Este blog respeta los derechos de autor.

Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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jueves, 16 de mayo de 2019

La asombrosa bibliotecaria de Little Rock, Olivia Ardey

Nicole Smith es la bibliotecaria de Little Rock, plácido pueblo de Maryland donde importa mucho el qué dirán. Hija del dueño del rancho de la Doble SS, tiene una vida modélica y un «casi» novio, marine de la US Army y héroe local. Sin embargo, esconde un espíritu libre que solo se salta las normas cuando saca del armario sus tacones de la suerte y huye del aburrimiento, lejos de los cotilleos. Niki ha leído mucho y probado muy poco. Por culpa de una avería doméstica, el nuevo sheriff del condado, nada parecido a su soso y puritano marine, despierta sus fantasías más atrevidas. Allan Ferguson tiene una imagen pública intachable y una vida privada muy estimulante que se sacude cuando un imprevisto del pasado llama a su puerta. Mientras Little Rock se ve sacudido por una serie de curiosos robos, algo en el interior de Niki también se revoluciona, así que le pide a Allan que le muestre los secretos del erotismo, un terreno hasta entonces vedado para ella. Él la desafía a traspasar sus propios límites en clubes exclusivos. ¿Se atreverá la señorita Smith a seguir el juego que ella ha empezado?


**

Adquirí esta novela con bastante entusiasmo porque esta autora me ha dado muchas alegrías con sus novelas, empezando por Regálame París, que fue la primera que de ella leí. Sin embargo, no ha terminado de convencerme y lo siento.

Esta reseña contiene spoilers

El personaje de Nicole está bien llevado, la autora no es de las que crean protagonistas de esas pasteleras e inaguantables, al menos en las novelas que yo he leído de ella, y aunque vive en una comunidad pueblerina donde todos miran a todos para ver qué es lo que se puede cotillear para pasar el rato, a ella le importan más otras cosas que pasar las tardes tomando té y criticando con sus amigas. Se encarga de la biblioteca, donde se pierde entre libros y fantasías que podría llevar a cabo, y tiene un novio al que no se ve en toda la novela salvo al final. Me ha parecido algo extraño que solo aparezca para, digamos, arreglar las cosas, de modo que ella se pueda quedar con el protagonista sin cargo de conciencia. Ya veréis el motivo, si la leéis.

Luego tenemos al prota, que es el sheriff del pueblo, pero que también hace otras cosas, como se ve más adelante. El chico tiene buena fama en la comunidad, es serio, decente y buena gente. Se conocen por casualidad, por culpa de una avería, y a partir de ahí inician una relación de tira y afloja; ella porque tiene novio y él porque no sabe muy bien si quiere una relación seria.
Mezclado con la atracción, leemos sobre unos robos en el pueblo. Unos robos raros, a decir verdad, porque se llevan la ropa interior de los tendederos.

Hasta aquí, podría ser hasta entretenida. Lo que me ha descolocado es haber metido una salida del pueblo a otro cercano, donde al parecer nadie conoce a Allan, el sheriff, y mucho menos a la protagonista. Aquí entran en un club un tanto extraño donde ella sale en ropa interior y con los ojos tapados a un escenario. Sabe que la están viendo hombres, pero nos sabe quién. Aquí entra el protagonista que, por no dejar que nadie la toque, sube al cubículo, se dan un morreo, etc, etc…. En fin, que me ha parecido que esta parte de la novela está metida por el hecho de meter algo erótico en la misma, y no le he encontrado motivo.

Nada que objetar a la narrativa de la autora, que me gusta muchísimo.

Cristina

sábado, 15 de julio de 2017

Regálame París - Olivia Ardey

Catalogar "Regálame París" como una novela romántica simplemente, debería estar penado por la Ley.

Porque es mucho más. Pero mucho, mucho.

¿Qué es lo que buscamos en una novela romántica actual? Personajes que agraden, situaciones divertidas, sentimientos y, claro está, un romance bonito.

A mí me cuesta mucho decir lo que Olivia me hace sentir, porque son tantas cosas a la vez que es complicado enumerarlas sin parecer una soñadora empedernida y hasta ñoña.

Desde que leí "Dama de Trébol" supe que esta escritora daría la nota. Y sin querer alardear de tener poderes adivinatorios, tengo que decir que acerté de pleno. Vamos, todos los números del Euromillón, sin fallar uno solo.

No voy a extenderme mucho puesto que ya han dicho otras lo que es la historia: un verdadero regalo para quienes disfrutan de la buena lectura.

Afortunadamente, conozco esa maravillosa ciudad. Pero es que de no conocerla, tendría que ir obligatoriamente después de leer la novela.

He vuelto a caminar por sus calles, a oler los castaños en flor, pasear junto al Sena, saborear un buen café en sus terrazas, perderme en las escalinastas de la Basílica del Sacré Coeur, escuchar la musiquilla que desgrana el carrusel cercano, delitarme con la visión de Notre Dame y perderme por el barrio de Montmartre.

He sentido que se me ponían los pelos como escarpias oyendo en mi cabeza La vie en rose de Edith Piaf, una canción de la que no me canso nunca, mientras leía.

He oído violines pasando sus páginas.

