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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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miércoles, 11 de septiembre de 2024

La mujer adecuada, de Ana F. Malory

Me encanta la manera en que esta autora te sitúa en el lugar en el que transcurre la historia sin apenas describirte nada. No es fácil hacer eso, pero ella lo consigue siempre con un par de frases.

De nuevo ha conseguido atraparme en las páginas de su novela. Es una historia preciosa que transcurre con calma, como es habitual de ella. Sin prisas, dejando correr el tiempo, descubriendo poco a poco los sentimientos de los dos protagonistas. Sobre todo, los de Warren que, debido a su anterior matrimonio, no quiere una mujer joven e inexperta como esposa y madre de su bebé. Cathy los tiene claros mucho antes que él, aunque no quiere hacerse ilusiones porque ha dejado sentado que no es la mujer adecuada para él. ¡¡Pobre iluso!!

El tiempo que transcurre hasta que llegue el tren a Dodge City es para Cathy, a la vez, una delicia y un calvario, porque no solo se enamora del padre, sino de la pequeña y de los vecinos del ranchero.

Me ha gustado el carácter de Cathy, dulce pero con tesón, sabiendo hacer frente cuando la ocasión lo requiere. Y el de Warren, aunque dan ganas de sacudirlo para que reaccione; aunque se está enamorando de la chica insiste en decirse que no es la adecuada. Ni qué decir de su amigo, la mujer de este y su joven hijo, tres personajes divertidos y geniales. Y me he enamorado de la pequeña, que alegra a todos con sus gorgoritos.

¡Qué tiernas y bonitas son las novelas de Ana F Malory! No debéis perdéroslas. Ninguna.

Romántica

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jueves, 21 de diciembre de 2023

Como polos opuestos, de Ana F Malory

Después de varias novelas de época, la autora vuelve a hacernos disfrutar con un romane contemporáneo. Da igual lo que escriba, siempre consigue que no soltemos el libro hasta la última página.

Marina es una mujer con los pies en la tierra. Sabe lo que le gusta y lo que no y, desde luego, no le gustan los tipos con pinta de macarra. Al menos, eso cree ella, porque cuando se cruza en su camino el camarero de la cafetería a la que acude con sus colegas de trabajo, se le vuelven del revés todas las previsiones. Me ha gustado el personaje porque es de esas mujeres serias que, al mismo tiempo, son divertidas. Su modo de ver la vida no va para nada con el de Raúl, un español que lleva tiempo trabajando en Londres. Pero la atracción es la atracción y cuando las neuronas se revolucionan no hay hijo de madre que las pare.

Raúl es un hombre que ha escapado de un negocio familiar que lo quería anclar y ha decidido buscarse la vida en la ciudad londinense. Es el empleado de confianza de Will, le gusta trabajar en el pub y disfruta charlando con los clientes. Siempre tiene una sonrisa para todos, viste como le da la gana y luce con orgullo un piercing en una de sus cejas que, sin él saberlo, acapara la atención de Marina. La que, por cierto, le parece una pija de pies a cabeza.

La atracción entre los protagonistas es inmediata y, por mucho que ambos quieren evitarlo, no son capaces de resistirse a ella. Lo que al principio les parece a ambos un simple flirteo que siempre acaba en la cama, se va convirtiendo en la necesidad de estar juntos. Cosa complicada cuando él desaparece, por puro miedo, intentando despegarse de esa mujer que lo atrapa con su encanto, y ella decide no volver a mirarlo a la cara.

Es una historia que lees de una sentada porque es amena, divertida y fresca.

Y es que esta autora sabe cómo atraparte.

Nieves 



Romántica

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miércoles, 9 de agosto de 2023

El caballero de negro, de Ana F. Malory



Siempre me han gustado los personajes femeninos de esta autora, pero es que Daphne acaba de situarse en el primer lugar. Es atrevida, espontánea, graciosa, rebosa frescura. Abandona tan contenta Inglaterra para ir a Estados Unidos con tal de sentirse libre. Es el complemento ideal para un hombre como Miles (serio, sensato, al que nunca se le ocurriría hacer una tontería, decidido a no enamorarse de esa díscola muchacha, sobrina de su socio, porque ya ha tenido un romance fracasado).

No carece la historia de reuniones sociales y bailes. Eventos a los que Miles se niega a asistir hasta que comienza a sentirse interesado por esa joven que hace cosas insospechadas y hasta escandalosas, pero que le devuelve las ganas de vivir.

Ya imaginaba, cuando la protagonista llega a ha hacienda de su tío y se encuentra con Miles por casualidad, que la historia iba a ser entretenida. Porque cuando hay un serio como un ajo y una loca, tiene que salir algo bueno.

Es una novela no muy larga, aunque a mí las de esa autora se me hacen cortas siempre, tengan las páginas que tengan. Se trata de una historia sencilla, sin malos malísimos ni pájaras que quieren conquistar al protagonista, sin reyertas o disparos. Como es costumbre en Ana F Malory, el romance transcurre despacio, haciendo que ansiemos ese momento en el que los dos se dan cuenta de que están hechos el uno para el otro. Un juego que acerca a Daphne a un hombre enmascarado que ríe y bromea. Sin embargo, también se siente atraída por el serio socio de su tío. Es ese no decidirse entre uno y otro que ya hemos visto en otras historias, el no saber elegir entre lo prohibido y lo sensato.

Una novela que me ha hecho disfrutar y que recomiendo.


Nieves Romántica

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lunes, 29 de mayo de 2023

Peonías rosas para enamorar a la dulce Prudence - Ana F Malory

Serie Los Talbot 5

El inicio de la novela ya te pone en antecedentes de que esos niños que, jugando al escondite, coinciden en el mismo hueco entre las peonías rosas, van a tener su romance. Me encanta este tipo de comienzos con una escena de la infancia. Y la frase de Richard: «somos un equipo», va a tener mucho que ver en la historia.

Prudence tiene que prometerse, su madre está empeñada en ello. Pero ninguno de sus dos pretendientes acaba de convencerla. Les estima, pero ahí queda todo. Es una muchacha de gustos sencillos, que prefiere la tranquilidad de Lancaster al bullicio de Londres. La dulzura caracteriza su modo de ser y sueña con enamorarse. Y se siente fascinada al volver a encontrarse con Richard Talbot, un hombre muy atractivo que, de niños, era flacucho y algo temeroso. Prudence es un personaje que trasmite alegría desde que aparece.

