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viernes, 17 de abril de 2009

Hasta que el alba dome la noche de Meagan Mckinney



Cuando Aurora Dayne, huérfana desde muy temprana edad, abandona el orfanato en el que ha vivido desde el lejano día en que su padre la abandonara, jamás imaginó que su anodina y monótona vida pudiera dar un vuelco de ciento ochenta grados, que es lo que le sucede. Apenas tiene recuerdos del hombre que le dio la vida: una vaga y nebulosa imagen que puebla su mente, una sensación cálida que la cobija en sus días más tristes y solitarios, y un extraño medallón con incrustaciones de esmeralda como única posesión.

Cuando el único hogar que ha conocido pasa a manos de un nuevo dueño y ve tambalearse su futuro, ya que éste es un hombre avaro y egoísta, obsesionado con casarse con ella, decide abandonar el orfanato. Recibe una propuesta de trabajo, misteriosa pero muy interesante que parece caer llovida del cielo y que le abre las puertas a lo que espera sea una nueva vida. Eso sí, abismalmente diferente de la que ella espera.
Con la finalidad de viajar a Jamaica, donde le aguarda un trabajo como dama de compañía para una anciana dama, embarca en el Seabravery . A bordo de este navío conoce al misterioso Vashon, el dueño del mismo, del que descubre poco después se trata de un temido y peligroso pirata.

Pero el hombre no es quien aparenta ser: es un hombre oscuro, misterioso y atractivo que esconde un terrible secreto. Obsesionado con vengarse del hombre que le destrozó la vida, busca la Estrella de Aran, una enorme esmeralda que Michael Dayne, el padre de Aurora, tuvo en su poder y escondió, y sobre la que se dice pende una maldición: los enemigos de aquél que la posea morirán si trata de dañarlo.
Para dar con la esmeralda cuenta con una pista que sólo conoce la hija del susodicho. Por ello planea una estratagema: engañar a Aurora para que viaje a Jamaica y una vez allí, obligarla a darle la pista que le conducirá a la esmeralda.

Pero con lo que no cuenta es con el efecto que la joven tendrá sobre él. Aunque inicialmente no la considera nada más que una solterona remilgada y estirada, y una herramienta en su venganza, poco a poco empieza a vislumbrar a la verdadera Aurora, la belleza pura y el fuerte carácter que oculta bajo su gris fachada.
Aurora teme al rudo y sarcástico Vashon, pero poco a poco ese temor va transformándose en una poderosa atracción y en unos sentimientos desconocidos por ella hasta ese momento.

Sin embargo, descubrir su engaño y ser secuestrada por éste son dos bazas que lejos de mejorar su opinión sobre el pirata, la empeoran. Pese a sus denodados intentos por escapar y a su negativa a darle esa pista -que en realidad desconoce- no puede evitar ir enamorándose del hombre sensible y honorable que se esconde bajo su ruda apariencia.
Vashon, aunque trata enérgicamente de no sucumbir a la pasión y dulzura que Aurora le provoca, demostrándole que pese a lo que cree sí posee un corazón, tampoco puede evitar qué sus sentimientos por ella se hagan más profundos.
Del mismo modo que el enorme dragón tatuado en su espalda, Vashon debe luchar con el dragón que se oculta en su alma: aquél que le impide abandonar su odio y deseos de venganza, aquél que le aleja irremediablemente de Aurora.
Juntos, Aurora y Vashon, se embarcan en una apasionante travesía a través del Caribe en búsqueda de la Estrella de Aran. Para ello deberán resolver ese misterioso acertijo y, envueltos en una relación de amor y odio, deben enfrentarse a sus miedos para encontrar el más auténtico tesoro: el amor.

Aunque de esta autora sólo se habían publicado hasta la fecha dos novelas en español, su escritura, los personajes que crea y las tramas intensas y apasionantes que tan hábilmente es capaz de tejer la convirtieron en una de mis preferidas.
Algo que Hasta que el alma dome la noche no ha hecho más que potenciar.
Hacía tiempo que una novela histórica no me emocionada y enganchaba a sus páginas de este modo. Este libro es uno de esos que he sido incapaz de dejar hasta llegar a la última página, pero que además por la pluma y carga emocional que le imprime Meagan Mckinney, quieres paladear poco a poco y no quieres que se acabe. Al menos es mi caso.

