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domingo, 19 de abril de 2009

Odio en el paraíso de Sandra Brown


Después de mantenerse alejada durante años de Belle Terre, la explotación forestal de su familia, Schyler Randall regresa a Luisana tras conocer la grave enfermedad que aqueja a su padre adoptivo: Cotton Randall. Schyler huyó de su hogar, completamente humillada años atrás, al descubrir que su hermana había quedado embarazada de su propio novio, lo cual rompió el corazón de la joven. Instaló su residencia en Londres, donde ha vivido hasta la fecha, tranquila, sola y añorando terriblemente Belle Terre. Aquellas tierras siempre ejercieron sobre ella un influjo misterioso, una atracción que la unía al color y olor de sus paisajes de un modo visceral.

Sin embargo, pese a todas los sinsabores acontecidos en el pasado, Schyler regresa para acompañar a su padre en los duros momentos que una grave enfermedad comporta. Así mismo, decide ponerse al frente de la explotación forestal, ocupando el lugar que normalmente ocupaba Randall en un intento desesperado de soliviantar la situación económica de la familia que es, cuanto menos, precaria. Situación que las enormes deudas de juego de su ex -novio, ahora marido de Tricia, su hermana, no hacen más que incrementar.

El regreso de Schyler a Belle Terre también supone el reencuentro con Cash Boudreaux, un cajún enigmático, arisco, rudo, pero increíblemente sensual. Un hombre que pese a la arrogancia que exuda por todos los poros de su piel, atrae inmediata e inmensamente a Schyler.
Cash Boudreaux es un hombre que se ha hecho a sí mismo. Toda su vida ha transcurrido en Belle Terre y las tierras que la colindan. De hecho vive en una casa en un el bosque que limita con las tierras de los Randall, trabaja en la aserradora de la familia, y de un modo u otro, siempre ha estado vinculado a ese lugar y a esa familia.
La reaparición de Schyler sólo intensifica los vínculos entre la pareja. La atracción cruda y brutal que estalla entre ambos, desde su primer encuentro, es nítidamente palpable y visible para el entorno de la pareja.

Bajo su apariencia despiadada y ruda, Cash es un hombre apasionado, que no puede alejarse de Schyler, pese a conocer el abismo que los separa, pero una vez ante ella tampoco puede dejar de mostrarse sarcástico, arrogante, altanero y brutal con ella.
Para Schyler, Cash es un enigma. Desde la adolescencia sintió una atracción y curiosidad increíble hacia ese hombre rebelde, engreído y vanidoso. De hecho, desde que tiene capacidad de memoria éste ha estado presente en su vida. Su regreso a Belle Terre no sirve más que para avivar un fuego que siempre ha ardido entre ellos, un fuego que ninguno parece ser capaz de apagar.
Pese a la brusquedad del cajún, Schyler no es capaz de alejarse de él. Al contrario, incluso lo contrata para que la ayude en resucitar el trabajo en los aserraderos, cuando el hecho de ser mujer supone un handicap para el manejo del negocio. Decisión que no es del agrado de su familia y que hace suscitar infinidad de intrigas y maquinaciones para alejarlo de Belle Terre y de la vida de Schyler.

Mientras se aúnan por salvar de la ruina a los Randall, estalla una relación apasionada y salvaje entre ambos, la intensidad de la cual puede tener consecuencias devastadoras. Sobre todo cuando Schyler descubre que existe un secreto en el pasado de Cotton Randall, un secreto que lo vincula de algún modo a Cash y a su constante presencia como una sombra en sus vidas.

La relación entre la pareja, de carácter puramente sexual, se hace cada vez más abrasadora. A medida que los lazos entre ellos se afianzan y que todo la red de intereses, maldad y desconfianza que los rodea se intensifica, también lo hacen el vínculo entre ambos, pero el sorprendente destino que les aguarda es un arma de doble filo: el secreto que tan celosamente se ha ocultado durante casi cuarenta años puede unirlos o separarlos para siempre. Aún así, ¿serán capaces Schyler y Cash de abrir sus corazones el uno al otro y dar en voz alta un nombre a sus sentimientos?.

Odio en el paraíso es una novela muy intensa y apasionante, en cuyas páginas encuentras una historia que te atrapa sin poder evitarlo. Narrada en el estilo crudo, pero a la vez sensual, que emplea Sandra Brown es un libro que difícilmente puede dejar indiferente.
Como su título indica cuenta una historia de odios y secretos, en medio de la cual nace una relación sensual y muy apasionada entre Cash y Schyler. Unos protagonistas, cuya química es de alto voltaje, y que entretejen un nudo increíblemente intenso.
El carácter de ambos está muy bien definido. Schyler es una joven que ha sido profundamente herida y despreciada, cuya única preocupación ha sido siempre su familia, pero en el núcleo de ésta no se siente a gusto. Las intrigas y maquinaciones de Tricia, su hermana también adoptiva, sus celos, la avaricia y afán de superioridad han arrastrado la vida de ambas, y de toda la familia Randall, casi al fango. El personaje de Ken, su ex-novio y en la actualidad cuñado, no hace más que avivar los problemas con su carácter débil, egoísta y manipulador.

