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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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jueves, 2 de junio de 2022

Trilogía Samsarí, de Mía Martí

 


Entrega 1: Di mi nombre

Entrega 2: Y donde tú seas, yo seré

Entrega 3: Hasta la eternidad

Podía haber hecho una reseña por cada entrega, pero he preferido una conjunta. 

Ahí va mi pobre aportación a una obra 10:


¿Quieres un romance lleno de ternura? Lo tienes.

¿Quieres un erotismo que te sube la presión arterial? Lo tienes.

¿Quieres trasladarte a la época del antiguo Imperio romano? Lo tientes.

¿Quieres una historia policíaca donde te verás inmersa en los entresijos y misterios de la mafia? Lo tienes.

No has leído mal: en esta trilogía vas a encontrarlo todo.

El trabajo de documentación es una maravilla, la narrativa entusiasma, los diálogos son admirables, la ambientación es estupenda y el romance te atrapa. He estado en tensión desde la primera página hasta el final de una trilogía que no os podéis perder porque es oro molido. La autora ha conseguido meterme de cabeza en las batallas entre Roma y los lusitanos, me ha dejado ver las intrigas políticas de Servio Sulpicio Galba y el horror de la guerra, pero también me ha permitido conocer un amor que permanece a través de los siglos. Durato y Licinia han sido unos personajes increíbles que me han enamorado: la fuerza contra la fragilidad; ya imagináis quién gana de los dos.

En la época actual, Roberto es un ALFA, sí todas con mayúsculas: un policía que lucha contra la mafia, que arriesga su vida por acabar con la corrupción, que no se fía ni de su sombra. Michela, que en apariencia es una muchacha normal y corriente, acaba demostrando una fuerza envidiable. La pasión que estalla entre los dos es un huracán que lo arrasa todo, dando pie a escenas de un erotismo como he leído pocas, y narradas con todas las letras. Es estar juntos o morir. Y capítulo a capítulo ambos empiezan a encontrar explicación a sus reiteradas pesadillas, a esos sueños que les trasladan a un tiempo pasado de guerra, sangre y muerte.

En medio de todo, oscuros secretos de familia que nos va desvelando con cuentagotas, haciendo que te comas las uñas por la intriga. Hay unos giros en la historia que te dejan a cuadros… pero hacen que te relamas de gusto.

Los personajes secundarios están tratados con tanto acierto que les hablan a los protagonistas de tú a tú; sin ellos no existiría una trama inmejorable: Juan y Francesca, Tullio y Nora, Lukas e Inés. Incluso Carmen y Salvatore, cuya historia me ha dejado sorprendida. Hay otros secundarios de relevancia, tan bien creados como estos que he nombrado, como Edward o Bárbara. Seguro que me dejo alguno importante (pido perdón a la autora), pero es que aún estoy en shock.

Mía Martín hace, incluso, que te preguntes cosas que muchos pensarán que son fantasía. Creas o no en la reencarnación, esta novela te hace dudar sobre si es cierto, sobre si podemos vivir varias existencias.

En resumen: he podido pasear de nuevo por mi amada Roma, darme una vuelta por Verona, saber cómo se organiza la mafia, horrorizarme de sus venganzas, disfrutar con las investigaciones policiales y enamorarme de nuevo. Sobre todo, enamorarme otra vez de la maravillosa pluma de esta autora.

Gracias, Mia, por hacerme feliz una vez más.


Nieves



Romántica

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viernes, 28 de mayo de 2021

El agua que mece el viento - Mía Martín

Si de la primera parte dije que era pura poesía, de esta segunda no puedo decir menos.

Me he deleitado leyéndola porque cada palabra, cada frase y cada párrafo son una sinfonía de color. Sí, he dicho color porque esta historia no la he leído en blanco y negro, como otras. Ha sido tal el cúmulo de sensaciones que me ha despertado que sigo como en una nube.

En esta segunda parte, Cao, ya en una edad avanzada, continúa contando su vida al periodista Hans, que va a escribir sobre ella. Podemos seguir abusando de la generosidad de esta duquesa de origen chino y leyendo fragmentos de sus cartas, donde expone lo que siente su alma, el pesar de su corazón y el profundo amor que la une a Uther.

Desde que se conocen, siendo niños, nada ha sido fácil para ellos. Cao se ha debatido siempre entre el amor hacia a su país, sus ancestrales costumbres, la reverencia por sus mayores… y el que la arrastra, la consume y la vuelve arcilla. Ese que siente por el extranjero, por Uther, por su alma gemela por más que todo se ponga en contra de ambos.

