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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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jueves, 25 de mayo de 2017

En la cama con el diablo - Lorraine Heath

No he podido posponerlo más tiempo, al final he caído yo también bajo el influjo de estos huérfanos de St. James. A pesar de las buenas expectativas que tenía puestas en este libro, debo reconocer que me lo he leído en un suspiro y que me ha encantado la historia de amor de Luke y Catherine.

Luke, el conde de Clybourne es más conocido como el "conde diablo". La sociedad no lo acepta ya que desconfía de él. Fue acusado de asesinato cuando no era más que un niño, pero el conde de Claybourne lo reconoció como su nieto perdido y a partir de ese momento la vida de Luke y del resto de los niños de la banda de Feagan cambió para siempre.

Luke desdeña a la sociedad pero a la vez se siente un intruso porque no recuerda nada de su infancia antes de que entrara a formar parte de la banda de niños ladrones. El peor remordimiento es haber mentido al anciano conde, ya que al final, cambió sus vidas. Luke solo ha asistido a un baile desde que fue nombrado par del reino, y encontró tanta repulsión y desaprobación que solo dio una vuelta al salón. A pesar de los años que han pasado Luke no ha olvidado a la única joven que no se arredró bajo su mirada y que solo lo observó con curiosidad, Lady Catherine Mabry.

Catherine está desesperada por la situación de su amiga Winnie, duquesa de Avendale, es por ello que una noche decide presentarse ante el conde diablo, solo él puede ayudarla. La tensión entre ambos protagonistas se palpa desde esa primera escena. Cuando Catherine creía que nadie podría ayudarla, aparece Luke con una propuesta bastante singular, Catherine tendrá que ayudar a Frannie a comportarse como una dama y él perderá lo que queda de su alma.

Lo que Luke no comprende es que él quiere a Frannie como una hermana, como todos los niños de Feagan, todos darían la vida por ella, pero cada vez está más embrujado por Catherine. Ella es valiente, decidida, paciente, cariñosa y leal. Es un personaje ideal para Luke, ella le da seguridad y confianza en sí mismo y le acompañará en unos dolorosos recuerdos.

Luke, qué decir de él, que me ha encantado como personaje, está muy bien construido te quedas con ganas de saber un poquito más de esa infancia tan dura que tuvo que pasar. El resto de personajes secundarios, que serán los próximos protagonistas de esta serie, son muy diferentes entre sí, el oscuro y dueño del club, Jack Dodger, el doctor Graves, el detective de Scotland Yard, Swindler y Frannie, con un pasado que pone los pelos de punta. He acabado la historia de Luke y Catherine y ahora mismo voy a ponerme con la de Jack.

Una historia algo diferente que atrapa desde el principio, con una ambientación que sale más allá de los dorados salones de Londres para adentrarse en sus callejuelas y pobreza, y una historia de amor bien escrita con unos personajes que se complementan a la perfección.

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sábado, 6 de junio de 2015

Desear al diablo, Lorraine Heath

Libro 2 de la serie "Los huérfanos de Saint James".

Jack Dodger es de esos personajes que te llaman la atención desde que aparecen en la primera novela. Nada más terminar el libro de Luke y Catherine me fui de cabeza a leer el de Jack.

Aquí nos encontramos con el mismo Jack cínico y duro, al margen de la sociedad elegante que le ha hecho rico. Jack sigue siendo, a su manera, un chico de la calle. Él y Frannie son quizá los dos personajes que no han querido dejar del todo su pasado ni intentar entrar a formar parte de esa sociedad que desprecian en cierta medida.

Jack vive para ganar dinero, hasta que el recientemente fallecido duque de Lovingdon le deja todas sus propiedades no asociadas al título y lo que es más importante, la tutela de su único hijo, Henry, un niño de cinco años. Olivia, duquesa de Lovingdon, es una madre entregada que no puede permitir que su hijo esté en las manos del dueño de un club de juego. Olivia parece, a ojos de Jack, una mojigata que está constantemente preocupada por lo que piense la sociedad y por hacer lo correcto. Olivia en realidad, es una madre capaz de hacer cualquier cosa por su hijo, pero también es una mujer herida por la actitud de su marido, cansada de una vida de obediencia y sintiendo que se marchita poco a poco. Hasta que Jack decida instalarse en su casa y ejercer de tutor de su hijo.

Los primeros encuentros entre Jack y Olivia son estupendos. La autora ha sabido describir perfectamente la animadversión de Olivia y las situaciones y comportamientos de Jack que, poco a poco, han hecho que cambie de opinión y que sepa apreciar al hombre íntegro que es Jack, bueno, íntegro a su manera y según sus normas. Henry juega un papel importante en el cambio de actitud de Olivia, que cada vez se va ablandando y decide comprobar con sus propios ojos como es ese antro de perversión que dirige Jack.

