyas historias me atrapan por la humanidad de personajes y los temas un tanto arriesgados que aborda.






miércoles, 15 de abril de 2009

Amor prohibido de Laura Lee Guhrke


Amor prohibido no es la primera novela que leo que tiene cierto toque al patito feo, y, como suele pasarme con muchas novelas románticas que tienen visos de cuento o me recuerda a alguno, me ha encantado. No puede decirse que la idea de la parte sea excesivamente original, pero aun así, la novela me parece refrescante, tierna y muy romántica. Además, tiene elementos que hacen de ella una novela diferente y nueva.
Daphne Wade, la protagonista, es una joven que trabaja restaurando antigüedades. Tras la muerte de su padre y tras quedar completamente sola y sin nadie a quien recurrir, ve que la única salida que le queda es trabajar y no sabe hacer otra cosa que restaurar antigüedades, así que traza un plan.

Consigue que Anthony Courtland, el duque de Tremore, un apasionado de las antigüedades que está realizando una excavación en sus tierras, la contrate pese a ser mujer. Pronto le demuestra su valía y se hace indispensable para él. Pero pronto también se enamora de él y cada vez que está delante del Conde es incapaz de no sonrojarse ni tartamudear como una tonta.
A primera vista Daphne es una joven poco atractiva, demasiado simple y anodina y sin nada que resalte, salvo unos preciosos ojos que sus enormes gafas no dejan ver demasiado.
Como es bastante habitual, Anthony no ve en Daphne otra cosa que una restauradora eficiente y muy necesaria para su excavación. Está próximo a abrir un museo y las reliquias halladas en sus tierras son de vital importancia.

Como Conde y heredero de su familia, Anthony sabe que debe casarse y tras mucho meditarlo, cree que ha llegado el momento. No le importa demasiado quién sea la elegida, ya que él no busca un matrimonio por amor. El trágico matrimonio de sus padres no le dejó con demasiada fe en el amor.
Como digo en un principio no repara en Daphne como mujer, pero cuando ésta repentinamente le comunica que desea abandonar su trabajo para trasladarse a Londres y buscar marido, empieza a verla con otros ojos y a ver la verdadera mujer que se esconde detrás de los horribles delantales y los moños tirantes. El repentino deseo de la joven de abandonar su trabajo, le hace plantearse cualquier cosa por impedir su marcha porque la necesita para su excavación… y porque cada vez le atrae más.

En realidad no asistimos a una transformación asombrosa de Daphne y eso es algo que me gusta mucho porque Daphne no deja de ser ella misma en todo momento. Los cambios son más sutiles, son más producto de ver detrás del muro que ha creado a su alrededor, son más lentos y paulatinos. Con la ayuda de Violeta, la hermana de Anthony, que se convierte en amiga y confidente de Daphne, ésta halla el valor de mostrarse tal cual es y a ganar confianza y seguridad en sí misma.
Había leído muy buenas críticas de Amor prohibido, razón por la que cogí el libro con cierto reparo, temiendo decepcionarme, pero ya había leído otra novela de Laura Lee Guhrke que me gustó muchísimo y me animé.

Amor prohibido me ha parecido una novela ágil, amena, muy entretenida y tierna.
Sin duda el personaje de Daphne es el que más me ha sorprendido porque no es la típica protagonista poco agraciada que casi por arte de magia se transforma en un bellezón, sino que va experimentando pequeños cambios, sobre todo de manera de ser, encarando su realidad y no se resigna ante las dificultades, sino que les planta cara. Por el contrario, lucha por hacerse respetar y sobre todo se respeta a sí misma.
De Anthony me ha encantado como una vez repara en Daphne, no se rinde en su empeño por conquistarla. Y cuando repara en ella no es tanto por su físico, sino por un conjunto de características que la hacen verla de otra manera, lo que, en mi opinión, resulta más creíble y más romántico.

Otro de los puntos que hacen de ésta una novela diferente es que no se centra tanto en los bailes ni reuniones de salón. Lógicamente el trabajo en la excavación hace que la historia gire mucho alrededor de ésta.
Me gusta que pese a que al final se “solucionan” las diferencias de clase que muchas veces parecen obstáculos tan insalvables, la autora no se saca de la manga ese arreglo, ya que desde el principio no oculta el origen de Daphne y que no es la simple muchacha que parece a ojos de Anthony, sin familia ni recursos.

De todos modos a mí no me habría importado que ese hecho no quedara resuelto, no creo que todo tenga que quedar tan perfecto, pero esa parte de la trama tiene su razón de ser, es lógica, coherente y está justificada.
Como secundarios destacaría sobre todo a Violeta, la hermana de Anthony, protagonista de la tercera novela de esta saga, y a Dylan Moore, el amigo músico de Anthony, protagonista de Todos sus besos.

