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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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miércoles, 14 de octubre de 2020

Los peligros de perseguir a un duque, Julia London

Libro 1 de la Serie Debutantes

Tras la muerte de su madre, las hermanas Fairchild descubren que su padrastro ha conseguido convertirse en el único beneficiario de la fortuna familiar. Para poder mantener su ritmo de vida, Ava, la mayor de ellas, decide perseguir al riquísimo Jared Broderick, marqués de Middleton, quien la arrastra hacia un tórrido romance y le propone que se casen.

Ava ha sido muy feliz durante un tiempo, pero tras su apasionada noche de bodas descubre los verdaderos motivos de su marido para comprometerse con ella...

Me gustaría analizar un poco, antes que nada, a los personajes principales, para saber con qué nos encontramos.

Jared, marqués y, además, heredero de un ducado. Rico, atractivo y libertino. Quiere vivir su vida sin depender de las órdenes de su padre. Es arriesgado e imprudente, y le importa muy poco arriesgar el cuello en cualquier situación. Sabe que su padre quiere que siente la cabeza, pero eso es pedir demasiado para él, al que las obligaciones de su título le importan poco o nada.

El padre de Jared es un personaje fuerte y decidido a que su hijo siente la cabeza de una vez, tome sus responsabilidades, se case y tenga un heredero. A fin de cuentas, según él, tampoco le pide demasiado, solamente que cumpla el rol que le ha tocado en la sociedad. Por eso, harto ya de la excusas de su hijo, le elige esposa, la hija de un amigo muy querido, una verdadera dama apreciada entre la flor y nata de la sociedad, educada. Y también insípida y poco atractiva a los ojos del libertino marqués.

Aunque al principio se niega a casarse, su padre le hace un chantaje que no puede pasar por alto: dar a conocer a todos ciertas cosas ocurridas en el pasado.

Vayamos ahora con la protagonista: Ava Fairchild es una joven bella, como lo son su hermana Phoebe, y Creer. Todas tienen la esperanza de encontrar el verdadero amor y sueñan con ese momento aunque al menos para Ava no es un tema primordial, sinoalgo que llegará si llega. Hasta la muerte de la madre han llevado una existencia cómoda, pero todo cambia a su muerte. El padrastro se hace con el control de la herencia y empieza a hacerles la vida imposible: despide al servicio, les deja sin asignación mensual y las desprecia. No tiene más que un pensamiento: cuando regrese de viaje buscará un marido para ellas, sea el que sea, y tendrán que aceptarlo.

Ava es la que lidera el trío, la más decidida, la que toma las riendas de su nueva situación y piensa en mil y una forma de tener algo de dinero, porque su padrastrotes ha dejado en la miseria. Eso sí, con casa y comida, pero nada más. Ella ansía otra cosa. Y sobre todo, no tiene intención de casarse con el primer hombre que su tutor le ponga delante.

No voy a contar aquí las mil ideas que se les viene a la cabeza para salvar la penosa situación, perolas tres ponen de su parte y resultan admirables.

La escena de cuando se encuentran Jared y Ava me ha resultado muy divertida. Están bailando, a él le dan un empujón, al verla le pide que le conceda un baile pero ella tiene roto un zapato y ella, avergonzada, le rechaza sin más dejándole plantado. Claro que el encuentro no acaba ahí… hay más… Y dejan de verse. Aparentemente se olvida uno del otro, pero vuelven a encontrarse. El marqués no recuerda el nombre de Ava, pero no se le ha ido de cabeza el ardiente beso que la robó en aquel baile pasado. La machacona idea de su padre de casarse y tener un heredero empieza a germinar en él. Lo que no sabe es que Ava ha renunciado a encontrar un amor y ya sólo quiere un marido con dinero para sacarla de su penosa existencia y de las garras de su padrastro.

Estamos pues ante un matrimonio de conveniencia por parte de ambos. Él por no escuchar más a su padre y ella por librarse de su tutor.

Una novela buena, de rápida lectura, entretenida, chispeante y donde se puede ver la evolución de los personajes que se hacen más cercanos y creíbles.

Ahora falta por ver si la historia de Phoebe y Greer resultan igual de buenas. Creo que lo serán porque los personajes me han dejado buen sabor de boca.

