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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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miércoles, 5 de junio de 2019

Tras la estela de un sueño, Lucía de Vicente

Tres historias personales, tres sueños...

Nicolás es un niño que, con solo tres años, es abandonado por su madre en la sala de urgencias de un hospital. Su sueño es curarse y encontrar unos padres que le quieran de verdad.

Rafael Monclús, es el abogado de la Fundación Ángeles Olvidados, un Centro de Acogida para niños abandonados que tiene bajo su tutela a Niki. Su sueño es encontrar una familia que lo adopte, ya que está muy encariñado con el menor. Pero él no confía en las mujeres; la suya le abandonó cuando Paula, su hija, solo contaba seis meses, dejándola a su único cuidado.

Cristina Losada, es ingeniera informática. Y, mientras diseña la Página Web de Ángeles Olvidados, se entera, por casualidad, de la existencia de Niki, con quien establece contacto a pesar de la oposición del abogado. Su sueño es que Niki supere su enfermedad para poder adoptarle legalmente, pero un juez corrupto parece no estar muy de acuerdo con sus pretensiones.

¿Alcanzarán los tres sus respectivos sueños, convirtiéndolos en uno solo?

Una novela que huye del drama y está repleta de sentimientos y sentido del humor. Una llamada a la esperanza aun en las peores circunstancias de la vida.


***


Cerrar la cubierta de un libro tiene algo de catártico. Has dejado en él algo tuyo, y algo de él queda en ti, al menos eso me suele pasar a mí, pero con esta novela esa sensación alcanza una nueva dimensión. 

Voy a comenzar diciendo que “Tras la estela de un sueño” ha sido la novela galardonada con el VIII Premio Vergara de novela romántica y ya os digo que, bajo mi humilde punto de vista, es totalmente merecido. Es una novela maravillosamente escrita, con un manejo de la narrativa soberbio y con unos personajes muy sólidos, creíbles, perfectamente construidos, y sobre todo, coherentes con sus convicciones y manera de enfrentarse a la vida.

Cuando abres la primera página muy difícilmente vas a poder dejar de leer, y la culpa la tiene ese prólogo que ya hace que te cuestiones desde el minuto uno qué es lo que está pasando. Fantástica la manera de cómo está hilado todo hasta llegar el clímax.

El tema que trata la historia es peliagudo. Nunca es fácil encarar el tema de una enfermedad en una novela, y más si el que la padece es un niño de tan solo cuatro años. Hubiese sido muy fácil dejarse llevar por el sentimentalismo y la lágrima fácil, pero no. La autora nos lo muestra, por supuesto que sí, pero con delicadeza, con mucho tacto y con mucho amor. No os voy a engañar: se sufre, claro que sí, porque con cada párrafo narrado cuando el pequeño Niki está en el hospital, tú estás con él, y te da rabia saber cuánto ha tenido que padecer alguien que solo debería haber conocido la risa, la alegría y el cariño en su vida. Pero, junto con ese sufrimiento se entremezcla algo muy importante para mí, que la autora lo hace de manera magistral, y es darnos esperanza desde el comienzo, la misma que tienen los dos protagonistas de la historia y de la que tú te terminas empapando.

Hablando de protagonistas voy a deciros que todos, absolutamente todos me han encandilado y fascinado. Por complejos, por bien armados y porque son personas reales, con las mismas preocupaciones que uno mismo. Eso para mí es un plus.

Rafael Monclús podría parecer un tipo seco, arisco a primera vista, pero basta ahondar un poco dentro de él para que te des cuenta de que no es así, en absoluto. Que hace las cosas como las hace por un motivo, uno muy válido. Al igual que le ocurre a Cristina Losada, la protagonista femenina, una mujer valiente, decidida y con mucho amor que entregar. Conforme se va desarrollando la trama de la novela se van desvelando sus motivaciones, sus miedos, sus anhelos de una manera que encaja a la perfección. Y no solo los protagonistas están muy bien construidos, sino también la pléyade de secundarios, comenzando por los dos niños, Niki y Paula, que te arrancarán una sonrisita con su inocencia y su manera de ver la vida, tan sencilla y tan pura. 


Son muchos los temas que trata y abarca esta novela, pero por encima de todo es una historia que habla de la GENEROSIDAD. Sí, con mayúsculas, y si pudiera también lo pondría con neón. A los personajes los mueve este sentimiento que está tan arraigado en ellos, y que incluso puedes llegar a ver que es algo esperable, normal, pero que no lo es en absoluto. No es “corriente” encontrar personas así, tan humanas, tan implicadas con los demás, tan desprendidas. Y no lo digo porque no existan, que como las meigas, haberlas “haylas”, pero en esta sociedad unipersonal y casi egocéntrica en la que vivimos, el llegar a encontrarlas es como ver un unicornio o hallar el caldero lleno de oro enterrado bajo el final del arco iris. Y si ya entran en tu vida es como si te hubiese tocado la lotería. 