A menudo al leer una novela de piratas me sucede que ésta no refleja lo que esperaba encontrar por la historia que cuenta o sus personajes, pero Hasta que el alba dome la noche me ha impresionado profundamente por la trama y la fuerte personalidad de Vashon y Aurora. Es un libro plagado de emociones, donde a menudo batallan el amor y el odio, donde sus protagonistas luchan denodadamente por no enamorarse, mientras como lector vas atisbando esos cambios, esas miradas y gestos delatores que, sin evitarlo, te emocionan.

El personaje de Aurora me ha gustado especialmente por su lucha y tenacidad, por el modo en que va transformándose desde una anodina joven a una mujer apasionada y con carácter dispuesta a luchar por su libertad y el amor de Vashon, incluso contra él mismo.
Vashon sencillamente es uno de esos protagonistas que se hacen inolvidables por su carácter y su carisma. Es un hombre que ha sufrido las bajezas y humillaciones más grandes, pero que se ha repuesto aunque perdiendo su humanidad en el camino. De hecho es apodado El Dragón por el tatuaje que cubre su espalda y porque ése es el emblema que lo representa: un dragón que, como él, se niega a ser domado y a enamorarse.
Además con unos secundarios como la viuda Flosie Lindstrom y el capitán Isaac Corbeil, que garantizan emociones y risas, tiene todos los ingredientes para convertirse en una de las grandes novelas románticas, a mi parecer.

Hasta que el alba dome la noche es una novela con cuya lectura te ves inmersa en parajes exóticos, aventuras, misterios y maldiciones; una novela que te transporta al pasado fácilmente y en cuyas páginas volverás a leer esa pasión y esa fuerza que pocas autoras son capaces de plasmar. Es un libro que, sin duda, creo que releeré muchas veces…


Fugitiva de Meagan Mckinney


La vida de Christabel Van Alen no ha sido un camino de rosas desde la noche que fue testigo del asesinato de sus padres a manos de su tío Baldwin Didier. Tras ser acusada del crimen y pasar años encerrada en una institución mental, logró escapar de su cautiverio y, desde entonces, su vida ha sido una lucha constante por sobrevivir y huir. Su única esperanza es permanecer escondida el tiempo necesario para ahorrar el suficiente dinero para contratar los servicios de un detective que le permita defenderse del crimen del que se le acusa.

Sin embargo, de algún modo, Baldwin Didier logra dar con ella una y otra vez. Su última oportunidad es huir hacia el oeste, hacia una pequeña población donde no hay sheriff ni ninguna otra autoridad que pueda reconocerla, debido a los pasquines de busca y captura que circulan por el país, mostrando la cicatriz de una rosa en la palma de su mano.

Bajo un disfraz de viuda, sube a la diligencia que la conducirá a la que es su última esperanza; sin embargo, ésta se hace añicos cuando son asaltados por una banda de forajidos, la banda de Kineson.

Macaulay Cain es parte de la banda que asalta la diligencia que se dirige a St. Louis. La sorpresa es mayúscula cuando descubren entre sus viajeros a una mujer, una joven viuda, cubierta de pies a cabeza. Incluso oculta su rostro tras un velo negro.
Movido por un impulso inexplicable, cede a la tentación de desnudar su rostro para descubrir ante él a una joven hermosa más allá de lo descriptible.

Tras ser ahorcado por error, logrando salvar su vida milagrosamente, se unió a la banda de Kineson. Pese a que no es el líder de ésta, es temido y respetado entre los forajidos, incluso más que el propio Kineson.
Así, a pesar de que lo desean, no cuestionan demasiado la autoridad que ejerce al proclamar a la prisionera como propia y salvándola de la violación a manos del resto de miembros de la banda.
No obstante, es su deber mostrarse cruel y violento con ella para no levantar sospechas a ojos de los demás.

Esto sorprende enormemente a Christal, ya que, pese a que todos lo creen, el forajido de duros y fríos ojos grises, la protege y respeta en todo momento. Poco a poco, sin percatarse de cómo ni por qué se forja un vínculo entre ambos. Christal reconoce en él a alguien parecido a ella: un fugitivo que huye de la justicia, por ello cuando ve su vida peligrar lo insta a huir y luchar por su libertad.