Mailo


viernes, 9 de octubre de 2020

El bello desconocido, Julia London

Libro 3 de la Serie Regent Street

La muerte de Phillip en un duelo ha roto para siempre la alegría del grupo de amigos que todos conocían en Londres como “Los libertinos de Regent Street”. Uno de ellos, el atractivo y jovial Arthur, no puede evitar sentirse responsable por no haber evitado una tragedia tan absurda. Lo menos que puede hacer es viajar a Escocia y poner en orden los asuntos del difunto, especialmente la expropiación de unas tierras cuyo pago no se ha cumplido. En esa tierra agreste y hermosa conoce a Kerry McKinnon, una joven e independiente viuda de la cual pronto queda perdidamente enamorado. Pero una terrible sombra se cierne sobre este recién nacido amor, cuando Arthur descubre que Kerry es, precisamente, la persona a la que debe dejar sin tierra ni hogar.

¿Quién no ha disfrutado ya de alguna novela de esta autora? Tratar de explicar ahora una de ellas no es tarea fácil, pero me gustaría intentarlo.

Arthur, uno de los conocidos libertinos de Regent Street, me ha parecido un personaje muy bueno, porque me ha llegado aunque ya hemos leídos muchos protagonistas arrogantes y libertinos –el mundo de la romántica está lleno de ellos-. A pesar de ser un consumado calavera, Julia London nos hace ver que tiene corazón, que sufre por la muerte de su amigo y, además, que se siente culpable por no haber parado la tragedia que ha llevado a Phillip a la tumba. Ha sido un duelo estúpido, él nada podía hacer, pero aun así se inculpa.

Ese estado de ansiedad le lleva a tomar una decisión que cambiará su vida. Al enterarse por el padre del fallecido Phillip, que parece culparle también de su muerte, de que existen problemas con unos terrenos y ganado en Escocia, se ofrece para ir a solventar el asunto, decidido a, por lo menos, quitar ese peso de encima a la familia de su amigo. Phillip era también un bala perdida, pero él debe hacer lo que sea para acallar su conciencia.

Kerry McKinnon, la heroína de la historia, ha tenido noticias de un religioso que de inmediato nos cae mal porque la condena sin motivos. Pero no es ese el asunto que más le preocupa, sino una carta del Banco de Escocia en la que se le comunica que van a desalojarla de su casa. El motivo: que tiene una deuda enorme que no puede pagar.

Kerry no es una jovencita indefensa, sino una viuda que ha tenido que bregar con la lamentable situación en que la dejó su esposo, Fraser. Él enfermó y murió y ahora ella debe hacer frente a todos los problemas y no sabe cómo solucionarlos. Hasta la muerte de su esposo, no había sabido la extrema gravedad de la situación. Fraser no le contaba nada de sus asuntos, ni con quién iba, ni con quién hacía negocios, ni a quién debía dinero… Casualmente, una de esas personas con las que tenía tratos era con Phillip Rothembow, el amigo de Arthur.

Lo cierto es que se sufre con la protagonista cuando le llega la orden de irse de su propiedad. Está hundida, pero así y todo va a hacer lo posible por salir del atolladero. Si una cosa es esta muchacha es terca como buena escocesa. Pide ayuda a su vecino, pero él en nada puede socorrerla y se da cuenta de que está sola; nadie que ella conozca puede ayudarla en pagar la enorme deuda. Nole queda más que una alternativa: ir al banco e intentar una prórroga, lo que sea con tal de no verse en la calle.

En esta novela, tanto la personalidad de los protagonistas como sus circunstancias personales les llevan a situaciones comprometidas. Primero, porque ella no tiene ni idea de que es Arthur el que ha mandado desalojar la propiedad. Segunda, porque él no sabe que es esa mujer por la que se ha sentido fascinado, la que vive en los terrenos que van a recuperar. El intento por parte de Arthur de parar el desalojo no da resultado, ya es muy tarde y todo está en marcha.

Hay escenas muy divertidas en la historia, de las que te arrancan una sonrisa y disipan un poco la angustia en la que se encuentra Kerry. Los malentendidos resultan graciosos. Y la autora os lo lía más cuando Arthur toma de decisión de llevarse a la chica a Inglaterra para protegerla, pero sin decir una palabra a nadie de quién es.

