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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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sábado, 21 de octubre de 2017

Confesiones Verdaderas, de Rachel Gibson

Hope, periodista de un tabloide de Los Ángeles, visita una pequeña ciudad en busca de inspiración, y encuentra mucho más de lo esperado… incluyendo un crimen y un sheriff terriblemente atractivo. Una historia de suspense romántico «fresca, sugestiva y divertida», según Publishers Weekly. 

Rachel Gibson consiguió que sus dos primeros títulos se incluyeran entre los diez libros favoritos del año por la asociación Romance Writers of America. Ha ganado varios premios, como el Golden Heart y el National’s ReadersChoice.Confesiones verdaderas ganó el prestigioso premio RITA a la mejor novela romántica del año.

Aunque se deja leer, no ha conseguido engancharme del todo.. 

Dylan es el sheriff de Gospel, un pequeño pueblo de la Ámerica profunda. En su trabajo, todos los problemas a los que tiene que enfrentarse son algún que otro borracho y el cuidado de su hijo de siete años. Por eso, no estaba preparado para que irrumpiera en su vida Hope, la valquiria rubia venida de la ciudad. 

Hope busca paz y tranquilidad en Gospel, pero no es eso lo que encuentra. Entre que su casa está llena de murciélagos, que es la novedad del lugar y que el pueblo tiene un sheriff de ensueño, no parece que vaya a encontrar mucho descanso.

Rachel Gibson con su forma de escribir consigue que una historia normalita se vuelva interesante. Hope, me ha parecido un tanto insulsa y superficial pero Dylan tiene algo, y ese algo provoca que leas el libro del tirón. 
Me ha gustado mucho la relación franca y directa, que mantiene Dylan con su hijo. Como padre "soltero" no tiene desperdicio. 

Mi valoración es buena



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viernes, 12 de junio de 2009

Sex, lies and online dating de Rachel Gibson


Para recabar información y documentar sus novelas de misterio, Lucy Rothschild recurre a toda clase de subterfugios. Los recursos e imaginación de esta escritora no tienen límite. A menudo recurre a citarse con hombres que conoce a través de internet, hombres que más tarde suelen sufrir una lenta y dolorosa muerte... a lo largo de la trama de sus libros.
Lucy ya ha perdido la cuenta de a cuántos ex-novios y citas frustradas ha asesinada en sus libros. Sin embargo, su última cita resulta ser una inesperada y agradable sorpresa.

Ésta es con un hombre llamado Quinn McIntyre, fontanero de profesión y un viudo solitario que trata de reponerse de la muerte de su adorada esposa Millie. Pero así como Lucy no confiesa su verdadera profesión -de hecho a Quinn le hace creer que es una enfermera- éste tampoco es lo que parece. En realidad Quinn es un policía que está trabajando de encubierto, lo que implica citarse con mujeres a través de internet, mujeres que en los últimos meses se han citado a su vez con varias de las víctimas de asesinato que está investigando. Al igual que las víctimas de las novelas de Lucy, estos hombres han muerto. Y Lucy se ha convertido en su sospechosa número uno.

Sus instintos le dicen claramente que Lucy no es lo que dice ser, empezando porque, tal como queda patente a lo largo de su primera cita, no tiene ni idea de primeros auxilios, y continuando porque considera que tiene una mente lo suficientemente inteligente y perspicaz como para ser la asesina que busca.
Sin embargo, esa primera cita pone de manifiesto que tanto Lucy como Quinn se sienten atraídos el uno por el otro, lo que da pie a otras citas y que surja una intimidad entre ellos que pone en peligro el caso. Cada uno tiene sus propias razones para querer ver al otro, sobre todo Quinn que cree estar tras una pista crucial para atrapar a la asesina.

Lucy lleva a sus espaldas una lista de fracasos sentimentales y por primera vez, en mucho tiempo, siente renacer en ella la esperanza de enamorarse de nuevo. Desde que rompió su compromiso con su antigua novia, Quinn tampoco ha mantenido otra relación estable.
Pocas son las posibilidades de que una relación entre Lucy y Quinn surja, más cuando la verdad sobre cada uno ve la luz, con el consiguiente engaño y desilusión para Lucy.. Pero cuando ésta recibe mensajes de la asesina, sabe que la única persona en que puede confiar es el mismo Quinn.

Sex, lies and online dating es la primera de las novelas de la saga Sexo y líos, protagonizada por cuatro escritoras a las que las une una gran amistad, además de una profesión común: la escritura. Me ha parecido una novela muy entretenida, con una trama interesante y refrescante, y que se lee con suma facilidad.
En una época como la actual, donde las nuevas tecnologías e internet están tan presentes en la vida de todos, no deja de parecerme original y refrescante que esta novela nazca de una idea así: relaciones online y el amor, por supuesto.
Como digo la relación entre la pareja protagonista surge a través de internet y su primer encuentro está plagado de muchos de los tópicos que se achacan a estas situaciones. El momento en que se conocen tiene su dosis de diversión, pero es ante todo una atracción instantánea que nace en mitad de mentiras y verdades a medias, donde cada uno debe ahondar para ver cómo es en realidad el otro.

En mi opinión, con esta saga Rachel Gibson aborda tanto una trama romántica con su punto de cómico y extravagante, como una trama de suspense que, aun estando en segundo plano, es parte importantísima de la novela, aunque no el pilar de ésta.
Durante gran parte de la historia Lucy y Quinn se relacionan a través de mentiras, mentiras que sobre todo Quinn va detectando y, a sus ojos, convirtiéndose en pruebas irrefutables de la culpabilidad de Lucy. Los malos entendidos y la desconfianza en que se rodea la primera mitad de la novela da pie a escenas memorables y situaciones complicadas y hasta cómicas.
En la segunda mitad cambia un poco el carácter de la historia, una vez que Lucy y Quinn se ven obligados a colaborar y confiar en el otro, y es cuando realmente se conocen sin mentiras ni tópicos cibernautas de por medio.

Creo que tanto la presentación de los personajes, cómo el desarrollo del caso policial, así como la relación entre Lucy y Quinn, está muy bien definidos dando como resultado a veces una historia divertida, a veces romántica, a veces de suspense. Pero los tres elementos están muy presentes a lo largo de Sex, lies and online dating y muy relacionados.
Hasta la fecha, esta saga me está sorprendiendo muy gratamente, ya que las novelas de Rachel Gibson que había leído antes me parecían (y me siguen pareciendo) divertidas y frescas en su gran mayoría, aunque también hay algunas más serias y maduras, como Daisy vuelve a casa. Y con esta saga, veo un poco de las dos facetas de esta autora.

