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viernes, 11 de septiembre de 2020

El honor de una dama, Beatrice Small

Una joven pierde la virtud, víctima de un vil engaño. Nyssa, bella dama de honor de la reina, es sorprendida en brazos de Varian de Winter, un consumado mujeriego. En realidad, había sido narcotizada para simular su deshonra e impedir así que se convirtiese en quinta esposa de Enríque VIII. El rey, ignorando que el suceso es fruto de una conspiración, los obliga a casarse de inmediato. Contra todo pronóstico, el matrimonio resulta feliz y fecundo, pero nuevas conjuras palaciegas ponen en peligro el futuro de la pareja.

Últimamente me he encontrado con muchas novelas románticas ambientadas en la época de Enrique Tudor. Y es curioso que a pesar de que en teoría, y digo solamente en teoría, es una época fascinante para el cine, no lo es tanto para las novelas románticas. O bien porque yo busco otra cosa, o bien porque las autoras se ponen como locas a incluir detalles y más detalles y dejan a un lado lo que en realidad buscamos en este género: el romance.

Yo pondría esta novela en histórica.

La autora nos pone al día sobre la vida del rey Enrique, de sus amores y desamores, de su flirteo (porque un hombre que se enamoró de tantas no creo que amara a ninguna de verdad) con Ana de Cleeves. Intrigas palaciegas, maquinaciones, tensiones políticas. Aquí hay de todo menos el encuentro deseado entre los protagonistas de la novela. Al menos, en la primera parte de la novela.

Supongo yo que la autora lo que ha querido es ambientarnos, contarnos la época de la historia de este romance, que sepamos dónde y cómo se movían los personajes. No está mal, no digo que lo esté. Digo, simplemente, que me hubiera gustado conocer los detalles pero más escalonados, entremezclados en la historia de amor de Niza y Varian.

Nyssa es la hija de una de las amantes del rey Enrique y, dado que está en la corte, no hay mejor puesto para ella que servir de dama de honor. La protagonista es una joven dicharachera, alegre, cuya lealtad está con la reina. Además es una muchacha muy inteligente, hacendosa y algo atrevida. El rey se fija en ella y como las intrigas del palacio viraban hacia otra mujer, la bella Howard, nuestra protagonista es quitada del medio gracias a un complot: debe ser pillada en falta. Nadie mejor para completar la intriga que Varian de Winter, uno de los mayores mujeriegos de la corte. Si la pillan con él, el rey perderá interés en ella.

Varian de Winter tiene una de las peores reputaciones de toda la corte y se le achacan mil y una aventuras con las damas de la corte. Se dice de él que le dan igual solteras, casadas o viudas, cualquier mujer es buena para pasar por su cama.

Los protagonistas se casan por deseo expreso de un Enrique ya un poco decrépito, pero lo que parece que va a resultar una historia de amor se convierte en más intrigas. El idilio termina cuando ambos son obligados a regresar a la corte.

La reina Catalina se nos presente aquí un poco diferente de cómo la hemos visto en películas u otras novelas de historia. La he encontrado un tanto caprichosa, cosa que estoy segura no era en realidad.

Las escenas caliente no me han convencido. Las frases me parecen ñoñas y a veces irreales. Como tampoco me ha convencido la relación entre los protagonistas, que algunas veces he perdido entre tanta intriga y tanta mujer de Enrique. Me ha parecido más una lección de historia que una novela romántica.

No voy a quitar mérito a la autora de la novela porque imagino que le ha costado su trabajo y su dedicación, aparte de documentarse concienzudamente en el tema de la corte de Enrique. Como ya digo, me ha parecido que estaba estudiando Historia, porque la conexión entre los protagonistas la he visto floja. No es lo que buscaba en una novela romántica, así de simple.

Carmela


lunes, 7 de septiembre de 2020

Phillipa, Bertrice Small

Tercera entrega de la Serie "La herencia Friarsgate".

Philippa Meredith, la hija mayor de Rosamund Bolton y heredera de Friarsgate, sufre una terrible desilusión cuando el joven con quien pensaba casarse la abandona para ordenarse sacerdote. Sin embargo, ese inesperado giro del destino permite a la bella e impetuosa Philippa volver a ocupar su lugar en la corte de Catalina de Aragón y conocer a Crispin St. Claire, conde de Witton, un hombre sofisticado, elegante y, además, un excelente candidato para casarse. La pasión arrebatadora del noble caballero enloquece de deseo a Philippa.

