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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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domingo, 25 de octubre de 2009

Juegos en las sombras de Katherine Sutcliffe

Cuando Sarah St. James viaja desde Inglaterra a la Guayana Británica, donde su padre es el gobernador, espera reencontrarse con él y anunciarle su compromiso con un joven británico de muy buena familia. Pero en su lugar recibe la noticia de su muerte, aparentemente accidental. Más tarde, los allegados y amigos del gobernador le informan que, en realidad, bien podría haberse tratado de un suicidio, cometido ante la humillación que sintió al haber sido embaucado por Roberto King, uno de los barones del caucho, propietario de extensas plantaciones. St. James no sólo fue engañado vilmente por King, sino que perdió el dinero que tanto él como sus socios invirtieron. St. James opta por el suicidio pero al hacerlo destroza la vida de su hija.

Tras el impacto inicial que le provoca la noticia y el dolor que la acompaña, Sarah se enfurece cuando sabe del engaño del que fue víctima y padre. Así que planea incursionar en la selva del Amazonas, llegar a la plantación de caucho de King en Jarupá y robarle las semillas por las que su padre pagó y murió. Por supuesto para ello necesita un guía, un hombre que conozca el territorio y que esté lo suficientemente loco como para querer aventurarse en las tierras de King -acompañado de una mujer- que son inexpugnables.
Se dice que hay un hombre que según la leyenda es el boto, un norteamericano de nombre Morgan Kane que, cuentan los indios, huyó en una ocasión de las garras de King y que, por tanto, conoce el terreno como nadie.
Sarah acude a él pero Kane rechaza ayudarla. La joven insiste una y otra vez hasta que éste, finalmente, accede a acompañarla a cambio de una importante suma de dinero.

Aunque el nombre de Morgan Kane está rodeado de leyenda y heroicidad, nadie conoce en realidad quién es ni cuál es su origen. Odiado por los hombres por el magnetismo que parece atraer a las mujeres, que lo idolatran y desean en la oscuridad, pero repudian bajo la luz del sol, nadie conoce en realidad a Morgan Kane. Sólo Henry Longfellow, el pigmeo que fue educado como caballero inglés y que es su más leal amigo.
Un pasado en común con Roberto King, un vínculo jamás desvelado a nadie, es el arma de doble filo que esconde y que, por un lado, puede utilizar contra su acérrimo enemigo, pero por otro, lo hace débil ante él.

La venganza es el motor que empuja tanto a Sarah como a Morgan a adentrarse en la selva del Amazonas, donde animales letales, tribus, enfermedades tropicales y otros peligros se agazapan tras las sombras, empujándolos el uno hacia el otro, dando origen a una atracción y pasión desconocida para ambos.

Amor, pasión, peligros y aventuras son el marco en el que se desarrolla Juegos en las sombras, novela de la autora Katherine Sutcliffe.
Aunque esta escritora tiene en su haber una prolífica bibliografía, son sólo dos las novelas suyas publicadas en nuestro país. Hasta ahora no había las había leído y debo confesar que han sido una gran y agradable sorpresa, sobre todo Juegos en las sombras.

Sin duda uno de los mayores atractivos de esta novela histórica, cuya acción transcurre a finales del S. XIX, es la ambientación. La selva del Amazonas, rodeada de peligros, leyendas y magia es el marco en el nace la historia de amor de Sarah St. James, una joven y altiva dama inglesa, y Morgan Kane, aventurero e intrépido para unos, un dios en la tierra para otros, un seductor e intrigante norteamericano.

La personalidad de la pareja protagonista, con las enormes diferencias que los separan, tanto en clase social como principios, no suponen un obstáculo para que la atracción estalle entre ellos.
Morgan Kane es un hombre que miente por costumbre, miente sobre sí mismo, sobre lo que piensa, siente y sobre las acciones que lleva a cabo. Pero a pesar de ello su palabra es ley. Venerado por los indios del Amazonas que lo ven poco menos que un Dios y lo consideran el boto, en referencia al delfín rosado común en el Amazonas que lo sacó de las aguas salvándole la vida, son muchas las leyendas que rodean su figura. Pero la realidad esconde un alma herida y atormentada que va viendo la luz poco a poco y que solo la mano cálida y el amor desinteresado de una mujer como Sarah puede sanar.