Richard no puede creer que la niña que conoció se haya convertido en esa preciosa muchacha que, con solo sonreírle, hace que se sienta en las nubes. Sus deberes como cabeza de familia le obligan a pensar las cosas mucho, pero la atracción que siente por Prudence le anima a pelear por ella contra el molesto pretendiente que se presenta sin esperarlo.

Los secundarios me han gustado. La exigente madre, aunque tiene sus motivos; el comprensivo padre; Violet, que es incapaz de acercarse al pretendiente de su prima porque lo considera una traición; Broderick, que hace equilibrios entre lo que su familia necesita y la sorprendente afinidad hacia la prima de la muchacha con la que pretende prometerse (me hubiera gustado saber más de esta atracción); Neill, el amigo incondicional.

Después de conocer la historia de Carla, Bruce, Christopher y Max, ya le tocaba a Richard. Y ha sido estupendo.

Una regata, un paseo por el bosque, conversaciones de alcoba… Situaciones sencillas donde la autora teje con un estilo muy personal un romance sosegado y delicado.

En la nota final, la autora dice que espera hayamos acabado la novela con una sonrisa. Pues sí, de oreja a oreja la tengo yo.

Gracias, Ana, por esta serie tan bonita.
Nieves



Romántica

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lunes, 24 de abril de 2023

Jazmines blancos para seducir al señor Talbot, de Nieves HIdalgo

Los Talbot-4

Los Talbot me han atrapado y ya no puedo dejar de conocer todas las historias de esta familia.

Cada vez que acabo una novela con mucha acción necesito relajarme y acudo a las novelas de esta autora porque, con una narrativa sencilla y cuidada, siempre me hace disfrutar.

En esta ocasión he podido acudir a tardes de té con pastas, a reuniones literarias donde se han debatido los más y los menos de un libro de Charles Dickens: Los papeles póstumos del Club Pickwick. Y de paso he podido leer algún fragmento que me ha resultado encantador, tanto como para buscar el libro porque no conocía esta obra.

¿Los personajes? Delicados, sensibles, sensatos (a veces) y, sobre todo, personas normales, sin fobias ni terribles pasados. Cecile es una muchacha sencilla a quien no le importan demasiado las reuniones sociales, salvo la del club de lectura, a la que no falta. Su mundo son las plantas y las flores y es feliz yendo cada día al invernadero de la finca para cuidarlas. Es la hermana mayor, la que primero debería casarse, pero no ha pensado en ello. Hasta que aparece Maxwell Talbot.

Maxwell no tiene intención de buscar esposa, se conformará con ser el tío un poco serio de la familia. Sin embargo, su mundo cambia al acudir a la finca de su cuñado que, al estar de viaje y haberse quedado sin administrador, le pide el favor de llevar las cuentas hasta que, a su regrese, pueda solucionar el asunto. Cambiar de aires en Spalding tampoco le va a venir mal. Lo que no tiene en mente es que una dulce mujer y el aroma de los jazmines, van a poner su vida cabeza abajo.

Me ha gustado ver las dudas de Max, la aceptación de lo inevitable de Cecile, la cháchara animada de las hermanas, la madre de la protagonista y la tía; las conversaciones entre los dos; las miradas, los roces, ese decirlo todo con solo mirarse a los ojos. Y me ha encantado la idea de la chica para a Max que lo ama, sin palabras, solo con un fragmento de libro y jazmines blancos. Tenían que ser jazmines blancos.

Nieves



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martes, 8 de noviembre de 2022

El dulce sabor de tus besos, de Ana F. Malory

Después de la desilusión de dos novelas que no me gustaron, decidí volver a lo seguro. Y una de las autoras seguras es Ana F. Malory. Y aunque estoy de prestado porque se me ha roto el ordenador, tenía que hacer reseña de esta preciosa novela.

Lo primero que he de decir es que el modo de escribir de esta autora ha cambiado, la he encontrado más intensa y me ha encantado el nuevo modo de dejar asomar los sentimientos de los personajes. Gana con los años, de eso no me cabe duda.

Christine me ha parecido una mujer con una fortaleza extraordinaria, porque otra hubiese acabado loca siendo objeto de tantos desprecios. Sin embargo, ella encuentra siempre algo por lo que sonreír y un motivo para ayudar a los demás.

Viktor es un hombre encantador, muy lejos de los clásicos gallitos con título que se creen los amos del mundo. Es su sencillez, su alegría y su modo bromista de ver la vida lo que conquistan a Christine... y lo que conquista a la lectora.

Volver a sentir que estaba leyendo una novela de uno de los personajes de Minstrel Valley, recordar los nombres de alumnas y profesoras y regresar con añoranza a ese mundo maravilloso, ha sido una auténtica gozada.

Si amasteis la serie de Minstrel Valley tenéis que leerla. Y si no conocéis la serie, también.

Nieves



Romántica

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martes, 16 de agosto de 2022

Lirios azules para pedirte perdón, de Ana F. Malory

Serie Los Talbot

Me faltaba esta novela para completar la serie de los Talbot. Las dos anteriores me gustaron y esta no podía fallar; la verdad es que tenía ganas de conocer la historia de la hermana, Carla.

Carla es una muchacha de esas que nos gustan, con arrojo, que no quiere casarse con un desconocido porque la sociedad obligue a ello. Se sabe querida por sus hermanos, pero también que tiene vetadas ciertas cosas por el hecho de ser mujer. ¿Le importa? Para nada. Me ha encantado que tenga que valor de pasarse todas esas estrictas normas por la peineta, agarre la maleta y se lance a la aventura, fuera de la protección de los suyos. Y no es de extrañar, porque eso de casarse con el que imagina un vejestorio… ¿No lo hubierais hecho vosotras también?

Me ha gustado su valentía, su aire desenvuelto y hasta su picardía. Es como la brisa, refrescante.

Alexander, sin embargo, es un hombre serio, muy ocupado, no tiene tiempo para naderías y mucho menos para perderlo cortejando a la dama con la que tiene previsto casarse. Carla Talbot pertenece a una buena familia y, aunque solo la ha visto una vez, le ha gustado lo suficiente como para sentirse atraído por ella y aceptarla sin pensarlo más. No cuenta, por suerte o desgracia para él, encontrarse con que su futura prometida está escapando de Inglaterra con destino a Francia. Y eso, no puede consentirlo como caballero que es, herido en su hombría al imaginarse que, tal vez, embarca para no casarse.

Decir que el vizconde Gainsborough me ha encantado sería una obviedad. ¿Cómo no quedarse prendada de un hombre guapo, tierno, capaz de cualquier cosa por complacer a la muchacha… mientras intenta cortejarla?