Lo que me ha hecho pasar mejor rato es el arduo intento del protagonista de meter de lleno a la muchacha en la sociedad de Londres. Ella no encaja entre tanta pompa, vestido bonito y joyas, ella es una mujer sencilla que nada tiene que ver con la hipocresía de la alta sociedad. Kerry tampoco lo pasa bien en este tramo de la historia, tiene dudas, empieza a pensar que tal vez él no la ame realmente.

Es una novela de buen ritmo y desde luego nada aburrida sino todo lo contrario. Los diálogos me han gustado y sus enfrentamientos más aun. No lo he dicho, pero la primera vez que se ven ella le suelta un tiro.

Los restantes libertinos de Regent Street juegan un papel importante en esta historia, porque se acaba una dando cuenta de que no son tan calaveras como parecen, aunque sí les guste aparentarlo. Alguna escena entre ellos llega a emocionar.

Después de leer esta parte de la saga, no pienso perderme la historia de los restantes libertinos. ¿Qué le voy a hacer? Las novelas de calaveras me entusiasman y Julia London me embruja con su forma de escribir.

Mailo


Romántica

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domingo, 3 de octubre de 2010

El highlander disfrazado de Julia London


Griffin Lockhart tiene la llave del destino de su familia. Como su hermano de Liam no logró recuperar la valiosa reliquia que podía salvar su ancestral finca en Escocia, le toca a Grif encontrarla entre los caballeros y las damas de la elegante sociedad de Londres. Disfrazado de conde escocés, asiste a bailes en busca de una mujer que se rumorea posee la reliquia. Mientras, echa un ojo a Anna Addison, una joven de alta cuna cuya afilada lengua e ingenio han limitado sus perspectivas de matrimonio, pero que le permiten darse cuenta del engaño de Grif. Y le propone un trato escandaloso: le entregará la reliquia familiar y guardará el secreto de su falsa identidad, si le enseña a seducir a un hombre y ganarse su corazón.


El inicio es un tanto enrevesado para las que no hayan leído la anterior historia de Liam, porque no se centra uno durante los primeros capítulos, aunque poco a poco se va conociendo la historia de la familia y el motivo por el que buscan a “la bestia”, reliquia familiar que les ayudaría a salir de la miseria en la que viven y salvar su propiedad.
Han escuchado que una mujer puede tenerla en su poder, pero para eso necesitan que Grif se mezcle con la flor y nata londinense. Necesita una nueva personalidad y dinero. El dinero lo consiguen de un vecino enamorado de la hermana menor, pero si no le devuelven el importe más los intereses en un plazo de tiempo, deberán entregarle a la muchacha que, aparentemente, y sólo aparentemente, le odia a muerte.

Investido como vizconde Ardencaple, con la compañía de un amigo íntimo que hace las veces de su valet, y con a ayuda de una nueva amistad, Grif empieza a buscar a la misteriosa mujer, una tal Amelia, de la que desconoce el apellido, por todos los salones de Londres. Pero ninguna es la Amelia a la que él quiere encontrar. Su amigo-valet es un completo calavera que no le da más que problemas y el dinero empieza a escasear.

Anna es la hija mayor de una familia de renombre, pero su genio y su lengua hacen complicado para los padres encontrarle esposo. La hija pequeña, Lucy, está a punto de comprometerse con Drake Lockhart, que no es otro que un pariente de Grif (de la parte inglesa de la familia) y que también busca la reliquia. Por fortuna, no se han visto nunca y Grif puede eludir que le reconozcan.
Pero Anna está locamente enamorada de Drake y lo quiere para ella.
Si ingenio la hace sospechar de Grif y acaba descubriendo que no es vizconde y, lo que es peor, lo que está buscando. Investiga y acaba encontrando la reliquia, de modo que hace chantaje al escocés: a cambio de “la bestia” deberá enseñarla el modo de seducir y conquistar a Drake.

A Grif no le queda más remedio que aceptar la estrambótica propuesta y comienzan las clases. No cree posible aguantar demasiado, puesto que Lady Anna y él se llevan, desde el principio, como el perro y el gato. Pero según va enseñando a Anna a vestirse seductoramente, a caminar más seductoramente, a desfruncir el ceño y sonreír a los hombres, encuentra en ella una coqueta de la que se acaba enamorando.

