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Todos los libros de los que aquí hablamos han sido comprados y leídos en papel o ebook en español o en inglés. Este NO es un blog de descarga de libros. Las críticas y/o reseñas que aquí se pueden leer son opiniones personales, nada más, y no pretenden ser otra cosa. Reseñamos principalmente novelas románticas, pero también, de vez en cuando, damos nuestra opinión sobre novelas pertenecientes a otros géneros.



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lunes, 5 de junio de 2017

Marlene, de Florencia Bonelli

Micaela Urtiaga Four, la más famosa soprano de los teatros líricos europeos, vuelve a su casa en Argentina, después de más de quince años de ausencia. En la teoría, la estancia en su país iba a ser por un breve periodo vacacional, sin embargo, las circunstancias con las que se encuentra allí, la obligan a cambiar drásticamente sus planes... y su vida.

Su hermano gemelo aparece una noche con una cuchillada en el vientre y Micaela cree que es consecuencia de las deudas contraídas en los garitos de los bajos fondos.
Después de indagar y cargada con una bolsa con sus joyas, se presenta en "Carmesí", un antro de baja estofa donde conoce a Carlo Varzi, un proxeneta sin escrúpulos y de aspecto intimidante, cuyo pasado y presente no puede estar más alejado de la realidad de Micaela.

Pero Carlo no quiere dinero y el trato que le ofrece a la soprano, para dejar en paz a su hermano, es que cante tangos en su garito durante cuatro meses. Micaela se ve forzada a aceptar. A partir de este momento será Marlene.

La novela tiene mil y un ingredientes, por lo que si me detengo en todos ellos, este escrito se haría interminable. Sólo diré, para que os pongáis en situación, que Marlene (a partir de ahora Marlene siempre) está, a todos los niveles, en las antípodas de Carlo, un hombre que con quince años se vio obligado a matar a su padre y que pasó diez largos años de su vida en la cárcel y al salir, su único objetivo fue hacer dinero para procurarle a su hermanita (a la que dejó con cuatro años y que no sabe que es su benefactor), una buena vida.

Irremediablemente Carlo y Marlene sienten una intensa atracción y se convierten en amantes. Todo está en contra para que se lleve a cabo el amor... incluso ellos mismos.

A partir de la lectura de esta excelente novela, nunca más volveré a escuchar o ver bailar un tango sin acordarme de Marlene y Carlo. Florencia Bonelli, con una impecable narración rebosante de sensualidad, me ha erizado el vello y me ha encogido el estómago. ¡Dios mío, que tango ha descrito!. Más que leer, consigues verlos bailar, apretados, excitados, entregados... y cuando él saca su cuchillo y le corta la falda para dar libertad a sus piernas... uf, qué subidón.

Carlo, un hombre duro, frío, atormentado por su pasado y sus orígenes que pierde irremediablemente la cabeza y el corazón y que "sientes" con qué desgarro dice que Marlene es suya, que es "su mujer". El detalle de cómo guarda la prueba de su virginidad me ha llegado al alma.

Marlene, una mujer que lejos de arredrarse por lo que es, por quien es y por el qué dirán, se enfrenta incluso consigo misma por amor.

Los momentos que pasan juntos están plagados de sentimiento y lujuria. El instante en el que se declaran su amor (¡ah, qué bonito!) está lleno de ternura y deseo.

Unos secundarios magníficamente dibujados, un entorno perfectamente descrito que te traslada al Buenos Aires de principios del siglo XX, unos diálogos ágiles e inteligentes, unas circunstancias sociales, culturales y económicas adversas y unos protagonistas que luchan contra sus sentimientos, sus miedos, su pasado y su futuro; con todo esto y la deliciosa cadencia literaria de su escritora, Marlene resulta una inolvidable novela cuya lectura es un placer para los sentidos. Es un libro de esos que al volver la última página, notas que exhalas un suspiro que no sabías que tenías contenido.

Por último diré que me ha encantado leerlo en argentino. Así como en otros libros me molesta y me despista, en este libro, esas palabras (algunas he imaginado lo que eran por el contexto) le han brindado musicalidad a la lectura, han resultado la banda sonora idónea para una lectura perfecta.


 

domingo, 7 de febrero de 2010

La vuelta del ranquel de Florencia Bonelli

Han transcurrido seis años desde el aciago día en que Laura y Nahuel fueran sorprendidos en los establos, desde que en defensa de la mujer que amaba mató al coronel Racedo, desde que la vida de los amantes se vio separada por mentiras, secretos y cobardía.

Ahora a Laura se la conoce en Buenos Aires como la viuda Riglos, una mujer excéntrica y escandalosa de la que no dejan de correr rumores que deshecha sin que le importe un ápice. Dueña de la editora de la Plata y escritora, protagoniza dialectos verbales y debates de igual a igual con los hombres, expresando su ideología sin pelos en la lengua. Se dice en la ciudad porteña que la bella e inalcanzable viuda, protagonizó años atrás un escándalo al convertirse en la amante de un indio, de ahí el acaloramiento con que defiende al pueblo ranquel. Sin embargo, nadie lo sabe con certeza y es uno de tantos chismorreos como circulan sobre ella sin encontrar respuesta. También se dice que sus amantes han sido numerosos y su nombre se asocia al de hombres de rango y poder.

Pero lo cierto es de aquella joven Laura que soñaba con empezar una vida junto a Nahuel, que se hizo trizas, poco queda años más tarde, pues se ha convertido en una mujer diferente, indoblegable, escandalosa, liberal y autosuficiente. Pero detrás de esa imagen inalcanzable que proyecta, oculta aún el dolor que siente por la desaparición de Nahuel al que cree muerto. Durante años no ha recibido noticias sobre el paradero de su amante, con lo que no sabe si vive o muere, y nunca perdonó a Julián Riglos, a pesar de haberse casado con él. El de ellos fue un matrimonio que estuvo en boca de toda la ciudad porteña, por escandaloso, extravagante y diferente. No vivían juntos y Laura ni siquiera le guarda luto.
Todo el amor que siente por Nahuel lo ha volcado en su familia, en sus sobrinos, su trabajo como editora, en sus múltiples causas y luchas sociales. De cara a la sociedad porteña, Laura es una mujer que lo tiene todo pero, en privado, a solas es una mujer solitaria que no se ha repuesto de la pérdida de Nahueltruz.