Ha sido muy bonito ver cómo se van conociendo, cómo se van gustando, cómo se enamorar… Que ambos mientan sobre sus nombres auténticos consigue que la historia sea divertida, que te tenga deseando saber qué sucederá cuando se descubra todo el pastel. No me ha defraudado la reacción de hermanos y cuñadas de Carla, he disfrutado de lo lindo con todos ellos.

Y el detalle final en el jardín… ¡Para comerse al vizconde a besos!

Una vez más, y ya he perdido la cuenta, Ana ha conseguido arrancarme suspiros mientras leía.
Nieves 

Romántica

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lunes, 4 de julio de 2022

Gardenias rojas para volver a besarte, de Ana f Malory

Serie Los Talbot 3

Volvemos a compartir tiempo con los componentes de la familia Talbot, en una historia emotiva, elegante y tranquila, cuyo final, no por ser previsible, es menos bonito. Aquí no hay buenos ni malos, únicamente un romance que te hace disfrutar.

La pareja es inmensamente feliz, están enamorados y van a casarse en breve. No pueden pedir más porque, para completar su felicidad, ambas familias están deseosas de ese enlace y cuenta con el beneplácito de todos, cosa que en aquella época era muy importante.

Sin embargo, el destino se tuerce a veces, desmorona los planes y tanto Christopher como Elizabeth se deben enfrentar a los problemas.

La verdad es que me ha angustiado ver cómo Elizabeth hace frente a haber olvidado parte de su pasado, a haber olvidado al hombre que ama y con el que iba a casarse. Imaginarme cómo debe sentirse alguien a quien se le han esfumado los recuerdos, me ha hecho pasar un mal rato. Sí, vale, que sabía que debería acabar bien, que estaba leyendo una novela romántica, pero están tan bien narradas sus dudas y angustias que las he sentido yo.

Christopher es un encanto de hombre: guapo, con un humor excelente, caballeroso. Encantador, en una palabra. Por eso he sufrido también con él cuando le dicen que ella no le recuerda. Ahora bien, no decae, no se viene abajo, al contrario, decide que va a volver a conquistar a la mujer que ama.

Una gozada ver la comunicación que tienen entre los Talbot, sus bromas y sus salidas de tono que te hacen reír.

Esperemos que la autora se decida a sacar más novelas para hacernos pasar otros de estos ratos tan entretenidos.

Nieves

Romántica

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lunes, 13 de junio de 2022

Lady Wooward se enamora por fin, de Ana F. Malory

A mí todas las novelas de esta autora se me hacen cortas. Y es que su narrativa es tan agradable, sus personajes tan cercanos y la ambientación tan buena, que me meto en la historia y me cuesta salir. Así que, cuando llego a FIN, me quedo con ganas de más.

Me encantan las novelas en que los protagonistas se conocen desde jovencitos, en las que son casi como hermanos (pero tú sabes que no, que va a haber chica y la esperas con expectación). Por eso he disfrutado con esta historia.

Alison me ha parecido una muchacha con temple, de las que saben lo que quieren, y lo que no quiere es perder su libertad. No necesita casarse para formarse como persona, por mucho que su madre esté deseando que pise el altar. Sin embargo, también es una mujer con empatía hacia los que sufren, y el conde hace que claudique, que acepte una boda para alegrar su tristeza. Su amor por los caballos le ayuda en esas circunstancias porque, además, da con un hombre sensato, sereno y complaciente. Un hombre que solo busca su felicidad sin exigirle nada.

El conde de Woodward es un hombre encantador, le he tomado un cariño especial y creo que es un personaje redondo, sin cuya presencia no habría salido una historia tan llena de ternura.

Brecc ha sido el mejor amigo de los hermanos Chambers, pero secretamente está enamorado de Alison, aunque no se atreve a declararse poque sabe que ella lo ve como a un hermano desde siempre. Y cuando ve que le arrebatan al amor de su vida, se centra en la cría de caballos con tesón. Intenta olvidar que ella es la esposa de un hombre al que, malo que le pese, admira.

Esta es una de esas novelas que lees con una sonrisa en la boca desde que empiezas, una con la que se te escapa algún que otro suspiro. Una, en resumen, con la que se disfruta desde la primera hasta la última página. Como todas las que escribe Ana F. Malory.
Nieves 


Romántica

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miércoles, 21 de octubre de 2020

Un pretendiente para la señorita Bowler, Ana F. Malory

Una historia preciosa con dos personajes que llegan al corazón.

Volver a Minstrel Valley es siempre un placer. Después de haber leído las seis anteriores, la ambientación forma ya parte del lector; es como volver a un viejo lugar con sus conocidas calles y gentes. Leyendo te sientes como en casa, lo que ayuda mucho para no perder la atención en detalles ambientales y centrarla en lo importante.

La trama nos lleva a través de dos historias paralelas con un mismo punto de unión, Lorianne. A pesar de lo bien que funciona el matrimonio de sus propios padres, esta joven ha pasado el amor por el tamiz del racionalismo, y aunque desea casarse, pretende hacerlo según las normas de la razón, y no según las del corazón.

Lori es la perfecta señorita, educada, elegante, bonita y toda una dama, pero eso no parece ser suficiente, no, al menos, hasta que Nerian despierta en ella sentimientos que no comprende del todo. Ella representa muy bien la dualidad humana, esa lucha entre los sueños y la realidad. A Lori le tienta mucho el corazón, que se decanta por la pasión y los sentimientos, pero se aferra a lo seguro, aunque esto ni la llene ni le aporte realmente felicidad. Al final, tendrá que elegir uno de los dos caminos, aunque las circunstancias también pueden decidir por ella.

Nerian ha aparecido en otras novelas como secundario, y siempre tuve ganas de conocer su propia historia. Me parecía un hombre dulce, de valores firmes, y el hecho de que desde la primera novela desease formar una familia, me conquistó. Ahora, por fin, parece que su sueño se puede volver realidad con Lori a su lado. Va evolucionando a lo largo de la novela, de una forma callada, mientras va profundizando en sus sentimientos. Así, pasa de ser un hombre que parece ver la vida desde segunda fila, a vivirla en primera línea, volviéndose más decidido cada vez para luchar al final con fuerza por aquello que desea.

La historia de amor entre los dos protagonistas es preciosa, con sus luchas y sus miedos; sus indecisiones, cuando Lori se decanta por otro hombre que parece aportar más seguridad; sus complicaciones, cuando se mete de por medio otra mujer. Y en medio de todo, el crecimiento de los sentimientos de ambos.

La pluma de Ana me encanta por su fluidez, por su capacidad para despertar sentimientos y por ser capaz de hacernos evocar, de transportarnos a ese mundo interior del corazón donde todo es posible y todo es bello.