Pero cuando más estrechos y fuertes son los vínculos entre ambos, Christal descubre horrorizada que el hombre del que empieza a enamorarse no es otra cosa que lo que más teme, con lo que termina huyendo de él a pesar de que éste le ofrece una vida cómoda y respetable en Washington, junto a él.

Decepcionado y herido por el abandono de Christal, Cain se obsesiona con dar con ella y cuando descubre que se oculta en una pequeña población del Oeste, Noble, un lugar remoto y perdido en el que ni siquiera hay sheriff, mueve los hilos necesarios para ser él quien ocupe ese cargo.
Gracias a sus tejemanejes vuelve a encontrarse con la bella Christal, quien ahora trabaja en un Saloon, algo que lo desconcierta y enfurece a partes iguales, lo que le impulsa a descubrir su identidad y el misterio que envuelve la cicatriz con forma de rosa que marca la mano de Christal. Sabe que ésa es la pieza clave para desentramar su pasado y quién es en realidad.

Tras una muy larga espera, por fin tenemos la oportunidad de leer en español la ansiada historia de Christabel Van Alen, la hermana menor de Alana, protagonista de Encajes y pecados.
Tengo que decir que no me ha decepcionado para nada, aunque es una novela con una ambientación abismalmente opuesta a la de Encajes y pecados, me ha parecido tan envolvente como la anterior.
Fugitiva está ambientada en el Oeste, género que me apasiona. Eso, sumado a la pluma de Meagan Mckinney han logrado cautivarme de principio a fin.

Así como el trasfondo donde nace la historia de amor de Cain y Christal es diferente, también lo son los mismos protagonistas, en comparación con Trevor y Alana.

Mientras en la novela predecesora se movían en un ambiente social, rodeados de dinero y lejos, aunque sin olvidar las murmuraciones y estigmas sociales que los señalaban, en Fugitiva, estamos ante un hombre de origen humilde que luchó en la guerra de Secesión por el bando sureño. La guerra le arrebató a su familia y sus raíces y, derrotado, se adaptó al nuevo país, aunque valores como la justicia y el honor no lo abandonan jamás. En el proceso, se volvió un hombre hermético e inaccesible, un hombre que esconde sus emociones mostrando una máscara fría y rígida.
Por su lado, Christal se crió entre sedas y encajes durante los doce primeros años de su vida, pero la muerte de sus padres, la separación de su hermana y años de encierro, la han convertido en una joven que ha debido adaptarse a las penurias y a vivir en las situaciones más adversas, y a desconfiar de todo y todos.

Tanto Christal como Cain son luchadores y han sido fugitivos, pero así como eso les une, existen otros factores que los separan. Ahí radica el miedo de ella a confiar en él y hablarse de su pasado, con lo que a pesar de entregarle su cuerpo y su corazón siempre se guarda una parte que Cain lucha por descubrir.

Al margen de la lucha contra sí mismas y sus valores morales, la sombra del malvado Baldwin Didier sigue persiguiendo a Christal. Quizá es la parte que me ha parecido un poco más precipitada, puesto que la relación entre Cain y Christal me ha parecido preciosa. Hay escenas que se han quedado grabadas en mi memoria por las emociones que producen, momentos que reflejan el miedo y la pasión que sienten los personajes.
En cambio, el modo en que se soluciona sus problemas con la justicia, la he encontrado un poco rápida y apresurada.
También he notado a faltar una mayor presencia de Trevor y Alana. Sus apariciones, sobre todo las de Alana, han sido muy breves o a mí me han sabido a poco.

Pero, con todo, Fugitiva es una novela que he disfrutado página a página, que me ha transportado al polvoriento oeste, los bandas de forajidos y las escenas de Salones; un libro que ambienta por todo detalle el Oeste americano y el tipo de vida propio.
Y, sobre todo, me ha parecido una bonita historia de amor que me ha dejado con una sonrisa en labios y que, nuevamente, narra una novela donde sus protagonistas deben enfrentarse a la diferencia de clases sociales y asumir su propio destino.