Desde su divina portada, pasando por los títulos de los capítulos, continuando por sus maravillosos personajes y acabando por las emociones que despierta esta historia, tengo que afirmar que Regálame París me ha hecho gozar desde la primera línea hasta la última.

He reído con ganas, he llorado, me he enternecido y, sobre todo, he soñado.

Y ante una escritora que consigue hacerte sentir tantas cosas con una historia, me quito el sombrero y hasta el corsé si lo llevase.

Doña Olivia, gracias por despertar en mí emociones que creía perdidas.

Gracias por ilusionarme.

Gracias por dejarme volver a ver la ciudad a través de tus ojos.

Gracias, por regalarme París.

Cuando vuelva allí, si Dios quiere, lo haré llevando en la mano tu novela. 

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sábado, 1 de julio de 2017

Una chica con estilo, de Olivia Ardey

Si disfrutaste con los felices años 20 en DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN, no te puedes perder la historia de la viuda Helen McKerrigan-Montero y el comisario Ray Donnelly de la Séptima comisaría del Lower East Side de Manhattan
Amor y aventuras entre Nueva York y Boston, pasando por el precioso pueblo de Germantown, del estado de Columbia, en el valle del Hudson.


Helen Mckerrigan-Montero, viaja hasta Nueva York para hacer compañía a su hermana Laura que está a punto de dar a luz. Una vez convertida en la flamante tía de dos preciosos gemelos, Helen decide hacerles a los pequeños un regalo inolvidable. Y desde luego inolvidable es el obsequio que les lleva, pero principalmente para ella, porque debido a un estúpido error, acaba estando en el punto de mira de una banda de gánsteres.

El comisario Ray Donnelly, comprometido por el deber que le exige su profesión, su código de honor y a la estrecha relación que mantiene con el cuñado de Helen, asume la misión de protegerla hasta que los delincuentes que dispararon contra ella acaben entre rejas.

Helen y Ray pertenecen a mundos distintos. Ya coincidieron en la boda de Laura y ni siquiera cruzaron dos palabras. Helen tiene un carácter decidido, dice lo que piensa, es rebelde, coqueta y apasionada, y Ray detesta a las mujeres así. Además, Helen posee dinero y es una sofisticada chica de ciudad. Ray vive de un sueldo y procede de un pueblo.

Pero las circunstancias mandan y Ray, para proteger a Helen, se la lleva a la granja de sus padres, al hogar de su infancia, un lugar sencillo donde podrá permanecer escondida hasta que deba declarar en el juicio.

Será allí donde los dos empezarán a conocerse y donde cada cual descubra la personalidad, los sueños y los secretos que anidan en el corazón del otro.

Pero no es esta la sencilla historia de amor de dos personas distintas que al final son felices y comen perdices. Y no lo es por dos motivos: uno, porque esta novela histórica está escrita por Olivia Ardey y la romántica histórica (desde mi punto de vista) Olivia la borda; y dos, porque, en general, y aunque lo pueda parecer a simple vista, las novelas de esta autora nunca tienen tramas simples debido a la personalidad de sus personajes, y también la ambientación en el caso de las históricas.

¿Qué os cuento yo sin destripar el libro? Bueno, para empezar diré que me perdonéis si no resulto muy objetiva, pero es que las historias ambientas en los años veinte me entusiasman y cualquier libro que transcurra en esa década ya me tiene ganada de entrada.

Cuando acabé la lectura de Delicias y secretos en Manhattan (¡cómo me gustó ese libro!), me quedaron unas ganas de continuar anclada en aquel entorno en el que se desarrolló la novela, que me costó mucho desconectar. Por eso, volver allí de nuevo para asistir a la historia de amor de la viuda Helen McKerrigan-Montero, alguien que me dejó con necesidad de saber más de ella, me ha encantado.

El romance entre Ray y Helen me ha gustado mucho no solo por los rifirrafes entre ambos, que son estupendos, ni por sus encuentros amorosos, que son románticos y sensuales a partes iguales; me ha gustado, principalmente, porque son dos personajes reales de esa época y no estereotipados y creados para la ocasión. Me gusta que los personajes tengan alma. Que me los pueda imaginar en mi mente con sus defectos y sus virtudes, tanto física como psicológicamente. Me gusta ver cómo se equivocan, cómo no ceden a pesar de ir en contra de sus intereses o deseos. En fin, que sean humanos, que me pueda creer que existen o existieron. Y los personajes de esta historia lo son. Todos. También los secundarios.

Algo que me ha llamado la atención y me ha gustado mucho es ver, escenificado en las personas de Helen y Ray, esa incipiente rebelión femenina, ese ir haciéndose un hueco las mujeres en un mundo de hombres. Esos hombres asumiendo y asistiendo a lo que se les vendría encima en contra de todo lo que mamaron y vivieron. Dos protagonistas de su tiempo defendiendo su parcela y sus creencias, luchando por su sitio, por su procedencia y estatus, cediendo terreno, meditando y sopesando, sabiendo reconocer sus errores, tragándose el orgullo, sabiendo pedir perdón y conservando al mismo tiempo su dignidad y su esencia.

