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jueves, 23 de abril de 2009

El duque de Elizabeth Elliott


Miles de Montague, el ilustre Duque de Remmington, de la noche a la mañana pasa de ser un granuja al caballero andante de Lily Walters. Tras descubrirla huyendo, pálida y asustada de muerte, de un enmascarado atacante en mitad de la noche, se convierte en su sombra y guardián.

Durante años Lily ha estado enamorada del frío e inalcanzable Duque de Remmington, pero jamás lo ha demostrado abiertamente ni ha logrado despertar en él el menor de interés. Su apariencia frívola, descocada y excéntrica -la que finge ante la alta sociedad- no ha ayudado precisamente a que el duque la vea con buenos ojos.
No sabe que, en realidad, éste no desea volver a casarse después del fracaso de su primer matrimonio. Se ha convertido en un hombre con un orgullo desmedido y una envidiable posición en la sociedad inglesa para el que las mujeres sólo son un pasatiempo agradable… pero efímero.

No obstante, tras coincidir con Lily en el baile de los Asllands y lograr casi bajo coacción ser presentados, Miles se las ingenia para arrastrar a la dubitativa joven a la pista de baile con lo que a Lily le da un vuelco el corazón. A pesar de su reticencia, descubre lo complicado que le resulta interpretar su papel anodino y simplón delante del hombre con el que ha soñado durante años, cuando bajo su disfraz se esconde un cerebro de ingeniosa inteligencia y cuando su pulso se acelera ante el magnetismo de Miles.

Lily Walters trabaja como espía para el departamento de guerra inglés. Desde una posición en las sombras, desempeña la labor de criptóloga: descifra los códigos enviados por los agentes secretos desde Francia. Sólo su padre, Lord Crofford, y su mejor amiga, Sophie Stanhope, conocen esa faceta de su vida.
Miles también tiene un trabajo para el gobierno inglés, sin saber que Lily se encuentra en ese mismo bando.

Para Lily, Remmington es el hombre inalcanzable del que lleva años enamorada, un granuja que jamás ha mostrado el menor interés en ella. Para Miles, Lily es una joven ligera de cascos, aunque ingeniosa y hermosa, pero demasiado frívola. No obstante, a su pesar, se siente irremediablemente atraído por ella y, para su sorpresa, descubre que ésta no es tan ignorante e inmune a su atractivo como quiere aparentar.
Pero tras rescatarla en las calles de Londres de su agresor, se convierte en su protector, su guardián y su sombra… y casi sin darse cuenta, para sorpresa de todos (incluido él mismo), en un simple caballero inglés cortejando a una dama.

En realidad no es más que representación para mantenerla vigilada después de descubrir, para su consternación, cuál es la ocupación secreta de la joven y que ésta sea víctima de varias atentados. Las circunstancias acaban arrastrándolos a un callejón sin salida que ninguno de los dos preveía.

Sin proponérselo, Lily y Miles se convierten en la pareja de moda de la temporada y en el objeto de chismorreos de todo Londres: ¡el granuja del duque de Remmington y la extravagante Lily Walters!
Para evitar que un escándalo arruine el buen nombre de Lily, se ven empujados hacia un matrimonio en apariencia frío y distante, aunque en la intimidad de su dormitorio la realidad es muy diferente. Una poderosa atracción subyace entre la pareja.
Remmington siempre se había jurado no volver a casarse tras su desastroso primer matrimonio con una mujer infiel e interesada. Por ello se mentaliza con que sólo amistad puede existir entre él y su tentadora esposa (además de una obvia e innegable atracción sexual). Así se lo hace saber a ésta, mientras Lily se empecina en lograr conquistar el corazón de frío y apuesto marido y romper, una a una, todas las barreras que se alzan entre ellos.

Pero mientras estos luchan por doblegar la voluntad del otro, existe un asesino que persiste en su afán por matar a Lily. ¿Es su trabajo como espía la causa de estos atentados, o existen otras motivaciones? Sean cuales sean, Remmington jura que no permitirá que el traidor tenga éxito, aun a riesgo de su propia vida. Y… cuando descubre el grave peligro que amenaza a Lily, se percata de que no es sólo amistad lo que la une a ella…

Elizabeth Elliott se ha convertido con sólo tres novelas publicadas en una de mis escritoras preferidas. Los personajes que crea, la humanidad que transmiten, los sentimientos que retrata, junto con la mágica ambientación histórica con que envuelve cada uno de sus libros, son los culpables.