Al margen de la historia de amor, que es el principal hilo de la novela, me ha gustado cómo queda reflejada la amistad entre las cuatro amigas. Cómo, a pesar de ser cuatro escritoras de géneros diferentes, entre ellas hay un vínculo por ese amor a los libros y por una afinidad entre ellas como personas, cómo se ayudan, aconsejan y apoyan.
Las personalidades de cada una se ponen de manifiesta en momentos muy oportunos y relevantes, qué visión tienen cada una sobre el amor y sobre la relación de Lucy y Quinn. Aunque lógicamente, no es sino en la novela protagonizada por cada una de ellas, donde se las conoce realmente y más en profundidad.

Como novela romántica Sex, lies and online dating me ha encantado. Cuenta una historia que empieza de un modo un tanto enrevesado y original, con dos protagonistas mintiéndose descadaramente el uno al otro, con recelos por ambas partes y con Lucy como la sospechosa principal de varios asesinatos, lo que da pie a un gran conflicto para Quinn que se siente confundido ante lo que sus instintos policiales le dicen y lo que Lucy le hace sentir. Como digo antes hay un poco de todo, lo que en mi opinión hace más completa y buena la historia: engaños, manipulaciones, secretos, amor, pasión, risas y varios asesinatos a descubrir.
Con diálogos divertidos e ingeniosos y con una bonita historia de amor el resultado es, en mi opinión, una novela que merece la pena leer por la agilidad, encanto y frescura tan característicos de Rachel Gibson.




martes, 12 de mayo de 2009

Enredos y otros líos de Rachel Gibson

Bajo el pseudónimo de Maddie Dupree, escritora de novelas sobre crímenes reales, se esconde Maddie Jones, cuya madre fue asesinada veintinueve años atrás y sobre cuyo crimen decide escribir.
Maddie ha escrito sobre asesinos en serie, psicópatas y todo tipo de criminales, sin embargo ningún caso le ha provocado tanto miedo ni tanta vulnerabilidad como el siente ante el de su propia madre, pero necesita escribir ese libro en un intento por conocer más detalles sobre todo cuanto rodeó la muerte de Alice Jones y la de su amante, Lochlyn Hennesse, a manos de Rose Hennessey, la mujer de éste. Confía en que así, tal vez, podrá dejar el pasado atrás.
Maddie regresa a Truly, la ciudad de Idaho donde vivió durante unos años en su infancia, y para conocer más sobre los Hennessey acude al hijo de la pareja, Mick, quien regenta los bares que un día fueron propiedad de su padre y antes de su abuelo.

Mick es un joven de treinta y cinco años que tras pasar un periodo en el ejército regresó a Truly para hacerse cargo de los negocios familiares. Después de la muerte de sus padres, él y su hermana mayor, Meg, se criaron con su abuela. A lo largo de los años, Mick ha tratado de olvidar todo cuanto rodeó el crimen de su padre y su amante, la camarera, y el posterior suicidio de su madre; los recuerdos son demasiado dolorosos para él, por eso cuando se entera que hay una escritora en Truly escarbando en el pasado, no se lo toma demasiado bien. Menos aún cuando descubre que Maddie Dupree, la mujer por la que se siente atraído desde la primera vez que la vio en su bar, la mujer que planea seducir es esa escritora. Pese a ello, la atracción que despierta en él es tan fuerte que no por ello deja de acercarse a ella y tratar de seducirla.

Maddie está determinada a desenterrar ese sórdido pasado, ya que para ella supuso perderlo todo, a su madre, la estabilidad que conocía y vivir junto a una tía abuela que no sentía el menor cariño por la pequeña de cinco años a la que se ve obligada a criar.
Tras la muerte de la mujer que la crió, llegan a manos de Maddie los diarios de Alice, cuya existencia desconocía y es a través que conoce otras facetas de la mujer que le dio la vida y que dada su corta edad cuando murió no puede recordar. Son esos diarios los que la llevan a empecinarse en escribir ese libro.
Es consciente que ni Mick ni Meg desean que se desentierre el pasado, pero a pesar de todos los obstáculos que le salen al paso, poco a poco va reuniendo retazos del pasado y darles forma. A la vez, empieza a sentirse muy atraída por el hijo de la mujer que mató a su madre, aunque él no sabe quién es ella en realidad.

Enredos y otros líos forma parte de la serie Sexo y líos, escrita por Rachel Gibson. Serie protagonizada por cuatro amigas y escritoras. La de Maddie Dupree es la tercera novela, aunque pueden leerse perfectamente de manera independiente, ya que las tramas son independientes. Aunque hay pinceladas de humor, el carácter de la novela es eminentemente serio, más en la línea de Daisy vuelve a casa. No obstante, el que la novela esté escrita por Rachel Gibson es garantía de su sello inconfundible, y al estar ambientada en Truly supone la reaparición de personajes conocidos de otras novelas, como Nick y Delaney, lo que nos permite ver cómo es la vida de esta pareja.
Al ser parte de una serie, también reaparecen Lucy, Clare y Adele, las tres amigas escritoras de Maddie, protagonistas cada una de ellas de una novela de la serie.

El punto de partida de la novela es el doble asesinato y suicidio que destrozó dos familias y las infancias de tres niños. Gibson nos describe como cada uno de ellos ha optado por tomar un camino diferente para dejar atrás ese terrible pasado, aunque ninguno ha logrado olvidar realmente.
Maddie necesita desentramar lo que sucedió, ha leído todo cuanto se publicó, los informes policiales y forenses, ha visto las fotografías y los diarios de su madre, pero necesita reunir todas las piezas y encajarlas hasta que desaparezca la última duda y hasta que quede claro que “la camarera” era su madre, una mujer joven e inmadura con la cabeza llena de sueños.
Mick sencillamente nunca ha preguntado ni indagado, actuando como si el hecho no hubiera sucedido. Después de todo es de la creencia que si nadie en Truly es capaz de obviar el asunto, ¿para qué va él ahondar más? Todos se encargan de recordarle la muerte atroz de sus padres y él necesita enterrar esos recuerdos.
Meg, la hermana mayor de Mick, es una mujer que vive con una tensión y una ansiedad tan permanentes que parecen no abandonarla nunca. Tras su divorcio, sólo cuenta con Mick quien la ayuda con Travis, su hijo. El pasado es una losa pero del que calla muchas cosas.
Aunque Meg es un personaje bastante importante, la trama se centra sobre todo en la naciente atracción entre Mick y Maddie, cuyos encuentros van acercándolos más y más a un punto sin retorno, donde Maddie sabe que se acerca el momento en que deberá desvelarle quién es en realidad.