Pero lo que de verdad me ha robado el corazón... y la mente, ha sido la ambientación. Y es que Olivia es una autora que me gusta mucho, pero en histórica me apasiona. Y me apasiona porque me hace ver los escenarios que dibuja, porque introduce los datos con soltura, como sin querer contártelos, como parte de la narración pero sin abrumar. No es cansina porque no te suelta un sermón obligándote a saltarte trozos. Olivia escribe de manera amena y ligera, pero te sitúa y te cuenta muchas más cosas además de la historia de sus personajes principales. Lo hace de manera sutil, con pinceladas precisas que incluso te dejan con hambre de más.

Esta novela está ambientada en los albores del siglo XX, una época no tan lejana (¿qué son poco más de cien años?) en la que de la mano de la autora, y aunque una parte importante de la novela (y con peso en todos los sentidos), transcurre en el pueblo de Ray, en Germantown, hacemos un pequeño recorrido por las calles de Nueva York y Boston y asistimos, como si los viviéramos en primicia, a algunos hechos e inventos históricos que acontecieron entonces.

Una novela agradabilísima en la que la ambientación, la trama y los personajes forman un todo estupendo, que sumado a la elocuente pluma de la autora, hacen de Una chica con estilo una lectura deliciosa.

Yo os la recomiendo porque me ha encantado.


 

miércoles, 1 de marzo de 2017

Regálame París, de Olivia Ardey

Regálame París ha sido uno de mis descubrimientos de 2013, y una de las novelas más bonitas, divertidas y estimulantes que he leído. Ha sido una delicia de principio a fin.

Empezamos descubriendo a Yolanda que llega a París con su novio para disfrutar de un fin de semana. No voy a decir qué pasa con ese novio, sí debo reconocer que me encanta cómo Yolanda solventa ese problemilla. Ahora debe enfrentarse a un fin de semana ella sola en su añorado París. París es mucho más que una ciudad para Yolanda, allí vivió su padre y siempre soñó con viajar a la ciudad de la luz. Por un giro del destino debe alojarse en casa de su casero, Patrick, que resulta vivir en el otro apartamento del ático.

Patrick es un hombre fascinante, director de cine, y que paga las facturas gracias a un programa de televidencia muy rentable. Su próximo proyecto es un documental sobre París, y la llegada de Yolanda será providencial. Ella le regalará París a través de sus ojos; esas calles llenas de contrastes, famosos lugares vistos por primera vez, callejuelas escondidas con un encanto aún más poderoso y así podría seguir. Cada párrafo, cada mirada, cada descubrimiento de Yolanda era una vuelta a esa ciudad, Olivia ha creado una novela llena de magia y de sentimientos. La imagen del tiovivo, el cementerio, creo que serán escenas que recordaré durante mucho tiempo.

En cuanto a los personajes; perfectos, todos y cada uno de ellos. Desde la alocada, llena de vida y chispeante Violette con la que me he reído muchísimo ¡adoro a esa chica! Y ese Marc tan sexy, qué decir de ese médico, que su historia me ha encantado tanto como la de Patrick y Yolanda. La señora Laka, Madam Lulú, Sylvie, Didier, nunca las palabras personajes secundarios me había parecido tan injustas y poco acertadas, aquí todos y cada uno de ellos tienen su protagonismo, y no se merecen menos.

Con esta novela he disfrutado de un viaje maravilloso, me he reído a carcajadas, he suspirado y he soñado con ellos. Una de las cosas más cautivadoras de este libro son los pequeños detalles, como la razón por la que su padre instó a Yolanda a aprender francés y la lengua de signos, esa foto en la lápida, cómo la llegada de Marc será una gran noticia para el matrimonio Laika, esas imágenes finales en el cortometraje…

Esta novela no es solo un viaje a París, que lo es con todo el encanto que esa ciudad puede albergar, si no que es una historia maravillosa, llena de segundas oportunidades, sueños alcanzados y amistades sinceras y refrescantes. Para mía ha sido una maravilla poder disfrutar con su lectura.

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jueves, 2 de febrero de 2017

Un verano en la Provenza, de Olivia Ardey

Esta autora me enamoró con la primera novela que leí de ella, Dama de tréboles, del antiguo oeste. Desde entonces no he dejado de leer sus libros, todos y cada uno de ellos. No todos me han gustado del mismo modo que aquel primero (es lo que tiene el primer amor, que te marca para siempre), unos me han hechizado, como Regálame París, otros a lo mejor me han llenado un poco menos, pero con cada libro que leo de Olivia me quedo con ganas de leer otro más. Con el tiempo ha ido cambiando un poco el estilo y también los temas que toca, pero a mí me gusta todo si está bien escrito, y no me canso de decir que esta es una de mis autoras favoritas, aunque reconozco que cuando de verdad me embelesa es cuando escribe histórica.

La portada, tengo que decirlo, me parece fantástica, como casi todas las que le hacen a esta autora en esta editorial.

Una de las cosas que más me ha gustado de la novela es el lugar. Olivia Ardey suele elegir entornos que me gustan, y en esta novela no me ha defraudado porque La Provenza es una zona maravillosa, pero es que además ha conseguido que el sitio elegido sea un «personaje» más en la historia.