MARTA LUJÁN



Romántica

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viernes, 10 de julio de 2020

Alguien como tú, Ana F. Malory

Después de leer esta novela me han dado ganas de subirme en una carreta y emprender un viaje por el oeste. Bueno, siempre ha sido uno de mis sueños, así que entre Eve y Rayen me han animado más a llevarlo a cabo.

No es una novela muy larga, me hubiera gustado que me durase un poco más para disfrutar durante otras cuantas horas de los protagonistas. Pero más corta o no que otras novelas de esta autora, ha merecido la pena meterse entre sus páginas. A Malory se la lee sin darte cuenta, es una de sus virtudes.

Eve no es la clásica señorita que quita el hipo a Rayen, de hecho, cuando la conoce la cataloga como algo insulta. Y despistada, que eso es bastante. Casualmente ese detalle es el que da pie a una serie de escenas graciosas que, al mismo tiempo, les ayudan a ambos a ir acercándose. Es una mujer que lucha por su independencia porque, aunque vive con su hermana y su cuñado a las mil maravillas, pretende crearse su propio futuro. Y cuando la contratan para ser la profesora de un pueblo llamado Great Falls, la ilusión la consume. Acepta, por descontado, aunque no tiene en cuenta que deberá viajar sola junto al hombre que va a llevarla a su nuevo destino.

Rayen es genial. Al principio es un poco tosco, habla poco y sonríe menos. Pero para nada es ese hombre arisco que aparece al inicio de la novela. Poco a poco vamos viendo su auténtica personalidad, su sonrisa, su caballerosidad e incluso su lado más bromista.

No esperéis una novela con intriga o cuatreros que les asaltan, no lo tiene. Es un viaje tranquilo ―bueno, con algún que otro inconveniente gracias a los despistes de Eve―, en el que ambos se irán conociendo y enamorando. Con escenas muy tiernas que me han encantado. De fondo, el romance de la cuñada de Rayen y su sobrino, clavadito a él, que también dará para malos entendidos.

Me ha gustado la historia, necesitaba algo ligero que leer sin tener que elucubrar demasiado. Es una narración ágil y una lectura fresca que me ha hecho asar unas horas muy entretenidas y volver a disfrutar de la pluma de esta autora, que nunca me defrauda.

Nieves


 

lunes, 18 de mayo de 2020

A un beso del pasado, De Ana F. Malory

¡Me ha encantado esta historia de principio a fin!

Será porque me gustan los viajes en el tiempo, lo reconozco, pero es que esta preciosa historia no solo está muy bien ambientada, permitiéndote entrar en el Londres victoriano del pasado, sino que, al mismo tiempo, te mantiene en el presente, en nuestros días. Eso es algo que me ha impresionado de la autora, que logra mantenerte entre dos mundos y, conforme vas leyendo, te despierta una nostalgia tremenda de querer volver al presente.

La trama me ha parecido preciosa y muy bien trabajada. Te engancha enseguida y no quieres dejar de leer para saber cómo acabarán las cosas entre John y Elaine que, por cierto, son maravillosos!! Me parecen una pareja perfecta, y me encanta cómo van evolucionando a lo largo de la historia. Además, el inicio de la historia me ha recordado mucho al comienzo de "Orgullo y Prejuicio". John es, aparentemente, un chico serio, responsable, y que saca de quicio a Elaine porque le parece un prepotente y un chulo. Él, en cambio, piensa que Elaine es una marisabidilla. Entre ellos se levanta el orgullo y los prejuicios, que irán venciendo poco a poco con ayuda del tiempo, algo que ahora parecen tener en abundancia.

Poco a poco la autora nos va dejando entrever todo lo humano que hay en los protagonistas a medida que el amor va creciendo entre ellos. Solo os digo una cosa, ¡yo quiero un John en mi vida! Me encanta esa mezcla de romántico y práctico, de serio y pícaro... Y Elaine, con esa mezcla de inseguridad y fortaleza, también conquista.

Es de agradecer el epílogo, porque la historia queda completamente cerrada, sin cabos sueltos.Esta es una historia que, cuando la lees, te deja con el corazón suspirando y con una sonrisa en los labios. ¡La recomiendo al 100%!

Marta Luján

lunes, 16 de diciembre de 2019

Un pretendiente para la señorita Bowler - Ana F Malory

Una historia mas que me ha llevado al maravilloso mundo de Minstrel Valley.

No voy a negar que cada vez se me hace más larga la espera a la siguiente novela de esta fascinante serie. Puede que os preguntéis el motivo, pero no es nada complicado adivinarlo: adoro a los personajes. Consiguieron conquistarme ya cuando se estaban fraguando en la cabeza de las escritoras, pero conocerlos por fin de primera mano, en su propia historia, verlos evolucionar, sufrir y enamorarse… No tiene precio.

Lori es un soplo de aire fresco, una muchacha sencilla, sin título de lady pero que quiere convertirse en una Dama Selecta y conseguir hacer un matrimonio basado en el respeto mutuo y la confianza. No pide más porque no cree del todo en el amor. Algo tan simple como poder respetar y ser respetada ya era mucho pedir para una época en la que los enlaces eran más por intereses que por sentimientos. Pero claro, estamos en el pueblo de Hertfordshire, en la escuela de Damas Selecta de Lady Acton, y aquí ocurren siempre cosas maravillosas, como encontrar el amor verdadero.

Nerian es un personaje que me llamó la atención desde la primera novela, Si me lo pide el corazón. He ido siguiendo sus pasos novela a novela y ha conseguido enamorarme un poquito más en cada entrega. Tenía ganas de conocer su propia vida, saber cómo se enamoraba, disfrutar de sus momentos de enojo y aplaudir el modo en que trata a las personas, sean de la clase que sea. Un hombre íntegro, tenaz, sereno y, por si fuera poco, atractivo. ¡Ay, mi condestable! Que tuviera corazón para adoptar a una perrita preñada y a los cachorrillos que llegaron después, ya dice todo de él. Se merecía un amor como el de Lori y lo ha conseguido, a pesar de haber dudado en algún momento y sentirse poco para la dama de sus sueños. 

Puede que sea reiterativa cuando digo que me embruja pasear por las calles del pueblo, perderme en el bosque o pasarme minutos mirando el lago. Puede que me repita al decir que me complace cada vez más escuchar a las criadas de Minstrel House, las advertencias de lady Eleanor o los consejos de lady Valery. Puede, también, que alguien suponga que me guía el hecho de haber seguido la evolución de esta serie desde que Yolanda Díaz de Tuesta tuvo la brillante idea de animar al resto a escribirla. Hasta es posible que sea así.