Nahuel huyó de Córdoba y Argentina con el corazón destrozado por la traición de Laura. Se juró entonces convertirse en un hombre diferente, alguien que estuviera a su mismo nivel, alguien respetado y de éxito, con la fuerza y poder capaz de destruirla si sus caminos volvían a cruzarse. Seis años más tarde un Nahueltruz diferente, al que ahora se conoce como Lorenzo Rosas regresa a Buenos Aires, tras años viviendo en París. Con una buena posición económica, negocios, amigos influyentes en los altos círculos, culto y refinado, poco queda de aquel indio salvaje que enamorara a la señorita Laura Escalante.
El odio anida en el corazón de Lorenzo que no puede olvidar el dolor que le causó la herida de Laura. El reencuentro entre ellos es frío, indiferente. Los ojos del hombre que miran a Laura ya no brillan de pasión y amor por ella, sino de odio. Pero nadie sabe que tras esa fachada melancólica, oculta un dolor enorme que mezcla la culpabilidad por el destino de su pueblo y la traición de la mujer que amaba.

Tras seis años de separación, de silencios y odios velados, Laura sigue amando a Nahuel con la misma intensidad pero él no le muestra ni un ápice de ese amor, solo desprecio e indiferencia pues la cree una traidora. ¿Podrá Laura sacarlo de su error y ganarse su perdón, sin el que no existe un futuro para ambos?

Si la primera parte de esta novela me ha hecho sufrir, con La vuelta del ranquel me ha sucedido algo similar, pues eso ha cambiado nada, a pesar de tratarse de una historia diferente. En este caso, con un periodo de tiempo de seis años, Florencia Bonelli nos retrata un nuevo escenario con personajes diferentes. Las vivencias de uno y otro nos retratan a una Laura y un Nahuel distintos, irreconocibles.
Atrás quedaron las yermas tierras de la pampa, las humildes tolderías con olor a cuero y ganado, caballos y fuegos. El escenario donde se reencuentran Laura y Lorenzo -el nombre cristiano de Nahuel- es en Buenos Aires, entre elegantes mansiones y teatros, en un marco de esplendor y riqueza que no muestra nada del pasado que los unió.
Durante este tiempo ambos han continuado con sus vidas, Laura creyéndolo muerto ha seguido su camino y, aun sin olvidar su dolor, ha tomado decisiones y experiencias que Nahuel no puede perdonar ni aceptar. El dolor por la aniquilación de su pueblo, de la que se siente culpable, se suma a la situación política y social del país y al papel de determinados personajes vinculados a la vida de Laura.
Nahuel -ahora Lorenzo- se ha convertido en un hombre al que Laura no podría rechazar por sus orígenes humildes. Ya nada queda de aquel ranquel con el que vivió a escondidas un amor entre huertos, establos y tierras yermas. Lorenzo es un hombre culto que habla varios idiomas, declama a Petrarca, refinado, adinerado...
Como digo, son dos personas diferentes que, a su manera, han seguido con sus vidas pero en el momento que se reencuentran, el tiempo parece detenerse y no haber transcurrido pues dentro de ellos sigue existiendo ese algo que los unió, aunque tal vez sea demasiado tarde... o no.

Si la novela anterior despertó un torrente de emociones, con La vuelta de ranquel me ha sucedido igual. Es cierto que aún con los mismos personajes, estamos ante una novela diferente. Diferente porque han transcurrido seis años, porque ni Laura ni Nahuel son los mismos, porque sucede en un marco nuevo y porque ya no existen las tolderías ni el poblado ranquel.
La historia de amor de Laura y Nahuel -a mí me cuesta pensar en este personaje como Lorenzo, así que lo sigo llamando Nahuel- está muy entrelazada al destino del pueblo ranquel. La culpabilidad que siente el indio por abandonar a su gente tiene sus raíces en aquello que lo separó de Laura, pero él no perdona ni olvida. Tampoco puede seguir adelante.
Los encuentros y desencuentros de la pareja protagonista transcurren en la aristocrática Buenos Aires de finales del siglo XIX. La vida de los Montes, Escalante, Beaumont, Lynch... siguen muy presentes en la trama.

El personaje que más me ha calado es Laura porque la nueva Laura es una mujer, en mi opinión, admirable. No doblega su voluntad, levanta la cabeza ante los comentarios malintencionados, escandaliza, lucha y nunca se rinde, a pesar de que por dentro llora, sufra y no olvida a su gran amor. Y, ante todo, me ha parecido una mujer valiente que se mide y actúa como cualquier hombre. El nuevo Nahuel, Lorenzo, es un hombre lleno de culpabilidad, rencor, odio y también mucha vulnerabilidad. Su amor por Laura es obsesivo pero el rencor, la traición y su incapacidad para perdonar hacen un infierno de sus vidas. Durante gran parte del libro he tenido sentimientos encontrados hacia él.

Con estos personajes, con una novela que tiene como trasfondo la aniquilación del pueblo ranquel, es inevitable que Indias blancas. La vuelta del ranquel no te conmueva, te haga sufrir y emocionar, al menos a mí. Como acostumbra y es un sello característico de Florencia Bonelli, estamos ante algo más que una novela romántica, es una novela que con una maravillosa y desgarradora historia de amor, pero además te traslada a la Buenos Aires de finales del siglo XIX, retratando hechos históricos y políticos, donde se entrelazan las vidas de personajes ficticios y reales, tal como hiciera en la primera parte. Ls trama histórica, que relata hechos reales, tiene un papel importantísimo.
De todas las novelas que he leído de Florencia Bonelli, Indias blancas es una de las que más me ha calado, las emociones y sentimientos que ha despertado, siguen latentes. Es uno de esas historias de amor que perduran y siguen viviendo en tu memoria aún después de cerrar el libro. He empezado a leer otra novela pero aún pienso en Nahuel y Laura, aún sigo sintiendo ese resquemor que me ha tenido en vilo página a página. Así pues, puedo decir sin mentir ni un poquito que Indias Blancas es una novela de las que dejan huella y no olvidas fácilmente.





sábado, 6 de febrero de 2010

Indias blancas de Florencia Bonelli

Laura Escalante pertenece a unos de los linajes más ilustres de Buenos Aires; es una joven de gran belleza, carácter desafiante y audaz, capaz de las mayores osadías en nombre del amor y lo que cree justo. Así, cuando recibe un telegrama donde se le notifica que su hermano, el padre Agustín, está gravemente enfermo de carbunco, desafía a todos los preceptos y convencionalismos sociales, incluso desobedeciendo la voz de su abuela, madre y tías que se niegan a que viaje para estar a su lado. Con la inestimable ayuda de María Pancha, la criada negra que la quiere como a una hija, y del doctor Julián Riglos, amigo de la familia y eterno enamorado de Laura, viaja hasta Río Cuarto, en Córdoba. La huida de Laura provoca un escándalo en la ciudad porteña, con la consiguiente censura por parte de las familias más intachables y respetables, la ruptura de su compromiso con Alfredo Lahitte y el bochorno para las familias Montes y Escalante.