Cash es la antítesis de cualquier protagonista de novela romántica. Sarcástico, rudo, grosero, mujeriego, pero apasionado e increíblemente atractivo es el contrapunto perfecto para Schyler. Sus encuentros están plagados de sensualidad y escenas sexuales crudamente detalladas. Los diálogos entre ambos son intensos, eróticos y hacen leer el libro de un modo voraz.
La relación entre ambos está sencillamente basada en la dicotomía amor-odio. Parece imposible que estén juntos: las discusiones, las rencillas, las desconfianzas e inseguridades estallan sin cesar. Sin embargo tampoco pueden alejarse el uno del otro: se establece un vínculo casi de dependencia, donde los intercambios sexuales son apasionados, pero ¿acaso no esconden algo más?.
Sin dejar de lado toda la trama de secretos, maldades e intereses que forman el trasfondo de esta novela, dan pie a una historia intensa, apasionada y apabullante.

Pese al tiempo que ha transcurrido desde que la leí por primera vez, su recuerdo está muy presente en mi memoria. La historia es tan cruda e impactante, los personajes de fuertes y definidos que creo es difícil mencionar alguna más capaza de inspirar los mismos sentimientos. Reconozco que Sandra Brown es una de mis escritoras preferidas porque logra de un modo magistral sumergirte en una novela repleta de enigmas, secretos, sin olvidar una increíble historia romántica, que suscita infinidad de emociones, al igual que Odio en el paraíso, cuya lectura es difícil que deje indiferente: al igual que la relación entre Schyler y Cash suscitará el amor o el odio.
Como punto negativo señalaría que el final es demasiado rápido y breve, después de leer más de quinientas páginas aguardando el esperado desenlace, la simplicidad de éste tal vez sea un poco decepcionante… aunque quizá la contundencia y brutal claridad de Cash Boudraux sea el punto final perfecto.


4 comentarios:

  1. El libro me ha gustado mucho. La historia es buenísima. Dura sí, pero estupenda, como todo lo que he leído hasta ahora de esta autora. De todas formas no será un libro que relea porque, digáis lo que digáis las defensoras a ultranza de este protagonista masculino, yo la ternura no la he visto por ninguna parte. Yo es que debo ser muy tonta, pero ni escarbando en sus sueños, sus silencios, sus miradas o donde sea, he encontrado esa pizca de sensibilidad que me ha faltado durante todo el libro y que me hubiera hecho la novela perfecta. Este protagonista es así y a mí no me gusta este protagonista. Yo con un hombre como Cash no me voy ni a tomar un café. Al libro, que no al protagonista del 1 al 5 le doy un 4

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  2. Sandra Brown es una de mis autoras preferidas y Odio en el paraíso una mis predilectas. La trama nos presenta tal calidoscopio de personajes, tan bien trazados, y tan "atractivos" en sus complicadas existencias, que te mantiene expectante en todo su desarrollo. Sobra decir que Cash arrasó con mi intelecto a golpe de carnalidad: borde, duro, lascivo, y sin embargo enamorado hasta las trancas de la niña bonita que había usurpado de alguna forma el afecto y el sitio que a él le correspondía por nacimiento. Su amor no se disfraza de ternura, ni de lisonjas, ni de adoración estúpida, su amor es de sudor y piel, de arrebato, de pasión sin medida. Cierto que sus contestaciones y maneras son bruscas, pero una y otra vez, rinde sus defensas para seguir la estela de su hembra. Y aunque esta novela contiene muchos elementos para hacerla única, se puede definir sólo con un nombre: Cash Boudreaux

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  3. A mi me encanta. Para mí es uno de los mejores libros románticos. Y Cash... Este Cash reconozco que me pone. Me pone lo que dice, lo que hace y como lo dice y hace. También a Cash le encuentro un puntito tierno muy escondido. Odio en el paraíso me parece una de las novelas más sensuales que he leído, releído y vuelto a releer. Y ya que hablamos de ella y como tengo la lectura al día, acabo de decidir que voy a requeteleerla.
    Una maravilla.

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  4. Esta novela me encantó. Me he permitido utilizar el apellido de Cash para el protagonista de una novela.
    Se nota que me quedé prendada, jajaja
    Besitos

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