Lo que no es posible es decir lo contrario a lo que pienso. Y lo que pienso es que la escritura de Ana F. Malory ha vuelto a atraparme por su sencillez, por la manera endiabladamente sutil de contarme la historia, por el modo tan admirable de crear unos personajes con alma, que han llegado a la mía.

Gracias, de verdad, por hacerme pasar unas horas maravillosas.

Nieves

miércoles, 21 de marzo de 2018

Toda una vida, de Ana F. Malory

PUEDE CONTENER SPOILERS

"Ni el tiempo ni la distancia han logrado enfriar los sentimientos que Amelia alberga en su corazón desde niña y mucho menos el deseo de convertirse en la esposa de Charles Compton.

Viajar a Londres y reencontrarse con el que fuera su compañero de juegos en la infancia, no hace más que reafirmar su amor. Por encima de todo, Amelia desea convertirse en la señora Compton.

Solo existe un pequeño inconveniente: él la ve como a una hermana. ¿Conseguirá Amelia hacer realidad el sueño de toda una vida?"

Amelia Parker es una chiquilla, bulliciosa y descarada, que se escapa de sus lecciones para bañarse en el lago que comparte con sus vecinos, la familia Compton. Un comportamiento nada aceptable para una señorita en pleno siglo XVIII, aunque nos encontremos en el campestre Norwich (donde las reglas del recato son más relajadas que en Londres). Y es que Amelia es una fierecilla difícil de domar, un espíritu libre al que parece que solo comprende el joven Charles Compton. 

Charles pasea por el bosque de su propiedad, empapándose de recuerdos. Apenas cuenta con diecisiete años pero ya es un hombre o debe serlo. Su madre no acaba de recuperarse del fallecimiento de su padre y el tío James, les reclama a su lado. Deben partir hacia Londres, lo más pronto posible. Pero antes, sus pies le conducen a la orilla del lago donde chapotea alegremente la pequeña Amelia. 

La despedida, como todas, es dura. Charles siempre ha sentido mucho afecto por esa pequeñaja que le sigue a todas partes. Es como la hermana que nunca tuvo. Sin embargo, los sentimientos de Amelia no son tan fraternales. Charles, ante el disgusto de la niña, promete enviarle cartas con frecuencia y quizá, más adelante, una visita. 

Van pasando los meses y pronto Charles, falta a su promesa. Pero Amelia continúa escribiéndole y ante la falta de respuesta, simplemente, deja de hacerlo. Cinco años después, los padres de Amelia deciden presentarla en sociedad y gracias a un encuentro casual con Helene Compton (la madre de Charles) parece que el destino vuelve a unirlos. 

Amelia Parker ya no es una niña y sus rasgos infantiles, han dado paso a una cara preciosa. Sus ojos azules se posan en Charles y siente como su corazón se detiene, pero no está dispuesta a delatarse. Mientras, el esquivo Charles, al que quieren echar el lazo todas las debutantes, asiste a veladas que antes le aburrían. Mira en su interior y está confuso. Sus sentimientos hacia Amelia no han cambiado, ¿o sí?

Mi primera toma de contacto con Amelia Compton fue leyendo otra novela de la autora, A un beso del pasado. La señora Compton, una viuda rica entrada en años, juega un papel fundamental para la subsistencia de los dos protagonistas en un siglo que no es el suyo. Es un personaje que marca, que te encadila por su vitalidad y alegría. Una alegría que se ve empañada, cuando recuerda a su querido Charles. 

Cuando empecé a leer Toda una vida, tuve que cambiar el chip con respecto a Amelia. Necesitaba empezar de cero y no pensar en ella como en la abuelita pícara y vivaracha, que me había cautivado. Tuve que retroceder muchos años las agujas del reloj, dejar atrás a la señora Compton, y dar la bienvenida a la señorita Parker. Con Charles, sin embargo, lo tuve más fácil. Cuando Elaine y John (protagonistas de A un beso del pasado) tropiezan con el carruaje de la señora Compton, y ésta les socorre, Charles ha fallecido hace tiempo. Por tanto, en su caso, no me ha resultado amargo digerir que la vida pasa para todos, que los cabellos se vuelven blancos y la piel se llena de arrugas, que cuando arranca Toda una vida la impetuosa Amelia tiene once años y es como un cervatillo al que su madre, por primera vez, deja corretear por el bosque. 

Como os decía, cuando logré abandonar el encorsetamiento en el que estaba atrapada cuando pensaba en Amelia empecé a disfrutar -y mucho- leyendo este relato que nos ha regalado Ana F. Malory. Es corto, fresco, sencillo y merece la pena ponerse con él.

Me gusta mucho cómo va evolucionando la relación entre Amelia y Charles. Les separan seis años y eso se nota. Adoro la escena donde Amelia llora a borbotones porque su príncipe azul va a abandonarla. Charles intenta consolarla con torpeza. Percibes la inocencia del momento, sin los subterfugios que conlleva la vida adulta. Cinco años después, Amelia es una señorita de diecisiete años que está deseando reencontrarse con Charles. Ha madurado y aunque se muera por sus huesos, está dispuesta a que no se la note. Ahora es a Charles, al que le toca sufrir un poquito. 

Después de arañar en las vidas de Amelia y Charles, de empatizar con ellos e imaginarlos como personas de carne y hueso, con sus defectos y sus virtudes, me ha sido imposible no pensar en Dianne, su única hija. Una hija crecidita a la que sufrí en A un beso del pasado pero que lógicamente no forma parte de Toda un vida. Aun así, no puedo resistirme a la siguiente reflexión: ¡Qué mala suerte! Dos seres tan estupendos como Amelia y Charles, y les deja la cigüeña un elemento así... Y me pregunto: ¿Dianne fue siempre como una cáscara vacía o la vida la empujó por ese camino? 

En fin, me encantaría saber más de los Compton. Ya conozco el amor que les envolvió en su juventud y puedo hacerme una idea de cómo transcurrió la vejez de Amelia (y la dicha que la aportaron John y Elaine) pero no sé nada sobre sus casi cincuenta años de matrimonio. No sé, me resisto a dejarlos marchar y lanzo un órdago a la autora: ¿Te animas..?

LILIAN

domingo, 2 de abril de 2017

Toda una vida, de Ana F. Malory

Puede contener spoilers

Amelia Parker es una chiquilla, bulliciosa y descarada, que se escapa de sus lecciones para bañarse en el lago que comparte con sus vecinos, la familia Compton. Un comportamiento nada aceptable para una señorita en pleno siglo XVIII, aunque nos encontremos en el campestre Norwich (donde las reglas del recato son más relajadas que en Londres). Y es que Amelia es una fierecilla difícil de domar, un espíritu libre al que parece que solo comprende el joven Charles Compton.