Es tan sutil el modo en que la autora nos cuenta este idilio tempestuoso a veces, sosegado otras, áspero en ocasiones, tierno siempre. Tan asombrosas cada una de las escenas ardientes entre los protagonistas. Tan hechicero su modo de plasmar los sentimientos de los personajes.

La admiración por un país como China continúa en esta segunda entrega, y es que no puede ser de otro modo cuando nos adentramos en sus conocimientos milenarios, en un modo de vida que nos resulta extraño y, a la vez, fascinante.

En un mundo que se derrumba, atisbando el nuevo amanecer que ilumina una generación que se opone y levanta contra la tiranía de la dinastía Qing, entre el deber a las tradiciones y la necesidad de volar libres, la autora nos permite saber qué ha sido de la vida de Uther y Cao tras su forzada separación. Nos regala asientos de primera fila para que seamos testigos de su reencuentro. Nos emociona con la generosidad del protagonista y con un romance que dura toda una vida porque la pureza lo mantiene inamovible. Nos hace gozar con el delicado amor entre Baoyong y Ganzorig. Nos pone una sonrisa en los labios al saber del doctor Jacques Duras y Mei Lin, a quienes conocimos en la primera entrega de la bilogía. Y, particularmente, he agradecido volver a escuchar las quejas de la anciana Gong Er, la abuela de Cao, todo un personaje que, a pesar de asistir a la desaparición de su mundo, mantiene el coraje y la terquedad.

No quiero olvidarme de los sirvientes porque todos y cada uno de ellos son una parte importante para que los protagonistas se mantengan firmes: Sola, Su-su, Ajiao, O-land.

Yo también, al igual que Cao, he sido engullida por las fauces de un dragón llamado Uther.

Por favor, no dejéis de leer la Nota de autora, porque es asombrosa de verdad.

Nieves 



Romántica

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lunes, 17 de mayo de 2021

Al filo del agua, Mía Martín

Me da incluso vergüenza dejar mis comentarios de esta novela después de haberla leído, porque no le llegarán ni a la altura del betún.

Pura poesía. Eso es lo que me ha parecido esta primera parte de la Biología Viento y agua.

Gracias a la imaginación y a la estupenda documentación de la autora, he podido oler el incienso, navegar en barcazas decoradas, extasiarme con los farolillos rojos, escuchar el sonido de las flautas de bambú y hasta disfrutar de la ópera china. Pero también me ha dejado ver la perdición del opio, el miedo hacia lo desconocido y la inquietante aparición de los revolucionarios ante el poder establecido.

Al filo del agua nos lleva del presente al pasado, de una relación a otra; nos deja conocer las costumbres milenarias, el papel de las mujeres ante el varón en China y el que empiezan a imponer los extranjeros.

Uther ha nacido bajo el signo del Dragón y es un niño, y más tarde un hombre, con ideas claras, capaz de conseguir lo que quiera con su carisma, y dividido entre su país de origen, el legado de su familia y la nación que le ha visto crecer, China. Su amor por Cao desde niño no varía con el tiempo, sino que se hace más fuerte. Y Cao, a la que nadie hizo caso al nacer, a la que quisieron dejar morir por no ser nada, consigue hacerse con un hueco en el corazón de su padre gracias a su habilidad y dulzura.

No me quiero extender porque no me siento capaz de plasmar aquí todo lo que me ha hecho sentir esta novela. Solo recomendarla, decir que los sueños son posibles y que yo he soñado leyéndola.

Me ha encantado que a lo largo de sus páginas la autora nos recuerdo la canción “Llorona”, que tiene un importante significado en la historia.

Por último: no os perdáis la Nota de autora, tanto o más importante que la propia novela, porque nos enseña a entender muchas cosas que, para los occidentales, son un misterio.

Ya he empezado la segunda parte y estoy igual de maravillada. De verdad, no dejéis escapar esta bilogía, es fascinante.

Nieves 



Romántica

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viernes, 12 de junio de 2020

Y donde tú seas, yo seré, de Mia Martín

He llegado desgarrada al final de esta segunda parte de la trilogía Samsarí. En “Y dónde tú seas, yo seré”, Mia Martin continúa las tramas abiertas en la novela anterior. En esta ocasión, la parte histórica, que tuvo un mayor peso en la primera entrega, se hace a un lado para ceder el protagonismo casi absoluto a la narración contemporánea. La relación de Michela y Roberto se sitúa en primer plano, así como la investigación del teniente de los carabinieri.