Una novela repleta de atracción y antipatía por parte de los dos protagonistas. Escenas a veces hilarantes y discusiones que ponen la guinda a una novela llena de humor que hace pasar unas horas muy divertidas.


viernes, 22 de mayo de 2009

Boda a destiempo de Julia London

Tras abandonar su trabajo de especialista cinematográfico, Eli se ha convertido en uno de los jóvenes socios de la empresa Aventureros Extremos Anónimos. Es un hombre atractivo, divertido y alérgico al compromiso. Uno de sus antiguos amigos actores le pide que prepare su enlace un un pico de alta montaña… y Eli necesita ayuda.

Marnie acaba de montar su propio negocio de organización de bodas y no puede desaprovechar la oportunidad que supone planificar la ceremonia de dos famosas estrellas de Hollywood.

A pesar de que Eli y Marnie comienzan con mal pie, su relación se afianza poco a poco… Hasta que Eli, muerto de miedo, decide huir al Amazonas. ¿Pero podrá olvidar la tormenta que los unió?

La historia no se sostiene demasiado. Marnie acaba de montar su negocio de organización de bodas, es novata en el asunto. ¿Por qué entonces se pone a preparar los complicados esponsales de dos estrellas de cine? Por otro lado Eli (una pena el nombre, tengo una amiga que se llama así, me chocaba que fuera un chico) es perfecto, aunque está tocado por una relación anterior con una actriz.

La boda se va a celebrar en lo alto de una montaña, para llegar allí hay subir por caminos imposibles, escalar, y por último, atravesar un puente, colgado sobre un precipicio. La novia, insustancial y caprichosa, decide que el altar tiene que ser el que se usó para su última película, en la que conoció a su futuro marido, y hay que subirla con un helicóptero, nada se le resiste a Eli, todo lo consigue.

Hay una terrible tormenta, el puente se rompe y nuestros protagonistas se quedan atrapados en la cima de la montaña con la pareja de actores y un cocinero, pero sin comida.

Hasta aquí la trama de la novela. De todos es sabido que a mí me gustan las historias con “fundamento”, igual que la comida. Me gustas los guisos que se cocinan en la olla, poco a poco y bastante especiados. Como la anterior trilogía de Julia London me sorprendió, a pesar del fiasco del número tres, esperaba bastante de esta nueva, pero no. Esta novela no es mala, es simple. No es un guiso, es un bocadillo que te quita el hambre, pero no te satisface. El bocadillo está bien para llevarse a la playa, o comérselo en el autobús. Boda a destiempo, es entretenida, se deja leer, pero no te llena.

sábado, 25 de abril de 2009

Los peligros de perseguir al duque de Julia London


Sinopsis:

Cuando las jóvenes damas de la familia Fairchild descubren que su padrastro ha huido con la fortuna de su difunta madre, Ava, la mayor, va a la caza del famoso y rico libertino Jared Broderick, el Marqués de Middleton y heredero de un condado. Para su sorpresa y placer, el marqués la sumerge en un apabullante romance y le propone matrimonio.

Pero tras la noche de bodas, Ava descubre que Jared tenía sus propios motivos ocultos. No sólo espera que ella le de un heredero mientras él continúa disfrutando de su vida de mujeriego, Ava también sospecha que ha sido utilizada como peón. Los matrimonios de conveniencia pueden funcionar para algunos, pero para Ava, una unión sin amor no es suficiente, así que ha elaborado un atrevido plan para enfrentarse a su marido...



Es el primer libro perteneciente a una nueva serie Las debutantes , en donde cada mes saldrá el siguiente libro siguiendo la historia de una nueva protagonista, en la que son dos hermanas y las primas ( como las Wallflowers de la Kleypas, pero ni por asomo en este primer libro le llega a nuestra querida Kleypas ni por la suela de los zapatos).

Ava Fairchild y sus hermanas cuando muere su madre se enteran de que su padrasto se queda con la poca fortuna que tenían. Se han acabado las grandes fiestas, los lujosos vestidos y los criados; menos mal que como haciéndolas un favor les deja la casa donde vivían pero sin sirvientes. Ella como la mayor tiene que procurar el sustento de unos criados nuevos y contrata sin sueldo pero con la condición de un techo y comida a una ramera como doncella y a un padre y a su hijo faroleros como mayordomo y lacayo. Les tiene que enseñar las normas de la servidumbre para que la Sociedad no empiece a cotillear. Pero al final tiene que buscarse un marido para que todo se resuelva bien y conoce por casualidad a nuestro protagonista Jared Marqués de Midletton.

