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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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sábado, 24 de junio de 2017

Calle Londres, de Samantha Young

Johanna trabaja en un bar y siempre se ha ocupado de su familia, sobre todo de Cole, su hermano pequeño. Con un padre ausente y una madre incapaz de cuidarles, ha estado tomando decisiones basándose en lo mejor para Cole. Incluso elige los hombres con que sale en función de lo que pueden aportarles a su hermano y a ella. Enamorarse es un lujo que no se puede permitir. Pero con el nuevo barman, Cameron MacCabe, la atracción es innegable. Cada vez que mira a su compañero de trabajo se le hace un nudo en el estómago. Y, por una vez, siente la tentación de poner sus necesidades por delante. Cam está igualmente interesado en conocerla mejor, pero la dura coraza de Johanna le impide intentarlo siquiera... hasta que Cam se muda al piso de abajo del de ella y los secretos empiezan a salir a la luz.

Opinión: 

Aquí llega la nota discordante....

Jo tiene dos empleos, tres días a la semana va por las mañanas a una oficina donde tiene que aguantar al déspota del jefe, y lo compagina con su trabajo en el Club por las noches. Jo maduró muy joven y debe hacerse cargo de su hermano adolescente y de una madre alcohólica. Para complicar aún más su vida al piso de abajo se muda su nuevo compañero de trabajo y por el que siente una atracción que no puede controlar. En resumen, una protagonista con un pasado difícil y un hombre que llega y pone su mundo patas arriba. Había leído que era una novela muy original y siento disentir a esa afirmación.

Yo no sé qué me pasa con esta autora que no ha terminado de gustarme. En Calles de Edimburgo el protagonista masculino me cayó regular, pero es aquí a quien no soportaba era a la protagonista.
A Jo le sentaba fatal cuando la gente pensaba mal de ella, que solo salía con hombres más mayores y ricos por su dinero ¡pero si es que es verdad! Y sus justificaciones eran más una excusa tras la que se escondía que un de todo aquel que no estaba dentro de “su muralla personal”. No aceptaba un buen trabajo que le ofrecía Braden, el novio de su amiga pero no le importaba que hombres ricos le regalaran ropa y demás complementos para luego venderlos. No, no y no, no entendía esa actitud y creo que ha hecho que leyera todo el libro con una actitud reacia. Hacia el final ha mejorado un poco, pero no lo suficiente. Aunque eso no ha sido lo único que no me ha gustado.

No sé ni por dónde empezar, la traducción me ha parecido nefasta, no sé quién se estará encargando últimamente de esa sección o de su revisión, pero la novela está llena de palabras que chirrían y frases que hay que leérselas más de una vez para entender qué nos está diciendo la autora.

Pero debo reconocer que lo que menos me ha gustado del libro es que me han saturado las escenas de cama, si es que cada pocas páginas te encontrabas una, he acabado saltándome párrafos enteros. Sin hablar del vocabulario, que yo lo siento mucho pero leer la palabra polla cada pocas páginas no me gusta y ya cuando habla de la vena en esa parte del protagonista me causa más repulsión que otra cosa, al final solo tenía ganas de acabarme el libro de una vez. Sin mencionar que ambos se ponían cachondos con una sola mirada ¡durante todo el libro! Qué hartura de novela. Qué lástima que suceda eso, y qué rabia por el dinero perdido.

Resumiendo, que dejo a esta autora aparcada de momento por no decir indefinidamente.

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lunes, 13 de enero de 2014

Calle Dublín, de Samantha Young

Tanto escuchar hablar de lo bueno que era este libro, no me quedó otra opción que leerlo para verlo por mí misma.

No tengo remedio, soy la lectora de romántica más rara del planeta. Y es que a mí no me ha parecido que este libro sea tan fantástico y maravilloso como se dice. Es más, si no llega a ser por las ciento y pico últimas páginas, ahora mismo estaría despotricando sobre él como si estuviera poseída.

Ese último cuarto de libro ha conseguido salvarme una novela que confieso haber acabado por pura cabezonería, por poder opinar sobre el libro y por ver si era capaz de adivinar qué tiene esta historia para levantar tantas pasiones.

Pero dado que voy a ser la voz que va a contracorriente, voy a ir por partes para que quede clara y se entienda mi opinión. Y que nadie se me enfade, por favor.

Llevaba casi 100 páginas y era incapaz de engancharme a la novela. A esas alturas del libro, tuve la tentación de dejarlo un buen montón de veces y de verdad que he hecho verdaderos esfuerzos para seguir. Lo cierto es que por la ligereza de la forma en la que está narrado (me parece el diario de una veinteañera y no la narración de un libro), por el nulo avance de la historia, por la personalidad de la protagonista y sobre todo y por encima de todo, por el prepotente y mandón protagonista, malditas las ganas que tenía de seguir leyendo.

