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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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sábado, 31 de marzo de 2018

No reclames al amor, de Carla Crespo

"Desde que dejó la universidad y empezó a trabajar como agente de pasaje en una línea aérea, el día a día de Tesa transcurre entre retrasos y cancelaciones. Los horarios intempestivos del aeropuerto la agotan, apenas tiene vida social, no llega a mileurista y vive colada por Roberto, un piloto que no le hace ni caso... aun así, es feliz con su rutina.

Un día, tras un desagradable incidente con un pasajero que queda en lista de espera, su pequeño mundo se desmorona. Sin trabajo y sin expectativas de encontrar uno nuevo hace las maletas rumbo a la tierra de las oportunidades. Lo que no sabe es que lo peor está por llegar. Miguel, el encantador y atractivo joven que se ha sentado a su lado en el avión, ¡no es otro que el grosero pasajero del overbooking!

Está dispuesta a olvidarse para siempre de él y a empezar de cero su vida en Boston cuando su nuevo amigo, Simone, lo invita a la fiesta de Halloween y, entonces, sucede lo inevitable: empieza a mirarlo con buenos ojos y donde antes había odio ahora hay ¿amor?

¿Será capaz Tesa de olvidar el incidente que cambió para siempre su vida? ¿Será capaz de perdonar a Miguel?"

Tesa tiene su vida encauzada hasta que tropieza con Miguel. Trabaja en el aeropuerto y se pega unos cuantos madrugones pero en general, está encantada. Una buena mañana, se acerca al mostrador Miguel Rodríguez con su elegante traje y el pelo perfectamente engominado. Ha reservado, en clase business, un vuelo a Madrid y no espera que la señorita del mostrador le indique que es un pasajero overbooking y tiene todas las papeletas de quedarse en tierra. Miguel se sulfura, intenta arreglar el entuerto porque sabe que se trata de un error. Tesa intenta calmar a Miguel pero al no conseguirlo, opta por esbozar su sonrisa más profesional y le deja con la palabra en la boca. 

Pasan los días y Tesa sigue con su rutina habitual, hasta que la llaman de Recursos Humanos y acaba de patitas en la calle. Pasado el shock inicial, Tesa decide hacer las maletas y mudarse a Boston. Pero la mala suerte parece perseguirla y acaba compartiendo avión con Miguel, que por cosas del destino, también va a pasar en Boston una temporada. Después de esta primera toma de contacto aérea, sus futuros se entrelazan y tal vez sus corazones...

La novela es cortita y se lee en un periquete. De esto a que me haya gustado, lamento decir que no. Al principio, me llamó la atención la forma de expresarse de la autora. La encontraba divertida y refrescante pero a medida que iba pasando páginas, la trama empezó a perder fuerza por decirlo finamente. Me ha resultado flojísima la relación que se establece entre Tesa y Miguel. Ese reencuentro en el avión, esos pensamientos que asaltan a Tesa de vez en cuando, ese carácter bipolar de Miguel, ese amor bostoniano tan fulminante... no sé, creo que a simple vista es todo muy enrevesado para crear algo de emoción pero en realidad, esa emoción dura menos que un suspiro. Tampoco me ha gustado, y ya por manía mía, que la narración sea en primera persona.

La presencia de personajes secundarios del estilo de Simone y María, han aportado al argumento un poco de gracia y salero.

LILIAN

miércoles, 31 de enero de 2018

En un solo instante, de Carla Crespo

PUEDE CONTENER SPOILERS

"Charlotte está a punto de cumplir su sueño: trabajar con el escritor W. G. Scott. Todo apunta a que la decisión de abandonar su trabajo como profesora auxiliar en Dublín ha sido acertada. Sin embargo, resulta que su adorado escritor, dechado de virtudes hasta el momento, guarda no pocos secretos. Para empezar, cuál no será su sorpresa cuando compruebe que no la quiere como asistente por el hecho de ser mujer. Charlotte se pone furiosa y está a punto de marcharse, pero se lo piensa mejor y se queda.
Además, ha conocido en un café del tranquilo pueblo de St. Andrews a William Grant, un hombre atractivo y muy seductor, que la ha hechizado por completo..."