A su llegada a Río Cuarto, Laura recibe un diario que en su día escribiera Blanca Montes, su tía y la madre de su hermano Agustín. Mientras lo cuida en su lecho de enfermo, sin saber que sobrevivirá o no, Laura lee el diario y, de la mano de Blanca Montes, conoce su vida y la historia de amor que vivió junto al cacique ranquel Mariano Rosas. Blanca, ya casada con José Vicente Escalante, el padre de Laura y Agustín, fue hecha cautiva por los indios ranqueles y convertida en la primera esposa, ñuque, del cacique.

Página a página Laura conoce, por un lado secretos, mentiras y traiciones protagonizadas por su propia familia, a la que ve retratada y descrita en ese cuaderno y, por otro, la trágica y conmovedora historia de amor entre Blanca Montes y Mariano Rosas: una huinca -cristiana- que abandonó su raza por amor y un ranquel, que rompió todos los juramentos sagrados en nombre al amor por esa mujer. Mientras lee ese diario, Laura llega a conocer, querer y admirar a Blanca Montes, sin saber que ella misma va a protagonizar una historia similar junto al hijo de ese mismo ranquel.

En Río Cuarto, Laura conoce al ranquel Nahueltruz Guor, hijo del cacique Mariano Rosas, un hombre por cuyas venas corre sangre tanto india como cristiana, un hombre que representa a dos mundos, dos razas; educado entre ranqueles y también en un convento dominico, encarna las ideas del pueblo indio y la cultura y educación del cristiano. Desde el momento que los ojos de Laura se cruzan con los grises -señal de sus raíces blancas- de Nahueltruz, el destino de ambos queda sellado, así como el del pueblo ranquel, perseguido por el ejército de la nación argentina que desea acabar con ellos y apropiarse de las tierras indias.

La pasión y también el amor nacen entre Laura y Nahuel sin que importe las diferencias raciales, culturales o sociales que los separan. Y, durante el tiempo, en que Laura permanece en Río Cuarto, junto al lecho de enfermo de su hermano, nace su historia de amor con Nahueltruz Guor. Una historia que viven a escondidas, ocultos tanto de los ranqueles como del hombre blanco, pues saben que el de ellos es un amor incomprendido.

¿Puede sobrevivir un amor entre un indio ranquel y una huinca cuando el hombre blanco trata de aniquilar la raza autóctona? ¿Pueden superar las diferencias que los separan, el abismo que se abre entre ellos como en su día hicieran Blanca Montes y Mariano Rosas?

De la mano de Laura Escalante y el diario de Blanca Montes, en Indias Blancas Florencia Bonelli nos narra no una sino dos historias de amor preciosas e inolvidables. Ambas protagonizadas por mujeres cristianas y hombres ranqueles; ambos incomprendidas y obligadas a superar los avatares que se interponen en dos épocas distintas, pero con un escenario similar y con destino un tanto diferente.
A pesar de que los protagonistas indiscutibles de esta novela, dividida en dos partes, son Laura y Nahuel, en esta primera parte gran parte de la trama recae sobre Blanca y Mariano. Pues a medida que Laura va leyendo el diario mientras se enamora de Nahueltruz, vamos conociendo esa otra historia de amor que engrosa una parte importantísima de la novela.

Con la maestría que caracteriza a Florencia Bonelli, con ese don para tejer historias que se graban en los corazones de quien las lee, nos desgrana las raíces y nombres que componen la familia Montes, desde al abuelo Abelardo Montes a la criada María Pancha, pues todas sus vidas y destinos dan lugar a secretos y traiciones, mentiras y amores que, de algún modo, marcan el curso de la historia de Laura y Nahuel.

Para mí, la pluma de esta autora es irrepetible y, a la vez, fácilmente reconocible pues no sólo narra una historia de amor, sino que la ambienta y sitúa en un contexto histórico que describe minuciosamente, trasladándote a la época en que sucede, viviendo los acontecimientos bélicos, políticos que suceden. En Indias blancas recrea la lucha entre el hombre blanco y el pueblo ranquel, una lucha que en este caso nos cuenta desde los ojos de no una sino dos parejas. Mientras la historia de Blanca y Mariano nos es narrada desde que se conocen hasta el momento en que nace la de Laura y Nahuel, la de éstos tiene su continuidad en una segunda parte, en la que es una historia de amor, odio y venganza.

Los personajes que protagonizan esta novela están retratados y descritos con tanta nitidez que, mientras lees, sientes que los vas conociendo y entrando en sus mentes y corazones.
Blanca, una mujer que aunque por nacimiento es una Montes no nació ni se crió entre las sedas y encajes que le correspondían, pues su padre eligió como esposa a una mujer humilde, hija de una lavandera. Sin embargo, Blanca llegó a casarse con un hombre como José Vicente Escalante, con un linaje tan brillante como el de los Montes pero tras ser hecha cautiva por los ranqueles, se convirtió en la amante de Mariano Rosa del que terminó enamorándose.

Mariano Rosas, cacique el pueblo ranquel, que desde que posó sus ojos en Blanca decidió que sería suya y pasó por encima de todas las cosas, leyes y juramentos por conseguirlo, incluso de la voluntad de ella.
La de ellos es una historia preciosa pero tan desgarradora y trágica que te deja con el corazón en un puño, pero marca el destino que correrán la sobrina de ella y el hijo de él.

Laura, una mujer de voluntad indoblegable, nacida en el seno de una familia influyente, ha crecido rodeada de todos los lujos a su alcance, es una joven a la que no le importa el que dirán y que a lo largo de su vida protagoniza diferentes escándalos que la ponen en boca de todos. Sin duda, su amor por el ranquel Nahueltruz Guor es el mayor de todos.

Nahueltruz, el hijo mayor del cacique Rosas, que conociendo cuál fue el destino del amor de sus padres, no puede evitar enamorarse de una huinca, aun poniendo en peligro su vida. Entre dos pueblos, Nahuel es un hombre culto y educado que vive en las tolderías, ama y venera a su raza. Sin embargo, la perfidia, el odio y las mentiras se cruzan y crean obstáculos que parecen insalvables para Laura y Nahuel.

Por último diré que de Indias Blancas me ha sorprendido la maravillosa ambientación y documentación, el cambio de escenario que te traslada desde el boato de una mansión porteña a las yermas y polvorientas pampas y a las tolderías ranqueles. Muestra dos mundos, tan opuestos como el día y la noche, dos razas con raíces y creencias que resultan irreconciliables, enfrentadas en una lucha tan encarnizada que amenaza el amor de Laura y Nahueltruz.