En esta novela conocemos la verdadera historia de Jack, un pasado que pone los pelos de punta y que han marcado a un personaje que se ha forjado a sí mismo. La trama de la infancia de Jack me ha atrapado igual que la relación de Jack y Livy. Sin olvidar el papel que juegan los antiguos niños de Feagan, que es fantástico verlos juntos y cómo no dudan en volver a sus orígenes para proteger o ayudar a uno de los suyos.

Me encanta cómo escribe esta mujer, es capaz de escribir novelas con tramas originales, personajes inolvidables, en una época histórica en la que un gran número de novelas se parecen entre sí. Con cada historia que leo de Lorraine Heath me gusta más y en cuanto pueda voy a seguir con esta fantástica serie.

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lunes, 16 de abril de 2012

En la cama con el diablo, de Lorraine Heath

Libro 1 de la serie "Los huérfanos de Saint James".

Le llaman el Conde Diablo, un calavera y sospechoso de asesinato criado en las calles más violentas de Londres. Una joven y recatada dama arriesga algo más que su reputación cuando tiene tratos con el pícaro y atractivo Lucian Langdon, pero Lady Catherine Mabry cree que no tiene otra opción. Para proteger a quienes ama, haría cualquier cosa, incluso hacer tratos con el mismo diablo.

Hay veces que cuando una está tan saturada de leer cosas calcadas, novelas similares y personajes "copia y pega", encontrarse con un libro donde la autora es capaz de sorprenderte no por una, sino varias razones, crees que te ha tocado la lotería como poco. Este ha sido el caso de En la cama con el diablo.

Hasta la fecha no había leído nada de Lorraine Heath, y no será porque una buena amiga no me hubiera estado dando la matraca desde hace meses, pero por cúmulo de lecturas atrasadas y quizá también por la "pereza" de descubrir a una autora y que luego no fuera lo que tan bonito me habían pintado, ahí iba yo posponiendo lo que -ahora puedo decirlo-, se ha convertido en el comienzo de un idilio.

Si hay un autor al que adoro y que me ha marcado desde que leí, con muy pocos años, El Grillo del hogar, ese ha sido sin duda el gran Charles Dickens. Él dibujó en mi mente los escenarios de una Inglaterra y una época que, nadie, por muy bien que me lo contara, ha podido jamás borrar o suplir. No hay libro que lea que sitúe su historia en ese tiempo y lugar que consiga pintarme un paisaje diferente al que un día se grabó en mi memoria. Y es justo ahí, en ese paisaje brumoso y color sepia que anida en mis recuerdos, donde transcurren las historias de los protagonistas de Los huérfanos de Saint James. Unos huérfanos que, además, me han recordado mucho a los queridos niños de las historias de Dickens.

En la cama con el diablo nos presenta la historia de Lucien Langdon (Luke), conde de Claybourne, un hombre descreído, irónico y desalmado, con fama de asesino y dueño de un título conseguido a costa, piensa él, de mentiras.

Cuando Luke tenía 6 años fue recogido por un pequeño pilluelo que lo encontró medio muerto tras unos cubos de basura. Desde entonces formó parte de una pandilla de niños rateros, la banda de Feagan, que vivían de robar para un hombre a cambio de un mísero techo. Apiñados en un cuchitril, aprendiendo a mentir y a engañar, a correr para no ser apresados y empujados a la cárcel o a la horca, se convirtieron en una familia.

Pero Luke un día fue detenido por matar a un hombre, y el padre de ese hombre aseveró que ese chaval era su nieto perdido, el hijo de su primogénito asesinado junto a su esposa por una panda de malhechores. El niño Luke, aunque no recordaba nada, fue capaz de decir lo que el anciano quisiera oír con tal de cambiar su mísera existencia.

Hoy siente que es un impostor y la buena sociedad lo trata como tal. A pesar del título que ostenta no es bien recibido en ninguna parte. Luke es incapaz de recordar sus primeros años de vida y aun considerando que usurpa lo que no le corresponde, se niega a renunciar a ello.

Pero desea casarse con Frannie, la que en su día fuera una niña de la banda de Feagan y a la que adora. Frannie, además de no confesarle que no se quiere casar, no se cree capaz de cumplir el papel de condesa, y Luke necesita encontrar a alguien que la instruya. La ocasión se le presenta cuando una noche recibe la visita en su casa de Lady Catherine Mabry solicitando que mate por ella. Él acepta el trato a cambio de que ella enseñe las normas de la alta sociedad a la mujer que quiere convertir en su esposa. Después de todo, ¿qué más le da jugarse lo que le queda de alma llevando a cabo otro asesinato?

No quiero dejar sin decir que Lady Catherine, como protagonista, es un personaje fuerte y perfecto, una extraordinaria heroína sin la cual esta historia no sería lo que es. Ella es quien pone la luz en la vida de Luke, quien aviva sus sentimientos, quien se los hace comprender y aflorar, quien le enseña lo bueno que hay en él. Sin embargo, para mí, la novela es Luke, y quien de veras me ha impactado es él.

