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jueves, 16 de marzo de 2017

Daringham Hall. La decisión, de Kathryn Taylor

Libro 2º de la serie Daringham Hall 

Continuamos con la historia de Ben Sterling y su viaje a Daringham Hall para vengarse de los que echaron a su madre. En la entrega anterior sabemos que Ben decide quedarse una temporada para conocer más a los Candem. La novela continúa en el punto que terminó la primera parte, así que al principio he estado un poco perdida porque no recordaba muy bien todos los detalles.

En esta entrega sí se resuelven algunas de las tramas abiertas en la primera entrega pero como eran muy previsibles y se veían venir de lejos tampoco es que llenen con su lectura. Más que una novela parece un manual de como "debería" ser una novela, pero claro, a esta le falta emoción, intensidad, química y algún giro inesperado, además de sobrarle mucha paja, entre eso y la letra demasiado grande, no me extraña que el libro por fuera parezca tan atractivo. Vuelvo a decir lo mismo que en la primera entrega, lo mejore es la edición del libro, la traducción, y eso sí, la autora escribe bien; sencillo y sin emoción, pero bien, algo que hay que reconocer.

En cuanto a los personaje, al ser una novela tan coral no se puede profundizar en ninguno de ellos. Incluso, en mi opinión, en la primera entrega se han desarrollado un poco más los personajes de Ben y Kate, porque en esta segunda parecen unos secundarios más. En esta nueva entrega quizá tienen algo más de peso es la historia entre David, heredero de Daringham hasta la llegada de Ben, y Anna. Pues lo siento, pero sigo diciendo que la historia de estos dos no me la creo, no tiene peso por ningún lado y no me parece justo que la autora cambie a los personajes a su antojo. Tilly y Peter son los que han conseguido sacarme alguna sonrisa, pero lo malo es que en esta segunda parte ha habido menos encuentros entre estos dos.

Esta segunda tampoco pasará como algo inolvidable. Es sencilla, simple, sin emoción y con desenlaces que se ven venir. Es una lástima que la autora no haya aprovechado más la ambientación, porque eso sí que me habría llamado la atención. Leeré la última entrega por saber cómo concluye todo aunque lo cierto es que no espero más que una novela sin sobresaltos y con poca originalidad. Ojalá me equivoque.
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miércoles, 4 de enero de 2017

Daringham Hall. El retorno, de Kathryn Taylor

Libro 3º de la serie Daringham Hall

Última y esperada entrega de esta trilogía. Reconozco que las dos entregas anteriores no se han convertido en novelones, tenían hojas de más, algunas escenas alargadas en exceso, pero a pesar de ello, quería saber cómo terminaba esta serie y ahí que me fui a leer el último libro.

Ben se ha hecho cargo de Daringham Hall, ha vendido las acciones de su empresa para pagar el préstamo más urgente y ahora trata de rentabilizar la mansión familiar. Además de abrirlo a las visitas y excursiones, de las que David disfruta haciendo de guía en la casa, también ha decidido construir cerca de la casa y los establos, en el antiguo granero, una cafetería donde las visitas podrían tomar un té o degustar el vino producido en la propiedad, así como una pequeña tienda donde se venderían productos cultivados en Daringham Hall y de los agricultores cercanos.

Hasta que un inesperado incendio a dos meses de su inauguración mina la moral de muchos y sobre todo de Ben. Kate siente que Ben no se implica emocionalmente, como si no quisiera dejar huella de su estancia en la mansión. Además de las continuas discusiones por Devil, un caballo semi salvaje que Kate está intentando reeducar. Durante el incendio, Kate arriesga su vida para salvar al animal lo que provocará un provocará más problemas en su relación.