Con protagonistas de carácter, imperfectos, que se equivocan y deben pagar con ello con creces, en mi opinión Indias blancas es una de las grandes historias románticas de Florencia Bonelli y continúa en Indias blancas. La vuelta del ranquel.



martes, 11 de agosto de 2009

Me llaman Artemio Furia de Florencia Bonelli


Artemio Furia no es un gaucho común. Lo delatan el color turquesa de sus ojos , el rubio de sus cabellos, el temor y respeto que la simple mención de su nombre despierta entre todas las clases sociales. Pocos conocen sus orígenes, el Padre Ciriaco, su padrino don Belisario y su amigo desde la infancia y casi un hermano, Calvú Manque, el indio ranquel junto al que se crió. Artemio es salvaje, indomable, rudo y tan agreste como las mismas pampas; autoritario, posesivo y leal.
Junto a sus hombres, luchó en la rebelión de 1806 y 1807 al servicio a Juan de Pueyrreidón para expulsar a los ingleses de la ciudad porteña. Ahora, años más tarde, a las puertas de la Revolución de Mayo de 1810, Artemio Furia es un hombre al que conviene tener en el propio bando porque la gente del pueblo lo sigue y lo venera.

La tensión se palpa cuando comienza a fraguarse la revolución, impulsada por una facción del pueblo que desea la independencia del Río de la Plata.
Las intrigas políticas y económicas alargan sus manos hasta las esferas más encumbradas. Los pactos y las alianzas están al orden del día amenazando la vida de quienes intervienen, voluntariamente o por azar.
En mitad de las refriegas entre la facción patriótica y el partido españolista, Artemio busca la venganza contra los asesinos de sus padres, acontecido veinte años atrás. A lo largo de los años, el arraigo al odio que siente ha movido sus pasos en cada etapa de su vida. No ha habido lugar para nada ni nadie. Ninguna mujer ha significado nada para él, ninguna hasta que su camino y el de Rafaela Palafox y Binda se cruzan y una mano, caprichosa e invisible, une el sendero que sus vidas seguirán.

Rafaela Palafox y Binda es una joven de buena familia. Nacida entre sedas y organdí la suya ha sido una vida plácida, rodeada de lujos. Su madre murió siendo ella muy niña y aunque su padre no volvió a casarse, creció cerca de sus tías Pola y Clotilde, además de sus primos Cristiana y Aarón.
Cuando su padre es exiliado por su vinculación con el partido españolista que trató de derrocar el virreinato francés de Liniers, Rafaela carga sobre sus hombros con la responsabilidad de mantener las propiedades de la familia Palafox, tanto la casa grande en Buenos Aires como la hacienda La Larga. Para ello fabrica jabones, perfumes, afeites y remedios para heridas y dolencias que vende para subsistir, aunque a ojos de la buena sociedad no esté bien visto que una muchacha de buena familia trabaje.

En cuanto Artemio la ve por primera vez se siente atraída por la joven. No posee una belleza ni un físico deslumbrante, pero aún vestida con ropas desgastadas, con un pañuelo cubriendo sus cabellos y un mandil su cintura, siente la necesidad de poseerla.

Cuando el mismo Juan Puerreydón le pide como un favor especial que visite las tierras de una hacienda que está teniendo graves problemas para salir adelante, cuyo ganado se ha extraído o bien robado, Artemio se niega. Asuntos mucho más urgentes lo atan a Buenos Aires, la revolución palpita en el aire y no olvida su venganza. Pero cuando descubre que la hacienda pertenece a Rafaela Palafox y Binda -a la que él bautizó como Rafaela de la flores- cambia de parecer de inmediato. Alista a varios de sus hombres y parten raudos en dirección a las tierras secas y áridas de Laguna Larga.
El reencuentro entre la joven dama de ciudad y el hosco gaucho es sólo el inicio de la tumultuosa, apasionada y trágica historia que los unirá.

Odios pasados, los secretos que Artemio tan celosamente guarda junto a su juramento de venganza contra los hombres que pusieron fin a la vida de Horatio y Emerald de Lacy, sus padres, se interponen entre él y Rafaela, la mujer cuya dulzura, cuya exuberancia e inocencia lo aturden más que los perfumes que ésta prepara.
La amenaza de la revolución no descansa, no aguarda por los amantes, como tampoco la dolorosa revelación que, por su significado, puede separarlos irremediablemente.

Antes de leer cualquier novela de Florencia Bonelli sé que voy a encontrar con una historia que aúna el amor más desgarrador y la ambientación histórica más salvaje e absorbente pero pese a ello leer cualquiera de sus libros me deja un nuevo y delicioso sabor en la boca.
Enmarcada en los albores de la Revolución de Mayo de 1810, esta novela nos traslada desde 1790 cuando “nace” Artemio Furia hasta el turbulento corazón de la Revolución en el Río de la Plata.
La novela está dividida en tres partes: una primera en que conocemos a Artemio como niño y realiza el juramento de vengar a los suyos, otra parte ambientada en 1820, cuando ese niño recupera su lugar legítimo y una tercera -que en el libro es la central y la más extensa- que describe y narra la historia de amor del gaucho Furia y Rafaela de la flores mientras la revolución de Mayo estalla.

Después de leer El cuarto arcano, la novela anterior de Florencia Bonelli, me parecía muy complicado que otra historia pudiera impactarme y calarme como ésa lo hizo. Pero así ha sido.
En Me llaman Artemio Furia encontramos una digna sucesora de El cuarto Arcano. Además de la conmovedora, apasionada y trágica historia de amor de Rafaela y Artemio, cuenta con el aliciente añadido de reencontrarnos con Melody y Roger Blackraven, protagonistas de la novela anterior, con lo que conocemos cómo son sus vidas años más tarde.

Si los protagonistas de esta autora son viriles, pasionales, posesivos, celosos, casi violentos en su amor hacia las mujeres que aman; ellas tienen a ser dulces, pacientes, devotas y leales, pero capaces de amar con la misma medida, sin ambages sin medias tintas, de igual a igual.
Es algo que encontramos en los protagonistas de Me llaman Artemio Furia.
Artemio es un hombre cuya fuerza, arrogancia y virilidad parece traspasar el papel, cuyo amor por Rafaela es tan palpable que adentrarse en las páginas de esta novela es casi como sentirte tan rodeada por sus brazos por la misma Rafaela.
Rafaela es una mujer que aunque en apariencia pueda parecer frágil o débil tiene las suficientes agallas para salir adelante por sí sola, junto a la pequeña Mimita, su esclava Créola y la ancianaÑuque. Y es ante todo una mujer que no dedica un segundo pensamiento a que su reputación se vea mancillada y destruida por la sociedad porteña. Por amor a Artemio es capaz de entregar hasta su vida.