En definitiva, Amor prohibido es una novela que me ha sorprendido muy gratamente y que me ha reafirmado en mi intención de seguir leyendo las novelas de Laura Lee Guhrke, una autora que me ha sorprendido muy gratamente y a la que tengo en mi lista de autoras preferidas.
Me ha parecido una novela sencilla, emotiva, amena y, lo más importante, me ha mantenido en vilo de principio a fin.

Un lugar para Conor de Laura Lee Guhrke


Ya han pasado varios años desde que acabó la guerra civil americana, pero desde entonces la vida de Olivia Maitland no volvió a ser la misma. La guerra le arrebató a sus dos hermanos y la vida que hasta entonces conocía; más tarde llegó la muerte de su padre. Perdió todo cuanto tenía, pero en el camino ganó tres hijas: Becky, Carrie y Miranda, a las que adoptó tras la muerte de su amiga Sara. De la plantación de los Maitland poco queda de lo que un día fue. El orgullo de su padre, el huerto de melocotoneros, es lo único que las ha salvado de la ruina. Pero por más que ha luchado, apenas consigue lo justo para sobrevivir ella y sus tres hijas.
Con la guerra murieron muchos hombres jóvenes, y muchos de los que sobrevivieron se marcharon a otras tierras en busca de un porvenir mejor, con lo que Olivia jamás se casó. Hace años que dejó de esperar que el amor llegara a su vida. Sólo espera trabajo duro y un futuro para sus tres hijas. La mano de obra escasea, y por más que busca trabajadores -lo que es considerado un escándalo en el S.XIX- no ha conseguido nadie que la ayude a sacar adelante sus tierras. Para colmo Vernon Tyler trata de obligarla a vender su plantación, ya que pretende que las vías ferroviarias atraviesen esa región y las tierras de Olivia están en medio. Olivia reza por una ayuda divina, un hombre que aparezca para ayudarla… o eso espera.
Mientras viaja al pueblo encuentra a un hombre malherido en mitad del camino. El aspecto que muestra señala que ha sido golpeado con saña, por lo que, aunque le intimida, cree que no puede dejarlo ahí, tirado en el camino, así que lo recoge y se lo lleva a su casa. Espera que el extraño, una vez recuperado, se interese en trabajar para ella. Conor Branigan es un irlandés que, huyendo de un pasado poblado de pesadillas y culpabilidad, ha viajado hasta América. Miles de compatriotas suyos han hecho lo mismo y trabajan como mano de obra en minas, plantaciones o embarcaderos. Pero Conor es diestro con los puños y se gana la vida como boxeador, viaja de ciudad en ciudad retando al campeón local. La mala suerte se cruza en su camino cuando en su última pelea se niega a dejarse derrotar, con lo que recibe una paliza de los matones del corredor de apuestas -que resulta ser Vernon Tyler- y abandonado en un camino polvoriento.
Cuando vuelve en sí se encuentra rodeado por una mujer y sus tres hijas que lo miran como si fuese el mismo demonio. Sabe que su aspecto las asusta pero intriga. Confinado a guardar cama, pasa varias semanas en la casa de éstas. Al principio la mujer, Olivia, desconfía de él, más al saber como se gana la vida, pero las niñas sienten curiosidad por tener a un hombre en la casa y se convierten en su sombra, entregándoles sus confianza. Al principio Olivia desea deshacerse de ese rudo boxeador cuanto antes. ¡Un boxeador y un pecador en su casa! Pero más tarde se para pensar que tal vez él sea la solución a sus problemas.
No obstante, el señor Branigan se niega a permanecer más tiempo en esa casa. Él no desea un trabajo de granjero ni busca echar raíces en ningún lado. Es un hombre acosado por pesadillas y recuerdos demasiado amargos contra los que no puede luchar, y su lugar no está cerca de una dama almidonada y estirada ni de sus tres influenciables y confiadas hijas. Pero Olivia le atrae y poco a poco las tres niñas van ganándose su corazón sin que pueda evitarlo…
Un lugar para Conor es una novela sencilla que destila humanidad y cotidianidad desde la primera a la última página. Al leer el argumento me chocó un poco la combinación de sus protagonistas: una dama sureña con tres hijas y un rudo boxeador irlandés. Aunque me atrajo, con sinceridad, pensé que sería más de lo mismo: un hombre atormentado y una seria dama sureña, pero me arriesgué y me he encontrado con una novela tierna y emotiva que no narra una trama enrevesada ni compleja, pero que me ha proporcionado una lectura agradable que me ha dejado con una sonrisa en los labios.
Por encima de todo me ha atrapado la dulzura de esta novela, cómo tres niñas y una mujer, considerada solterona con veintinueve años, se ganan poco a poco el corazón del rudo e inaccesible Conor Branigan. Conor sufrió una infancia terrible que marcó su vida, la pobreza más absoluta; vio como su familia moría víctima del hambre sin poder evitarlo. Creció odiando a los ingleses que los doblegaron y humillaron, convirtiéndolo en un rebelde que lo dejaron que sin tierra, familia ni orgullo.
Al principio de la novela no eres consciente de hasta que punto está arraigado el pasado de Conor en su interior. Sí sabes que las pesadillas no le dejan descansar, pero a través de recuerdos que se intercalan con la historia presente, entendemos más de por qué Conor es como es.
El odio y la culpabilidad son las emociones de las que vive, no conoce otras y no puede aceptar lo que Olivia y las tres niñas despiertan en él, algo que sólo le provoca un irrefrenable deseo de salir huyendo.
Un lugar para Conor me ha parecido una novela preciosa. Como digo antes no cuenta una trama enrevesada: solo es la historia de un hombre con un pasado que le tortura y una mujer sencilla cuya única meta es sobrevivir ella y sus hijas. Conor no cree en el amor, Olivia no lo espera, pero ambos lo encuentran sin que puedan evitarlo. Poco más puedo añadir. Estos son los elementos alrededor de los que gira esta novela. ¿El resultado? Una historia de amor sencilla, bonita y, en mi opinión, sin muchas pretensiones, pero que justamente por eso me ha emocionado de principio a fin.
Creo que es una novela que es fácil que cale hondo, pero si buscáis historias complejas de amor y odio, malos entendidos y numerosas escenas de sexo no lo encontraréis aquí. En cambio si buscáis algo diferente, como un libro ambientado en una polvorienta y empobrecida plantación sureña, un irlandés sin raíces, una mujer luchadora, y tres niñas que te arrancarán una sonrisa con su dulzura, ésta es una novela que os recomiendo encarecidamente.