Jared es un libertino total que solo busca consuelo en una viuda rica Miranda que le hace las delicias en la cama como ninguna. El pronto será Duque sucediendo a su padre, una persona dictadora que siempre dirigió su vida, rebelándose contra el continuamente.
El padre no deja de decirle que se case y tenga un heredero, cosa que el no está por la labor pero al final por desairar a su padre decide no casarse con la mujer que el le imponía y se casa de rebote con Ava que la conoce de casualidad en un baile.

Se casan solo para tener un heredero, ella lo sabe pero acaba enamorándose de el y ella quiere que haya amor en el matrimonio, cosa que el se niega por el momento a ofrecerle ya que tiene miedo a volverse a enamorar y está luchando contra ese sentimiento de nuevo. En el dormitorio se entienden muy bien los dos, ya que hay escenas que se entiende la pasión que arde entre ellos pero fuera del dormitorio todo es estático y tranquilo.

Bueno, no es que pase mucho en esta novela, los demonios internos de el que tiene que derribar ella, ya que ella se entera de que el tiene un hijo y no lo tiene reconocido, pero siempre está metido por el medio el suegro, el viejo Duque que gobernó la vida de el como quiso.
Para conquistarlo sigue los consejos de la doncella ramera Sally y siempre le provoca con hechos y palabras.

Al acaba de leerr la novela no me llenó lo suficiente; me faltó emocionarme más, como me ha pasado en otras novelas. No creo que lo relea nunca más. Es una novela de tantas que bueno por ponerle le pongo un 5 que ya me parece mucho.

jueves, 16 de abril de 2009

Los riesgos de perseguir a un príncipe, de Julia London


Lady Greer Fairchild emprende un peligroso viaje en busca de Rhoderick Glendower, príncipe de Powys, guardián de una suculenta herencia que la mediana de las Fairchild podría reclamar.

El príncipe tiene fama de ser rudo y agresivo, pero lo que Greer no se podía imaginar es que la encerraría en su castillo hasta obtener alguna prueba que demuestre que ella es la heredera legítima de la fortuna que ha custodiado durante años.

A lo largo de su cautiverio, la joven descubre que en realidad ese oscuro príncipe es un hombre tremendamente apasionado, viril y sensual. Cuanto más cae Greer bajo el hechizo de Rhoderick, mas decidida está a terminar con los misterios que rodean al hombre que pretende convertirla en su esposa.
¿Lo conseguirá?


Esta autora es de las que temo, pues tan pronto nos pare una obra mediocre como una de las que recordaremos siempre, con lo que constantemente dudo en comprarla o no, y encima rara vez acierto. Sin embargo en esta ocasión jugaba con ventaja, Los riesgos de perseguir a un príncipe me venía recomendado por una amiga (gracias Reyes), lo que a priori me suponía una cierta garantía, aunque siempre planee la incertidumbre de la variable del gusto personal.

Greer Fairchild es una bella, inteligente y resuelta joven, que tras el matrimonio de una de sus queridas primas, con las que se crió desde niña, emprende la búsqueda de sus orígenes e improbable herencia paterna en Gales. Falta de recursos termina por emplearse como dama de compañía de una excéntrica anciana, lo que alarga sus diligencias, al tiempo que la pone en contacto un atractivo, “amabilísimo” y “educadísimo” joven: el Sr. Percy que se dirige a reclamar su herencia a su primo el Príncipe de Powys. Quiere la mala suerte que la anciana fallezca repentinamente, y hábilmente manipulada por el joven, acceda a proseguir viaje junto a él, ya que su legado está también bajo el control del Príncipe. Próximos a alcanzar su destino su coche es obligado a detenerse y es ahí, en el camino, cayendo la lluvia en un frío ambiente de invierno, donde se han de conocer nuestros protagonistas.