Y es en la Provenza donde la protagonista busca una paz que le ha sido negada cuando, gente sin escrúpulos, publica fotos de ella que la ponen en evidencia, justo cuando está feliz por haber conseguido un premio en su profesión. Aquí es donde intentará restallar sus heridas.

La trama en sí no es demasiado enrevesada, en realidad incluso hasta casi me ha parecido sencilla, quizás al leer la sinopsis me había hecho a la idea de que habría algo más de tensión entre los personajes.

Lo cierto es que podríamos decir que es una historia de reencuentros, porque al protagonista masculino, Paul, ya lo conoce desde hace tiempo. Los sentimientos de él y de ella han cambiado, ha pasado el tiempo, pero cuando vuelven a verse cara a cara se percibe la química y lo que quiera que hubo antaño sigue ahí, latente, y poco a poco más vivo que nunca... y tal vez pueden darse otra oportunidad.

La gotita de misterio e intriga la pone el cuaderno que Monique descubre un día y por medio de la cual se entera de una historia increíble y preciosa. Cómo me gusta esta idea que no es la primera vez que pone en práctica Olivia en la que, aprovechando interesantes momentos de la historia, quizá incluso desconocidos para muchos, nos cuenta un relato secundario superinteresante y emotivo.

Otra cosa que me gusta de la autora es su facilidad para describir los lugares. En Regálame París —por seguir con el mismo libro como ejemplo—, pude hacer un nuevo viaje a la ciudad, pude volver a pasear por sus calles y tomarme un refresco en una de sus múltiples terrazas. En esta novela sucede lo mismo con la Provenza: ves el sitio, lo palpas, lo hueles y lo vives. Si lo conoces lo recuerdas a la perfección, y si no, te lo imaginas extraordinariamente bien. A mí me parece complicado describir un sitio, y yo que por norma no retengo muchas de las cosas de mis viajes, me emociono cuando leo una novela que me hace recordar lo vivido y que me despierta un recuerdo que permanece dormido en un lugar que mi memoria.

Los secundarios son de lujo, sobre todo me ha gustado el padre de la protagonista, sin desmerecer a Patricia y Sandra, las dos amigas de Monique y cuyas pequeñas historias personales, por cierto, me han encantado.

Resumiendo, que Olivia Ardey de nuevo ha conseguido hacerme pasar un rato estupendo y me ha vuelto a dejar con la necesidad de leer otra novela suya. Espero que no tarde mucho.

 

viernes, 20 de enero de 2017

Bésame y vente conmigo, de Olivia Ardey

Álvaro, Celia y Nico, tres amigos que lo compartieron todo de niños se reúnen en el funeral de un pariente millonario que, ¡oh, sorpresa!, les ha dejado en herencia su bodega centenaria y sus ricos viñedos. Sin embargo, el testamento contiene una trampa, heredará la fortuna aquel de los tres que primero se case. ¿Quién logrará hacerse con la herencia? Un viaje a Las Vegas, secretos, malentendidos, y el hallazgo de un tesoro inesperado hará que cada uno de los protagonistas acabe encontrando lo que más desea... aunque ni ellos mismos lo sepan.

La empecé con ganas porque ya había leído otras cosas de Olivia y me entusiasma su modo de escribir, pero ni de lejos esperaba lo que me he encontrado. En el prólogo dejé escapar una sonrisa; en el primer capítulo, la primera carcajada de muchas que han venido después.

Los lugares entrañables, los personajes fantásticos, las situaciones –disparatadas algunas veces, tensas otras-, los diálogos rápidos y divertidos, las escenas calientes descritas con una maestría inigualable, un sinfín de expresiones que te obligan a reír con ganas, lo que para algunos puede significar la entrada al mundo de los vinos... Todo, todo, absolutamente todo me ha encantado.

Bésame y vente conmigo es una de esas novelas que se recomiendan sí o sí. Porque está bien escrita. Porque es divertida, apasionada, chispeante, tierna, romántica. Porque te enamoran los personajes (todos, sin excepción). Porque... Vale, sí, he dicho que iba a ser concisa, así que ya acabo.

Lo penúltimo: si queréis pasar unas horas de regocijo, debéis leerla.

Lo último: gracias, Olivia, por esta novela. Me hacía falta una historia así y te la agradezco.

No todo podía ser bueno en la reseña, de modo que aquí va la parte negativa:

Las he pasado canutas leyendo en el bus porque no podía dejar de reírme en algunas escenas. Más de uno habrá pensado que deberían encerrarme.

Nieves

viernes, 20 de febrero de 2015

Si te quedas en Escocia, de Olivia Ardey


Carol Coleman se juega su trabajo si no es capaz de hacerse, en la subasta a la que tiene que asistir, con una pieza de arte que codicia un cliente de la galería de arte para la que trabaja.

Lord James MacLeod va a asistir a la misma subasta y para pujar por la misma pieza, pero en su caso es porque el deseado objeto forma parte del legado familiar y tiene un importante valor sentimental.

Unos días antes de que se celebre la licitación, Carol y James coinciden en un vuelo transoceánico. James sabe quién es ella, e incluso conoce muchas cosas de su vida, pero ella no sólo no sabe nada de él sino que ignora los motivos que mueven a James a acercarse a ella.