La tensión está servida. Por un lado, la investigación de Roberto nos sumerge en el sórdido mundo de la mafia, adentrándonos en una densa maraña de un sistema criminal que abarca desde delincuentes callejeros a figuras prominentes de la vida pública y que se extiende más allá de las fronteras de Italia, conectando con mafias extranjeras. La autora sostiene con brillantez esta parte de la trama, asentada sobre una exhaustiva tarea de documentación, que dota de gran realismo a la historia. Dentro de este oscuro ambiente, asistimos a la lucha heroica de un hombre cada vez más solo, rodeado de obstáculos y de callejones sin salida; un hombre audaz, seguro de sí mismo, poco acostumbrado a seguir las normas, pero leal a los suyos hasta la médula y, sobre todo, empeñado en acabar con esa organización criminal, una lacra de maldad y violencia que contamina todo lo que toca.

En medio de esta lucha, estalla el apasionado romance entre Michela y Roberto, que venía anticipándose en el libro anterior. Sensual y apasionada, la relación entre ambos emerge con una fuerza avasalladora, en gran parte impulsada por la intensidad de Roberto, un torbellino que se abalanza sobre lo que quiere sin medir las consecuencias. Y aquí es donde he podido reconciliarme con el personaje de Michela, que me pareció algo desvaído en la primera entrega. La protagonista evoluciona sin perder su esencia y, aunque por fin asume sus sentimientos y se entrega a la desbordante pasión que los une, es capaz de mostrar la firmeza necesaria para pararle los pies al impulsivo Roberto y no dejarse engullir por su carácter posesivo y exigente. Con ternura y paciencia, Michela proporciona a Roberto calma y equilibrio para afrontar, no solo la oscuridad de su presente, sino también la de su pasado. Al mismo tiempo, reclama para sí misma su propio espacio, que la permita dar cabida a sus necesidades y no quedar anulada por un hombre desmedido que se cree invencible.

La novela tiene una fuerte carga erótica, con alguna escena que se hace algo larga, aunque entiendo su función narrativa como mecanismo necesario para dar salida a tanta tensión amorosa, sobre todo en la primera parte del relato.

El texto incluye un buen número de personajes secundarios con sus propias historias, que se tejen en torno a la principal y sin las que esta no podría avanzar. Los personajes que conforman esta galería están bien definidos, tanto en su carácter como en sus respectivas tramas, y enriquecen el argumento, sin quitarle el protagonismo.

También hay espacio para continuar la trama histórica, aunque, como decía, Licinia y Durato quedan un poco al margen, relegados a unos pocos pero significativos capítulos, en los que vemos crecer y afianzarse su historia de amor y alejarse de la violencia y el odio de la primera parte para dar paso a la ternura y la consolidación de su vida en pareja. Por supuesto, el peligro y las dificultades no desaparecen, están ahí, agazapados, esperando el momento oportuno para saltar sobre ellos, y somos testigos de cómo se ciernen sobre la pareja las sombras de la tragedia.

Mia Martin mantiene la tensión a lo largo de todo el relato, sin dar tregua al lector. La intensidad va en aumento, preparando el estallido final, que vemos acercarse con impotencia y que, aun así, cuando se produce, nos toma por sorpresa, porque abarca todos los frentes abiertos y nos deja colgando del precipicio. Por suerte, ya está publicada la tercera parte y no tendré que esperar demasiado para conocer el desenlace.

Marian Viladrich


miércoles, 10 de junio de 2020

Hasta la eternidad, de Mía Martín

Tras el intenso final de la novela anterior, la tercera y última entrega de la trilogía Samsarí se adivinaba dura. Empecé a llorar en la página 12 de “Hasta la eternidad”, con una escena desgarradora, aunque esperada (no podía ser de otra forma, no en esta novela y los violentos mundos en los que nos adentra) y, desde ese momento, la trama me sumergió en un revuelo de emociones. Hay de todo: momentos dolorosos, otros de dejarte sin aliento, rabia, ternura, incredulidad… Como siempre, Mia Martin no da respiro.

Es un final trepidante para una trilogía que te mantiene el alma en vilo y en el que, por fin, encajan todas las piezas del inmenso puzzle que crea el argumento, dividido en dos épocas, cuatro protagonistas y una larga galería de personajes, cada uno con su propia historia y todas, de manera directa o indirecta, enlazadas con la trama principal.