La trama está muy bien hilvanada, la lectura me ha parecido muy amena y ágil. La manera de narrar de Rachel Gibson me gusta mucho. A pesar del suspense que hay en la historia, en torno a los crímenes, ésta queda relegado a un segundo plano y la historia de amor está siempre muy presente, siendo ésta el eje de Enredos y otros líos, sobre todo cuando Maddie se percata que la atracción hacia Mick es más fuerte de lo que cree y termina enamorándose del hombre menos adecuado: el hijo de la mujer que asesinó a su madre.
En la relación entre Maddie y Mick hay mucha química, tal como queda patente en los diálogos y diferentes escenas. De entrada, los dos encaran la relación como una sin ataduras, basada en el sexo y la amistad que empiezan a sentir el uno por el otro, pero sin buscar más. No obstante, los sentimientos que nacen escapan a su control, pero el turbio pasado de sus padres, el dolor que éste les dejó es uno de los principales escollos a vencer.

En mi opinión, Enredos y otros líos de Rachel Gibson es una buena novela, en la que pese a la profesión de la protagonista y a la sombra de los asesinatos ocurridos, la trama es sobre todo romántica. Una parte muy importante de ésta se centra en la evolución de los protagonistas, cómo encaran sus pasados y cómo les ha marcado en su presente y en la relación entre ambos, pero considero que eso no hace sino dar mayor profundidad a la novela.
Es una novela muy entretenida, creo que con las dosis justas de sensibilidad, emociones, pasión y risas para disfrutar con su lectura, sobre todo las fans de esta escritora.


martes, 5 de mayo de 2009

True Love and Other Disasters de Rachel Gibson.


Sinopsis:

Desastre Nº 1: Hombres. Una vida llena de reveses y hambre enseñaron a Faith Duffy a no creer en el amor. Aún así, cuando se casa con su muy rico - y muy viejo- marido, se convierte en la perfecta mujer florero. Y cuando su marido se va al cielo deja a Faith sola por las noches, una cantidad obscena de dinero y un equipo profesional de Hockey. Ups, pero si Faith no ha visto nunca un partido de Hockey!


Desastre Nº 2: Pasión. La mayor parte de America y Canada está pendiente del juego de Ty Savage. Su sex appeal y su gancho derecho han hecho de él el favorito de los fans. Durante toda su carrera ha soñado con ganar la Copa Stanley y lo último que necesita es una barbie que le chafe los planes.

Desastre Nº 3: Amor. Faith odia a Ty a primera vista, pero no puede evitar pensar en él a cada momento del día.... y de la noche. Cuando acaban por ceder a la tentación y acaban en la cama, Faith empieza a ver una parte de Ty que va mucho más allá de su atractivo físico. A su vez Ty descubre que hay mucha más en Faith que belleza y dinero. Pero una relación con Faith es imposible y enamorarse.... sería un desastre.


Si tuviera que describir los libros con sensaciones la que ganaría por goleada en este libro es la de haber vivido un deja vu continuo. Ya desde que leí la contraportada pensé... yo esto lo he leído y a lo largo del libro se repite la sensación de haber estado ahí, de haber leído eso, de conocer la historia.

No puedo evitar escribir que esta novela me ha parecido un cruce entre "Tenías que ser tu" de Susan Elizabeth Phillips y "Contacto" de Deirdre Martin. Una mujer tan sexy que parece una barbie, a la que todo el mundo toma por la rubia tonta, y hereda un equipo de hockey. Un familiar que la odia y quiere arrebatarle el equipo. Un jugador obsesionado con ganar que solo quiere pensar en el deporte pero no puede dejar de pensar en la protagonista. Pues eso,.... blanco y en botella.

Debo aclarar que a mi Gibson me gusta, además me gustan los libros cuyos protagonistas son deportistas, he leído los de los Chicago Star de SEP, los de los NY Blades de Deirdre Martin y también los de los Chinooks de Gibson. Así que la historia no es que me haya disgustado (repito, me gustan este tipo de libros) pero sí que me ha desilusionado y sabido a poco por aquello de que no hay nada nuevo bajo el sol.

También pienso que Gibson no escribe una mala historia, la química entre los dos protagonistas es increíble. Es difícil que Faith caiga bien a priori pero Gibson consigue que si bien no entiendas algunas decisiones en su vida, que llegues a no juzgarla. Ty, es el típico hombre Gibson, deportista, totalmente alpha y absolutamente sexy.

Los secundarios desaparecen como por arte de magia y quedan en el aire. En eso le falta mucho a Gibson para llegar a parecerse a SEP y el final me ha parecido muy precipitado.... no he podido evitar pensar: tanto drama para esto?? ayssss.

En general, el libro no está mal. El tufillo a conocido le quita mucha frescura y originalidad, pero supongo que a quien, como a mi, le gusten los libros a los que se parece pues no le desagradará. Lo que no recomiendo es leerlo después de leer uno de SEP... mejor dejar reposar para poder apreciar mejor la historia.


domingo, 19 de abril de 2009

Jane juega y gana de Rachel Gibson


Jane Ascott trabaja como periodista escribiendo una columna feminista en un periódico local. Además escribe para una revista una novela de tintes pornográficos protagonizada por “Bomboncito de miel”, una mujer devora-hombres que utiliza al sexo masculino a su antojo hasta agotarlos sexualmente y dejarlos en estado comatoso. Este personaje es algo así como su alter ego, ya que Jane es una chica que no destaca por su físico: es bajita, de cabello negro y ojos verdes. Por más que su mejor amiga, Caroline, trata de aconsejarla para que mejore su aspecto, Jane se niega alegando que no busca atraer a los hombres. Es consciente de que no puede aspirar a convertirse con una mujer despampanante, simplemente se acepta tal como es.