La fuerte atracción entre los dos, sin embargo, no es algo que James tuviera planeado, no obstante, está dispuesto a hacer frente a ello, a luchar por esa mujer que tan hondo le ha calado y a atenerse a las consecuencias derivadas de su engaño.

Carol, por su parte, lleva años luchando con unos sentimientos encontrados que se remontan a su más tierna niñez. Todo ello ha condicionado su carácter y su manera de encarar sus logros personales y profesionales. Es sincera y honesta y James le importa lo suficiente como para plantearse incluso perder en la subasta frente a él.

A la historia de Carol y James debemos sumar, como siempre que leemos un libro de Olivia Ardey, unos personajes secundarios la mar de variopintos que con sus idas y venidas alrededor de los protagonistas, nos van relatando también sus circunstancias y aventuras personales, algo que colorea y, supuestamente, ayuda a completar la novela.

Pero en «Si te quedas en Escocia» hay, además de la historia de amor de James y Carol, un hilo conductor sobre el que se asienta toda la novela que es, ni más ni menos, que los acontecimientos acaecidos en las trincheras de la Navidad de 1914 y las posteriores consecuencias devenidas de aquello. Y esto, contado a poquitos a lo largo del libro, junto con la parte sesuda y de documentación que ha hecho la autora, es lo que más me ha gustado y emocionado de todo el libro. Y, por supuesto también, la escritura de la autora y su manera de narrar y contar que, desde su primera obra publicada, ya dije que me entusiasma.

Es esta una novela en apariencia sencilla, con un romance repleto de atracción, química y deseo, salpicado de broncas, mentiras, malentendidos, encuentros y desencuentros y bonitos momentos románticos y tiernos.

La ambientación está cuidada, mimada y contada con la suficiente inteligencia como para hacerte ver el entorno y situarte a la perfección, pero sin abrumar ni agobiar con datos excesivos.

Tiene golpes de risa, la mayoría de las veces ofrecidos por el elenco de secundarios. Y son los secundarios, sus modos y su jerga, precisamente, los que en esta novela en concreto —porque en otras de esta autora siempre me aportan un plus— no han terminado de convencerme porque algunos de ellos me han parecido un tanto «chonis» o «spanish chick-lit», y lejos de aportarme las gracias y la tibieza o excelente contribución que siempre espero de ellos para redondear el libro, esta vez me han descolocado porque no me pegaba ni con la manera de escribir de la autora, ni con la calidez de la historia. Estoy segura de que esto va a ser sólo cosa mía, pero aún así, no podía dejar de decirlo.

Pero independientemente de los secundarios y de su papel, «Si te quedas en Escocia», como no podía ser de otra forma tratándose de un libro de una de mis autoras favoritas de la novela romántica española, me ha gustado mucho y me lo he pasado genial leyendo el romance y las aventuras y desventuras de Carol y James, paseando por Londres y Escocia y disfrutando de la buena y amena narración de Olivia Ardey.


 

domingo, 29 de diciembre de 2013

Delicias y secretos en Manhattan - Olivia Ardey

Novela ambientada en el Boston de 1919. El destino de Laura McKerrigan-Montero es casarse con alguien que convenga a su posición social y al negocio familiar que posee. Laura es consciente de ello pero no quiere renunciar a su sueño: la alta repostería. Y por encima de todo desea aprenderla de la mano de un afamado maestro que ejerce en el hotel Taormina. A su padre le da la excusa de que quiere estudiar francés en Nueva York y consigue de él el permiso para hacerlo durante tres meses. Allí viaja para residir durante ese periodo de tiempo con el nombre de Laura Kerry. Esa ciudad le trae recuerdos de una experiencia maravillosa que vivió y en la que cayó bajo el embrujo de un desconocido que la volvió loca con sus besos. Y ese desconocido, Kenneth, es ahora su jefe. 

Una serie de circunstancias hacen a Kenneth desconfiar y sospechar de Laura... y también estar dispuesto a dejarlo todo por ella.


¡Cómo me gusta todo lo que escribe Olivia Ardey! Es que cada novela que leo de ella me entusiasma tanto o más que la anterior.
A Delicias y secretos en Manhattan le tenía unas ganas tremendas, y es que no la compré en su día por despiste y después me resultó complicadísimo conseguirla. Por fin, gracias a un golpe de suerte, hace unas semanas la encontré por Internet y me la he leído del tirón.

Como en todas las novelas de esta autora, nos encontramos, aparte de a la pareja protagonista, un buen número de secundarios a cual mejor y todos ellos con sus historias personales tan intensas e interesantes como las de la pareja central.

Me ha encantado como se ha ido tejiendo y forjando la historia de amor de Laura y Kenneth aun con las particularidades de la personalidad de cada uno y sus circunstancias. Me ha gustado muchísimo cómo la autora ha sabido hacerla creíble y nada ñoña.

Ver cómo se entremezcla la historia de amor con las historias secundarias o con la trama de la novela sin que se opaquen ninguna de ellas, es otro placer añadido de esta lectura, aunque esta es una de las caracterísiticas de Olivia Ardey en todas sus novelas.

Uno de los personajes que más me ha gustado de la novela es Phillip, ¡qué maravilla de secundario! ¡Qué papelón hace! ¡Qué preciosa historia de amor vive! ¡Qué buenísima pareja es Stella!