Podría explicar mucho más sobre esta novela, pero eso supondría desvelar muchos detalles de la trama que hay que leer y saborear para descubrir por una misma, con la emoción que despierta una novela inolvidable.
En mi opinión la historia de amor de Rafaela y Artemio es de las que no se olvidan, de ésas que dejan huella como uno de los grandes romances de la novela romántica. Los protagonistas son tan diferentes como el día y la noche, por nacimiento, por crianza, por lo que la vida les ha reportado a cada uno, pero, al final, desde el momento en que se encuentran por primera vez y los ojos turquesa de Artemio se posan sobre los verdes de Rafaela, sientes que son dos mitades que se han encontrado.
Declaraciones, como historias de amor, hay muchas pero la de Artemio, tosco, zafio y mal hablado es una de las que llegan al corazón: “La amo con tuito mi corazón, Rafaela, con tuita l'alma. Pa'sempre”.

jueves, 23 de abril de 2009

El cuarto arcano de Florencia Bonelli


En 1806, las colonias españolas se extienden por América. Buenos Aires, donde se desarrolla esta novela, es uno de los focos en los que se fraguan los albores de la revolución de independencia contra la Corona de España. En mitad de este fragor, por la libertad de los esclavos, nace la historia de amor de Roger Blackraven y Melody Maguire: El cuarto Arcano.

Roger Blackraven es el conde de Stoneville, el hijo bastardo del duque de Guermeraux. Es un hombre rico que posee tierras y negocios en diversas regiones, entre ellas la ciudad de Buenos Aires. Es propietario de esclavos, algo que no oculta, y que trabajan en sus propiedades y terrenos. Su carácter hosco y dominante levantan el respeto y la prudencia entre todos aquellos que lo rodean. Es un hombre temido y respetado a partes iguales, odiado y envidiado; es un hombre que oculta un oscuro pasado.

Melody Maguire es una joven criolla cuyo verdadero nombre es, en realidad, Isaura, pero desde muy niña recibió el sobrenombre de Melody. Sin embargo, entre los esclavos se la conoce como el ángel negro, por la labor de protección y ayuda que les dispensa. Su padre era irlandés, huyendo de su tierra de nacimiento se embarcó a Argentina, para evitar caer en manos de la justicia inglesa bajo la que fue torturado. Así, nació su odio hacia todo lo inglés, un odio que ha inculcado a su hijos, Melody, Tommy y Jimmy.

No obstante la vida de Melody, y sus creencias sufren un vuelco el día que conoce al apuesto e intratable Roger Blackraven. Huyendo del tormento de su pasado, junto al pequeño Jimmy, entra a trabajar a casa de los Valdez e Iclán, y por ende, para Roger Blackraven.

Pese a que él representa todo lo que debería odiar: ¡es inglés!, soberbio, mujeriego, déspota y dueño de esclavos, no puede evitar rendirse a la atracción que despierta en ella. Las manos de Roger avivan una pasión desconocida hasta la fecha por la joven, unas emociones que jamás creyó ser capaz de experimentar. Sin darse cuenta, ni proponérselo, acaba enamorándose del que debería ser su mayor y más acérrimo enemigo.

Roger cae irremediablemente bajo el influyo de esa alocada muchacha, adorada por los esclavos, y criticada por las matronas de la sociedad porteña. Melody lo exaspera, lo aturde con su belleza e irreverencia: cuestiona todas sus acciones, pone en entredicho su moral, sus principios y valores. Algo que, en realidad, siempre le ha importado un ardite.
Su oscuro y devastador pasado lo han convertido en el hombre implacable y duro que es en la actualidad. Y sólo la aparición de Melody, Isaura, como él se empeña en llamarla, le hacen descubrir las trazas de una humanidad que creía desaparecida de su alma.

Pero a la vez que se forja la apasionada e inolvidable historia de amor entre Melody y Roger, una red de misterios, complots y maquinaciones rodea la ciudad de Buenos Aires, las colonias e, incluso, las relaciones entre España, Francia e Inglaterra.

Personajes de la historia argentina como Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Álzaga o Nicolás Rodríguez Peña, u otros como Napoleón Bonaparte, Maria Antonieta, Carlos III o Luis XVI se entremezclan en las líneas de esta apasionante novela.

Las vidas de los criollos, los indios, españoles, ingleses y franceses, el espíritu rebelde de la revolución contra el colonialismo y las intrigas palaciegas de la corte Napoleónica, son algunos de los aspectos que se entretejen, a la vez que somos testigos de la conmoción y sufrimiento que acarrean la historia de amor de Melody y Roger.
Dos personajes opuestos, dispares. Tan diferentes como el día y la noche. Pero dos almas que parecen destinadas a una senda común… enamorarse.

El cuarto arcano, publicado este mes de agosto en Argentina, es, sin duda, una de esas novelas impactantes y demoledoras que no sólo transportan a los lectores a vivir una historia de amor, sino que desvelan las luces y las sombras, los sabores y sinsabores de la construcción de un país en una novela de indudable calidad histórica.
Refleja cómo, bajo el yugo del colonialismo español, los criollos lucharon por su libertad, mientras ingleses y franceses trataron, a su vez, de incursionar en el Río de la Plata y conquistar unas tierras y unas gentes ya devastadas.

Al margen de la magnífica ambientación histórica, uno de los aspectos más chocantes es, sin duda, la personalidad de sus protagonistas: un rudo inglés y una dulce criolla con ideales no sólo diferentes, sino totalmente opuestos.

Roger es un noble de origen inglés con sangre francesa, italiana e incluso española en sus venas. Es un hombre que se ha hecho a sí mismo y al que a lo largo de esta novela vamos conociendo, al menos en parte. Aún queda mucho de él por descubrir. Algo que, lógicamente creo, se nos desvelará en la segunda parte de esta novela.

Melody es una joven que, aunque también ha sufrido una vida dura y cruel, ha optado por la compasión hacia el prójimo en lugar de la soberbia y destrucción. Es compasiva, dulce, atenta. Es una mujer que se siente insegura de sí misma, de su cuerpo un poco regordete, de sus labios carnosos y cabellos rojizos. Una belleza atípica que nada tiene que ver con las elegantes y estiradas mujeres que se relacionan con Roger.
No obstante, inexplicablemente, es ella la que lo atrae y embruja como ninguna otra. Es Melody la que le hace descubrir al hosco conde inglés lo que es el amor.

Pero odios, rencillas, envidias y los albores de una revolución se interpondrán entre un amor que frágilmente va naciendo y fortaleciéndose… un amor que deberá superar obstáculos que se presagian insalvables.