Pero no solo de generosidad habla esta novela, también de amor, mucho. Amor romántico, por supuesto, porque es una novela romántica y de eso hace gala, pero también amor fraternal, filiar... La amistad. Otros valores que me saltan a la cara son la implicación con lo que uno cree que es justo; el compromiso, la lealtad, la ESPERANZA, también en mayúscula, porque sus protagonistas están llenos de ella… Tantos y tantos valores que harán que esta novela te toque el corazón, incluso te lo estrujará en algunos momentos. Me da algo de rabia no poder contar más cosas entrando en detalle, pero no lo haré porque lo que pretendo con esta sencilla reseña es que leáis la novela, que la disfrutéis tanto como yo lo he hecho y que os dejéis llevar por esos dos grandísimos personajes como son Rafael Monclús y Cristina Losada. Os aseguro que yo no voy a olvidarlos.

Tras la estela de un sueño es un canto a la esperanza y a la generosidad. Os recomiendo que la leáis. Os prometo que no os defraudará.

Carol


sábado, 27 de mayo de 2017

Cuando pase la tormenta, de Lucía de Vicente

Menudo descubrimiento. Mientras leía esta novela me parecía que estaba viendo una película del antiguo Hollywood. La ambientación es fantástica, te traslada a plena sabana, parecía como si estuviera escuchando de fondo las músicas tribales de los masais y sus coloridos collares.

La trama tiene más de una sorpresa y con esos párrafos del diario del coronel Mantley cada vez me entraban más ganas de seguir leyendo y descubrir hasta dónde eran capaces de llegar ese grupo de personas anónimas y su poder sobre el mundo. Lo cierto es que algunas asociaciones te ponían los pelos de punta.

David y Mary, dos personajes muy bien construidos, con carácter y decididos a hacer lo correcto. Lo cierto es que David al principio me ha caído bastante mal, la verdad. Sus argumentos para tratar mal a Mary me parecían un poco infantiles y sin sentido, pero conforme avanzaba el safari, ha empezado a caerme mejor, ¡y a Mary también! jeje.

Tengo que destacar a Tom Silford, padre de David y mentor de Mary. Es un liante redomado y el causante de que los protagonistas vuelvan a reunirse, y es más, que David se vea obligado a protegerla. No me extraña que levantar un imperio desde la nada, sabe cómo guiar a la gente para que hagan lo que él quiere. Me ha gustado mucho cómo la autora ha resuelto lo relacionado con este personaje (no digo más para no hacer ningún spoiler)

La historia de amor....otra cosa que me ha parecido genial. Vemos cómo van confiando el uno en el otro, cómo se hacen amigos, y cómo surge el amor. Claro que con ese paisaje tan idílico, más de un susto y ciertos lujos que me han dejado de piedra, es todo un enclave perfecto para crear una creíble, bien trabajada y estupenda historia de amor.

De los mejores libros que he leído este año. Sencillamente una delicia.

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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Cuando pase la tormenta, Lucía de Vicente

Desde hace años he sido una lectora infatigable de Wilbur Smith. Con nadie como con ese escritor he conseguido conocer lugares exóticos y sorprendentes, disfrutar de la magia de viajes increíbles, soñar mientras miraba una puesta de sol o fantasear con aventuras repletas de peligro.

No, no, tranquilas que no me he equivocado de reseña. Lo que sucede es que en ocasiones tenía que ir al principio y leer el nombre de la autora de «Cuando pase la tormenta», porque a cada paso que daba en la novela, en cada capítulo, en las descripciones, pensaba que me habían cambiado el libro. Me parecía increíble estar leyendo una novela tan bien ambientada y poder ver, a través de sus páginas, el embrujo de Kenya.

Los personajes son de lo mejorcito, empezando por Tom Silkfor, un sujeto autoritario que siempre ha mantenido a todos bajo su control pero que, durante la novela, le vamos descubriendo como un hombre con ternura (escondida, sí, pero ternura y amor a los suyos).

Mary Mantley, la protagonista, es una de esas mujeres que a muchas nos gustaría imitar: decidida, valiente, arriesgada, con cierta dosis de ironía, capaz de montar a caballo o hacer puenting. Y encima fotógrafa profesional de las buenas. Aunque no es oro todo lo que reluce y la muchacha tiene también sus problemas, dudas y miedos, escudados tras el nombre de René, un desgraciado que hace de su vida un infierno. Casualmente por eso, Mary no sabe lo que es sentir el sexo como una liberación.