Delicias y Secretos en Manhattan es otra novela más de Olivia Ardey diferente a todas las demás, no solo de las suyas sino de las de todo el mundo. Olivia escribe historias "suyas" no parecidas a las de nadie. Cuando abres un libro de esta autora ya sabes que te vas a encontrar algo distinto, y es tan buena escribiendo, que lo mismo da en la época en la que ambiente su historia y cuál sea la trama.

Y para mayor placer del lector, la novela, como todas las de esta escritora, tiene un cuidadísimo lenguaje que convierte su lectura en una delicia.

 

martes, 15 de octubre de 2013

Regálame París, de Olivia Ardey

Yolanda tiene una habilidad especial para hacer felices a todos, excepto a sí misma. Maestra de niños sordos, sueña con viajar a París. Cuando por fin consigue volar a la ciudad del amor, su novio la deja tirada en el apartamento que había alquilado para el fin de semana. Por suerte, Patrick, su guapísimo casero, le dará alojamiento a cambio de que ella le ayude con el cortometraje que su productora realiza sobre esta mágica ciudad. Él le pide que le regale París a través sus cinco sentidos y Yolanda, mientras recorre sus calles, descubrirá que la dos cosas que su padre le dejó en herencia: el amor por el francés y la lengua de signos, no fueron al azar.
La fuerte atracción hacia Patrick, las divertidas y alocadas vecinas de rue Sorbier y alguien muy especial que irrumpirá en su vida, harán que el regreso a Valencia le resulte mucho más difícil de lo que imaginaba...

Hacer la reseña de una de las novelas de Olivia Ardey me cuesta una barbaridad. Me paso las horas muertas mirando el papel en blanco sin saber por dónde empezar, qué decir, qué contar del libro sin destriparlo y cómo plasmar, para que se me entienda bien, la cantidad de sensaciones que me produce la historia. Y es que es ahí donde radica mi problema para hacer la crítica: en las sensaciones. Porque no es solo que la trama sea bonita, distinta y original, que los personajes parezcan seres reales y que las situaciones que viven sean totalmente creíbles, es que sus libros transmiten emociones. Muchas.

"Regálame París" es una novela preciosa escrita con la calidad, la sencillez, el sentimiento y la calidez que Olivia pone en todas y cada una de sus novelas. Pero es que en esta, además, me he reído a carcajadas en muchas de sus páginas porque tiene unos golpes buenísimos.

Ya solo el título me tenía ganada, así que estaba bien dispuesta a abrir la novela con hambre, con ganas de leerla del tirón. "Regálame París". No me digáis que no es un título precioso y que induce a soñar. Pues con esa intención inicié la lectura.

Y, sí, soñé un sueño precioso durante toda la novela.

Soñé desde que abrí la primera página porque su autora me hizo ver (lo vi, lo vi, lo prometo) el edificio donde se ubicaba la buhardilla en la que habita la pareja protagonista.

Soñé porque vi el barrio y a los vecinos y los conocí como si fuera yo la que hablaba con ellos.

Soñé y viví las emociones de Yolanda en el cementerio, en el tiovivo, cuando fue por primera vez a casa de Sylvie, cuando hablaba con ella, cuando recordaba a su padre, cuando empezó a enamorarse de Patrick...

Soñé a Patrick y sentí su historia personal y lo vi hacer cosas por Yolanda y realizar su cortometraje desde los ojos de ella y quererla poco a poco y cada día más.

Soñé a las mujeres de la historia y las sentí amigas cercanas y participé de sus charlas como una más y me reí y me lo pasé en grande con ellas.

Soñé con el pequeño Didier, con el encantador Marc, con Madame Lulú, con la entrañable Odile, con la fantástica Violette...

Y soñé París y lo vi de nuevo como si fuera yo quien anduviera por sus calles, quien se mezclara con sus gentes, a quien envolviera sus colores, su sol y su lluvia. Y me volví a enamorar de la ciudad recordando cosas que se habían quedado olvidadas en mi memoria. Y la vi de noche desde una minúscula terraza en lo alto de un viejo edificio, rodeada de un mar de tejados y brillando a lo lejos, romántica, la Torre Eiffel, mientras Yolanda y Patrick se amaban.

Y se acabó la novela y desperté con esa pena que te invade cuando se acaba un sueño muy dulce y muy bonito.

Gracias por "Regálame París", Olivia, de nuevo ha sido un inmenso placer leerte.

 

domingo, 10 de febrero de 2013

Bésame y vente conmigo de Olivia Ardey

Álvaro, Celia y Nico, tres amigos que lo compartieron todo de niños se reúnen en el funeral de un pariente millonario que, ¡oh, sorpresa!, les ha dejado en herencia su bodega centenaria y sus ricos viñedos. Sin embargo, el testamento contiene una trampa, heredará la fortuna aquel de los tres que primero se case. ¿Quién logrará hacerse con la herencia? Un viaje a Las Vegas, secretos, malentendidos, y el hallazgo de un tesoro inesperado hará que cada uno de los protagonistas acabe encontrando lo que más desea... aunque ni ellos mismos lo sepan.