Desde el primer momento Rhoderick Glendower se muestra inconmovible, pasa de la joven, habla en Galés, idioma que ella desconoce, duda de su identidad e intenciones, cuestiona su moralidad y no se corta un pelo a la hora de tratarla con la dureza que cree que se merece: Sus actos, sus contestaciones, sus reacciones, todo le resulta a la joven despótico, hiriente y de una prepotencia y mala educación imposible de digerir. La lucha de voluntades está servida y empiezas a devorar páginas disfrutando de sus enfrentamientos. Se suceden las escenas vividas bajo dos puntos de vista opuestos. Rhoderick actúa en justa medida a la compañía del bicho manipulador con el que ella ha llegado, y Greer, que desconoce la perfidia del señor Percy, se defiende como puede de lo que considera un trato de lo mas injusto, degradante y peligroso. Sobretodo cuando el príncipe se deshace de la sabandija de su primo, y ella queda a su merced hasta que llegue la contestación que asegure su identidad.

A partir de ese momento, poco a poco la autora nos va revelando al conde de Radnor: Un hombre marcado, solitario, acomplejado por su constitución y por la fea cicatriz que cruza su rostro; sobrelleva una enfermedad que le impide distinguir los colores, así como la tragedia de haber perdido a su esposa e hija recién nacida, y sin embargo, pese a sus maneras y forma de vida, su complexión y aparente despego, su madurez y elevada posición, Rhoderick Glendower, Príncipe de Powys, Conde de Radnor se enamora. Es un hombre, sí, un HOMBRE con una inmensa capacidad de amar, una sensibilidad exquisita y una sensualidad oculta, que apenas sabe o puede contener. Pasear por sus pensamientos, mirar a través de sus ojos enfermos, escuchar el latido de su corazón, descubrir sus sueños, sus anhelos, sus deseos reprimidos, ha sido tan excitante como estremecedor. Poco me importó la pobre excusa de su argumento, ni la resolución de la pequeña intriga que le acompaña, esta es una de esas novelas de nombre propio, no de tramas ni comparsas, porque su razón de ser, su disfrute y el placer de su lectura tienen el sabor de la pasión, el gusto de la hombría y el tacto del amor, y todo lo demás queda en segundo plano, difuminado por la fuerza de los sentimientos.

Cuando acometí su lectura buscaba entretenimiento, y cierto es que lo halle, esperaba pasión y a punto estuve de prender en llamas, deseaba vivir emociones y todavía tengo el alma estremecida. Nunca espere entregar un pedacito de mi corazón y sin embargo este protagonista me lo robó. Quizá a ti también te enamore y es tan bonito el amor…




La soñadora, de Julia London


Rachel es la pequeña de la familia Lear. Siempre está escondida detrás de una novela romántica, adora el yoga y la astrología, y considera a Ben y Jerry uno de sus más íntimos amigos. Cuando su padre deja de mantenerla tratando de lanzarla al mundo real, Rachel se ve obligada a idear un plan que incluye perder unos cuantos kilos, buscar un empleo… y, con la ayuda de su mejor amiga, una bruja, atrapar a un caballero andante con acento inglés y aspecto a lo James Bond.
De repente, Flynn Oliver aparece en la vida de Rachel. Flynn es atractivo y encantador, como los héroes de las novelas románticas que siempre ha leído. Rachel no puede creer en su suerte. Flynn es como un sueño hecho realidad… hasta que una serie de crímenes muestran al auténtico Flynn Oliver y despiertan a Rachel de su sueño de «y fueron felices para siempre»….



Después de Adicta al trabajo, que para mí fue la revelación de Julia London como una estupenda autora en actual, y Más que una cara bonita, que mantuvo mis expectativas, debo reconocer que La soñadora resultó un chasco. No es que la novela en si, sea para echarla a la pira de los infumables, aunque en su lectura nos pueda asaltar esa idea, sólo, que al ser demasiado previsible para mi gusto, y con toques de humor algo gastados made in USA, me ha resultado decepcionante y cansina.

Rachel es del tipo: “de buena soy tonta” (que ya es delito con 31 tacos) y como tontita que soy, ¿Qué puedo hacer? Pues está claro: el TONTO. No si su padre lleva más razón que un santo, y por mucho que la quiera, anda que no ve de que pie cojea. Entre lo de los embrujos, la amiga que está como una chota, el ex novio aprovechado y ella aguantando marea, la forma en que se plantea afrontar sus problemas y esquivar al vecino, sin olvidarnos de la panda de tarados que tiene por alumnos, todavía no me explico como Flynn (vaya con el nombrecito y no voy a entrar a que me recuerda, solo que era verde, de patas largas y chistera) se enamora de ella.