Aunque las dos primeras entregas no me emocionaron, esperaba que ésta, al ser la última, me gustaría bastante más, pero debo decir que ha sido más de lo mismo. Lo que más me ha llamado la atención es que, para mi gusto, no todo se queda cerrado, hay detalles que se pierden entre sus páginas. Por ejemplo, esperaba que al menos se dijera algo del último hijo de Sir Rupert, ese que vendió un trozo de terreno al vecino y que desembocó en enfrentamientos desde hace años. Tras acabar los tres libros he comprobado que ese personaje se lo ha sacado la autora de la manga para su beneficio. Así como Devil, el caballo que está intentado educar Kate y que provoca más de una discusión entre los protagonistas, después del incendio no vuelven a nombrarlo y me he quedado con las ganas de saber si al final sigue siendo semi salvaje o se convierte en la joya del establo.

En cuanto a los personajes de la novela: Kate en las novelas anteriores me parecía un personaje demasiado sencillo, sin chispa, pero es que en esta novela aún me ha parecido más plana, no lucha por Ben, ni por lo que quiere, simplemente se deja llevar. En cuanto a Ben, mira que he intentado que me guste este personaje, en las dos novelas anteriores no es que me disgustara pero estaba carente de fuerza, pero en esta entrega aún me ha parecido más simplón y, en mi opinión, no ha conectado con el lector. En cuanto al resto de personajes, lamentablemente Tilly y Peter salen poco, aunque sus escenas son de lo mejor de la novela. David y Anna también tienen algún momento de dificultad a lo largo de la última entrega. De esta pareja no voy a decir más ya que me reafirmo en lo que comenté en las dos entregas anteriores.

Una novela, o más bien una trilogía porque se puede añadir a las otras dos, sin chispa, parece escrita con todos los tópicos posibles para agradar al lector pero sin pasión, con una descripción fría de los sentimientos, personajes planos, sin profundidad, alguna que otra relación forzada y una trama que se puede resumir en tres frases, una por cada libro.

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martes, 3 de enero de 2017

Daringham Hall. La decisión, de Kathryn Taylor

Una vez leída la primera entrega de Daringham Hall en la que se acaba el libro y quedan todas las subtramas abiertas, no tenía más remedio que leer la segunda parte para ver cómo continuaba la historia.

Al acabar el primer libro vemos que Ben decide quedarse en Daringham Hall dándose a sí mismo y también a su familia recién encontrada la oportunidad de conocerse. Además, espera tener la posibilidad de conocer la verdadera historia entre su madre y su padre antes de que él naciera. Por otra parte, sus sentimientos hacia Kate también obstaculizan su decisión de marcharse a Nueva York, dejarlo todo y dedicarse a su empresa como ha hecho siempre.

Esta segunda entrega continúa prácticamente donde acabó la anterior, no en vano la historia es un todo que se ha dividido en tres partes (imagino que por aquello de que las trilogías están de moda, aunque, sinceramente, no hay «chicha» para fraccionarlo en tres libros) y, como es lógico, lo normal es continuar donde se quedó. Así las cosas, Ben está hecho un lío. Él llegó a Daringham Hall con un solo objetivo en la mente: la venganza, y después de cómo han sucedido las cosas ya no lo tiene tan claro. Ahora bien, tampoco se fía de su recién reencontrada familia.

Ben me aburre, es soso, es simple, no tiene nada para hacerme admirarlo, amarlo u odiarlo como personaje. Y con Kate, su partenaire en esta historia, me pasa exactamente lo mismo. Llevamos dos libros, seiscientas páginas (claro que la letra se lee a un metro de distancia) y ahí siguen los dos sin apenas conversar sobre lo sucedido, sobre sus sentimientos... ¡Qué personajes más anodinos! Vamos, que el romance entre estos dos es de los que leo pero no me creo.

Lo que más me gusta de esta historia es la relación entre Tilly, la amiga de Kate y Peter, el amigo de Ben. En realidad lo que pasa en el local que regenta Tilly es lo que me resulta más ameno del primer y segundo libro.

El tema que hay con David, el hasta que llegó Ben heredero de Daringham Hall, y Anna, se ve venir desde la primera página de la primera entrega, por lo que tampoco supone ningún sobresalto, ni emoción, ni nada de nada.