David Silkfor ha sido durante mucho tiempo agente del MI6. A todos los efectos está retirado de la Agencia, tiene un negocio de safaris en Kenya a medias con su amigo Dann y no ha vuelto a tener contacto con sus antiguos camaradas. A todos los efectos, ya digo. Porque en realidad, un espía nunca deja de serlo por mucho que lo intente. Es un hombre atractivo, duro como el pedernal, no quiere compromisos con mujer alguna, se niega a llevar a una dama en sus safaris y, además, hace tiempo que no se habla con su padre.

Me ha gustado el modo en que la autora ha ideado la estructura de la novela, comenzando los capítulos con proverbios africanos y, por otro lado, con el diario del padre de Mary, en el que nos va contando el complot existente.

Las escenas de sexo estupendas y narradas con un estilo inmejorable y una delicadeza exquisita.

Excursiones, caza ilegal, corrupción, animales en libertad, fotografías, hoteles de lujo, tiendas de campaña, amaneceres magníficos, los ruidos nocturnos de la selva... Si alguna vez habéis soñado en viajar a Kenya esta novela es un primer paso.

Como dice la propia autora: «Cualquier persona que haya estado alguna vez en ese país, soñará el resto de sus días con regresar. Kenya es inolvidable. El espíritu de Africa se cuela en el alma del viajero...»

Y yo sueño ya con leer la siguiente novela de Lucía de Vicente.

Este es uno de los mejores libros que he leído en lo que va de año. Quien no lo haya leído aún creo que está tardando. Es un placer la historia, una gozada la ambientación, fantásticos los protagonistas y una delicia la narración y la escritura.

  



viernes, 13 de marzo de 2015

Cuando pase la tormenta, de Lucía de Vicente

Mary Mantley es la hija del coronel Jonathan Mantley y de una gaditana que murió un mes después de que ella naciera. Debido al trabajo de su padre, Mary pasa mucho tiempo en casa de los "tíos" Thomas y Margareth, los mejores amigos de Jonathan. Crece junto a David, el hijo de estos y doce años mayor que ella. Mary adora a David y le sigue a todas partes, a pesar de que él la rechaza porque cree que robó el amor de su propia madre y el de la madre de Mary, para quien era como su hijo.

Thomas Silkford es el dueño de una gran editorial muy importante en Londres, propietario de una gran fortuna y está empeñado en que su hijo siga sus pasos periodísticos y herede la empresa. Sin embargo David tiene otros planes para su futuro y la distancia con su padre cada vez es mayor. Lo que realmente quiere David es alistarse en el ejército, como su adorado Jonathan, el padre de Mary. Después de una fuerte discusión entre padre e hijo, estos se distancian y no vuelven a dirigirse la palabra en años. Así, David pasa a ser el protegido de Jonathan y Mary la de Thomas. Debido a esto, David y Mary cada vez se guardan más rencor.

Pasados los años, el padre de Mary muere estando de servicio en una misión en Oriente Medio y Thomas se convierte en el tutor legar de la chica, quien termina sus estudios de periodismo y se convierte en una gran fotógrafa, siendo la encargada de realizar los más importantes reportajes gráficos de una de las revistas de la imponente editorial Silkford.

Por su lado, David, siguiendo los pasos de Jonathan, entra a formar parte del servicio secreto de Londres, ganándose una gran reputación entre sus compañeros y los altos cargos del MI6.

A punto de cumplir setenta años, Thomas Silkford hace una serie de descubrimientos que le obligan a tomar determinadas medidas y que hará que Mary y David, que llevan años sin dirigirse la palabra, se vuelvan a reencontrar.

Cuando ambos se reconocen en el aeropuerto de Kenya, los dos rechazan continuar trabajando juntos, pero cada uno tiene un motivo de peso para seguir las instrucciones de Thomas. Lo que ninguno de los dos sospecha es que Thomas, además, tiene otro objetivo.

Poco a poco, la convivencia y el pasado oscuro que cada uno de los protagonistas arrastra, provoca que entre ellos vaya creciendo la admiración por el otro en primer lugar, la atracción física después y el amor.

Todo ello, ambientado en su mayor parte en Kenya, con unas descripciones maravillosas de los animales, la gente y los paisajes que no se hacen pesados ni académicos en ningún momento.

Los personajes están muy bien creados, con personalidades perfectamente creíbles y diálogos ingeniosos, animados y profundos en muchos casos que hacen que la novela no pierda el ritmo ni el interés del lector en ningún momento.

La idea de introducir al principio de cada capítulo una parte del diario del coronel Mantley y cómo va descubriendo los planes de los altos cargos, así como el horror que estos le producen, me parece fantástica y hace que entienda la magnitud del problema mundial sin necesidad de crear todo un documento sobre leyes, naciones y planes de destrucción largo y tedioso que, de esa manera, podría resultar absolutamente inverosímil. De esta forma, hasta me he creído a pies juntillas que se esté planeando una guerra mundial.

El final me parece precioso y el epílogo, para mí que soy una amante de ellos, me ha encantado.