Una increíble propuesta de trabajo cambia su vida. El periodista deportivo del periódico para el que trabaja pasa por una enfermedad que obliga a los directivos de éste a buscar a alguien que lo sustituya durante la temporada de hockey. Jane es la elegida, pese a que no tiene ni la más remota idea de deporte ni de hockey. Su trabajo consiste en viajar con el equipo de los Chinooks para cubrir los partidos de la temporada.
Su primer pensamiento es negarse, pero tras meditar lo que económicamente le reportaría, acepta. Además que no es para desdeñar a la ligera la oportunidad de poder pasearse a sus anchas por un vestuario repleto de hombres desnudos y sudorosos (un aliciente añadido).

Rápidamente es evidente para ella que ni los jugadores de los Chinooks ni la misma directiva la quieren allí. No sólo es que no la reciben con los brazos abiertos, sino que tratan de hacer su labor lo más difícil posible, especialmente ese arrogante de Luc Martineau, el portero del equipo.

Con treinta y dos años, y tras superar una complicada lesión en las rodillas, así como una larga rehabilitación para superar su adicción a los tranquilizantes, Luc es consciente de que se juega mucho en esa temporada. No sólo llegar a la final de la Stanley Cup, sino su futuro deportivo. Tiene que probarse a sí mismo y a todos que aún sigue en activo y que no está acabado como muchos predijeron.
Ni siquiera esa entrometida periodista va a lograr desconcentrarlo. O eso cree.

Al principio le resulta divertido ver sus torpes intentos de hacerse un sitio entre los hombres. Es evidente que no tiene ni idea de hockey y aunque físicamente no es su “tipo”, poco a poco empieza a sentirse atraído por la joven, pese a su aspecto de solterona remilgada y sus inquisitivas y absurdas preguntas.

A su vez Jane es consciente de que su atracción hacia el atractivo cancerbero de los Chinooks no la va a llevar a ninguna parte. Ella es una chica sencilla y Luc atrae a las mujeres más espectaculares. Entonces… ¿por qué de pronto cree apreciar cierto interés de él hacia ella?

Jane juega y gana es una de mis novelas preferidas. Por un lado, gracias a los protagonistas de esta historia que pese a lo opuesto de sus caracteres y vidas, dan pie a una trama amena e interesante. Por otro porque está ambientado en el mundo del hockey creando un trasfondo apasionante cuya emoción no decae en ningún momento.

Jane es una chica con la que es muy fácil identificarse. Es consciente de sus limitaciones y de que el chico guapo nunca se fijará en ella, por eso se ve sorprendida cuando el mismísimo Luc Martineau comienza a mostrar interés en ella. Sus prejuicios hacia los jugadores y hacia el mismo Luc van desmoronándose según va tratando con él. Sobre todo al ver el modo torpe como trata a su hermana adolescente, algo que enternece el corazón de Jane. Eso, sin dejar de lado que Luc es un hombre muy atractivo que sabe seducirla pese a su brusquedad y mordaces palabras.

Luc está acostumbrado a relacionarse con las mujeres más explosivas. No busca una relación estable ni duradera. Su única prioridad es su carrera deportiva y luchar con su equipo por los playoffs de la Stanley Cup. Sin embargo, conocer a Jane cambia muchas de sus prioridades.

Esa joven bajita, introvertida, que siempre viste de negro, comienza a inquietarlo y amenaza con romper su concentración. De nada sirven sus intentos por ignorarla o hacerla la vida imposible. Poco a poco va colándose en su corazón y amenazando con descubrir al verdadero Luc, a ese parte de él que no muestra a nadie. Además la llegada a su vida de su hermana adolescente rompe muchos de sus esquemas y le obliga a replantearse su escala de valores. Podemos decir que su vida está en pleno proceso de cambio y entre sus problemas familiares y deportivos, lo que menos necesita es enamorarse. Y mucho menos de esa alocada de Jane Ascott. Algo que lucha por evitar.

Con diálogos ágiles e irónicos Rachel Gibson nos introduce en el mundo de las competiciones deportivas, concretamente del hockey, presentándonos a jugadores bruscos, rudos y musculosos a la vez que crea una divertida y emotiva historia romántica.

Creo que Jane es algo así como una cenicienta moderna. Es una joven en apariencia anodina que, poco a poco va despertando y mostrando nuevas facetas de su personalidad. Luc es guapo, impresionante, un hombre que podría tener a cualquier mujer que quisiera. Pese a que parecen totalmente incompatibles, rápidamente descubrimos que no es así.

Luc Martineau es uno de los protagonistas más carismáticos del género romántico, sin duda. No sólo por su atractivo, carácter y esa herradura tatuada en su bajo vientre, sino porque el protagonista deportivo no era muy habitual en el género probablemente hasta la publicación de esta novela.

Entre tiras y aflojas, malos entendidos y diálogos chispeantes somos testigos de cómo se forja la historia de amor de Luc y Jane. Una historia intensa y apasionada, con toques irónicos y mordaces que logran atrapar hasta a aquéllas a las que no les atrae el deporte, creo.
El componente deportivo está muy presente en toda la trama, ya que es mientras de juega los diferentes partidos y el equipo viaja que se toma cuerpo el romance de Jane y Luc.

Sin duda, esta novela es recomendable a todas las apasionadas del género contemporáneo y a las que no, ésta es un historia perfecta para adentrarse en él. Tiene alicientes más que suficientes: unos protagonistas entre los que saltan chispas, buenas escenas eróticas, sentimientos encontrados, risas más que garantizadas y … un protagonista cuya herradura tatuada da mucho de lo que hablar.


viernes, 17 de abril de 2009

Locamente tuya de Rachel Gibson

La repentina muerte de su padrastro obliga a Delaney Shaw a regresar a Truly, en Idaho, tras diez años de ausencia. Lo que estiman serán unos días parecen convertirse en todo un año, ya que ésas son las condiciones que estipula el testamento de Henry Shaw, si quiere recibir su parte de la herencia. Una herencia que no esperaba pero que, francamente, tampoco le apetece desdeñar así como así.
Y aunque supone una sorpresa para Delaney, y aunque no esperaba heredar nada, menos aún después del modo en que abandonó Truly, y lo fría y distante que fue su relación desde aquel momento con Henry, es un dinero que piensa le serviría para labrarse un futuro y dejar de cambiar periódicamente de trabajo y lugar de residencia.

Pero, al parecer, incluso tras su muerte, Henry Shaw pretende seguir manipulando la vida de todos, especialmente las de Delaney y de Nick Alegrezza, su hijo bastardo y no reconocido legalmente hasta ese momento.