El Cuarto Arcano, se trata de la primera parte de la novela, y nos presenta la situación histórica de Buenos Aires en 1806. No obstante, la trama incluye subtramas que se aúnan en torno a Francia e Inglaterra, personajes históricos e, incluso, la leyenda sobre Luis XVII.
A mi parecer, es una novela excelentemente lograda, ambientada y narrada. Capaz, por la diversidad de aspectos que aborda, de atrapar a un público muy amplio porque además de una novela de amor es una gran novela histórica.

En mi caso, que no conozco la historia de Argentina, me he encontrado fácilmente atrapada en sus páginas, por el pasado fascinante que retrata, impresionándome por la crueldad sufrida por los esclavos y el alcance de la maldad humana.
Y, al margen de la pareja protagonista, existen otros personajes que me han impactado sobremanera: la historia de amor entre el esclavo Babá (Servando) y Elisea, el secreto de Béatrice, de Désoite… y mucho más que es mejor leer y descubrir por uno mismo.

Pese a la amplia extensión de la novela, me ha resultado fácil sumergirme en la lectura, porque la historia es sencillamente apasionante, humana y profunda.
Como punto negativo tengo que señalar, sin dudarlo, la espera hasta leer la segunda parte. Estoy deseosa de saber cómo continúa la historia de amor de Roger y Melody, así como el destino de los esclavos, revolucionarios y la subtrama política desarrollada en este libro.
El Cuarto arcano es una novela histórica que ofrece una lectura inolvidable y una vez más, una muestra de la calidad como escritora de Florencia Bonelli. Es un libro que, a falta de leer la segunda parte, me aventuro a decir pasará a ser uno de mis preferidos. Estoy convencida.


El puerto de las tormentas de Florencia Bonelli


El Cuarto Arcano. El puerto de las Tormentas
Segunda parte


Tras abandonar Buenos Aires, furioso y herido con Melody, Roger Blackraven se embarca con destino a Río de Janeiro junto a sus primos Marie y Luis Carlos, los hijos de Luis XVI y María Antonieta, cuyas vidas están en peligro por la ingente cantidad amenazas que se ciernen sobre ellos.

El yugo de Napoleón sobre Europa es cada vez más estrecho y eso impulsa a los ingleses a extenderse hacia Buenos Aires en búsqueda de nuevos puertos y mercados para sus mercancías. Eso hace que la ciudad porteña no sea propicia para acoger a los jóvenes primos franceses de Blackraven. La promesa de una invasión por parte de los ingleses se vislumbra sin dificultad en el horizonte.
La certeza de que sólo es cuestión de tiempo que ésta se produzca, impulsa a Roger a reunirse con sus antiguos hombres: el jesuita Gabriel Malagrida y Adriano Távora, con los que estudia la situación y opta cuáles serán sus próximos movimientos a seguir para protegerse tanto sí mismo como los suyos y, sobre todo, a Isaura, a quién pese a la distancia y los recuerdos amargos no ha logrado olvidar.

El Virreinato del Río de la plata es el objetivo de los ingleses, dirigidos por el general Beresford que es un antiguo camarada de Blackraven, quien, temiendo por Isaura, reemprende sin demoras el regreso a Buenos Aires sin saber cómo ésta lo recibirá.

Tras meses de separación la vida de Isaura se ha visto envuelta en pruebas muy difíciles de superar: la situación en la ciudad porteña es más belicosa cada día que sucede, los bandos se dividen, las lealtadades y traiciones están a la orden del día, y sin Roger a su lado, muchos son los que osan ir en contra de El ángel negro. Su estado de abatimiento y desánimo no hace sino incrementarse cuando la desgracia cae sobre la casa de San José.
El regreso de su marido trae consigo la esperanza de Isaura por recuperar su vida anterior, aunque el destino es inextricable y sólo él sabe qué les depara el futuro…

El cuarto arcano. El puerto de las tormentas, la segunda parte de la novela, ambientada en los primeros años del siglo XIX, retrata la realidad social no sólo de Argentina, sino de Europa y sobre todo Francia e Inglaterra y continúa con la intensa y apasionante historia de amor de Roger e Isaura, en un marco histórico de una calidad escrita y documentada inmejorablemente.
A la vez que retrata magníficamente los albores de la invasión de los ingleses a Río de la plata, asistimos al reencuentro entre Melody y Roger Blackraven.
Desde el principio, la de ellos no fue una relación fácil, demasiados obstáculos, prejuicios y orgullo los separaron, pero tras unos meses apartados, cada uno por su lado, se reconocen a sí mismos que la vida sin el otro carece de sentido.

El pilar alrededor del cuál gira el hilo argumental es sin duda el protagonista de esta novela: Roger Blackraven. Aunque conde inglés y futuro duque de Guermaux, no deja que sus raíces nublen su juicio ni intereses, de hecho, tal y como fuimos testigos en la primera parte de El cuarto arcano, Roger es un hombre complejo, dominante, autoritario sobre el que recaen responsabilidades, secretos inconfesables y que podría decantar hacia un lado u otro de la balanza el resultado de dicha contienda. Pero Blackraven no cree en invasiones ni batallas, su única obsesión, el motor de su vida es la dulce Isaura. Desde que ésta apareció en su vida, volviéndola de pies a cabeza, es lo único que lo conmueve, importa y conmina a actuar.

La joven que encuentra a su regreso es una mujer frágil y devastada por el dolor, quien que no puede ocultar que aún ama a su autócrata y dominante marido. Roger permanece a su lado, día tras día, para ayudarla a superar su pena y enfrentar con entereza las pruebas que la vida le pone delante.
Todos estos sinsabores y amarguras unen aún más a Isaura y Roger, así como la noticia del embarazo de la joven. Y a pesar de la truculenta situación que envuelve a Buenos Aires, lo que lleva a Blackraven a replantarse la posibilidad de regresar a Londres para evitar quedar atrapados en mitad de las reyertas, la vida se les antoja un regalo del cielo. Después de todo poseen la mayor riqueza de todas: el amor.

No obstante, dos sombras se ciernen sobre la pareja enturbiando su dicha: por un lado, La Cobra, el sicario enviado por el mismo Napoleón para dar y capturar al Escorpión negro y reclutarlo para su bando; por otra el regreso de un fantasma del pasado de Roger que amenaza con hacer añicos la felicidad del matrimonio Blackraven y destruir sus sueños.