Cuando al iniciar la lectura te encuentras con la tragedia personal de Joss, imaginas que de inmediato sintonizarás con ella, pero a mí me ha resultado imposible debido a las incoherencias de su carácter. Lo siento pero creo que está muy lejos de estar bien desarrollada su personalidad. Al menos a mí no me ha convencido para nada. ¿Qué hace alguien que quiere estar sola con sus historias, que no se quiere encariñar con nadie, buscando un piso para compartir? Si es que a mí estas incongruencias me enferman, y es que, en esta chica, no cuadra nada de lo que dice con lo que hace y viceversa.

Y luego está esa faceta suya en cuanto a su relación con Braden: ese quiero y no puedo, ese sí pero no, ese no me des órdenes pero pierdo el culo si dices que vaya... y esas bragas empapadas que han superado todas las veces que estaba dispuesta a leer eso en mi vida. ¿Cuántas veces se dice esto en el libro? ¿Cincuenta? ¿Cien? ¿Doscientas? ¿De verdad es necesario leer esto taaaaantas veces? ¿Para qué?

Y el prota. Un tipo imponente, rico, encantador con su hermanita, mandón y posesivo, ordeno y mando, capaz de procurar los orgasmos más fantásticos y con ese "nena" en la boca que me ha puesto del estómago a lo largo de todo el libro. El muchacho ha decidido que quiere a Joss y tenaz que es, la consigue, vaya si la consigue. Poco importa que ella tenga un trauma, que no esté por la labor, o que, ya puestos, le diga claramente que no, no y no. Él ha dicho que sí y punto pelota. Y si para convencerla le tiene que decir que solo van a ser follamigos, pues se lo dice y así comienza la relación.

Yo es que lo siento, pero no puedo con las novelas que tienen como hilo conductor el sexo. O al menos no puedo con páginas y páginas de cama en las que no veo por ningún otro medio que se consolide una historia. Sí, ya sé que esto no es más que ficción, pero esta novela tiene demasiados pegas como para que consiga enamorarme.

Creo que es una novela actual más, con más morbo que muchas y con un cuarto de libro final en el que está toda la sustancia de la historia. Fue cuando llegué a ese punto, cuando empezaron a pasar cosas además del folleteo, cuando la novela me enganchó y la leí entretenida hasta el final sin cerrar ni una sola vez el libro.

Y ya no me voy a meter con la pésima traducción y/o corrección de estilo (que es para cortarse las venas) porque entonces me vuelvo a cabrear y se me olvida lo entretenida que he estado con el final de la novela.

Resumiendo, que entiendo que haya gustado tanto y a tanta gente este libro porque está muy en la línea de las trilogías que se han puesto de moda, con ese tipo de protagonistas (que yo odio) que parece que gustan tanto, y pasados o incidentes traumáticos de alguno de los miembros de la pareja con los que hay que bregar y que se solucionan con una maratón de sexo que acaba en un amor profundo y con las taras psicológicas resueltas.

Pero a mí no me gustan estas historias. Y mucho menos con según qué tipo de lenguaje.

 

domingo, 5 de enero de 2014

Calle Londres, de Samantha Young


Johanna trabaja en un bar y siempre se ha ocupado de su familia, sobre todo de Cole, su hermano pequeño. Con un padre ausente y una madre incapaz de cuidarles, ha estado tomando decisiones basándose en lo mejor para Cole. Incluso elige los hombres con que sale en función de lo que pueden aportarles a su hermano y a ella. Enamorarse es un lujo que no se puede permitir. Pero con el nuevo barman, Cameron MacCabe, la atracción es innegable. Cada vez que mira a su compañero de trabajo se le hace un nudo en el estómago. Y, por una vez, siente la tentación de poner sus necesidades por delante. Cam está igualmente interesado en conocerla mejor, pero la dura coraza de Johanna le impide intentarlo siquiera... hasta que Cam se muda al piso de abajo del de ella y los secretos empiezan a salir a la luz.
Opinión:
Sin duda alguna Samantha Young constituye para mí la autora revelación de este año. Calle Dublín me sorprendió y estimuló mi apetito por volver a tener la oportunidad de hincarle el diente a otra de sus obras, Calles de Edimburgo consiguió arrancarme un trocito de mi corazón y en cuanto a Calle Londres, me ha cautivado de principio a fin.
A veces, como ahora, cuando disfruto tanto con una novela apenas encuentro palabras con las que poder transmitir el placer que me ha provocado su lectura. A mi mente acuden en cascada un torrente de imágenes a las que no puedo ni quiero poner freno y el recuerdo de las emociones que me provocaron hace que vuelva a sentir ese misterioso y visceral latido del que me declaro adicta.
Calle Londres es una sucesión de escenas inolvidables. Sus diálogos son estimulantes, precisos, naturales y están llenos de vida. La definición de los personajes se desarrolla través de ellos, por lo que nos procura una lectura sencilla y con un ritmo estupendo. La historia de amor que narra se nos antoja real, cercana, humana...
Sí, Calle Londres es una novela vital donde podemos hallar unos protagonistas con sus aristas, sus luces y sus sombras, y sobre todo, con alma. El resultado de tan cuidada construcción -de la que también dan muestra los personajes secundarios- es un carrusel de maravillosos momentos que vamos descubriendo según avanzamos en su lectura.
Momentos que nos robarán el aliento y otros que sabrán arrancarnos esa sonrisa llena de complicidad. No faltarán los que nos sumerjan en el desconcierto, aviven nuestra rabia o nos insten a revolvernos; los que nos den oportunidad de revivir recuerdos de juventud, los que dejen paso a la ternura y, claro está, los que estimulen y alimenten nuestra sensualidad.
Sin duda Calle Londres incluye escenas sexuales: descriptivas, directas, lujuriosas. En ellas el lenguaje de la piel toma la palabra, pero constituyen una expresión más del amor. Desde el primer encuentro la tensión sexual entre sus protagonistas es patente y adictiva en extremo. La descripción de un mínimo detalle: un roce, un cruce de miradas, un susurro... nos catapulta a otra dimensión, embriagadas de placer y ansiosamente expectantes.
Reconozco que, para una fría tarde de invierno, una novela donde pasión y amor van de la mano resulta de lo más apetecible. Pero si es Samantha Young la que la firma la obra pasa a ser altamente recomendable en cualquier estación del año.
Algún día volveré a perderme entre sus páginas, a disfrutar con sus dudas y certezas. Oh, sí, no cabe duda, volveré a pasear por Calle Londres ...