Vemos eclosionar por fin los mundos de Durato y Licinia y de Roberto y Michela para dar vida a ese amor que va más allá del tiempo, un amor para toda la eternidad, un amor arrollador que pasa por encima de todo, incluso de la muerte. El asunto de la reencarnación está bien tratado y explicado. Me gusta que Roberto y Durato no sean la misma persona, aunque compartan alma. Cada uno tiene su propio carácter, aunque les unan algunos rasgos comunes. Ambos son guerreros, cada uno hijo de su tiempo, pero Durato es más reflexivo, acepta las normas y procura ser discreto cuando se las salta, algo que solo hace por amor a Licinia, nunca por otra razón. Por el contrario, Roberto no entiende ni sabe de reglas y desafiar el orden establecido es algo natural en él. Le hemos visto evolucionar a lo largo de la historia, pero no pierde su esencia y en esta parte, aunque más templado, es fiel a sí mismo, a su carácter arrollador y desafiante y a su forma de arreglar las cosas, que no siempre se ajustan a los códigos morales de la sociedad. No le tiembla la mano ante determinadas situaciones y esa ambigüedad del personaje, en vez de alejarle de Michela, le acerca aún más a ella, la única capaz de dar luz y calor al oscuro héroe.

Tampoco Licinia y Michela son la misma mujer ni evolucionan en la misma dirección. La primera ha crecido, dejando atrás a la joven acomodada del principio para convertirse aun mujer fuerte y luchadora, capaz de defenderse en un mundo hostil y de aceptar que ni ella ni su amor por Durato encajan en ningún lugar. Por su parte, Michela posee una mayor templanza y un equilibrio interior que la permite no hundirse entre tanto dolor. No deberíamos caer en el error de confundir la calma de Michela con debilidad. Ella afronta con verdadera fortaleza algunos de los episodios más dolorosos de esta última novela.

Lealtad, traición, venganza, amor y muerte se dan cita en esta entrega final, con alguna revelación inesperada y una acción trepidante, en medio de la cual vemos asentarse definitivamente el amor de Roberto y Michela y cerrar el círculo que se abrió muchos siglos antes de que nacieran. Hablando de círculos, me gustaría resaltar la excelente construcción de esta novela, sus tramas circulares, que enlazan con esa idea del samsara y del eterno retorno. Personajes y situaciones del pasado tienen su desdoblamiento en el presente, algunos de forma más obvia y otros más sutiles. Me encantaría desmontar aquí todo ese engranaje, pero daría demasiadas pistas y spoilers y, puesto que la autora ha propuesto este juego al lector, dejaré que los descubráis por vosotros mismos.

Desde luego, recomiendo esta trilogía, con una magnífica historia, bien documentada (aunque, en aras de la ficción y de la lógica narrativa, la autora se permita licencias históricas, tal como reconoce en su nota final, pero que no impiden que disfrutemos de la narración) y, sobre todo, que es capaz de emocionar al lector y hacerle sentir toda la turbulencia emocional que recogen sus páginas.

Marian Viladrich

miércoles, 20 de mayo de 2020

Di mi nombre, de Mía Martín

'Di mi nombre' no es un romance al uso.

Para empezar, nos encontramos con una trama nada sencilla. Dos historias que se van desarrollando paralelas, pero que tienen lugar con una diferencia de miles de años entre una y otra, y que, sin embargo, están íntimamente relacionadas. No se trata de un viaje en el tiempo, ni nada por el estilo, sino de vivir la vida (o más bien los sentimientos) de otras personas que vivieron siglos antes. El argumento me pareció muy interesante, pues hasta ahora no había leído nada parecido. En el desarrollo de la trama, que salta del pasado al presente, se puede ir viendo la similitud entre las dos parejas.

Lo que más me ha llamado la atención de esta novela, es que se trata de una historia de pasiones intensas, el amor, el odio, la venganza, el miedo, el sexo... todo es vivido por los personajes de un modo intenso, y a veces con una crudeza que estremece. Hubo momentos en que tuve que dejar de leer para acordarme de respirar. Los protagonistas, Roberto y Michela, viven y actúan con intensidad también. Me hubiera gustado conocer un poco más sus sentimientos más profundos, aunque tal vez están reflejados en la pareja de Durato y Licinia, sus correlativos del pasado; pero como digo, no es un romance al uso.

La ambientación está bien cuidada y documentada. La historia se desarrolla en la ciudad de Roma, y yo, que viví allí trece años, me sentí transportada a sus calles, a su historia y a sus gentes, aunque creo que, en algunos momentos se da excesiva información sobre cosas que no son relevantes para la historia, lo que puede quitar fluidez al desarrollo de la trama.