Claro que aunque sea atractivo a rabiar, y de lo mas amable y servicial, con acento británico incluido (que por lo visto debe de ser afrodisíaco), este también venía con defecto de fábrica. Porque pásmate con su entorno más cercano: La madre…. ¡¿Eso es una madre?! U otra descerebrada con ganas de aires de grandeza, el padre que parece que no da mucho de si, y la susodicha Irish, que otra cosa no, pero cara dura hasta aburrir, si conseguimos tranquilizarnos un poco y nos paramos a pensar, sin dejarnos llevar por nuestros instintos primarios, Rachel es sin duda su mejor opción. Por lo menos es buena, tonta pero buena, y bien dispuesta, ya es algo ¿No? Ya se sabe que en el país de los ciegos la tuerta es la reina, y mas para este, que por lo visto va de “listo”.

En fin, como una peli de Pajares y Esteso pero a la americana. A la que no le falta su toque de ternura y romanticismo, y alguna escena bonita o divertida que nos ayude a no corear “A la hoguera con ella”




miércoles, 15 de abril de 2009

Adicta al trabajo de Julia London



Sinopsis:

Robin Lear lo tiene todo. Es rica, sexy y hermosa, y su vida por todo lo alto es maravillosa. Hasta el día en que su padre la hace caer de su pedestal con la alarmante noticia de que está muy enfermo y decide dejarla sin su cómodo empleo en el negocio familiar para que aprenda «lo que es la vida». En un momento todo su mundo se desmorona y Robin se encuentra nadando en aguas extrañas, que incluyen una falsa detención por la que pasa una noche en una celda, un nuevo trabajo a las órdenes de su ex novio y un desconcierto mayúsculo en Jake Manning, el atractivo contratista que le está renovando la casa.
Jake no ha tenido una vida fácil. Todo lo que ahora desea es conseguir el dinero suficiente para acabar la carrera y, tal vez, conseguir una hermosa esposa. Pero esa gélida princesa vestida de Prada le está volviendo la vida del revés con su manera de ser, atrevida y caótica. Su cabeza le dice que se aleje corriendo de ella. Habría que estar loco para ir detrás de alguien como Robin. Pero Jake está loco... por ella...

Opinión:

Después de tantas novelas cargaditas de personajes atormentados, intrigas enrevesadas y amores por encima de este mundo, Adicta al trabajo es un soplo de aire fresco con una trama "sencilla", pero que termina conmoviendo. Una historia de hoy y de siempre, donde la evolución de los personajes y sus sentimientos es tan previsible como deseada, y aun así te divierte, te entretiene y emociona. Poder entrar en los pensamientos de sus protagonistas es una gozada y conseguirá que veas el mundo a través de sus ojos. Jake es, tan humano, sexy, maduro e inseguro, como para caer rendida a sus pies. Esos vaqueros deslucidos, ese tatuaje de cable de espinas, ese olor a macho.... Su humor, su fuerza, su lucha, su humildad, su orgullo, sus dotes de amante, sus sentimientos.... ¡Chicas es todo un HOMBRE! A Robin hay que empezar perdonándola -sólo así nos permitiremos descubrirla para terminar por tomarle cariño-. Puede ser una inmadura en relaciones sociales, se nos presenta superficial y consentida, y tarda en encontrar el camino, que logra sacar a la superficie la verdadera mujer que en realidad es. Tienes momentos en que la matarías y otros en que llegas a "entenderla", incluso a compadecerla. Quizá lo que mas me ha sorprendido es que rara vez me he topado con una protagonista tan segura en materia de sexo. En los secundarios hay de todo y constituyen una estupenda comparsa que ameniza la obra. Julia London consigue sembrar la semilla de la curiosidad expectante, de forma que por lo menos en mi caso, esté deseando saber más de ellos. La novela es simplemente la historia de un amor entre dos personas de diferente estrato social y educación. Su pasión es de estos tiempos y el sentimiento que los une eterno. Tan fácil de leer como imposible de olvidar (Vale, no te parará el corazón pero sin duda sentirás su latido. Vale, no te cortará la respiración pero llegas a exhalar. Vale, quizá no rompas en carcajadas pero abrirá tu sonrisa), lo dicho, difícil de olvidar. Léela, y al final quizá te atrape como a mí, el sentimiento del misterio que encierra dos iniciales grabadas con una firma: "Para siempre"