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miércoles, 18 de diciembre de 2019

Hielo, Érika Gael

Esta es la historia de un sueño y de la lucha por conseguirlo, aunque para ello haya que caer y levantarse mil veces; es la historia de una maduración y de un crecimiento personal; y es la historia de un amor, no una historia romántica. En definitiva, una historia maravillosa que rebosa sentimiento.

Nos encontramos en Rusia, donde nuestra protagonista se desplaza desde Canadá en busca de una pareja con la que cumplir su sueño de ganar el oro en patinaje sobre hielo por parejas. La ambientación es maravillosa y extraordinariamente bien cuidada, desde palabras en ruso, nombres de las calles, descripción de lugares... pero no es solo eso, también sientes la mordedura del frío crudo del invierno, hueles los vapores fritos de los "vareniki", oyes el ruido chirriante de las cuchillas de los patines al cortar el hielo. La autora nos sumerge en el ambiente de tal manera que estás allí mismo.

La figura protagonista es, sin duda, Suzanne, la joven patinadora canadiense. A través de la narración en primera persona, nos vamos enterando de su historia, tal como la va viviendo, y de los sentimientos que la acompañan. A lo largo del libro vemos su complejo proceso de maduración, de crecimiento, entretejido de sueños, ilusiones, miedos e inseguridades. A través de ella conocemos al resto de los personajes: Kolya, un joven patinador ruso que será el eje en torno al cual se mueva su vida desde su llegada a Rusia; Zenya, su entrenadora, una mujer maternal y optimista; sus amigos EX y Asia... Todos los vemos a través de sus ojos y de su corazón.

La relación entre Suzanne y Kolya resulta preciosa por su misma sencillez; porque él me ha parecido un personaje especial, a pesar de su introversión y con esa carga de sufrimiento que lleva a sus espaldas. Es el compañero perfecto para Suzanne.

El estilo de la autora va combinando frases cortas con otras más largas, creando tensión en los momentos adecuados, otorgando profundidad a la expresión de los sentimientos de la protagonista. Este libro te hace sentir. He sufrido con los protagonistas cada una de caídas y derrotas, cada una de sus malas decisiones, cada uno de sus logros y de sus sueños rotos. Quizás podría parecer agobiante si no fuera por el maravilloso acierto de la autora de introducir píldoras de esperanza que miran hacia el futuro. De vez en cuando, Suzanne nos adelanta su propio futuro no como una ilusión, sino como un hecho consumado, ofreciéndonoslo como una droga tranquilizante que nos hace suspirar con la seguridad de que todo va a salir bien.

Sinceramente, me hubiera encantado que la novela siguiera, que contase más de ese segundo reencuentro entre Suzanne y Kolya después del viaje interior de la primera, pero supongo que tendré que conformarme con ese final.

Es una historia que me ha encantado y que la recomiendo enormemente!!

Marta Luján


sábado, 3 de junio de 2017

Bitácora de nuestra luna de miel, de Érika Gael

Ni en sus peores sueños Cecilia hubiera imaginado en lo que iban a transformarse lo que se suponía que sería el día más feliz de su vida, su boda, y su fantástica luna de miel. Pero las cosas han pasado así y ella, en lugar de estar como quisiera, llorando amargamente y encerrada en su cuarto autocompadeciéndose, se encuentra en un crucero de lujo, recién embarcada en Lisboa y con destino Estambul. Un crucero que debería haber hecho con su flamante novio... no, novio no, su ya marido, pues a esas alturas de la película debería ser una mujer casada.

Pero la buena de Cecilia no ha sido capaz, por enésima vez en su vida, de llevar la contraria a su distinguida y notable familia. Desde el día que nació ha hecho cuanto le han ordenado sus padres con respecto a sus estudios, su trabajo en la empresa familiar, sus relaciones personales... Hasta la fecha vive amoldada a un orden de vida establecido para ella, cuadriculado y cómodo, en el que todas las piezas encajan y ni se plantea sacar los pies del tiesto. Es por eso que se ha dejado manejar y embarcar para hacer sola su viaje de luna de miel.

Así las cosas, una vez que está dentro del barco, no le queda más remedio que compartir un par de semana con un buen número de viajeros, especialmente con sus compañeros de mesa, cada uno de ellos con su carácter e historias personales. Lo cierto es que no tiene la más mínima gana de cruzar dos palabras con ninguno de ellos, pero muchísimo menos con ese camarero graciosillo, Damián, que está para mojar pan, pero que la saca de sus casillas, le hace sentir extrañas sensaciones y con el que, por mucho que pretenda evitarlo, se cruza cada dos por tres.