Nick es el hijo ilegítimo del difunto Henry Shaw, un hombre que nunca lo aceptó como hijo ni fue un padre para él en ningún aspecto. Tan sólo, al final de sus días, cuando se percató de que Nick sería el único hijo de su sangre que podría tener, hizo un intento de reconciliarse con éste. Pero ya era tarde. Nick nunca le pudo perdonar.

No obstante, Henry lo dejó todo dispuesto de tal modo que, después de su muerte, aún controlase la vida y destino de ellos y pudiese conseguir lo que no tuvo tiempo en vida.

Diez años atrás, una noche marcó la vida de los jóvenes Nick y Delaney cuando dieron rienda a la atracción latente entre ambos, pero Henry los descubrió y medió, con lo que acabó separándolos sin que estos tuvieran tiempo para investigar más en sus sentimientos.

Delaney siempre sintió una fascinación especial por Nick, el chico malo de Truly, el hijo ilegítimo de su padrastro. Lo observó en la distancia y pese a que trató de acercarse a él, éste aprovechó toda y cada una de esas circunstancias para humillarla, burlarse de ella o ridiculizarla, con lo que la joven acabó apartándose de él y rehuyéndolo.
Nick es el típico chico malo, rebelde e inconformista. Desde muy joven ha roto las normas que se le han impuesto y evitado ceñirse a los convencionalismos: mujeriego, irresponsable y brutalmente sincero, no ha buscado ni busca una relación seria. Y con Delaney menos que con nadie. Ella siempre ha estado prohibida para él.

No obstante, la última voluntad de Henry le obliga a tener que soportarla y verla a diario, vivir en la misma ciudad. Las cláusulas de su testamento son muy claras: si Delaney abandona Truly antes de un año, Nick heredará su parte, si Nick y Delaney mantienen una relación sexual, ella heredará la parte de él.
La última jugada del viejo, conocedor de su “encaprichamiento” por ésta parece una burla.
Nick se jura no va a caer en la tentación, no por la herencia que realmente no le interesa, sino porque no puede ni quiere rendirse a lo que esa alocada de Delaney le ha hecho siempre sentir.

A su vez, Delaney no quiere dar a Nick la oportunidad de que vuelva a herirla ni a utilizarla como una herramienta para vengarse por el abandono de Henry. Cada uno se mantiene firme en sus creencias de que nada, absolutamente nada, podrá impulsarlos a romper las cláusulas y evitar que reciban su jugosa herencia. Pero… en un año en Truly todo puede suceder.

Locamente tuya es una novela fresca y amena, en mi opinión como todas las de su autora: Rachel Gibson.
El argumento no es enrevesado ni especialmente novedoso: dos jóvenes atrapados en una atracción, existente desde la adolescencia, y separados por rencillas y odios familiares, incluso clases sociales, pero a quienes una herencia del hombre que los separó los une de nuevo.
Ella es la hijastra mimada del padre biológico de él, quien nunca lo reconoció, quien siempre le negó lo que a ella le entregó gustoso.
Pero pese a ello, Nick se nos presenta como un hombre que no guarda rencor. No envidia ni ha envidiado a Delaney, pero ha querido odiarla y rechazarla toda su vida en la creencia de que alguien como él no merece ni puede tener a alguien como ella.

Delaney no es en realidad la joven mimada y consentida que parece a primera vista. Al contrario, en cuanto tuvo oportunidad se rebeló contra su madre y su padrastro y el férreo control que ejercían sobre sus vidas. Con lo que sólo lograron aumentar la tozudez de la joven a negarse y separarla de ellos y marcharse de Truly.
Desde que abandonó la ciudad jamás ha vuelto la mirada atrás ni se ha planteado regresar. De hecho la perspectiva de pasar un año allí para poder cobrar su herencia se le antoja la peor penitencia posible. Y si para colmo debe cruzarse con ese arrogante de Nick Alegrezza aún más.

No obstante, además de la herencia, la relación entre Lisa, su mejor amiga, y Louie, el hermano de Nick, les obliga de vez en cuando a encontrarse. Además, Truly es una población pequeña en la que todos se conocen y se ven a diario, donde los cotilleos corren como la pólvora…. donde todos están pendientes, con avidez, de ver en qué acaba la animadversión entre Nick y Delaney.

Rachel Gibson es una de mis escritoras preferidas, ya que es una autora de la que aún no he leído un libro que me desagrade y porque me encanta las tramas que crea. Incluso los libros más antiguos logran atraparme. Locamente tuya no es una novela que nos plantee una trama novedosa ni demasiado diferente de otras, pero la pluma de Gibson, sus ingeniosos diálogos y el modo en que desarrolla la trama han logrado atraparme en sus páginas una vez más.

Tanto Nick como Delaney son unos protagonistas que se me han hecho querer porque, tanto si comprendo como si no sus reacciones y modo de actuar, la autora los crea tan humanos y reales que, al llegar a la última página, sientes que has logrado conocerlos.
Delaney es una alocada peluquera que no logra sentar cabeza, que en su afán de no dejar que controlen su vida, acaba descontrolándola ella misma. Es fácil entenderla e, incluso, identificarse un poco con ella, con una joven que, en el fondo, sólo desea encontrar su lugar lejos de Truly, lejos de Nick….

Nick es el típico protagonista atractivo pero arrogante y mujeriego al que detectas a dos leguas a la redonda: presuntuoso, ácido y mordaz, no deja de molestar a Delaney. Pero en el fondo, esconde mucho más de lo que parece y a través de esbozos y recuerdos del pasado, vamos entendiendo que no es lo que aparenta. Es un hombre que aunque no lo parezca tiene miedo a algo, o alguien.

Como secundarios hay un plantel de lo más variopinto: Lisa, la amiga de Delaney, Louie, su hermano mayor, Sophie, la sobrina adolescente de Nick… sin dejar de lado a la altiva madre de Delaney o la de Nick, ni al resto de habitantes de Truly. Desde las ancianas chismosas a Helen, la rival de la adolescencia de Delaney, con la que entabla un “duelo” de peluquerías…
En fin que es una novela que sin tener el humor de Jane juega y gana o Lola lo revela todo, ha logrado mantenerme pegada a sus páginas de principio a fin, formando parte de Truly y siendo testigo de la historia de amor y odio de Nick y Delaney.