Los tres protagonistas de esta historia son amigos íntimos, inseparables desde la infancia y con una característica común: comparten padrino. Este padrino es don José María, un pariente lejano, huraño y no querido por nadie, poseedor de una vasta fortuna y sin hijos a los que legarla.

Don José María intentó a lo largo de los años manipular a sus ahijados para hacer a alguno de ellos su heredero. A pesar de que en su día les pagó un año de postgrado a fin de que se especializaran en alguna profesión que pudiera darles los conocimientos para que en el futuro se hicieran cargo de la bodega y los viñedos, le salió el tiro por la culata porque cada cual eligió la profesión que quiso.

Don José María ha muerto, pero ni aún así se ha dado por vencido y en su testamento ha dejado como herederos a los tres, pero sólo el primero que se case podrá heredarlo todo.

Álvaro, Celia y Nico se quedan estupefactos cuando se enteran de la última voluntad de su padrino, y si bien cada cual tiene su vida resuelta, solo Celia se aviene a buscar marido por los beneficios económicos que la venta de la bodega y los viñedos podrían reportarle, puesto que estos servirían para llevar a cabo la profesión para la que se ha preparado y la cual no puede ejercer como quiere.

Pensaba continuar esta exposición de la historia contando los entresijos que unen a los tres amigos, pero hacerlo significaría privar del placer de ir descubriendo poco a poco todo cuanto contiene este libro. Es más, si lo hiciera, con toda seguridad lo haría tan mal que pensaríais que la novela no merece la pena. Os aseguro que lo merece ¡y mucho!

Cuando leí Dama de tréboles ya dije que la narrativa de la autora me apasionó, que la historia era buenísima y que la novela no se quedaba solo en contar la relación de amor de dos personas, sino que ahondaba en otras muchas cosas y deleitaba al lector destapando poco a poco cuanto acontecía. Bueno, pues en esta novela estamos en las mismas. Olivia escribe tan bien que es un inmenso placer leerla. En esta novela cuida al máximo el lenguaje sin dejar por ello de hacerlo cercano, imprime un ritmo que va subiendo según pasas las páginas, y ha creado unos protagonistas tan humanos, tan verídicos, tan creíbles, que empatizas con todos. Va desgranando la vida del pasado y presente de cada uno de ellos y contando a la vez las cuitas de secundarios (¡de lujo todos!) que dibujan el escenario en el que se ambienta la historia de manera sublime.

Empecé la novela a las once y pico de la noche pensando en leer un par de horas, pero cerraba el libro a las cuatro y cuarto de la madrugada y solo porque lo había acabado. No pude soltarlo. Me hizo reír con algunas escenas y me desconcertó con otras. Genial la historia que Olivia ha inventado para Amelia, ¡ni por asomo la imaginaba! Entrañable el abuelo, buenísimos los diálogos y fantástica la ambientación que no agobia con detalles innecesarios pero que sitúa perfectamente.

Para aquellas a las que les encanta, como es mi caso, seguir también historias de amor secundarias, sabed que el libro también cuenta con eso.

Mención especial a Nico, a su personalidad y a su historia, a las escenas que protagoniza, a sus comentarios... Y un aplauso a la autora por la puesta en escena de cuanto acontece a este personaje, por no caer en tópicos, por el rigor, la seriedad y la dulzura de su relación.

Y en cuanto a los protagonistas, Álvaro y Celia, no voy a decir nada porque hay que leer su historia, pero sí quiero hacer hincapié en sus encuentros sexuales porque cualquiera que haya leído críticas o comentarios míos, sabe que no soy partidaria de las escenas explícitas ni de que las autoras se regodeen en ellas pues prefiero saber de la tensión, del deseo y de los sentimientos a flor de piel. Sin embargo, Olivia ha hecho de los momentos de sexo un compendio de ambas cosas, y lo ha hecho tan bien que aun en pleno maratón carnal sientes el amor que se profesa esta pareja.

En definitiva, Bésame y vente conmigo es una preciosa novela actual en la que no falta de nada, cargada de sentimientos, trabajada al máximo, cuidada en su lenguaje, mimada en sus historias, para nada simple y una delicia de lectura.

Por último, me gustaría felicitar a la editorial por la edición estupenda y el cariño que ha puesto en el resultado final del libro, porque aunque he encontrado un par de erratas, estas pasan desapercibidas y se perdonan gracias al "papel de regalo" con el que ha envuelto la bonita historia que ha creado su autora.



 

domingo, 22 de noviembre de 2009

Dama de tréboles de Olivia Ardey


1884. Ethan Gallagher está decidido a retomar las riendas de su vida. Pero no sospecha que, gracias a un naipe, regresará a su rancho con dinero en los bolsillos… y con la enigmática Linette convertida en su esposa.

La vida en común no es fácil para dos extraños unidos por un matrimonio de conveniencia y, nada más llegar a Indian Creek, empiezan los problemas. Ethan tratará de descubrir qué secretos del pasado oculta la hermosa mujer tras sus silencios y su actitud esquiva. Linette deberá asumir el reto de traspasar la coraza de orgullo del rudo irlandés y algo mucho más difícil: enseñarle a amar.