Bitácora de nuestra luna de miel, de Érika Gael, como no podía ser de otra manera tratándose de esta escritora de la que más de una vez me he declarado fan acérrima, me ha encantado. Como siempre, su escritura es extraordinaria y su sensibilidad a la hora de ambientar sus historias exquisita. Y esto último se advierte de manera palpable en esta novela ya que cada una de las paradas que hace el barco en los diferentes puertos en los que atraca, consigue hacerte ver y sentir el lugar. Y hago hincapié en el verbo sentir, porque la sensación que produce su narración es la de estar in situ: porque notas el sol y la lluvia en tu piel; porque escuchas el rumor del mar y las voces de la gente; porque hueles cada uno de los lugares por los que transitan los personajes de la historia; porque saboreas y tocas todo lo que narra... y eso no es algo que consigan todos los autores.

No voy a contar nada de la historia de amor que encierra, como es obvio, esta novela, tan solo diré que tras el aspecto frívolo o desabrido que en principio muestran Damián y Cecilia respectivamente, se esconden dos almas llenas de matices, dos corazones y dos cerebros que son mucho más que lo que dejan entrever a simple vista. Damián ha recorrido mucho camino y sabe lo que quiere, pero a Cecilia le queda mucho por andar y aprender.

Érika Gael también ha logrado crear unos personajes secundarios cargados de vida y personalidad, desde Laura, la adolescente frágil y rebelde hasta la anciana y sabia Paulette pasando por el resto de actores de la trama. Una trama en apariencia sencilla, creada para despertar en el lector momentos de risas y sonrisas, ternura y emoción, que comienza pausada y lentamente y que a medida que va transcurriendo la historia va in crescendo (como tiene que ser), hasta llegar al final dulce y feliz que te hace cerrar el libro encantada con su lectura.

 

martes, 7 de febrero de 2017

Faery, de Érika Gael

Hace mucho, mucho tiempo, cuando la naturaleza regía las leyes humanas y los dioses y las hadas gobernaban sobre ella... Uno de esos dioses, y una de esas hadas se vieron obligados a dejar atrás el rencor para luchar juntos contra los romanos.

Pero hay misiones que no son tan fáciles como parecen... Porque ni todos los dioses son piadosos, ni todas las hadas son seres dulces y adorables...

Un hada castigada por sus travesuras en el mundo mortal...

Un dios forzado a expiar las culpas de los demás...

Un pueblo que sólo busca seguir con vida...

Pasión. Lucha. Rencor. Remordimientos. Venganza. Magia. Diversión... Y sobre todo, AMOR.


Tratar de explicar esta novela me parece harto difícil. La verdad es que al empezar a hacer la crítica no sabía ni por dónde empezar. Caray, es que me parece complicadísimo.

Cierta amiga que la leyó antes que yo me advirtió cuando supo que me disponía a leerla: "abre la mente y no te vayas a cerrar en banda en las primeras páginas". Esto me lo decía porque sabe que soy de las que voy con los pies bien pegaditos al suelo. La verdad es que me asustó un poco pero, como soy muy bien mandada y de Érika ya había tenido el placer de leer uno de sus manuscritos, me puse a leer el libro con "la mente abierta".

Desde la primera página ya empiezas a alucinar, porque esta novela es lo más atípico que he leído en romántica jamás en mi vida. La verdad es que no sabía adónde demonios quería ir a parar la historia, pero como una mosca en una tela de araña, te vas quedando atrapada y cuando te quieres dar cuenta estás inmersa en el mundo de Xesa, ay, y es que no puedes salir aunque quieras.

Los personajes, todos, están trazados a cual mejor. Cuando cada uno de ellos aparece, eclipsa todo con su personalidad. Y si esto es aplicable a los secundarios, qué os voy a contar de los protagonistas, ¡no tengo palabras!

¡Qué ambientación! ¡Qué decorados! ¡Qué banda sonora! (y esto de la banda sonora no es coña).

La novela es un cúmulo de situaciones ingeniosas, hiladas de manera magistral y que provocan risas y sonrisas de manera nada forzada. Hubo momentos durante la lectura en los que me tenía que parar y sacudir la cabeza, porque no podía creerme que de la mente de nadie hubiera podido salir una historia tan increíble. La mezcla que hace Érika, he llegado a la conclusión de que sólo ella podría hacerla. Es imposible que nadie coja todos los elementos que ella ha utilizado y sea capaz de hacer una novela tan fantástica.

¡Y cómo escribe Érika! qué placer es leerla y que gustazo ver cómo maneja la lengua española. Si la historia ya de por sí merece un sobresaliente por lo original, eso, unido a su impecable dominio de la palabra escrita, convierte la novela en una apuesta segura.