Hay novelas que pese a su extensión y minuciosidad a la hora de detallar y describir una época histórica se hacen fáciles y rápidas de leer. El Cuarto Arcano es una de ellas y es además una novela preciosa, repleta de humanidad, aventuras y misterios.
Pese a que la novela está dividida en dos volúmenes, dada la extensión del libro, la lectura es deliciosa por el modo magistral en que está narrada y los sentimientos y emociones que la sustentan.
En El Cuarto arcano. El puerto de las tormentas la documentación y la trama histórica poseen un gran peso, pero esto lejos de restar fuerza o carácter a la trama romántica, sólo la hace destacar más por varios aspectos: la aparición de personajes históricos del renombre de Martín de Álzaga, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Rodríguez Peña o Napoleón y que son parte importante y argumentativa de la novela, no un mero escenario de fondo, dan relevancia y solidez a la lectura; la realidad de Buenos Aires en 1807, la invasión de los ingleses sobre el Río de la plata, la esclavitud y el poder de Napoleón en Europa sólo incrementan los focos de interés que se reflejan en la novela, sin dejar de lado una bonita historia de amor.

Quizá el peso de la historia pueda asustar un poco a aquellos lectores a los que estas tramas históricas no les atrae, pero, en mi opinión, aquí sólo logra realzar la calidad y la belleza humana e histórica de el amor entre Roger e Isaura, tal como lo logra plasmar Florencia Bonelli.

Los personajes tienen tal atractivo que por sí solos, al margen de la época histórica, se nos hacen más cercanos y conocidos. Asistimos a una evolución en ellos que da más fuerza a la historia de amor.
Así como en la primera parte el carácter de Roger era impetuoso, dominante e inflexible (sin que esto cambie ni un ápice) en esta continuación, somos testigos de aristas y nuevas facetas de su personalidad. Como Madame Odile observó en su día, él es el cuarto arcano, un hombre autoritario, autocrático y fuerte, pero es ante todo un hombre profundamente enamorado de Isaura, lo que le lleva a actuar de un modo que conmueve al lector y que derrumba sus propios cimientos.
Sin perder ni un ápice de su personalidad ni la rudeza exhibida con anterioridad, vemos el lado más humano y, sobre todo, descubrimos su debilidad y su talón de Aquiles: Isaura.

Por otro lado, Isaura se nos muestra como una mujer más madura, que ha enfrentado y sobrevivido a traumas y pruebas dolorosas que sólo han afilado su carácter, pero sin despojarse de su esencia, la dulzura y bondad con que todo lo impregna, enseña una fiereza y determinación nuevas.
Además, como en el caso de Blackraven, vemos que como todo ser humano posee sus defectos y cómo sus valores morales sufren un vuelco inesperado, que le lleva a replantearse sus prioridades y su vida, actuando de un modo que sorprende enormemente.

Además de los secundarios ya conocidos como Tommy Maguire, Servando (Babá), Elisea, Enda Feelham, Miora, Somar… aparecen nuevos personajes, cuyo papel es relevante y dan un giro sorprendente al argumento.
Pero sobre todos ellos está Roger Blackraven, que es un hombre carismático, implacable, rudo pero apasionado, cuyas motivaciones quedan patentes en cada una de las líneas de El cuarto Arcano.

Innegablemente de fondo subyace una fuerte carga histórica, intrigas políticas, piratas, aventuras en el mar y una red de espionaje asombrosa. Pero todo esto no le resta profundidad ni relevancia a la trama romántica, al contrario, la enmarca y ensalza de un modo cautivador, ya que llegas a vivir y sentir la realidad de esa época, los conflictos bélicos, políticos y morales, y ante todo, porque respiras el amor que existe entre Isaura y Roger.
Como digo anteriormente, en Blackraven se sustenta el peso de la novela porque su participación está presente tanto en la parte histórica como en la romántica. Sus raíces inglesas, francesas, italianas e incluso españolas hacen de él un hombre peligroso y poderoso para todos. Es casi un estandarte, una leyenda. Pero lo que enamora de un personaje así es su indiscutible e indoblegable carácter, no se arrodilla ante nadie, no ruega ante nadie… excepto ante una mujer, su mujer.

Eso sin restar ni un ápice de interés a una historia de amor cargada de sensualidad, erotismo y belleza, una relación que refleja unos sentimientos que traspasan el papel y una carga emocional potente.
Al margen de la ambientación histórica, es evidente que estamos ante una maravillosa y conmovedora historia de amor que me ha arrancado risas y lágrimas, que me ha emocionado como pocas lo han hecho desde hace mucho.

El cuarto arcano es una novela histórica y romántica que se ha convertido en una de mis novelas preferidas, por la calidad que destila y porque después de leer más de mil páginas, volvería a leerla.
Las cautivantes descripciones de Florencia Bonelli, la belleza de los sentimientos que transmite, las luces y las sombras del marco histórico en que se sustenta, así como las vidas de su protagonistas han calado muy hondo dentro de mí, envolviéndome en un libro a veces rudo, a veces triste, pero muy romántico. Un libro tan inolvidable como Roger Blackraven, el cuarto arcano.


jueves, 16 de abril de 2009

Lo que dicen tus ojos de Florencia Bonelli


Francesca de Gecco es una joven de origen humilde, cuyos padres emigraron a Argentina desde Italia persiguiendo un porvenir. La muerte de Vincenzo de Gecco, cuando Francesca apenas tenía seis años, abortó esos sueños y obligó a Antonina, la viuda, a trabajar más duramente para dar un futuro a su hija. Siempre contó con el cariño y protección de Alfredo Visconti, un amigo de la familia, a quien Francesca quiere como a su tío.
Con los años, Francesca se ha convertido en un bella joven, inteligente, sensible y luchadora. Trabaja en el periódico de su tío Fredo y su vida es apacible hasta que aparece en ella Aldo Martínez Olazábal, el hijo de los patrones para los que trabaja Antonina como cocinera.

Aldo es un joven atractivo, tranquilo y delicado, pero sin demasiado carácter. Se enamora sinceramente de Francesca, pero es incapaz de luchar por ella, temeroso de las represalias que puedan tomar sus padres, privándolo del dinero y las comodidades a las que está acostumbrado. De modo que acaba casándose con la joven de buena familia, elegida por los Martínez Olazábal y rompiendo el corazón a Francesca.
Destrozada, Francesca abandona Argentina para trabajar en Ginebra. Se siente incapaz de permanecer cerca de Aldo, en el mismo país. Éste le propone convertirla en su amante y Francesca, temerosa de ser débil y aceptar, huye.

En Ginebra comienza una nueva vida, pero apenas vive allí unos meses cuando inexplicablemente es enviada a trabajar a la embajada argentina en Arabia Saudí.
En este país descubre una nueva vida, una nueva cultura… y un nuevo amor.
Kamal Al- Saud, príncipe de Arabia Saudí, es un hombre opuestamente diferente a Aldo. Es un hombre de carácter, duro e indoblegable, dispuesto a todo por conseguir a la joven argentina que ha trastocado su vida. Francesca se ha convertido en una obsesión para él, tiene que poseerla a cualquier precio.
Pese a que inicialmente le atemoriza el carácter y la fuerza que emana de Kamal, Francesca se descubre cada vez más atraída e intrigada por él, hasta que es incapaz de negarse a sí misma la verdad: se ha enamorado del príncipe árabe.