Me ha parecido preciosa la historia de amor entre Sarah y Morgan. Debo confesar que cuando empecé a leer la imagen que me creé de éste no se corresponde en absoluto con la que vas descubriendo después. Creo que eso, sin duda, era lo que la autora pretendía.
A medida que se internan en la selva del Amazonas, encarando infinidad de peligros que les obligan a confiar y depender los unos en los otros, un vínculo muy especial nace entre él y Sarah. Algo surge dentro de él, unos sentimientos que le asustan y lo hacen sentir vulnerable, algo que teme, odia y contra lo que lucha.
Detrás de sus gestos hoscos, su carácter malhumorado, las mentiras que dice sin remordimientos se esconde un hombre vulnerable y herido que te enamora sin remedio.

El personaje de Sarah me encanta. A menudo mientras leía la novela me la imaginaba como la protagonista de una película antigua, donde una dama envuelta en volantes, sombrilla y peinado muy recatado levanta la nariz con gesto altanero ante el rudo aventurero que, casualmente, necesita la guíe a través de la selva. Pues como en una de esas películas, poco a poco la pulcra y refinada dama inglesa, va perdiendo su elegancia, su altanería y aprendiendo a sobrevivir a la vez que descubre que el hosco y malhumorado seductor que la acompaña es el hombre necesita y que le descubre el amor en todos sus prismas.

Aventuras, traición, secretos y una lucha constante por sobrevivir son sólo algunos de los elementos contra los que deben luchar Sarah y Morgan para que el amor triunfe.

No puedo dejar de destacar a varios personajes, por un lado Henry Longfellow, el pigmeo que es el único apoyo y amigo con el que, realmente, Morgan ha contado en su vida y que, de igual modo, se convierte en un confidente para Sarah. En cierto modo, él y Morgan aunque diferentes en el aspecto físico, carácter y raíces, tienen mucho en común y el lazo que los une llega a límites indescriptibles. Para mí es uno de los “grandes” personajes de Juegos en las sombras, no sólo por el papel tan relevante que juega en la trama, sino por lo esconde este pequeño hombre en su interior: amor, lealtad y entrega sin fin.

Y, por supuesto, no puedo acabar esta crítica sin mencionar al antagonista de la novela: Roberto King. Seductor y atractivo, su aspecto físico hace pensar de él en un ángel dorado, pero tal es el veneno que esconde que, a su modo, es un personaje que odias pero tiene un punto que te gana. Malvado sin redención, cruel, déspota... creo que no me dejo ni un calificativo para describirlo, es mucha la oscuridad que esconde. Una obsesión ha guiado su vida desde el día que conoció a Morgan y un secreto, compartido entre ambos, ha forjado un vínculo que nada parece poder romper... tal vez, sólo la muerte.

En definitiva, Juegos en las sombras me ha parecido una novela soberbia, pues cuenta con una trama que te seduce, una historia de amor pasional y sensual, unos protagonistas con carisma, secundarios que te llegan al alma, un antagonista de los malos malos y un marco mágico, seductor y peligroso bajo el que todo se desarrolla.
Una novela estupenda que pasa desde ya a formar parte de mis favoritas.



domingo, 11 de octubre de 2009

Fuego en el corazón de Katherine Sutcliffe


La joven huérfana, Bonnie Eden, ha pasado los últimos cinco años de su vida en una institución es que poco menos que una prisión, rodeada de malos tratos, vejaciones, miedo y desesperanza. Temiendo por su vida, una noche de tormenta huye y, ardiendo en fiebres, va a parar a la mansión del conde de Warwick quien la toma por una niña desvalida y la acoge bajo su techo.
Cuando Birddie Smythe, el hombre que controla Caldbergh aparece con una jauría de perros, siguiendo el rastro dejado por la pequeña Bonnie, William Warwick no sólo no se la entrega, sino que le obliga a abandonar sus propiedades bajo amenaza.

Bajo la apariencia frágil y aniñada de Bonnie, a quien inicialmente William confunde con un muchacho, se esconde una joven que durante años ha ocultado su verdadera naturaleza para escapar del futuro que les aguarda a las muchachas internas en Caldbergh: la prostitución. Dispuesta a todo por evitarlo, se ve envuelta en una serie de engaños y verdades a media que marcan su vida.

Cuando Bonnie llega a Middleham, las tierras de Warwick, es casi una pequeña salvaje pero a pesar de su aspecto aniñado, escuálido y desarreglado despierta una inmediata atracción sexual en William.
William trata de luchar contra la atracción prohibida que siente hacia la pequeña Bonnie, lo que le lleva a tomar decisiones que le hacen ganarse el odio de la joven. Pero el destino les tiene preparada una pequeña trampa cuando, inesperadamente, acaba convirtiéndose en el tutor legal de la que cree una niña y, por tanto, atado a una tentación contra la que no sabe cómo salir indemne.