Simplemente irresistible de Rachel Gibson


John Kowalsky es el capitán del equipo de hockey de los Chinooks, en Seatle. A los veintiocho años su vida está en declive, no precisamente a nivel profesional. Su carrera no puede ir mejor tras su fichaje por el equipo de Virgil Duffy, sino porque su vida personal se desmorona. Alcohólico y acosado por los remordimientos, tras la muerte de su primera mujer, que se suicidó tras la muerte del hijo de ambos, John no ha superado la culpa por casarse con una mujer a la que no amaba y cuya inmadurez la llevó a acabar con su vida.
Así, su vida va de borrachera a borrachera, mientras arrasa en las pistas de hockey y su fulgurante carrera con los Chinooks despega.

Aún arrastrando la resaca de su última borrachera, se presenta en la boda de Virgil Duffy, el dueño del equipo y su jefe. Aburrido, decide marcharse antes de que empiece la ceremonia y en el camino se encuentra con una joven vestida con un escueto y ridículo vestido rosa que le suplica le ayude a escapar de allí. Tomándola por una de las damas de honor, John accede y no es hasta más tarde que descubre que en realidad la prófuga no es otra que la propia novia.

Georgeanne Howard es una joven que a muy temprana edad fue diagnosticada como disléxica, en realidad la evaluación del psicólogo escolar habló de una “disfunción cerebral”, lo que para su abuela, que fue quien la crió, la llevó a inscribirla en una escuela de señoritas donde, al menos, pudiera aprender algunas habilidades que la ayudaran a conseguir un buen marido, ya que no confiaba en que una joven con una disfunción pudiera ganarse la vida por sí misma.
Georgie ha vivido con el estigma de saberse diferente y sólo ha tratado siempre de agradar a los demás, a su abuela, a su madre que la abandonó de recién nacida y a sus pocas parejas. Cuando conoce a John cae inmediatamente enamorada de él. Tras percatarse del error que supondría casarse con un hombre que podría ser su abuelo, pese a la comodidad económica con que la respaldaría, huye del que considera sería el mayor error de su vida y descubre en su salvador al hombre del que por primera vez se enamora.

Tras pasar una noche juntos, John se deshace de ella comprándole un billete de vuelta a casa, a pesar de las lágrimas que empañan los ojos de Georgie. Sola, desamparada y una vez más rechazada, la joven no abandona Seatle, sino que se instala allí y decide de una vez por todas tomar las riendas de su vida.

Siete años más tarde, John y Georgeanne (que decide dejar atrás incluso el nombre de Georgie) vuelven a encontrarse en un cena benéfica, organizada por la empresa de catering de la que ésta es copropietaria junto a su amiga Mae.
John queda paralizado al ver el asombroso cambio experimentado por la joven con la que vivió una loca y apasionada noche. Georgeanne, al contrario, queda impactada por el inesperado reencuentro -pese a vivir en la misma ciudad- y lo evita como si pudiera contagiarle la peste.
Pero John no se amilana ante la frialdad de la joven y se persona en su casa, empujado por la curiosidad. Al hacerlo, descubre el enorme secreto celosamente guardado por la joven: la única noche que pasaron juntos tuvo sus frutos, una niña de seis años llamada Lexie.

John pasa de la incredulidad a la furia y después a una agradable sorpresa. Con treinta y cinco años, superado su alcoholismo, y sabiendo que pocos años más son le restan como jugador profesional, se ha planteado volver a casarse y tener hijos. Siempre soñó con tener hijos varones a los que enseñar a jugar a hockey, pero la pizpireta y locuaz Lexie, con unos enormes ojos azules idénticos a los suyos, le roba enseguida el corazón.

John y Georgeanne no tienen otro remedio que llegar a un acuerdo por el bien de la hija de ambos, lo que supone que éste pase tiempo con la pequeña para vaya conociéndolo, aunque eso implique tratar con su tentadora y esquiva madre, cuya presencia sigue afectándole más de lo que quisiera.
Georgeanne no quiere volver a enamorarse ni confiar en John, después de que le rompiera el corazón siete años atrás, pero inevitablemente vuelve a cometer el mismo error.

Los miedos y dudas de cada uno son los principales obstáculos a separar por parte de la pareja, así como la velada amenaza de Virgil Duffy quien, al descubrir la existencia de Lexie, obliga a John a elegir entre Georgeanne o su carrera con los Chinooks.

Con Simplemente irresistible Rachel Gibson nos adentra en la atmósfera de las competiciones deportivas de hockey, tal como en Jane juega y gana. Aunque no nos describe el día a día de los jugadores de elite o sus problemas deportivos y nos empape tanto con la terminología o vivencias de los jugadores, el ambiente competitivo y la dureza del mismo se perfila de tanto en tanto a lo largo del libro. No obstante, la trama recae exclusivamente en cómo John y Georgeanne batallan con sus propios demonios e inseguridades mientras tratan de alcanzar un acuerdo por el bien de Lexie, la hija de ambos.

El papel de Lexie es primordial, ya que con la particular visión que sólo un niño de seis años puede tener, desgrana las intimidades de su madre y actúa como nexo entre sus padres, reticentes a enamorarse.
Lexie es una niña parlanchina, pizpireta y locuaz cuyas aventuras y desventuras provoca unas cuantas carcajadas, y cuya sinceridad infantil lleva a situaciones vergonzosas para su madre y su padre.

Una de los aspectos más entrañables de la novela es ver cómo John “El muro” sucumbe al encanto de una niña de seis años, lo que le lleva a vivir situaciones tiernas y emotivas y muy divertidas. Es encantador ver a un hombretón rudo y mal hablado asustado ante una niña de seis años, luchar por ganarse su confianza y cariño y verse arrastrado por la alegría y “chantajes” de ésta. Ciertamente da pie a escenas desternillantes.
Pero a la vez que se gana el corazón de la pequeña, se gana el de Georgeanne, quien tras años de lucha y sacrificio, ha vencido su vergüenza por ser disléxica y se ha esforzado por superarse y ser independiente, sin estudios ni otra ayuda que su propia voluntad.

Como secundarios nos encontramos con Mae, la copropietaria de la empresa de catering y amiga de Georgeanne, y a Hugh, compañero de equipo de John, quienes entablan una relación plagada de choques y tiras y aflojas. Aunque está perfilada muy escuetamente, da pie a momentos muy amenos.
Y sin olvidar al resto de jugadores de los Chinooks y la particular visión de estos sobre la vida familiar de John.