Charles pasea por el bosque de su propiedad, empapándose de recuerdos. Apenas cuenta con diecisiete años pero ya es un hombre o debe serlo. Su madre no acaba de recuperarse del fallecimiento de su padre y el tío James, les reclama a su lado. Deben partir hacia Londres, lo más pronto posible. Pero antes, sus pies le conducen a la orilla del lago donde chapotea alegremente la pequeña Amelia.

La despedida, como todas, es dura. Charles siempre ha sentido mucho afecto por esa pequeñaja que le sigue a todas partes. Es como la hermana que nunca tuvo. Sin embargo, los sentimientos de Amelia no son tan fraternales. Charles, ante el disgusto de la niña, promete enviarle cartas con frecuencia y quizá, más adelante, una visita.

Van pasando los meses y pronto Charles, falta a su promesa. Pero Amelia continúa escribiéndole y ante la falta de respuesta, simplemente, deja de hacerlo. Cinco años después, los padres de Amelia deciden presentarla en sociedad y gracias a un encuentro casual con Helene Compton (la madre de Charles) parece que el destino vuelve a unirlos.

Amelia Parker ya no es una niña y sus rasgos infantiles, han dado paso a una cara preciosa. Sus ojos azules se posan en Charles y siente como su corazón se detiene, pero no está dispuesta a delatarse. Mientras, el esquivo Charles, al que quieren echar el lazo todas las debutantes, asiste a veladas que antes le aburrían. Mira en su interior y está confuso. Sus sentimientos hacia Amelia no han cambiado, ¿o sí?

Mi primera toma de contacto con Amelia Compton fue leyendo otra novela de la autora, A un beso del pasado. La señora Compton, una viuda rica entrada en años, juega un papel fundamental para la subsistencia de los dos protagonistas en un siglo que no es el suyo. Es un personaje que marca, que te encadila por su vitalidad y alegría. Una alegría que se ve empañada, cuando recuerda a su querido Charles.

Cuando empecé a leer Toda una vida, tuve que cambiar el chip con respecto a Amelia. Necesitaba empezar de cero y no pensar en ella como en la abuelita pícara y vivaracha, que me había cautivado. Tuve que retroceder muchos años las agujas del reloj, dejar atrás a la señora Compton, y dar la bienvenida a la señorita Parker. Con Charles, sin embargo, lo tuve más fácil. Cuando Elaine y John (protagonistas de A un beso del pasado) tropiezan con el carruaje de la señora Compton, y ésta les socorre, Charles ha fallecido hace tiempo. Por tanto, en su caso, no me ha resultado amargo digerir que la vida pasa para todos, que los cabellos se vuelven blancos y la piel se llena de arrugas, que cuando arranca Toda una vida la impetuosa Amelia tiene once años y es como un cervatillo al que su madre, por primera vez, deja corretear por el bosque.

Como os decía, cuando logré abandonar el encorsetamiento en el que estaba atrapada cuando pensaba en Amelia empecé a disfrutar -y mucho- leyendo este relato que nos ha regalado Ana F. Malory. Es corto, fresco, sencillo y merece la pena ponerse con él.

Me gusta mucho cómo va evolucionando la relación entre Amelia y Charles. Les separan seis años y eso se nota. Adoro la escena donde Amelia llora a borbotones porque su príncipe azul va a abandonarla. Charles intenta consolarla con torpeza. Percibes la inocencia del momento, sin los subterfugios que conlleva la vida adulta. Cinco años después, Amelia es una señorita de diecisiete años que está deseando reencontrarse con Charles. Ha madurado y aunque se muera por sus huesos, está dispuesta a que no se la note. Ahora es a Charles, al que le toca sufrir un poquito. 

Después de arañar en las vidas de Amelia y Charles, de empatizar con ellos e imaginarlos como personas de carne y hueso, con sus defectos y sus virtudes, me ha sido imposible no pensar en Dianne, su única hija. Una hija crecidita a la que sufrí en A un beso del pasado pero que lógicamente no forma parte de Toda un vida. Aun así, no puedo resistirme a la siguiente reflexión: ¡Qué mala suerte! Dos seres tan estupendos como Amelia y Charles, y les deja la cigüeña un elemento así... Y me pregunto: ¿Dianne fue siempre como una cáscara vacía o la vida la empujó por ese camino?

En fin, me encantaría saber más de los Compton. Ya conozco el amor que les envolvió en su juventud y puedo hacerme una idea de cómo transcurrió la vejez de Amelia (y la dicha que la aportaron John y Elaine) pero no sé nada sobre sus casi cincuenta años de matrimonio. No sé, me resisto a dejarlos marchar y lanzo un órdago a la autora: ¿Te animas?

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domingo, 12 de marzo de 2017

Declaración de amor, de Ana Fernández

Puede contener Spoilers

Confieso que el género histórico no se encuentra entre mis favoritos y cuando empecé a leer la novela, iba pasito a pasito hasta que la trama empezó a envolverme. El argumento cuenta con numerosos golpes de efecto, cómo cuando lady Rheda se corta la trenza en pleno arrebato o cuando se celebra la doble boda de los hermanos. Mientras que sir Edric y lady Beatriz destilan ardor, lady Rheda y sir Bawdewyn no logran entenderse. Forzados a contraer matrimonio por el rey Enrique, su día a día es una batalla dialéctica continua. Bawdewyn, se siente atraído por su pequeña y rubia esposa. Admira su temperamento y pone toda la carne en el asador, para llevarla a su terreno. Tras su primer beso, donde se entremezclan la dulzura y la pasión, parece que pueden construir un futuro juntos aunque Rheda, está decidida a ponérselo muy difícil.

En cuanto al título del libro, no puede ser más acertado. Las diferentes notas, que encuentra Rheda cada mañana, encierran una auténtica declaración de amor. Citando a la autora:

"Sois la luz que ilumina mi vida. No permitáis que nada os haga dejar de brillar, porque entonces mi mundo se sumiría en las tinieblas"

"Todos los días, mientras mis ojos sean capaces de ver y mis manos puedan sostener una pluma, os declararé mi amor hasta el final de mi vida"

La novela está muy bien documentada. Ambientada en la Inglaterra del siglo XIII, en plena Edad Media, está repleta de "escenas medievales". No es difícil imaginar a los protagonistas, tomando un baño caliente en la tina, cenando en el gran salón o retirándose a su alcoba de la torre del homenaje. También me ha gustado mucho, la elección de los nombres de los personajes: Rheda, Bawdewyn, Edric, Ceowulf, Anael, Elda, Shabella, Rowena, Dougal... Su pronunciación es rotunda y sonora. Logran transportarte, sin ningún esfuerzo, a esa época tan lejana de peligrosos caminos, fabulosos castillos y valientes caballeros.

