Jenny Penny, sirviente de las hermanas Featherton, tiene también una actividad secreta: elabora cosméticos para la alta sociedad. Lo que no sabe, es que algunos de sus clientes descubren que las cremas tienen propiedades inesperadas aplicadas en… ciertas partes del cuerpo.Críticas, reseñas, sinopsis, comentarios, valoraciones y opiniones de novelas románticas y otros géneros efectuadas por lectores particulares.
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jueves, 11 de julio de 2019
Dama de honor, de Kathryn Caskie
Jenny Penny, sirviente de las hermanas Featherton, tiene también una actividad secreta: elabora cosméticos para la alta sociedad. Lo que no sabe, es que algunos de sus clientes descubren que las cremas tienen propiedades inesperadas aplicadas en… ciertas partes del cuerpo.jueves, 5 de agosto de 2010
Cómo atrapar a un conde de Kathryn Caskie

Las trillizas Royle siguen tras nuevas pistas que las conduzcan a averiguar si, realmente, son las hijas del príncipe regente galés. Las últimas pesquizas apuntan a que el difunto conde MacLaren, de algún modo estuvo envuelto en el misterio de sus orígenes. De hecho se cree que guardó en su poder unas cartas que pueden esclarecerlo.
Así que, aprovechando su “mágica” habilidad y la celebración de una reunión en la mansión del actual conde MacLaren, Anne entra a hurtadillas en su dormitorio para buscarlas, pero con tal mala fortuna que no sólo Laird Allan parece inmune a su “invisibilidad”, sino que la sorprende. Aunque inicialmente cree que la joven sólo pretende tener una aventura amorosa con él, pronto que se percata que son otras sus intenciones. Pero es tarde y, juntos, acaban siendo los protagonistas una escena comprometida.
Así que, para evitar que su reputación quede en entredicho, Anne improvisa la mentira de que Laird Allan y ella están comprometidos, pero eso desencadena un problema aún mayor: cómo romper el compromiso sin que la reputación de uno ni otro sufra a causa de ello. Creen contar con la solución perfecta, pero como suele ocurrir cuando las hermanas Royle y el club de los libertinos andan cerca, nada sucede según lo acordado...
Tras lograr que Mary, la mayor de las hermanas Royle, contrajera matrimonio con el duque negro, Rogan, ahora el club de los libertinos tiene puestas sus miras en Anne para que sea la próxima en pasar por la vicaría. Eso sí, a la vez que continúan con la investigación para desvelar la verdad sobre el nacimiento de las trillizas Royle.
Cómo atrapar a un conde es la segunda de las tres novelas que componen esta saga. Al igual que su predecesora, me ha parecido una novela sumamente sencilla, hasta cierto punto previsible, pero entretenida. No es una novela muy extensa. Eso, junto al lenguaje fluido y amenos diálogos, y la secuencia disparatada de los acontecimientos han hecho que sea una lectura ágil.
Una de las razones por las que paso un buen rato leyendo esta trilogía es que cada una de las personas Royle representa un estereotipo: Mary era la austera, la tacaña; Anne es sencillamente invisible, pasa inadvertida para todos. Y en lugar de que eso suponga para ella una humillación o hiera su sensibilidad, es capaz de hacer que sea algo beneficioso para ella.
Pero Laird Allan, el nuevo conde MacLaren, es inmune y sí repara en ello. No sólo eso, sino que se siente muy atraído por la misteriosa y casi etérea joven. Sin embargo, a pesar de la atracción que despierta en él, a pesar de estar “comprometidos” es otra la mujer con la que desea casarse y Anne se ofrece a ayudarle a conquistarla haciendo que la nefasta reputación que le precede desaparezca. A cambio, él la ayudará a dar con esa carta que puede demostrar que las trillizas Royle son las hijas del príncipe regente galés.