Simplemente irresistible es un novela sencilla y tierna que gira en torno al reencuentro entre John y Georgeanne. Ambos luchan contra sus sentimientos y contra el miedo a darse una segunda oportunidad, no sólo por Lexie sino por sí mismos.

El libro garantiza escenas dulces y emotivas cómo el paulatino acercamiento entre John y Lexie, o entre John y Georgeanne, y los momentos divertidos y alocados que sólo la mentalidad infantil de una niña puede crear.

Sin abordar una trama compleja, ni con demasiadas pretensiones, sino con personajes humanos, que comenten errores y luchan por superarlos, Rachel Gibson vuelve a regalarnos una historia preciosa e inolvidable, de ésas que te dejan una sonrisa en los labios al acabar su lectura. De ésas que quieres releer una y otra vez. Sin duda, una novela a recomendar.







The trouble with Valentine's day de Rachel Gibson


Mientras Kate, a la barra de un bar, piensa en lo deprimente que es el día de San Valentín cuando no tiene con quién celebrarlo, un desconocido se sienta a su lado. Cuando lo estudia por el rabillo del ojo se percata de que es un hombre muy atractivo que encarna sus fantasías sexuales más alocadas, aquéllas en las que por una vez se atreve a seducir a un desconocido, pasar una noche de sexo con él y abandonarlo después sin mirar atrás ni sentir remordimientos.
El último San Valentín fue un fiasco para ella, ya que su por entonces novio la abandonó cuando ella mencionó la palabra prohibida -matrimonio- pero eso sí tras disfrutar del “regalo” que Kate tenía preparado.
Un poco achispada, Kate se le insinúa al desconocido del bar, quien parece interesado en ella, pero quien al instante no sólo la rechaza brutalmente, sino que sale por patas de allí.

Deprimida ante su desastroso intento de seducción, ante su patética vida amorosa y el fin de su carrera, después haber renunciado a su trabajo en Las Vegas, como investigadora privada, tras haber sido contratada por un psicópata que la usó para dar con su familia, Kate decide que necesita un cambio de aires.
Así que se marcha a Gospel, en Idaho, donde vive su abuelo. Su idea es acompañar al anciano y ayudarlo a reponerse del dolor por la muerte de su mujer, dos años atrás, de la que aún no se ha recuperado. Pero a la vez piensa que se encuentra ante una excelente oportunidad para cambiar un poco de vida.
Así que mientras decide que hará con su futuro, vive con su abuelo y le ayuda a regentar la tienda que esté posee en Idaho.

Pero un día aparece en la tienda el misterioso dueño de la tienda de material deportivo, Deportes Sutter, situada enfrente, del que todos especulan en Idaho, quien no es otro que el hosco Rob Sutter, ex-jugador de los Chinooks y… el desconocido del bar.
Kate no sabe donde esconderse, pero el hombre tiene el buen tacto de fingir que no la conoce, al menos delante de su abuelo.
Sin embargo, más tarde Rob la sermonea sobre los peligros de seducir a desconocidos en los bares.

Rob está quemado de las relaciones amorosas. Atrás ha dejado un pasado loco, repleto de líos de faldas y mujeres, juergas desenfrenadas y locuras constantes, hasta que estuvo a punto de perder la vida. Lo que le ha llevado a replantearse su vida y a evitar no sólo las relaciones serias, sino los escarceos puntuales. No le interesan en absoluto.
Sin embargo se siente poderosamente atraído por Kate Hamilton, la independiente, respondona y entrometida nieta de Stanley Hamilton.

Kate está decidida a ignorar a Rob, después de todo hay mil cosas a hacer en Idaho, así sea escuchar el desalentador club de poesía de los viernes por la noche, irse a jugar al billar con los conflictivos hermanos Buckhorn…o chismorrear como cualquier otro vecino de Gospel.
Rob evita las relaciones, pero poco a poco con Kate se siente relajado, sin recelos ni desconfianzas, aunque no por ello ha cambiado de parecer. Kate se siente más atraída por Rob con cada día que pasa, pero no puede dejar de temer que su corazón pueda volver a resultar herido, como tantas veces le ha sucedido en el pasado.
Pero mientras uno y otro aclaran sus sentimientos, sus encuentros y desencuentros dan mucho trabajo a las cotorras de Gospel…

The trouble with Valentine’s day transcurre en Gospel, Idaho, así como Confesiones Verdaderas. De hecho se mencionan a algunos de los personajes de esta novela, con lo que el marco no resulta desconocido. Además, por otra parte, Rob Sutter es un ex-jugador de hockey sobre hielo, con lo que se mencionan a personajes de los Chinooks como Luc Martineau, protagonista de Jane juega y gana.
Es decir que en The trouble with Valentine’s day nos reencontramos con personajes de otras novelas de Rachel Gibson, así sea de pasada.

Sin embargo, la trama se centra sobre todo en Rob y Kate. De entrada diré que a mi me ha gustado mucho la novela porque la historia de amor que cuenta es complicada, difícil y un tanto diferente. Describe una historia de amor que pese a lo que puede parecer en un inicio, por el perfil de los protagonistas, creo que da pie a una trama muy intensa y amena.
Principalmente lo que hace que la historia de amor sea tan complicad se debe a un hecho: Rob, el protagonista, que muestra una actitud muy cínica ante el amor. No cree en el amor, desconfía de las mujeres hasta llegar a extremos muy radicales.
Por su parte Kate es una mujer que no ha tenido demasiada suerte en el amor, pero que en el fondo no deja de creer en él. Con lo que ella y Rob encaran de un modo muy diferente la relación que surge entre ambos, y en consecuencia les lleva a un nuevo conflicto.

Hay escenas un tanto duras, a causa de cómo digo antes del cinismo de Rob, pero a la vez la historia está repleta de diálogos con dobles significados y claras connotaciones al sexo que dan pie a momentos entretenidos y con chispa.
Me ha gustado sobre todo el modo en que evoluciona la relación entre Rob y Kate. Considero que pese a lo que pueda parecer inicialmente, Kate no se deja pisotear por Rob, sino que le encara y establece su punto de vista.
Sin embargo, el desenlace me parece un poco apresurado, pero no me ha desagradado en absoluto.