W. G. Scott, es un afamado escritor que convierte en oro todo lo que toca. Necesita un asistente que le ayude a documentarse para su próximo libro. Los requisitos son claros: Se busca un varón que sea experto en literatura victoriana. William tiene sus motivos para no desear tener cerca a una mujer y además, una serie de circunstancias de su pasado, le han convertido en un tipo huraño que apenas abandona St. Andrews (el pequeño pueblo escocés donde vive). 

Charlotte Watson tiene un currículum impecable. Trabaja, en Dublín, como profesora de literatura en el Centro Oscar Wilde del Trinity College y lo adora. Pero por cosas de la vida, le surge una oportunidad fabulosa y la aprovecha. Recién llegada a Escocia, Charlotte baja del taxi y se planta ante la puerta de la imponente mansión de su jefe. Lo hace con ganas pero también con miedo. No ha sido del todo sincera con su nuevo patrón y teme la primera toma de contacto, que al final no se produce. William, se encuentra de promoción en Estados Unidos y estará un mes fuera. Durante ese mes, Charlotte lo da todo y hace un trabajo de investigación excelente. Y una tarde después de un largo paseo, sus pies la conducen a The Coffee House donde un capuchino la está esperando. El local está abarrotado pero un dios nórdico se apiada de ella. La invita a sentarse y enseguida la conversación fluye entre ellos. Tienen muchas cosas en común y hablan de tomar un café en otra ocasión. Lo que no saben todavía es que su próximo encuentro será de lo más violento. William acusa a Charlotte de mil cosas (a cuál más injusta) y ésta se plantea dar carpetazo a su aventura. Lo que ocurre a continuación, deberéis descubrirlo vosotras...

Después de terminar la novela he tenido que esperar varios días para ordenar mis ideas y que, una vez plasmadas en el papel, no sonaran crueles. Siempre me resulta muy difícil hacer una crítica de una autora española, me guste el libro o no. En cualquier caso, debo ser honesta y como tal, ahí va mi opinión. 

No conocía a Carla Crespo hasta que leí No reclames al amor. Un harlequin con un romance flojo y poco creíble. Cuando cayó en mis manos En un solo instante, le puse muchas ganas. Tanto la portada como el título me atrajeron inmediatamente y ni siquiera miré la sinopsis. Empecé a leer y me quedé perpleja. El argumento es un rizar el rizo continuo en cuanto a planteamientos y escenas. Y aunque la autora maneja bien las palabras, tampoco entiendo el abuso de alguna de ellas. Por ejemplo, si hubiera cogido un papel y sumado las veces que se repite el sustantivo escritor, creo que, hubiera acabado rayando la mesa. 

Otro punto que me ha llamado la atención, ha sido la personalidad tan voluble que posee William. Tiene mil caras que cambian a la velocidad de la luz. No sabes a qué atenerte con él. En décimas de segundo, pasa de ser un hombre encantador a otro iracundo y al poco, un besuqueador de cuellos. Y cuando parece que se ha vuelto lineal, sin previo aviso, vuelve a las andadas. En general, veo sus reacciones muy exageradas y creo que la forma de ver su vida, está distorsionada. Lo de ir a las firmas de libros con peluca y lentillas y la razón por la que lo hace, es enrevesado a más no poder. Sin embargo, Charlotte parece más centrada. No se achica ante los arrebatos de William y sabe llevarle muy bien (eso sí, recurriendo a una paciencia infinita mezclada con mucha comprensión).

Resumiendo, que sintiéndolo mucho y por mil razones, En un solo instante no me ha gustado.