Fantasía a raudales, amor romántico, muchas risas, golpes buenísimos y toneladas de imaginación, es solo una mínima parte de lo que se puede hallar en Faery.

Si Érika Gael con su pocos años ha sido capaz de escribir esta genialidad de novela, no quiero ni pensar hasta donde puede llegar esta autora con el tiempo. 

Faery es una novela romántica atípica, ya lo he dicho, y os aseguro que nunca habéis leído ni leeréis nada igual. Si esta autora en lugar de ser española fuera americana, ya habrían hecho una película con este libro.

 

jueves, 19 de enero de 2017

Noche de Mardi Gras, de Érika Gael

Qué ganas tenía de leer esta novela. No llegué a leerla online y tras varios comentarios muy positivos no podía esperar a tenerla en mis manos. La espera se ha hecho larga, pero cómo ha merecido la pena. Ojalá Érika siga escribiendo y nos regale alguna historia más de estos demonios tan particulares.

Astaroth no es un demonio cualquiera, no señor, pertenece a la realeza demoníaca y es el Archiduque del Infierno de Occidente, además de uno de los mejores amigos de Lucifer, Luc para los amigos. Tras casi seis milenios en el Infierno decide viajar a la Tierra, sabe que a Luc no le hará mucha gracia, pero con un poco de persuasión consigue una estancia de dos meses en la cosmopolita Nueva Orleans.

Carlota, o Charlie para sus amigos, Carlo para su familia, y Carlota para su exnovio Pablo, viaja junto con otros cinco amigos a Nueva Orleans como viaje de estudios. Sus planes originales se fueron al garete y solo les quedó la opción de la ciudad del pecado durante el Carnaval. Una mención especial se merece lo bien que la autora ha plasmado la esencia de ese carnaval, casi parecía que estaba en medio de esa multitud.

Me ha encantado Charlie, o Charlotte, me lo imagino pronunciado con ese acento sureño francés de Nueva Orleans, creo que una de los pilares de esta historia es que vemos crecer a Charlie como persona. En un principio nos hacemos una idea de cómo es, pero la vemos evolucionar junto y gracias a David. Astaroth, qué decir de este personaje, que me ha enamorado y aunque a mí no me entusiasman los protagonistas tan rubios y de ojos azules este se ha convertido en uno de mis personajes favoritos. Cuando empecé a leer esta novela no me podía imaginar que encontraría un demonio con tanto encanto y personalidad. Estoy segura que lo recordaré durante mucho mucho tiempo.

No voy a contar más sobre el argumento, hay que leer esta novela y descubrir cómo se van enamorando poco a poco, cómo se van haciendo amigos y cómo la pasión es parte inherente de su relación casi desde el principio, y no me refiero a la lujuria, sino a la pasión, esa que puede despertar un beso o el simple roce de una mano. Charlotte y David son una pareja fantástica y me han conquistado como no lo hacían desde hace tiempo.

Érika ha narrado de forma maravillosa cómo fue la caída de los ángeles, lo que significó para Astaroth y cómo ha cambiado su vida en el momento más inesperado. Además de las descripciones y ambientaciones de Nueva Orleans, su barrio francés y su garden district, sin olvidar al devastador Katrina. Para mí es una novela redonda, magistralmente escrita y con un pequeño y gracioso guiño a la saga de cierta autora my conocida. Si hay que ponerle un pero a esta novela es que para mí le sobra alguna escena de sexo, aunque eso es solo una opinión muy personal, pero al contrario que en otras novelas, están bien introducidas y no deslucen al conjunto de la historia, aunque como he dicho, a mí me han parecido demasiadas. Lo cierto es que esta novela me ha leído rapidísimo, sus páginas volaban y solo quería leer y leer más para descubrir qué sucedía a continuación.

Acababa de leer Alfileres en el corazón, novela online que me ha hecho pasar unos ratos divertidísimos cada día, cuando me llegó Noche de Mardi Gras y puedo confesar que solo con estas dos lecturas Érika ya se ha convertido en una de esas autoras de las que espero con ansias una nueva novela, un nuevo relato o la información de lo que está escribiendo. Ojalá dentro de no mucho tiempo pueda tener otro libro en mis manos de esta autora que ha sido todo un descubrimiento.

Soy lectora asidua de paranormal, me gusta este género y aunque ha proliferado bastante sigo cuatro sagas y algún libro que me hayan recomendado, pero ojalá hubiera otro libro de estos Ángeles Caídos para empezarlo ya mismo.

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