Como personajes secundarios destacaría al resto de habitantes de Gospel, pero sobre todo a Stanley, el abuelo de Kate, y Grace, la madre de Rob, que protagonizan una historia paralela muy entrañable.

Pero en definitiva, la novela me ha gustado mucho a pesar que los primeros capítulos describen un inicio de relación complicado y que la actitud del protagonista es muy cínica. En mi opinión es una novela muy interesante y que a mí me ha dejado con muy buen sabor de boca, ya que me ha atrapado de principio a fin y se adentro en una trama diferente. Por otra parte la visión cotilla de los vecinos de Gospel da mucho juego y describe escenas bastante divertidas.






jueves, 16 de abril de 2009

Daisy vuelve a casa de Rachel Gibson


El regreso de Daisy Lee a Lovett, la pequeña ciudad de Texas que la vio crecer, está envuelto de rumores y habladurías. Quince años atrás se marchó sin demasiadas explicaciones. Ahora ha vuelto para confesar la verdad de su huida a Jackson Lamott Parrish, el que fuera el chico malo de la ciudad y su gran amor.
Jack no tiene el menor deseo en ver y mucho menos en hablar con Daisy, pero ésta no ceja en su empeño: lo persigue a todas partes haciéndose la encontradiza o simple y llanamente lo busca.

A su pesar, Jack descubre que aun con quince años más, Daisy sigue siendo una joven sexy y encantadora. No en vano él le entregó su corazón, pero ella lo pisoteó marchándose con su mejor amigo a Seattle. Tras la muerte de Steve, su antiguo amigo, Daisy parece determinada a confesarle algo que Jack no tiene el menor interés en oír.
Teme que si le permite acercarse demasiado, todos los sentimientos que ha escondido, negado u olvidado durante años vuelvan a surgir a la superficie y no está dispuesto a dejar que Daisy Lee vuelve a humillarlo.

Por su parte, Daisy está decidida a enfrentar las consecuencias de las decisiones que tomó en su juventud. En aquellos momentos creyó que era lo más acertado, pero las dudas la han corroído durante años. Tras la muerte de Steve, decide enfrentar cara a cara a sus demonios y al hombre que un día lo significó todo para ella: Jack Parrish.

Daisy regresa a casa es una novela que habla sobre segundas oportunidades. Daisy y Jack se conocieron de niños, se enamoraron durante su adolescencia en un amor que marcó la vida de ambos. Pero las dudas, la inmadurez y el miedo dieron al traste con aquella relación. Daisy abandonó Lovett dejando atrás a Jack y llevándose consigo un secreto que necesita dar a conocer.
Para Jack la herida de aquella traición sigue abierta y se muestra implacable contra Daisy, aunque su voluntad flaquee y descubre que sigue siendo incapaz de resistirse a Daisy Lee…

Sin ser la mejor de las novelas de Rachel Gibson, Daisy vuelve a casa es una novela de lectura ágil y amena, cuyos protagonistas tienen un carácter fuerte que traspasa el papel.
Jack fue el típico chico malo, rebelde y despreocupado, hasta que el destino puso ante él una dura prueba que le empujó a madurar a marchas forzadas. En el proceso perdió a Daisy quien, fruto de su inmadurez tampoco supo afrontar la situación y huyó de la ciudad sin confesar algo de vital importancia a Jack.

Daisy es una joven que tomó una decisión que marcó no sólo su vida, sino la de Jack y Steve. Los tres fueron un trío de amigos inseparables hasta que la llegada de la adolescencia convirtió la amistad en amor y ambos jóvenes se enamoraron de ella. Daisy se enamoró de Jack pero finalmente se marchó con Steve y eso puso un punto y final a su relación con Jack y a la amistad entre los chicos.

Sinceramente, en mi opinión, la actitud de Daisy me parece la de una joven asustada e inmadura que hace que el lector no le tome precisamente cariño (como es mi caso), pero Rachel Gibson nos dibuja a una mujer con sus virtudes y defectos, nos muestra cómo ha madurado y crecido y, en última instancia, nos lleva a “entenderla” aunque no necesariamente a respaldarla.
Daisy es un personaje que, durante la lectura, me llevó a posicionarme del lado de Jack, pero que pese a ello se me hizo querer y, una vez regresa a Lovett, el día a día hace que se redima y como digo antes, la puedas llegar a entender en cierto modo.

La relación entre Daisy y Jack destila química, pasión y sentimientos encontrados. Dividido entre el amor y el odio, Jack trata de despreciarla para acabar nuevamente enamorado de ella, al igual que Daisy de él. Pero las mentiras y secretos del pasado siguen estando ahí, como un muro entre ambos, y esos mismos pueden volver a separarlos.

Al margen de Daisy y Jack existe todo un plantel de secundarios muy variado: desde Lily, la alocada hermana de Daisy, que pasa por un divorcio de un modo un tanto desquiciado y cuya actitud las arrastra a situaciones esperpénticas y ridículas que arrancan unas buenas carcajadas durante la lectura; a Louella, la madre de Daisy y Lily, una mujer locuaz y de ideas firmes cuya cháchara resulta agotadora hasta el cansancio, pasando por el joven Nathan cuyo papel es primordial en la vida de Daisy y Jack, Billy, el hermano de Jack, Ronnie o Kelly alias “la lagarta” entre otros…

Uno de los aspectos que más me gustan de las novelas de Rachel Gibson, aparte de las tramas ágiles, desenfadadas pero intensas que crea, son sus personajes. Puedes identificarte o entenderlos más o menos, pero siempre dejan esa sensación de cercanía, de realidad. Creo que reflejan a personas reales, como las que conocemos a diario y mientras de sumerges en la lectura pasas a formar parte de esa comunidad, esa ciudad. En este caso de Lovett, ves las casas con jardines y flamencos de plástico rosa, o entras al taller de los hermanos Parrish.
Es un sensación de proximidad que creo atrapa.

Sin duda, Jane juega y gana es, y sigue siendo, mi novela preferida de esta autora, pero Daisy vuelve a casa es una novela intensa, ágil y divertida. Pese a que creo no es tan bien valorada como otras novelas publicadas anteriormente, a mí me gusta porque narra una historia que, aunque puedas no comprender la manera de actuar de su protagonista, es cercana y muestra a personas imperfectas que se equivocan, tratar de rectificar y seguir adelante.

En cualquier caso la recomiendo a las fans incondicionales de Rachel Gibson.