Pero cuando ella se entera accidentalmente de un complot para asesinar al rey Enrique Tudor, y ambos se ponen en marcha para desenmascarar a los conspiradores, su amor se resiente por la dura prueba que deben atravesar.

Sensualidad, drama e intriga abundan en este relato ambientado en la corte de Enrique VIII. 

¿Qué se puede decir de la corte de Enrique? Todos sabemos que era un nido de espías y víboras, aunque ni más ni menos que cualquier otra corte de esa época. Por eso empecé a leer esta novela. porque creí que me iba a meter de cabeza en ese laberinto.

Phillipa es la heredera de Friarsgate e hija de Rosamund, a quien alguna lectora puede que ya conozca por su propia historia. El personaje está perfectamente dibujado. Es una muchacha que conoce la corte, que ha sido dama de honor, a la que las intrigas le entusiasman. Aunque le encantan los vestidos lujosos y las joyas y la pompa de la corte, está decidida a casarse y establecerse.

Pero la vida da un giro inesperado y el hombre con el que iba a contraer matrimonio, decide finalmente dedicarse a la Iglesia. El desengaño la hace pensar que va a quedarse soltera, aunque es muy joven; ya sabemos que en esa época si una mujer no se casaba a edad temprana daba la impresión de ser un garbanzo negro. Phillipa sufre esa aparente derrota y desea, ante todo, regresar a la corte, donde el lujo y las intrigas la pueden hacer olvidar al hombre que la ha dejado plantada.

Crispin es conde de Witton, y una tierra cercana a Londres pasa a poder de Phillipa. Tomás, el tío de la muchacha, le da sin embargo una idea genial: si se casa con ella se quedará también con la finca. Este personaje lleva algunos años a la protagonista, pero está en la justa para que nos agrade, unos treinta años. Hora de pensar en el futuro por tanto.

Vale, me gustaba el protagonista y ella pintaba bastante bien. Bueno, pues no he encontrado una historia que me atrapara demasiado y por varias razones, que paso a exponer.

La primera, es que me ha dado la impresión de que hay demasiadas historias mezcladas que sobran, porque casi se nos cuenta la personal de cada individuo de la corte de Enrique, como si la propia historia de los protagonistas no fuera suficientemente larga para llenar las páginas de una novela por si sola.

La segunda es la diferencia de edad que, aunque no es un muro -ya sabemos que antes las mujeres se casaban muy jóvenes y que ellos, la mayoría de las veces, eran ya hombres hechos y derechos- sin embargo, que el protagonista sea casi de la misma edad que Rosamund me ha echado un poco para atrás.

La tercera son los detalles. Demasiado detalles que aparentemente no vienen el caso. Está bien que las autoras nos pongan al día, que nos relaten cómo iban vestidos y lo que se comía en la época en que basan sus historias, pero cuando se hace con demasía, acaba por aburrir, al menos a mí me pasa, porque ya no sé si estoy leyendo una novela romántica o un libro de costumbrismo. Todos esos detalles se pueden meter de relleno durante el argumento, pero poco a poco, entre conversaciones de intriga, diálogos entretenidos. Así, a palo seco, me han resultado pesados.

El argumento se salva porque cuando ya estás un poco harta de tanto detalle, la protagonista se entera de que existe un complot para matar al rey. Ay, sí, un poco de acción nunca viene mal. Bueno, pues tampoco dura demasiado, lo del complot se acaba antes de que te des cuenta y te deja con la mil en los labios.

En cuanto a las escenas hot, como se dicen en novela romántica, no me han gustado nada, ¿para qué voy a negarlo? Prefiero otro tipo de escenas románticas y no las que pone la autora en esta novela. No, no voy a contarlas, que cada cual opine por si misma. Es que yo eso de la nata o la miel lo dejo para la mesa. Y no digo más, que luego todo se sabe. Pero vamos, que una escena de este tipo al final, cuando has estado toda la novela esperando algo de romance entre los protagonistas, no me ha entusiasmado especialmente.

Según mi opinión, regular.

viernes, 24 de enero de 2020

La dama de Friarsgate, de Bertrice Small

Primera entrega de la Serie "La herencia Friarsgate"

Estamos ante una novela histórica pura de corte inglés. La sinopsis nos avanza que vamos a encontrarnos con la vida de una joven heredera en la corte de Enrique. Por tanto, la documentación debe ser exhaustiva.