Pero el de ellos es un amor difícil, plagado de obstáculos que se interponen en el camino de la pareja. Los separan siglos de odio entre sus culturas, costumbres diferentes, religiones… y la peligrosa situación política de Arabia, cuyos conflictos con otros países de Oriente puede amenazar el futuro entre Kamal y Francesca.
La acción de Lo que dicen tus ojos tiene lugar a principios de los años 60, y la trama transcurre entre Argentina y Arabia Saudí.

Uno de los rasgos que me atraparon de esta novela, aparte de la historia en sí, que me ha encantado, es la pluma de Florencia Bonelli. La manera de narrar y describir de esta autora es, para mí, garantía de una narración impecable tal como descubro con cada uno de sus libros.
Comparando Lo que dicen tus ojos con otras novelas escritas posteriormente, es evidente la evolución y crecimiento logrados por esta escritora, pero aún así, es una novela que me ha cautivado de principio a fin.
Por un lado es por la manera de narrar, que te va envolviendo con sus palabras y los parajes que describe: el desierto de Arabia, los mercados árabes, la arena, noches plagadas de estrellas….
Por otro por la fuerza y carácter de sus protagonistas, especialmente Kamal Al- Saud. Carismático, tenaz y pasional es un hombre que te va envolviendo poco a poco y seduciendo a la vez que a Francesca.

Como es habitual es esta autora, la ambientación está muy cuidada y lograda, transmitiendo muchísima información histórica sobre la realidad de la época en que transcurre la acción. La situación política en Arabia y en Argentina, la ambientación con un toque a Las mil y unas noches, con sus desiertos, oasis y zocos es casi mágica.
Aunque es Kamal el personaje que más me ha gustado, por su carácter y su carisma, por ese lado más seductor y posesivo, Francesca es mujer más fuerte de lo que puede parecer. Se describe como una joven delicada, suave y muy hermosa, pero bajo esa apariencia esconde un carácter obstinado y un corazón enorme.

Al principio de la novela, cuando tiene lugar su relación con Aldo, ya se nos descubre una obstinación y una fuerza que sorprenden.
Por otra parte, los personajes secundarios están muy cuidados y bien descritos y aunque ninguno de ellos hace sombra a Francesca y Kamal, me ha gustado especialmente la historia de Antonina y Fredo. En todo caso me habría gustado leer más páginas dedicados a estos, así como a otros personajes secundarios, como los abuelos de Kamal. Lo que se insinúa de su historia de amor me ha dejado con ganas de conocer en más detalle como sucedió.
Quizá el punto que más me sorprende es la libertad de la que Francesca disfruta en los años 60. Es cierto que comparándose con las costumbres y la cultura que luego conoce en Arabia es muy diferente, pero en ocasiones me ha parecido más propio de nuestros días. Es el único punto que me ha extrañado un poco, pero creo que lo pretende la autora es remarcar las diferencias entre su vida en Argentina o Ginebra y Arabia.

Lo que dicen tus ojos muestra una vez más el don de Florencia Bonelli para crear historias de amor inolvidables. Confieso que es una de mis escritoras preferidas porque cada novela suya me descubre un mundo nuevo, porque narra de tal modo que te transporta a lo que describe y porque admiro profundamente la calidad y la minuciosidad con que escribe.
En Lo que dicen tus ojos, como digo antes, nos traslada a principios del siglo 60, llevándonos a Argentina y Arabia Saudí, en una novela bien ambientada y muy cuidada.
Sinceramente me parece una novela preciosa, por el carácter misterioso y posesivo de Kamal, por la dulzura de Francesca, por los desiertos que describe, haciéndote casi sentir allí, y porque al llegar a la última página la sensación que me produce la lectura es muy agradable. Creo que es una novela para recomendar, sobre todo si quieres cambiar de ambientación y época histórica.



miércoles, 15 de abril de 2009

Marlene, de Florencia Bonelli

Sinopsis

Micaela Urtiaga Four es la soprano más exitosa de los teatros líricos europeos de principios del siglo XX. Pero la soledad, las pérdidas y los recuerdos pueden más que todos los aplausos y la joven decide regresar a su tierra natal, Argentina. Sin embargo, el remanso que ansiaba hallar en Buenos Aires se convierte en un torbellino cuando su vida se ve repentinamente vinculada a la de Carlo Varzi, un proxeneta del barrio de La Boca, hombre bajo y sin escrúpulos, con un pasado tan oscuro como su presente. Así, la soprano favorita de la Ópera de París se verá obligada a cantar tangos en medio de un ambiente sórdido y desconocido, en uno de los burdeles de Carlo Varzi, bajo el seudónimo de Marlene.

Aunque tratará de vencer la atracción que ese hombre de La Boca ejerce sobre ella, finalmente cederá al impulso que la domina. Remordimientos y temores, deseos y pasión se enfrentarán, y el conflicto será inevitable.

Opinión:

Marlene es una de esas novelas que enciende mi pasión al mismo tiempo que me sobrecoge de emoción. Todos sus personajes, todos, no solo sus protagonistas son de mención de honor. Jamás pensé que una ambientación tan distinta a la que normalmente me atrae, en unos años sin el encanto romántico del pasado, pudiera llenarme tanto. Jamás pude imaginarme la seducción de un personaje como Carlo, la fiebre que le consume y transforma, la rendición de una señorita a manos de un camorrista, chulo proxeneta barriobajero, sin cultura ni educación. He devorado las páginas de esta novela, latiendo mi corazón a ritmo del desgarro, pasión e instinto, que desprende un tango, y me he emocionado y he sufrido y he gozado. Hay historias románticas e historias de amor, hay novelas que nos elevan el espíritu y nos hacen soñar, y otras que nos atan a la tierra, al sudor y la carne, las bajas pasiones, y al sentimiento que no conoce mas dueño que el objeto de su amor.

Marlene me sabe a existencia, a celos, dudas y envidias; a errores y desengaños; a sexo, cultura y humo; a pasión, rendición y amor. Atesorare el recuerdo de su lectura como una de las más bellas historias de amor y guardare un pedacito de mi corazón para aquella que entregó a Micaela el secreto que encierra la vida. Sin ti Marlene, sin tu fracaso, no hubiera podido nacer una historia tan hermosa como la que lleva tu nombre: Marlene, ¡Oh! Marlene...

Valoración: Muy bueno

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