El Duque nos deleita con una historia de amor que me ha mantenido en suspense de la primera a la última página. El amor entre Miles de Montague, el Duque de Remmington -y descendiente de Kenric y Guy de Montague, los protagonistas de El Señor de la guerra y Encadenados- y Lily Walters se desarrolla en una trama que, a priori, puede resultar ya conocida pero que, al llegar al final, te deja con un muy buen sabor de boca.

Ambientada en plena guerra entre Inglaterra y Francia, narra una historia de amor de dos personas que trabajan como desde las sombras para su país.
Aunque se conocen desde hace años, jamás han intercambiado ni una palabra ni un gesto de reconocimiento; ninguno conoce las actividades secretas del otro, pero la atracción subyace entre ellos hasta que estalla.
Un baile, un intento de asesinato y el arraigado instinto de protección de un hombre, en apariencia fría y distante, son los elementos iniciales de esta novela: la de un hombre decidido a proteger a una mujer a quien se jura no amar jamás; la de una mujer que esconde su verdadera naturaleza, sus sueños y anhelos…

Quizá el argumento no parezca nada nuevo, ni la ambientación ni los personajes… pero Elizabeth Elliott logra que esta historia parezca diferente, con emociones que traspasan las páginas, con una atmósfera envolvente y cautivadora.
Los diálogos, los tiras y afloja entre Lily y Miles, la sombra del asesino… la apasionante labor de Lily descifrando códigos se conjugan para crear una inolvidable historia de amor cuyos protagonistas han logrado, una vez, impresionarme.
No es sólo por la maravillosa trama, a mi parecer hábilmente enlazada y aderezada con pinceladas de romance e intriga a pequeñas dosis, sino por su escritura: la pluma ágil y envolvente de esta escritora.

A menudo hay géneros o temas que resultan reiterativos y que tras varios libros leídos, por sus argumentos similares logran parecer todas iguales. Sin duda existen infinidad de novelas ambientadas en La Regencia, pero con El Duque la autora logra transmitir una historia “diferente”.
Tal vez, no sea muy objetiva en mis apreciaciones. Como digo Elizabeth Elliott es una de mis escritoras preferidas, pero este libro ha logrado revivir mi interés por un tema que me parecía deslucido y agotado hasta el cansancio.

El personaje de Miles de Montague -el duque de Remmington- no me parece en absoluto un granuja. Es algo que desde las primeras páginas llega al lector. Estamos más bien ante un hombre que quiere ser un granuja y no desea sentir nada por Lily. Si tengo que destacar un rasgo distintivo del protagonista de esta novela es su capacidad de protección, la cual da pie a escenas, a mi parecer, preciosas.

En contrapunto el personaje de Lily me parece chispeante y audaz. Lejos de las damas dulces y frágiles propias de este género, es muy agradable encontrar una protagonista de estas característica. Pese a lo que pueda parecer por su labor como criptóloga, tampoco resulta “masculina” en su comportamiento. Creo que la autora logra equilibrar su belleza e inteligencia, sin resultar poco creíble o aburrida.

En resumen el Duque me ha parecido una novela apasionante, que ha logrado envolverme en su lectura desde la primera a la última página, gracias a unas pinceladas de intriga, otras de misterio y sobre todo con una historia de amor intensa, tierna y apasionada. Es un libro que me da devuelto la fe en las novelas de La Regencia.


1 comentario:

  1. He leído este libro porque Mencía insistió en que me gustaría. La verdad es que después de los dos anteriores, no tenía la más mínima intención de aventurarme con el tercer libro de esta señora. Oye, pues mira tú por donde, me ha gustado y he pasado un buen rato leyéndolo.

    No es una obra de arte, pero es infinitamente mejor que El señor de la guerra o Encadenados... claro que tampoco tenía que esmerarse mucho para hacerlo mejor. El libro es entretenido desde la primera página y eso ya es mucho. Me gusta cómo está narrado y también me han gustado los protagonistas e incluso la historia, a pesar de ser un tema muy trillado.

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