Falsa inocencia de Laura Lee Guhrke

Sophie tiene un don, ve cosas que todavía no han sucedido, y esto no le ha traido más que infelicidad en su vida, de hecho su prometido la abandonó en el altar cuando descubrió que era “diferente” a los demás… A Mick Dunbar, inspector de Scotland Yard, nadie le ha regalado nada, creció en la calle rodeado de pobreza, huérfano y sin familia tuvo que salir adelante por sus propios medio. Lo consiguió pero todas estas dificultades lo han endurecido hasta convertirlo en un hombre frio y práctico. La última visión de Sophie la lleva directamente a Scotland Yard, tiene que denunciar un asesinato pero no sabe cuándo va a suceder ni quién es el asesino… sin embargo, al ser recibida por el atractivo inspector, se da cuenta de que la víctima es el propio Mick.

Mick se debate entre la atracción hacia la misteriosa desconocida y su incredulidad, en su mente no caben extrañas visiones ni predicciones de futuro, lo que le lleva a pensar que o bien Sophie es ella misma cómplice del asesinato o que conoce al asesino.

Sin ser lo mejor que he leido de la autora tiene bastantes puntos a su favor: la historia es interesante, su toque paranormal y de intriga garantiza que te atrape desde la primera página, y por supuesto, los personajes son lo bastante atractivos y creibles como para que quieras saber más de su historia.

¿Por qué me gustó el libro? Aparte de que tiene un argumento fuera de lo común en una novela de regencia – introduce el elemento policiaco, de manera que en muchas ocasiones me pareció estar leyendo una novela contemporánea del estilo de Karen Robards – me encanta la profundidad que le da a sus personajes, uno de los puntos fuertes de Laura Lee Guhrke. No se puede negar que te “crees” a los personajes, que están vivos, que entiendes su comportamiento y sus motivaciones. Y luego está el contraste de personalidades (esto es una debilidad personal mia), muy acertada la lucha entre la practicidad de Mick y la espiritualidad de Sophie, el hecho de que haya cosas que la mente humana no pueda explicar ni comprender, y que se necesite ese componente de fe que Mick ha perdido en el camino y que sólo podrá recuperar gracias al amor que siente por Sophie.

Es cierto que tiene algunos puntos débiles que hacen que la novela no sea una obra redonda: la trama policiaca no es muy original y la hemos leido muchas veces – el típico asesino en serie que se dedica a matar sin razón aparente, el final es bastante previsible y el cambio en la actitud de Mick hacia la protagonista es demasiado repentino, para mi gusto deberia haber sido un poco más gradual, queda, no sé, poco natural. Aún así es de esos libros de los que te llevas una buena impresión al final, de los que te dejan un buen sabor de boca, por eso creo que no deberíais dejar de leerlo, dentro de su sencillez supone una buena lectura, y además lo recomiendo a todas las lectoras que como a mi les encanta el estilo y el buenhacer de Laura Lee Guhrke.