sábado, 23 de noviembre de 2013

Calles de Edimburgo de Samantha Young


Ellie Carmichael llevaba años enamorada de Adam Sutherland, el mejor amigo de su hermano Braden. Sin embargo, por la forma en que la trata está claro que, para Adam, Ellie es como una hermana pequeña.
Con el tiempo, el enamoramiento juvenil de Ellie se ha transformado en un amor más maduro, aunque ella no se decide a tomar la iniciativa. Como si esto fuera poco, la actitud de Adam hacia ella ha ido cambiando. Es evidente que siente afecto hacia Ellie y que esta le atrae sexualmente, pero su lealtad hacia Braden y su temor a echar a perder la única relación familiar que ha tenido en su vida le impiden acercarse a ella de la forma en que le gustaría.
Y entonces, una noche, ocurre algo que pondrá a prueba los sentimientos de ambos. Pronto el amor, el deseo, el temor y los celos se combinarán para cambiar la relación entre ambos para siempre. Y Adam descubrirá, de forma insospechada, que la vida es demasiado corta para dejar pasar al amor de tu vida.
Opinión:
Si con Calle Dublín Samantha Young me conquistó, con su nueva obra Calles de Edimburgo ha conseguido póstrame a sus pies.
Es un placer leer sus historias de ritmo ágil y lenguaje sencillo; cuyos protagonistas, con sus defectos y sus virtudes, son tan hermosos en su fondo como en sus formas. Es una gozada encontrar una novela, que nos atrape de tal forma, que provoque el ansiado milagro de detener el tiempo a nuestro alrededor. Y Samantha Young, con Calles de Edimburgo, lo ha vuelto hacer.
Tenemos ante nosotras una preciosa novela, corta pero intensa, donde poder disfrutar desde la primera a la última línea. Es una mirada hacia al pasado de una pareja que supo ganarse nuestro corazón y que, sin duda alguna, merecían la oportunidad de poder brillar con luz propia.
Ahora la hermana y el mejor amigo del protagonista de Calle Dubín pasan a convertirse en Ellie y Adam, cuya historia de amor nos hará revivir muchas de las emociones, miedos y reflexiones de nuestra (para alguna ya lejana), adolescencia y juventud.
Algunos de los fragmentos que Ellie escribió en sus diarios se convierten en la excusa e hilo conductor que nos irá revelando la fuerza de los sentimientos que siempre les unió, la transformación de esas emociones en única pasión que todo lo abarca: el amor; la lucha interna a la que estuvieron sometidos, las decepciones que sufrieron, sus consecuencias y el dolor que les acompañó. Y pese a toda la carga emocional que destilan sus páginas su autora ha creado una historia vital, que lejos de entristecernos nos alegra el alma, como ya hizo con su novela anterior.
Calles de Edimburgo es un regalo de emociones reflejo de sueños de juventud. Una historia de amor cargada de pasión y con una sensualidad embriagadora. Con un protagonista masculino capaz de hacernos entrar en combustión espontánea y ante el que es imposible no rendir nuestras defensas. Íntima, franca, vital, amena, sugestiva, divertida, conmovedora ¿sigo?
Sí, es una obra corta pero infinita en nuestro recuerdo.
Perder la oportunidad de leer esta novela entra dentro de los pecados capitales, no la dejéis pasar y haceros con ella. Es una preciosidad.
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