Lilian

miércoles, 19 de julio de 2017

En un solo instante, de Carla Crespo

PUEDE CONTENER SPOILERS

"Charlotte está a punto de cumplir su sueño: trabajar con el escritor W. G. Scott. Todo apunta a que la decisión de abandonar su trabajo como profesora auxiliar en Dublín ha sido acertada. Sin embargo, resulta que su adorado escritor, dechado de virtudes hasta el momento, guarda no pocos secretos. Para empezar, cuál no será su sorpresa cuando compruebe que no la quiere como asistente por el hecho de ser mujer. Charlotte se pone furiosa y está a punto de marcharse, pero se lo piensa mejor y se queda.
Además, ha conocido en un café del tranquilo pueblo de St. Andrews a William Grant, un hombre atractivo y muy seductor, que la ha hechizado por completo..."

W. G. Scott, es un afamado escritor que convierte en oro todo lo que toca. Necesita un asistente que le ayude a documentarse para su próximo libro. Los requisitos son claros: Se busca un varón que sea experto en literatura victoriana. William tiene sus motivos para no desear tener cerca a una mujer y además, una serie de circunstancias de su pasado, le han convertido en un tipo huraño que apenas abandona St. Andrews (el pequeño pueblo escocés donde vive).

Charlotte Watson tiene un curriculum impecable. Trabaja, en Dublín, como profesora de literatura en el Centro Oscar Wilde del Trinity College y lo adora. Pero por cosas de la vida, le surge una oportunidad fabulosa y la aprovecha. Recién llegada a Escocia, Charlotte baja del taxi y se planta ante la puerta de la imponente mansión de su jefe. Lo hace con ganas pero también con miedo. No ha sido del todo sincera con su nuevo patrón y teme la primera toma de contacto, que al final no se produce. William, se encuentra de promoción en Estados Unidos y estará un mes fuera. Durante ese mes, Charlotte lo da todo y hace un trabajo de investigación excelente. Y una tarde después de un largo paseo, sus pies la conducen a The Coffee House donde un capuchino la está esperando. El local está abarrotado pero un dios nórdico se apiada de ella. La invita a sentarse y enseguida la conversación fluye entre ellos. Tienen muchas cosas en común y hablan de tomar un café en otra ocasión. Lo que no saben todavía es que su próximo encuentro será de lo más violento. William acusa a Charlotte de mil cosas (a cuál más injusta) y ésta se plantea dar carpetazo a su aventura. Lo que ocurre a continuación, deberéis descubrirlo vosotras...

Después de terminar la novela he tenido que esperar varios días para ordenar mis ideas y que, una vez plasmadas en el papel, no sonaran crueles. Siempre me resulta muy difícil hacer una crítica de una autora española, me guste el libro o no. En cualquier caso, debo ser honesta y como tal, ahí va mi opinión.

No conocía a Carla Crespo hasta que leí No reclames al amor. Un harlequin con un romance flojo y poco creíble. Cuando cayó en mis manos En un solo instante, le puse muchas ganas. Tanto la portada como el título me atrajeron inmediatamente y ni siquiera miré la sinopsis. Empecé a leer y me quedé perpleja. El argumento es un rizar el rizo continuo en cuanto a planteamientos y escenas. Y aunque la autora maneja bien las palabras, tampoco entiendo el abuso de alguna de ellas. Por ejemplo, si hubiera cogido un papel y sumado las veces que se repite el sustantivo escritor, creo que, hubiera acabado rayando la mesa.

Otro punto que me ha llamado la atención, ha sido la personalidad tan voluble que posee William. Tiene mil caras que cambian a la velocidad de la luz. No sabes a qué atenerte con él. En décimas de segundo, pasa de ser un hombre encantador a otro iracundo y al poco, un besuqueador de cuellos. Y cuando parece que se ha vuelto lineal, sin previo aviso, vuelve a las andadas. En general, veo sus reacciones muy exageradas y creo que la forma de ver su vida, está distorsionada. Lo de ir a las firmas de libros con peluca y lentillas y la razón por la que lo hace, es enrevesado a más no poder. Sin embargo, Charlotte parece más centrada. No se achica ante los arrebatos de William y sabe llevarle muy bien (eso sí, recurriendo a una paciencia infinita mezclada con mucha comprensión).

Resumiendo, que sintiéndolo mucho y por mil razones, En un solo instante no me ha gustado.

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