De carácter tan sencillo, previsible e incluso disparatado como la anterior, Cómo atrapar a un conde es una novela que continúa con las pesquisas detectivescas de este variopinto grupo: unas trillizas procedentes de Cornualles que llegan a Londres buscando marido y un grupo de ancianos que en su buenos tiempos fueron unos libertinos de la calaña del conde MacLaren.
Pero MacLaren no es un granuja sin más, desea reformarse por una mujer, una joven viuda que no mucho tiempo atrás lo abandonó prácticamente en el altar y se casó con un anciano. Ahora desea demostrar que es otro hombre pero para ello deberá luchar contra la atracción que su dulce pero testaruda prometida despierta en él.
Sin grandes sorpresas ni sobresaltos, sin contar con una trama enrevesada ni sorprendente, he pasado un buen rato con esta novela. No es una historia profunda ni de grandes pasiones, no es una historia que haya dejado huella pero me ha entretenido y distraído durante un tiempo.
La relación entre Anne y Laird ha ido envolviéndome poco a poco por los amenos diálogos y cómo, poco a poco, va creciendo la atracción que los une y les lleva a pensar cómo sería si, en realidad, estuvieran comprometidos. ¿Cómo sería pasar el resto de la vida juntos?
Como en la anterior novela el secreto sobre los orígenes de estas hermanas es el eje de la historia, aunque eso no resta protagonismo a la trama romántica. Más bien es el punto de partida de ésta. A estas alturas, nuevos interrogantes surgen y las incógnitas parecen aumentar novela tras novela. Sin ser un libro que cuenta una trama de suspense que absorbe me ha divertido y aguardo impaciente por conocer el desenlace de la novela y la historia de la tercera hermana.
domingo, 11 de abril de 2010
Cómo seducir a un duque de Kathryn Caskie

A diferencia de sus hermanas Elizabeth y Anne, que creen a pies juntillas esa idea, Mary no tiene la intención de perder el tiempo en ayudarlas a investigar. En su lugar prefiere concentrarse en conseguir un buen marido. Con el inicio de la temporada espera contar con la oportunidad de conquistar al apuesto vizconde Quinn Wetherly, un gallardo héroe de guerra en quién ha puesto sus ojos desde que llegaron a Londres. Sin embargo, la aparición en escena de Rogan, el hermano mayor de Quinn, al que apodan el duque negro resulta un escollo inesperado y una piedra molesta en su camino
Rogan desconfía de las intenciones que Mary tiene con su hermano. Sabiendo el carácter heroico, confiado y galante de Quinn que tras regresar herido de la guerra, cree que ha llegado el momento de casarse y formar una familia, lo ve una víctima fácil de los encantos de la señorita Royle. Así que, para evitar que caiga en las garras de esa taimada cazafortunas, Rogan ofrece su inestimable ayuda a Quinn.
Rogan es desconfiado por naturaleza. Tras la muerte de su madre, siendo él muy niño, y el segundo matrimonio de su padre con la madre de Quinn, vivió en carnes propias hasta dónde llega la ambición de algunas mujeres por casarse con un hombre de título, algo que su hermano menor desconoce.
Para Rogan es evidente que las hermanas Royle son humildes y están necesitadas de cazar marido, sobre todo la altanera Mary que tiene puestas sus miras en el vizconde Wetherly. Al ver los aires con que se comporta y las triquiñuelas que trama para conquistar al ingenuo Quinn, el duque negro no puede sino preguntarse de dónde le proviene esos aires dan regios que se da...
La animadversión entre Rogan y Mary es inmediata y mutua. Mientras Rogan recela y desconfía de la engañosa inocencia que la muchacha exhibe, Mary lo considera un inescrupuloso, patán y arrogante que tiene siempre el desagradable don de entrometerse entre ella y Quinn en el momento más inoportuno.
Cuando Rogan se percata que ninguna de sus estratagemas para desalentar a Quinn de cortejar a Mary dan resultado, decide que debe tomar medidas drásticas, aun si eso implica ser él quien seduzca y enamore a la mayor de las hermanas Royle.