El final parece inconcluso, pero, por suerte, la autora ya ha publicado la segunda parte de la historia y no nos quedaremos sin saber cómo se desenvolverá la historia entre las dos parejas.

Si te gustan las historias intensas, te recomiendo 'Di mi nombre'.

Marta Luján

lunes, 11 de mayo de 2020

Y donde tú seas, yo seré, Mía Martín

Cardiaca. Desgarradora.
Son las dos primeras palabras que me vienen a la mente al terminar de leer "Y donde tú seas, yo seré", de Mía Martin.

La pluma de la autora nos sumerge en el oscuro y sobrecogedor submundo de la mafia italiana y sus largos brazos extendidos hacia España, Holanda y Sudamérica. Con una buena ambientación y documentación, el corazón se va encogiendo ante cada paso y cada desenlace que acompaña a la investigación de Roberto, el protagonista de la historia. Un hombre curtido cuya alma, poco a poco, va tocando fondo en medio de la basura y la maldad con la que le toca lidiar en su trabajo como teniente del ROS.

Michela es su contrapunto, su ángel de luz. Su historia de amor, cargada de erotismo y sensualidad, parece querer contrarrestar el aspecto sórdido de la vida de Roberto.

En esta segunda parte de la trilogía, vuelven a aparecer Durato y Licinia, quienes, curiosamente, parecen haber templado su amor, antes febril y apasionado (incluso violento), con la dulzura. Ver el contraste entre las dos parejas me ha llevado a preguntarme si en realidad Roberto y Michela se aman por sí mismos o, por el contrario, se ven abocados a amarse a causa de su destino, del samsarí.

El estilo es ágil y bien equilibrado, si bien en algunas ocasiones incorpora algunas digresiones sobre ciertos temas que, aunque resultan un dato curioso, son realmente prescindibles. La autora maneja muy bien la tensión de la trama que va "in crescendo" en la novela hasta culminar en un final cardiaco, aunque inconcluso, que te obliga a leer la tercera y última parte de la trilogía.

Sin duda, esta es una historia muy recomendable!!

Marta Luján

miércoles, 6 de mayo de 2020

Hasta la eternidad, de Mía Martín

Última parte de esta trilogía tan dura como conmovedora. Una historia donde las lealtades se cuestionan, donde el poder del amor supera al poder de la muerte, donde la delgada barrera entre el odio y el amor es puesta a prueba.

La trama sigue su desarrollo acercándose a su final, dejándonos escenas estremecedoras que tocan directamente a los personajes; que duelen, y quisieras decir "no", a pesar de saber que la lógica realidad las sustenta, porque, estando de por medio la mafia, perfectamente podía haber sido así. Por eso, se agradece el epílogo de la autora, una isla de felicidad en un mar de crudeza y violencia.

Finalmente, las historias de Durato y Licinia, y Roberto y Michela, confluyen en una sola. Se nota porque el amor obsesivo que vivían Roberto y Michela, que parecían arrastrados a ese amor por una fuerza superior a ellos, se transforma en un amor más sereno y dulce, aunque no por eso menos profundo. Me ha gustado también ver la evolución de los protagonistas, especialmente de Roberto, en su personalidad. Del Roberto duro y agresivo de la primera novela, queda poco; aunque siga cometiendo errores, y a mi juicio alguno bastante gordo, el amor que siente por Michela lo hace volverse más humilde, inmerecedor de ese don. Michela, por su parte, crece en confianza y en una fe ciega hacia Roberto, pero se vuelve menos dependiente de él.

Los personajes secundarios cierran también sus historias, algunos de ellos con un giro sorprendente que no me esperaba. Me encantó ver cómo terminaban Juan y Francesca, se merecen su propia historia de amor. De los otros, me quedo con sentimientos encontrados...

A pesar del final feliz, quizás la única pega que le pondría a la historia es que me hubiera gustado que, de alguna manera, hubiese habido un reencuentro entre Durato y Licinia; que se hiciera más visible el que volvían a estar juntos, y no solo que lo demos por supuesto.

Me ha gustado mucho esta trilogía, está muy bien narrada y ambientada, con personajes bien construidos dentro de la lógica y la realidad; la historia te engancha y, a lo largo de su desarrollo, es capaz de remover los sentimientos profundamente.

La recomiendo a quienes les gusten las emociones fuertes!!

Marta Luján