Por último, añadir que la multitud de personajes secundarios presentes en la historia la enriquecen. Tengo que decir, que me ha sorprendido la aparición en escena de Erika McBean. Quizá no he entendido el quiebro de Ceowulf, con respecto a lady Anael. Abandona su hogar ciego de amor y en el camino hacia su amada, se tropieza con Erika y parece que sus sentimientos por Anael, se esfuman. Supongo que hay algún matiz que se me escapa.

Ana Fernández (Ana F. Malory) ha empezado con buen pie, en el difícil mundo de la literatura romántica. Declaración de amor, es su primera novela publicada y la ha resuelto correctamente.

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lunes, 30 de enero de 2017

A un beso del pasado, de Ana F. Malory

Elaine lleva mucho tiempo esperando este momento. Ella y su amiga Charlotte son dos enamoradas de los bailes de época. Así que cuando su amiga organiza su fiesta de compromiso como si de un baile de época se tratase, Elaine no podría estar más feliz. Si a eso le añadimos que quien la acompañará al baile no es otro que Harry, hombre por el que suspira, todo apunta a que será una noche inolvidable. Hasta que John hace su aparición.

John, es junto con Harry uno de los mejores amigos del novio, Peter. Los primeros encuentros con Elaine no empezaron con buen pie, y ahora son incapaces de soportar la presencia del otro, por eso tratan de evitarse. Hasta que Harry, de viaje por negocios en Glasgow le pide a John que sea él quien acompañe a Elaine. La decepción es igual para los dos, pero harán un esfuerzo y se comportarán de manera correcta por Charlotte y Peter.

La fiesta se estaba convirtiendo en algo inolvidable hasta que Elaine escucha a John hablar por teléfono con Harry. Todas las esperanzas que tenía puestas en esa noche se hunden como un castillo de naipes. Un deseo hacia el viento, una alineación planetaria y un beso inesperado pondrán en marcha un viaje que cambiará su vida y la del hombre que le acompaña.

Sin palabras. Lo que me ha gustado esta novela, y aunque el argumento es sencillo es una delicia cómo está escrito. No pasan grandes acontecimientos (obviando el viaje en el tiempo, claro) pero está contado de una manera tan amena que ha sido fantástico de principio a fin. Una mención aparte merecen los diálogos, con humor muy fino pero que me ha arrancado más de una carcajada. Qué decir de Ellie y John, tan diferentes pero con el mismo carácter, ninguno se deja pisotear y eso es un punto a su favor. Poco a poco y forzados por el destino se irán conociendo y cambiando su opinión sobre el otro. Ellie es una mujer normal y corriente, es muy fácil sentirse identificada con ella, pero John, ah, ¡cómo me ha gustado este personaje! A mí me terminó de enamorar cuando se dio cuenta que algunos de sus comentarios podían sentarle mal a Ellie, ¡qué joya de hombre!

Hay que destacar a los secundarios; Amelia, esa anciana de enorme corazón y que correrá en ayuda de John y Ellie, el mayordomo, Gratton, ha sido una caja de sorpresas. Además de un malo malísimo y de una arpía.

Una novela ágil de leer, escrito de forma impecable, con una ambientación estupenda pero sin abusar de las descripciones, unos diálogos muy divertidos y con unos personajes que no dejarán indiferentes. Qué delicia ha sido leer una novela romántica de principio a fin.

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jueves, 29 de diciembre de 2016

Toda una vida, de Ana F. Malory

Tenía muchas ganas de leer la historia de Amelia. Personaje que me encantó en A un beso del pasado, tenía personalidad, no le importaba decir lo que pensaba y lo más importante, tenía una mente abierta. 

Toda una vida es una novela corta muy bonita y dulce. Amelia es una jovencita con carácter y algo traviesa, además de estar enamorada de su vecino, Charles. Aunque pueda parecer un amor infantil el corazón de Amelia, de once años, sufre un duro golpe cuando Charles, de diecisiete, debe marcharse a vivir a Londres con su madre y su tío. Amelia le arranca la promesa de escribirse con frecuencia, pero lógicamente, la correspondencia no dudará mucho tiempo.

Ahora Amelia está en Londres ya que es su temporada de presentación. Ella reconoce al apuesto hombre en que se ha convertido Charles, pero él no es capaz de reconocer a su "pecosa". La sorpresa del joven al descubrir su identidad es una escena muy divertida.

Amelia ya no sufre un amor de juventud, ahora está aun más decidida a convertirse en la señora Compton. Charles, que no es partidario del matrimonio (¿qué buen protagonista de novela romántica lo es?) intenta retomar la amistad de la infancia con Amelia. Pero ella ya no es una jovencita pecosa que le seguía a todas partes y Charles va cayendo bajo su influjo sin darse cuenta. También me gustaría destacar a Helene, la madre de Charles, ¿qué haría él sin los sabios consejos de su madre?

Me ha gustado mucho esta historia, a pesar de ser corta y sencilla está escrita fantásticamente bien. Vemos cómo Charles se enamora y es capaz de reconocer a la verdadera Amelia, así como lo más importante, reconocer sus propios sentimientos. Aunque como he dicho es una novela corta, vemos cómo se desarrolla la verdadera historia de amor de esta pareja. Amelia ya no está deslumbrada por Charles, ahora admira al hombre en que se ha convertido y él es capaz de ver a una joven digna de ser una pareja con la que charlar, pasear, resolver problemas y pasar toda una vida juntos.

Una preciosa novela que se lee rápido y con la que he disfrutado mucho.

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viernes, 6 de febrero de 2015

Toda una vida, de Ana F. Malory

No te pierdas la romántica historia de amor protagonizada por la entrañable Amelia de «A un beso del pasado».
Ni el tiempo ni la distancia han logrado enfriar los sentimientos que Amelia alberga en su corazón desde niña y mucho menos el deseo de convertirse en la esposa de Charles Compton.
Viajar a Londres y reencontrarse con el que fuera su compañero de juegos en la infancia, no hace más que reafirmar su amor. Por encima de todo, Amelia desea convertirse en la señora Compton.
Solo existe un pequeño inconveniente: él la ve como a una hermana. ¿Conseguirá Amelia hacer realidad el sueño de toda una vida?