Y lo mismo pasa con lady Eliza, la mala de la película cuyas maldades son de manual.

En el próximo libro, que leeré más que nada por saber cómo acaba todo, supongo que se terminará de cerrar todo lo que en este segundo volumen no se ha hecho aún. En realidad no espero ninguna sorpresa porque hasta la fecha todo lo que ha pretendido ser un golpe de efecto estaba cantado desde el inicio.

A favor de esta historia solo puedo decir que su autora escribe bien, que es amena, que la traducción está muy bien hecha, que la edición del libro es preciosa... pero nada más. Daringham Hall es un culebrón tipo Falcon Crest, pero mucho menos intrigante, mucho más ligero y soso; una historia que pretende aglutinar muchas cosas para captar tu atención, pero como ninguna tiene fuerza porque las hemos visto y leído mil veces, no lo consigue. No es tampoco una novela romántica, porque la historia de amor entre Ben y Kate es solo una subtrama más... Ninguno de los personajes, principales y secundarios, tienen «alma», todos están fabricados para cumplir su papel, pero ninguno emociona o destaca hasta el punto de hacerte empatizar con él o hacerlo inolvidable.

Daringham Hall es un «producto de mercado» para pasar un rato relativamente entretenido (hay que leer muchos trozos entre líneas para obviar la paja, que tiene mucha, mucha), exento de emociones, bastante pobre en ambientación... y nada más.

 

lunes, 2 de enero de 2017

Daringham Hall. La herencia, de Kathryn Taylor

Libro primero de la trilogía Daringham Hall.

Acabo de terminar esta novela y lo cierto es que no sé si me ha gustado, o si la recordaré pasados unos días. La trama es sencilla, muy previsible y la verdad, me ha recordado tanto a Downton Abbey y a alguna novela facilona de Rosamunde Pilcher que por momentos no sabía si era una broma o si al final habría algún giro inesperado que me hiciera rendirme a los pies de la autora. Pues no, no hay ningún giro espectacular. Por otro lado, es como si cada escena y cada personaje estuviera encasillado, como un cliché tras otro de lo que debería ser una novela romántica pero sin la pasión y la tensión que tiene una buena e inolvidable historia. Se sabe qué papel tiene y tendrá cada personaje, quién va a ser el villano de turno y algún que otro entresijo que la autora no desvela pero que deja tantas pistas que el lector es capaz de adivinar fácilmente.

En cuanto a la historia de amor de Kate y Ben, pues es como he comentado antes, de manual; casi amor a primera vista, previsible, sin sobresaltos y con cero química. Si hay más tensión al final cuando se descubre todo el pastel y Ben recupera la memoria que cuando se supone que nada podrá separarles. Hay otras dos futuras historias de amor, que se ven venir, claro, y que no voy a comentar por no desvelar nada pero que a mí, pues qué queréis que os diga, que una de ellas no acabo de creérmela, es que no, o mucho lo intenta explicar la autora o yo no la concibo. Pero bueno, no diré nada hasta haber leído los dos libros que faltan.

La novela está muy bien escrita, eso es innegable y seguramente leeré las dos entregas siguientes para ver cómo acaba esta historia. Sin embargo, y viendo el planteamiento general de la novela, podía haberle quitado un poco de paja y crear una sola novela con más empaque y sustancia, y no alargarlo en las ya, muy manidas, trilogías.

Es una novela que entra por los ojos, las personas que la hayan tenido en la mano me van a entender, la editorial ha hecho un trabajo fantástico con la edición; la portada, el material con que está hecha, la calidad del papel y la tinta bastante oscura llaman la atención porque no es algo que se vea muy frecuente. Ahora bien, la letra sí que es grande y tiene bastante margen. La traducción es impecable, excepto en unos pocos momentos que me ha llamado la atención alguna expresión que no casaba con el resto, o algún que otro errorcillo, que no merece la pena ni mencionarlos. En este aspecto sí que felicito a la editorial por el buen trabajo que han hecho.

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