Cómo seducir a un duque es la primera de las tres novelas que componen la trilogía de las hermanas Royle de Kathryn Caskie, publicada recientemente por la editorial Titania.
Aparte de que cada una de las novelas está protagonizada por una de las trillizas Royle, existe otro nexo de unión entre las diferentes historias alrededor del que gira la saga, la investigación sobre el nacimiento de las tres muchachas que, según sospechan, podrían ser, en realidad, las hijas del mismo príncipe regente galés.
Entre las pertenencias de su padre adoptivo, el hombre que las crió desde el mismo día que nacieron, descubren varias pistas que las hermanas Royle, sobre todo Elizabeth y Anne, están dispuestas a desentramar para dar con la respuesta que buscan.
Con la inestimable ayuda de Lady Upperton que las presenta e introduce en la sociedad londinense y el Club de los libertinos, las trillizas no trabajan solas.
Lord Lotharian, Lilywhite y Gallantine, tres ancianos que en su juventud formaron el club de los libertinos y fueron amigos del doctor Royle actúan como tutores de las hermanas Royle, una por cada una de ellas, y junto a Lady Upperton están dispuestos a ayudarlas a conseguir marido.
Así comienzan las andanzas de este pintoresco grupo en aras de casar a las tres hermanas y descubrir la verdad sobre sus orígenes.
Al contrario de lo que pudiera parecer, la novela es muy sencilla de seguir y es, ante todo, una historia amena y divertida sin demasiadas complejidades.
Desde mi punto de vista no es una historia en la que prime una pasión desgarradora, ni el amor y odio más descarnados. Ni mucho menos. Es una trama sencilla y entretenida sin más pretensiones.
En realidad no dista demasiado de tantas otras que hemos leído sobre hermanas o muchachas humildes que, gracias a la ayuda de una anciana que cual hada madrina las toma bajo su protección, son presentadas en sociedad con el fin de contraer matrimonio.
Tal vez la diferencia en Cómo seducir a un duque radica en el carácter humorístico que a veces predomina en la novela desde el primer encuentro entre Mary y Rogan, así como en la personalidad y apariencia del club de ancianos libertinos, la menuda Lady Upperton, el variopinto personal contratado al servicio de las hermanas Royle, el carácter de las mismas hermanas Royle y hermanos Wetherly, y los malos entendidos aderezados de humor que dan pie a una escena tras otra.
En mi opinión es una novela que te hace pasar un buen rato, no ofrece una historia de amor apasionado ni secretos que dan un giro radical a la vida de nadie -de hecho el secreto en torno a las hermanas Royle seguirá desarrollándose en las próximas novelas, con lo que el interrogante se alarga- pero en su sencillez y carácter humorístico me ha parecido una lectura entretenidísima.
No diré que me ha parecido una preciosa y maravillosa historia romántica porque no es así, pero en su simpleza, en ese toque desenfadado -a veces rozando el ridículo en algunas escenas- me ha hecho sonreír y distraerme con la lectura.
La relación entre Mary y Rogan me ha parecido bastante predecible pero no por eso ha dejado de atraparme. A veces una historia que no desvela grandes dramas y pasiones me cautiva por la manera de narrarla y, simplemente, porque me deja con una sonrisa en los labios como en este caso
La definiría como una historia en donde se produce un choque de voluntades constante entre la pareja protagonista, donde la desconfianza es mutua y constante, donde cada uno de ellos está dispuesto a pensar lo peor del otro... pero a pesar de los pesares la atracción se palpa entre ellos y el amor no tarda en nacer, por supuesto, oculto tras varias capas de barniz. Pero ahí radica el encanto de esta historia para mí, en cómo van cayendo una tras otras esas capas. Es cierto que tampoco me sorprenden ni desvelan nada diferente, pero me he divertido mucho leyendo esta novela.