Es también una novela romántica, por descontado, porque de otro modo no estaría en las estanterías de este género. Pero, romántica hasta cierto punto.

Me explico.

Particularmente, la historia de Rosamund no me ha cautivado lo suficiente. He tenido la impresión de asistir a la primera parte de una vida y sólo a la primera, y que en algún otro momento debe continuar. A fin de cuentas estamos hablando de una saga, pero a mí incluso en las sagas, me gusta que todo quede atado y bien atado, aunque los personajes de una novela vuelvan a aparecer en otra intercalados con distintos protagonistas. Aquí no me ha dado esa impresión.

Rosamund Bolton es una heredera. De las de antaño. Es decir, una heredera no demasiado rica, de un territorio conocido como Friarsgate, en la frontera entre Escocia e Inglaterra. Como ya indica la sinopsis, la casaron por primera vez cuando tenía seis años. No debe extrañarnos, en esos tiempos era moneda de cambio diario. Su esposo muere y se convierte en una viuda, aun sin saber bien cual es su nueva condición. Pero una viuda que casan de inmediato otra vez con Hugo Cabot. Cabot es un anciano, por lo tanto no vamos a encontrarnos con relaciones calientes en este matrimonio, más bien con una relación entre padre e hija puesto que Rosamund tiene solamente 13 años.

Henry Bolton es el tío de la protagonista y su tutor legal. Hace todo lo que está en su mano para dirigir Friarsgate por medio de los esposos de la muchacha. Un personaje desagradable, altanero y egoísta, que aprovecha cualquier oportunidad para alzarse con el poder.

Al enviudar de nuevo, encuentra cierta seguridad al saber que su difunto esposo ha dispuesto que vaya a la corte y quede al cargo del rey. Aunque teme viviendo bajo el dominio de su tío, teme más aún a la vida en la corte, de la que ha oído mil y una cosas.

En la novela vamos a encontrar a Catalina de Aragón que, como todos saben acabó casándose con Enrique VIII. Y a la hermana del rey, Margarita. Ambas acabarán siendo amigas de Rosamund.

Estando en la corte de Enrique, lo normal es que acabara fijándose en ella, como así sucede.

Hay otro matrimonio más en la vida de Rosamund. Pero al menos es de una edad normal para ella y acopla su existencia a esa nueva unión siendo incluso feliz aunque no tiene hijos varones, sino niñas.

Y hay otra nueva muerte. Rosamund vuelve a quedar viuda y es entonces cuando decide tomar las riendas de su propia vida. Eso implica echarse un amante. No tendrá que casarse de nuevo si no lo desea. En cierta forma se siente liberada.

No cabe la menor duda de que esta novela es exclusiva de la mujer. Quiero decir que la protagonista es casi única, que los hombres pululan a su alrededor como mera comparsa, para su lucimiento. Van y vienen, entran y mueren, pero sin dejar demasiada huella en el lector.

La evolución de Rosamud está bien descrita. De la mujer fría que acata el mandato de sus superiores sin poner el alma en ello, en cuanto tiene su propia libertad se convierte en una mujer desinhibida, directa, muchos más decidida que toma las riendas de su existencia.

Las escenas calientes con más fuertes al final de la novela que al principio. Es normal, porque al inicio de la historia vemos a una muchacha dominada que no conoce o casi no conoce de relaciones sexuales. Poco a poco aprende y eso nos lleva a escenas de cama bastante más morbosas. Así y todo las descripciones no han terminado de convencerme, me han parecido exageradas en muchos puntos.

La autora nos deja con el pastel a punto de devorar, pero sin que podamos hincarle el diente, al no cerrar del todo la historia de Rosamund.

Los datos facilitados sobre vestimentas o comidas de la época están muy bien documentados, creo yo.

Puede que esta novela guste o no, que la veamos demasiado complicada o no, que nos agrade la época o no. Lo que no se puede negar es que la investigación de la época ha debido resultar un trabajo arduo. Los personajes de Catalina, Enrique y Margarita no se los puede sacar uno de la manga. Por tanto, tiene mérito y mucho.

Si el personaje de Rosamund hubiera tenido la mitad de la fuerza de los tres anteriores, la novela hubiera sido una bomba de relojería. Pero… no todo puede ser perfecto.

Yo pienso que aunque sólo sea por el trabajo de investigación, por la época, por las intrigas palaciegas y la situación política del momento en Inglaterra y sus personajes reales, merece la pena leer esta novela. Pero sólo por eso.

Carmela