Me extendería mucho si dedicara las palabras que se merecen a cuantos comparten escenario en esta novela, por tanto, baste decir que ni uno solo de los secundarios está ahí de adorno, desdibujado o falto de personalidad, la autora se ha tomado su tiempo en algo más que ponerles un nombre.

No sé si el libro es tan maravilloso como a mí me lo ha parecido. No sé siquiera si el placer que me ha supuesto el estilo narrativo de la autora, sus diálogos y su manera de crear la historia, es meramente una apreciación mía o de verdad es tan buena como yo creo, ya digo que es lo primero que leo de ella. Tampoco sé si los personajes oscuros, aparentemente egoístas, fríos y torturados psicológicamente, son del gusto de todas las lectoras o sólo unas pocas comparten conmigo este sentir. Sin embargo, lo que sí sé, es que yo he disfrutado con cada una de las páginas de este libro, con el amor que se va cocinando a fuego lento, con el altruismo y la firmeza de Catherine, con la personalidad dual de Luke, su agonía y su arrojo, sus miedos disfrazados de engreimiento, y con su ternura y su necesidad de dar y recibir amor.

Lorraine Heath jamás leerá esto, pero yo no puedo resistirme a agradecerle la creación de esta novela. Y ya puesta a dar las gracias, dárselas también a la editorial por el acierto de publicarla en España.

De más está decir que en ese pedacito de bruma sepia que guardo en mi memoria, ha quedado un escenario vacío esperando ansioso las historias del resto de los "niños de la banda de Feagan".

domingo, 17 de octubre de 2010

Promesa de amor eterno - Lorraine Heath


Serie Lords perdidos III

Lauren Fairfield y Thomas Warner vivieron una dulce historia de amor en la adolescencia. Ninguno de ellos ha conseguido olvidar al otro, pero desde que Lauren se vio obligada a abandonar Texas, no han vuelto a tener contacto. Años más tarde, Tom viaja hasta Inglaterra para reclamar el título nobiliario que ha heredado. Lauren se ha convertido en una educada señorita inglesa, pero él sigue siendo un rudo hombre texano. ¿Quién mejor que ella para enseñarle a desenvolverse entre la exquisita sociedad británica?


Lauren es una muchacha americana, hija de un aristócrata que estuvo en Estados Unidos y allí se casó.
Cuando todos se trasladan a Londres, Lauren lo pasa francamente mal porque todo es distinto: las normas, el modo de comportarse, la gente que la rodea. Londres está lleno de gente muy distinta a ella, pero no tiene más remedio que adaptarse si quiere intentar ser admitida en la sociedad. Aunque lo consigue, no deja de soñar con regresara su tierra natal al otro lado del Atlántico, donde se siente ella misma y no una sosa damita embutida en las estrictas normas de la aristocracia.
Además, Tom, su amor de juventud, sigue allí. El joven del que se enamoró hace ya años y que sigue en su corazón, el que le prometió que iría a por ella.

Tom, el protagonista de esta historia, es todo lo contrario a los hombres que Lauren conoce en Londres. Vaquero, huérfano, un joven que sabe lo que es el trabajo duro y que lucha por tener un porvenir mejor. El destino le regala una sorpresa: es el heredero de un condado en Inglaterra.

Cuando vuelve a encontrarse con Lauren, Tom no es capaz de decirle a lo que realmente ha ido a Inglaterra y echa mano de una antigua promesa que se hicieron ambos, cuando eran unos críos. Más que una promesa, era un reto. Lauren debería desabrocharse el vestido.

La relación entre los protagonistas es bonita. Tom pretende que ella, que se ha convertido en una dama sofisticada, le enseñe a él a comportarse en sociedad, puesto que ahora es el heredero de un título. Pero ella se resiste, porque le encanta el lado fiero y auténtico del joven. A Tom tampoco le gusta demasiado la nueva Lauren y sigue prefiriendo a la muchacha salvaje que conoció en Texas.

He leído otra novela de esta autora y debo reconocer que me gusta su estilo. Sus personajes son como los que nos enamoran: fuertes, auténticos, algo cínicos, salvajes y orgullosos. Las protagonistas femeninas, con fuerza y los protagonistas masculinos con ese aire de libertino que entusiasma pero que en el fondo son unos pedazos de pan.

Ésta puede que no sea una de las mejores novelas de la autora, aunque ha conseguido hacerme pasar unas horas entretenidas y hasta me ha sacado la sonrisa en algunos episodios. Al fin y cabo, este tipo de historias están un tanto trilladas, aunque agradezco que no sea la típica novela del Londres ampuloso y aristocrático y tenga un tinte de otras tierras.