
Desde el primer baile de la temporada en su honor, los encuentros de Alex y May estarán llenos de conversaciones de reencuentro, amistad, felicidad, humor, tensión, pero también sinceridad, dolor y dudas, muchas dudas. Alex ha esperado mucho tiempo y está dispuesto a arriesgarlo todo para que May recupere la fe en sí misma. Lo que no había previsto es que ni Richard, Julian y James se iban a quedar tranquilos, ni que decir tiene que tampoco lo iban a hacer las madres de los jóvenes, tanto April, como Judith y Nicole, encontrarán la manera de guiar de la forma adecuada a los dos jóvenes.
La historia de Alex y May es muy bonita, dulce, que te emociona desde el principio. May es un personaje valiente, pero también con dudas y unos ideales claros,me ha gustado su fortaleza y cómo defendía sus ideales y su decisión una vez tomada. Sabe que es una privilegiada por el apoyo y la libertad que ha tenido siempre de sus padres. Lo malo es que le sale el espíritu combativo cuando Alex intenta acercarse a ella, jeje, pobre May está hecha un lío.
Alex, me ha enamorado este personaje, la paciencia que tiene es inagotable. Es adorable cómo trata a May, y cómo la conoce y sabe la única forma de ir conquistándola; a veces presionándola un poco y otras dejándole algo más de espacio.
Reconozco que esos primeros capítulos, con sus momentos de infancia y las cartas del principio (ay, las cartas) me han encantado, con humor, cariño y algo más oculto que se nota cuando se sabe que Alex ya la amaba. Ese principio ya te engancha y luego es imposible no quedarte prendado de sus dos protagonistas. Ojalá, dentro de no mucho tiempo podamos ver a Kit disfrutando como los demás. Qué decir del resto de personajes, que ha sido un lujazo ver a los seis juntos.
Se nota que es una historia madurada, que la autora le ha dado muchas vueltas antes de darse por satisfecha, y lo que ha conseguido Ruth es una historia de amor con mayúsculas.
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