Tutor y discípula, aristócrata y joven sin recursos, William y Bonnie proceden de dos mundos opuestos, donde más allá de las diferencias de clases existen otros obstáculos a salvar: los prejuicios, la diferencia de edad, los secretos que tanto uno como el otro ocultan. William no ha superado aún la traición que sufrió años atrás a manos de su prometida, una joven cuyo carácter y vivacidad ve reflejados en Bonnie, lo que le lleva a pensar mal de ella. Bonnie esconde un terrible secreto, pues fue testigo del crimen de su padre y con su testimonio podría enviar a la cárcel al culpable si lo reconociera. Desde aquella noche sufre terribles pesadillas que le impiden descansar y para las que sólo haya consuelto entre los brazos de William.

Fuego en el corazón de Katherine Sutcliffe es una novela histórica que contiene muchos de los elementos de las grandes historias de amor y desamor, deseencuentros, celos y desconfianza, ambientadas en la época victoriana, y que se publicaron a principios de los años 90.
Con elementos como un conde con corazón de piedra, una joven huérfana desvalida y una historia de pasión, celos y desconfianza la novela atrapa de principio a fin con una novela llena de giros inesperados,dando pie a una historia muy sensual y conmovedora que, para mí particularmente, ha sido un gran descubrimiento.

Los dos pilares de esta novela son la pareja protagonista.
Bonnie es una muchacha con más orgullo que sentido común. A menudo deja de lado la razón y actúa impulsada por el odio, los celos o el orgullo, lo que la lleva a encontrarse en situaciones muy dolorosas, que sólo le reportan más sufrimiento aún.
Desde el primer momento se siente atraída y deslumbrada por William, pero siendo un conde y un hombre con un montón de mujeres dispuestas a ser sus amantes, sabe que es inalcanzable para ella. ¿Qué puede ver en una joven que ha ocultado su femineidad a ojos de todos, que no sabe ser femenina ni coquetear?

Tras la muerte de su padre y de su hermano mayor, William se ha convertido en el Conde de Warwick y Barón de Middleham. Sin embargo, durante años ha vivido en tierras del Mississippi. Ahora, a puertas de la guerra de secesión, se siente dividido entre su tierra de nacimiento y la de adopción. No le interesa su título, no le trae nada más que malos recuerdos, pero tampoco desea dejarle en bandeja de plata a su hermanastro Miles nada de lo que es suyo. La animadversión entre el Conde de Warwick y su hermano ilegítimo se remonta desde la infancia y en el pasado han tenido encontronazos y enfrentamientos terribles que la aparición de Bonnie propicia que puedan repetirse.

Cuando William conoce a Bonnie se siente inmediatamente atraído por ella, aún bajo su apariencia de muchacho, aún sin educación ni vestidos bonitos. Sus ojos azules lo hechizan desde el primer día pero la desconfianza es un veneno para el que William no conoce la cura.

La novela está llena de deseencuentros, malos entendidos, odio, amor, dolor, traición pero, bajo todo eso, se esconde una historia de amor preciosa entre un Conde incapaz de amar y de entregar su corazón y una muchacha que lo entrega con las manos llenas.
El orgullo y la desconfianza son los principales obstáculos que se alzan entre Bonnie y William, además de la incapacidad de uno y de otro para abrir sus corazones y confiar sus mayores miedos y secretos más oscuros, más allá de otros personajes antagonistas que, de algún modo, aportan su granito de arena para impedir el final feliz.

Pero como en toda novela romántica es muy bonito leer como logran ir derrocando barrera tras barrera. Sin embargo, la identidad del asesino de Patrick Eden, el padre de Bonnie, puede poner en peligro la felicidad que parece estar, por fin, al alcance de la mano para esta pareja.

Katherine Sutcliffe es una de las autoras que, con los años, han ido quedando en el olvido, pues hace mucho que no se ha vuelto a publicar nada nuevo de esta escritora.
Fuego en el corazón es una de las novelas que en su día publicó Vergara, y que nos transporta a una historia apasionante, llena de matices y complejidades. Fuego, pasión, odio, olvido y amor son algunos de los puntales en los que se sustenta Fuego en el corazón,
una novela descatalogada que, desde mi punto de vista, merece un pequeño recuerdo.