La pequeña Amelia tiene clarísimo quién será su marido en cuanto tenga edad suficiente para contraer matrimonio: Charles Compton, su guapo y apuesto vecino. Claro que, de momento, ella se cuida muy mucho de compartir con nadie sus propósitos de futuro, y mucho menos, con el chico de sus sueños. Así que Amelia, hoy por hoy, disfruta de sus charlas con él y de su cercanía.

A Charles le hace mucha gracia su pecosa vecinita a quien, lejos de ver como un incordio que le sigue a todas partes, trata como si fuera su pequeña hermanita.

Las circunstancias de Charles cambian en un momento determinado y junto a su familia tiene que trasladarse a Londres. Mientras pasea despidiéndose del lugar por la arboleda que circunda su finca y a orillas de la laguna en la que tanto él como Amelia acostumbran a darse más de un chapuzón, escucha un chapoteo en el agua y descubre a la pequeña. Aprovecha entonces la ocasión para hablarle a la niña de su pronta partida, pero viendo su desesperación, promete que la escribirá a menudo.

Han pasado los años y la pequeña Amelia es ahora una preciosa muchacha a punto de ser presentada en sociedad. Sus sueños de convertirse en la señora Compton siguen intactos: ni un solo día de su vida ha dejado de desear otra cosa. Sin embargo, hace ya cinco largos años que no ha vuelto a saber de Charles...

Como a muchas otras lectoras, Amelia Compton me enamoró en "A un beso del pasado", así que el hecho de que su autora haya retrocedido en el tiempo para contarnos su historia de amor y presentarnos en sus años mozos a la que fuera una extraordinaria mujer de adulta, me ha encantado.

La autora no se ha entretenido en inventar una trama o distintas subtramas para redondear (o tratar de redondear) la historia y hacerla más larga y retorcida por aquello de escribir un libro "gordito". No. Ella nos ha dado, exactamente, lo que muchas pedimos: la historia de Amelia. Así que es esta, por tanto, una novela corta, tierna y muy romántica. Con una prosa amena y muy cuidada (Ana F. Malory cada vez escribe mejor y más bonito) ha ido al grano y nos ha contado cómo los dulces y tenaces sueños de una niña se cumplen y se convierten en la emocionada historia de amor de una mujer.

Y si lo que su autora pretendía era hacernos soñar un ratito, cogernos un pellizquito en el corazón y dejarnos con una sonrisa feliz en la cara al terminar su lectura, conmigo lo ha conseguido. Es una historia de amor muy linda.


 

viernes, 21 de marzo de 2014

A un beso del pasado, Ana F. Malory

Una chica de hoy en día con ropas de otra época...

Elaine está entusiasmada porque su mejor amiga va a celebrar su fiesta de compromiso y los invitados deberán asistir ataviados de época. Será una noche maravillosa: trajes elegantes, vestidos deslumbrantes y la compañía de Harry. Un plan estupendo...

Lo que prometía ser una velada perfecta termina convirtiéndose en una pesadilla. Harry le ha dado plantón y en su lugar, para que la acompañe, ha enviado a John... al que Elaine detesta profundamente.

Es arriesgado pedir un deseo porque se puede hacer realidad...

Descubrir el motivo por el que Harry no ha ido a recogerla ni se ha presentado a la cena, termina estropeándole la fiesta y haciéndole ansiar estar en cualquier otro lugar y encontrar a un hombre al que realmente merezca la pena amar.

Una alineación planetaria, los anhelos de una joven decepcionada, un oportuno y maravilloso beso y un viaje para dos a través del tiempo será el inicio de una apasionante aventura.

A un beso del pasado es la tercera novela publicada en la Selección RNR de B de Books. No encuentro las palabras para describir el cúmulo de sensaciones que me ha transmitido esta novela. Ya de por sí tienía todos los ingredientes para gustarme porque me encantan los viajes en el tiempo... pero es que, además, posee una trama tan original que me ha dejado encantada. Nunca había leído una novela romántica de viajes en el tiempo en la que se transporte al pasado la pareja protagonista. Y tampoco había leído ninguna en la que viajasen a esta época y lugar de la historia.

Lo que más destaco por encima de todo es la química tan especial que tienen Elaine y John, hacía muchísimo que no me encontraba con este tipo de relación en la que los dos se pasan todo el rato discutiendo, y haciéndonos reír, pero en cada una de sus discusiones se palpa esa atracción sexual que hay entre ambos. Es brutal, es apasionante, es una explosión de sentimientos lo que desprenden Elaine y John cada vez que están cerca el uno del otro.

John es de los pocos protagonistas masculinos que ha conseguido cautivarme por completo. Es tan, tan... irónico e imperfecto que resulta magnífico. Es... lo más. Me encanta. Y Elaine no se queda atrás, es una mujer normal y corriente, tan bien descrita que seguro que más de una se sentirá identificada con ella. John la saca de sus casillas, y yo no he podido evitar soltar más de tres y cuatro carcajadas con las disputas de estos dos tortolitos. He disfrutado como nunca con sus diálogos, rápidos, frescos, inteligentes y divertidos a más no poder.

Las escenas de amor entre ellos me han puesto la piel de gallina. Son perfectas y tan sensuales que os robarán el aliento. Son de esas que te dejan mariposas en el estómago y que además de ardientes, sexys y pasionales desprenden amor por todas partes.

El secundario que más me ha gustado es Amelia Compton, es una mujer de armas tomar muy importante para el desarrollo de la novela. Con este gran personaje he reído y he llorado de emoción. Me pirra su modo de ver la vida, su pasión por el mundo del esoterismo, y su sagaz inteligencia. Y creo que nunca he llorado tanto de emoción con un epílogo de una novela como el que nos brinda esta fabulosa mujer.

Un diez para Ana F. Malory es quedarse corta. Creo que con esta novela se ha destapado una escritora que apuntaba maneras hasta el momento y que va a convertirse, en mi opinión, en una de las autoras imprescindibles del panorama de la novela romántica en español. Presiento que Ana F. Malory ha encontrado su lugar, ha sabido sacar todo el potencial que tenía escondido hasta ahora y nos va a deleitar con un montón de buenísimas novelas en adelante.

Con deciros que la he leído ya tres veces, y todavía me he quedado con esa cosilla de volver a cogerla por banda... Creo que os va a encantar. Creo que vais a reír, a vivir aventuras, a emocionaros y a suspirar de amor cuando la leáis. Es preciosa. Este libro merece estar en un lugar destacado de mi estantería, merece estar en papel. Es la mejor novela romántica de viajes en el tiempo que he leído en los últimos años.