Cuando la pasión da paso al amor y sus vidas empiezan a unirse, Ethan tendrá que enfrentarse a la decisión más dura de su vida: ¿ayudará a su esposa a reencontrarse con su pasado y se arriesgará a perderla o cargará con el peso de seguir a su lado sin contarle nunca la verdad?


Opinión:

Empezaré diciendo que esta sinopsis no hace justicia al libro, aunque también es cierto que yo no sabría qué otra se podría hacer. Y es que Dama de tréboles es una novela con sustancia, una novela de esas que a las amantes de la buena escritura, de las historias completas y redondas, les va a encantar.
Su autora ha ideado una trama "a la antigua". Con esto quiero decir que, pasando de modas, se ha arriesgado a escribir una novela donde se cuentan muchas cosas y que no sólo es una historia de amor.

Desde que supe de la publicación de esta novela, un sexto sentido me dijo que Dama de tréboles podría ser uno de esos libros que llevaba tiempo buscando. He dicho muchas veces que en la novela romántica, como en el resto de los géneros, me gusta que me cuenten algo. No me sirve que dos personas se gusten, se enamoren, se vayan a la cama y llegue el final siendo felices y comiendo perdices. Necesito visualizar los lugares, situarme en la época, imaginarme las personalidades de los protagonistas, comprender sus reacciones, posicionarme de parte de uno u otro. Para mí es imprescindible ver cómo se va tejiendo ese relación de amor, cómo van salvando obstáculos... cómo se enamoran hasta las trancas. Si mientras pasa todo esto, además, pasan muchas más cosas, hay un argumento que es el hilo conductor, entonces tengo la novela que me gusta leer.

Soy una amante de las novelas del Oeste, con sus ranchos, su ganado, sus protagonistas a caballo recorriendo extensiones de pastos verdes atravesadas por cristalinos ríos. Me gusta imaginar a los rancheros con sus espuelas, sus rifles, sus sombreros calados hasta los ojos, sus torsos sin camisa y esos brazos fuertes cortando leña al sol. Siento una atracción total por esas mujeres valientes que trabajaban de sol a sol y codo a codo con su compañeros. Mujeres para las que vivir era toda una odisea y que se enfrentaban a las circunstancias con una fuerza y un coraje digno de admiración. Me entusiasma leer sobre los nacimientos de esas nuevas ciudades que se fueron formando, sobre los nuevos adelantos que tanto facilitaron la vida a esas gentes. Los bailes, los concursos de pasteles, los predicadores, las cantinas, las tiendas donde había de todo... ¡cómo despierta mi imaginación todo esto!

Olivia Ardey ha recreado su novela con este telón de fondo, pero además, ha creado unos protagonistas que son la guinda de una tarta magníficamente elaborada. Ethan es un hombre rudo, tosco e introvertido, con esa idea de "el que manda soy yo" y que adquiere a su esposa como parte del pago de una partida de cartas. Está convencido de que esa joven, en apariencia sumisa, y que con tanta dignidad ha aceptado unirse a él, es la compañera que le ayudará a levantar su rancho. Nunca ha tenido problemas para conquistar a una mujer, aunque últimamente su orgullo está herido ya que propuso matrimonio a una muchacha del pueblo y ésta lo rechazó. Pero Linette esconde un pasado que ha condicionado su personalidad y que es, en cierta medida, lo que le ha movido a aceptar sin rechistar ese matrimonio.
Desde el principio su relación no es para nada lo que Ethan espera. Tengo que confesar que este hombre ha conseguido cabrearme y caerme gordo como casi ningún protagonista lo había hecho antes. Me ha costado mucho imaginarme con alguien tan parco en palabras, tan brusco, tan mandón, tan hiriente... Sin embargo, poco a poco, la autora ha sabido ir desquebrajando la coraza que lo envuelve y he ido enamorándome de él al mismo tiempo que nuestra protagonista. Ponerme en la piel de Linette y compartir su pasado, sus vivencias, su espíritu de superación, sus ansias de supervivencia, su sencilla manera de sucumbir al amor, tampoco ha sido fácil. Linette me ha llegado al alma.

Me han fascinado los diálogos entre Ethan y Linette. Sus peleas, sus conversaciones, sus propios pensamientos... ¡qué dos excelentes protagonistas! ¡Cómo me ha gustado asistir a su vida en común, a la rendición de Ethan, al apasionado enamoramiento!

Esta no es una novela donde el diálogo lleva el peso aligerando con ello la lectura. Este libro tiene bastante narración y tal vez sea eso lo que a alguien le pueda echar para atrás. Sin embargo, todas aquellas que compartan conmigo el gusto por la palabra escrita, aquellas que estén hartas de las cosas superfluas, aquellas que quieran algo más que otra novela romántica, sabrán disfrutar de la buena escritura con la que se descubre esta nueva autora española.

Sin perder de vista que Dama de tréboles es la primera novela de Olivia Ardey y que sin duda, algunas cosas podrían mejorar (parte de la narración tal vez podría haberse abreviado), esta es una novela que da cien vueltas a libros de autoras ya consagradas. Olivia está muy lejos aún de mi adorada Lavyrle Spencer pero... a mí su escritura me la ha recordado.

Para terminar quiero felicitar a La esfera de los libros por apostar por esta autora y a Olivia Ardey por su debut en el panorama romántico español con esta estupenda novela.