martes, 22 de julio de 2014

Jardines de cristal, de Amanda Quick

Tras haber sido víctima de un ataque en las calles de Londres, Evangeline Ames ha alquilado una casita de campo en las afueras. Cuando su vida vuelve a correr peligro, se refugia en Crystal Gardens, una propiedad cercana que ejerce sobre ella una atracción sobrenatural. Allí es rescatada por el propietario, Lucas Sebastian, quien insiste en mantener el asunto en secreto. Bastante tiene ya con los rumores sobre la existencia de un tesoro enterrado en sus jardines.
Aunque Lucas y su nueva vecina perciben de inmediato tanto sus respectivas facultades psíquicas como su mutua atracción, deben enfrentarse a algo más urgente: quien trató de matar a Evangeline volverá a intentarlo...

Evangeline ha decidido pasar un mes descansando en la pequeña población de Little Dixby. Un par de semanas antes había sufrido un ataque en Londres y sus jefas no habían dudado en obligarla a tomarse un descanso. Para todo el mundo Evangeline es una dama de compañía, pero en realidad, junto con sus amigas Clarissa y Beatrice, trabaja para Flint y Morgan como detective privado para la alta sociedad.

Little Dixby es una pequeña población con bastante turismo debido a las ruinas romanas del pueblo. Y también por Crystal Gardens, la casa de la familia Sebastian, donde se rumorea hay un tesoro romano en sus jardines y cuyo dueño Chester Sebastian, acaba de morir. Chester era un botánico algo excéntrico, la gente del pueblo lo consideraba un poco loco. Tras años de experimentos el laberinto de Crystal Gardens se ha convertido una trampa mortal y el jardín nocturno es peligroso incluso para la gente con poderes psíquicos como Lucas y Evangeline.

Lucas Sebastian decide trasladarse temporalmente a Crystal Gardens para investigar la muerte de su tío. Lucas presiente que fue un asesinato y no parará hasta averiguar la verdad. Su experiencia como asesor de Scotland Yard le ha otorgado una visión de lo peor de la humanidad que tendrá que poner a prueba cuando la primera noche de su llegada tenga que salvar a Evangeline de un asesino a sueldo.

Juntos investigarán la muerte del tío de Lucas, así como también intentarán descubrir quién quiere asesinar a Evangeline. Para ello tendrán que adentrarse en el laberinto y tratar de acceder a las termas romanas, rodeadas de un poder más poderoso de lo que podrían imaginar.

Las novelas de Amanda Quick son únicas; por su capacidad de introducir temas paranormales y psíquicos dentro de la historia casi como un personaje más y por unos protagonistas bastante peculiares. Evangeline y Lucas son una pareja con poderosos poderes que sentirán la energía vibrar a su alrededor.

La ambientación relacionada con el laberinto, las plantas, el jardín nocturno y las termas me ha parecido fantástica. Me he leído la novela en un suspiro y eso que al principio no sabía si este tema me iba a gustar. La relación entre Lucas y Evangeline es tan particular como sus poderes. Aunque he visto más lógicas las dudas de Evangeline que la decisión tomada tras un encuentro de Lucas. Aun así las escenas de ellos dos tenían mucha química y ambos personajes están muy bien desarrollados.

El único pero que le pongo a la novela es que, por cómo está escrita la novela y por los diálogos de los personajes no me parecía una novela histórica, en ese caso le ha fallado un poco la narración, que, por otro lado, no dejaba de ser excelente. 
Una novela con la que seguro disfrutan las lectoras de Amanda Quick, yo lo he hecho y espero que publiquen más libros de esta nueva serie.


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La cama del constructor de barcos, de Kris Pearson

Serie Picardia en Wellington, Libro 1.

Sophie Calhoun está a punto de inaugurar su negocio de interiorismo con el que espera conseguir los suficientes ingresos como para poder llevarse a su hija a vivir con ella. Es una madre soltera a quien su madre ayuda quedándose con su niña para que ella pueda salir adelante y preparar un futuro para las dos.

El día de la inauguración, un día de mucho viento, sale a la calle con el letrero de su tienda y una fuerte ráfaga de aire se lo quita de las manos yendo a estrellarse, una de las mitades, en el faro del Jaguar de Rafe Severino, un multimillonario constructor de yates de lujo, que con un enfado monumental le dice que deberá pagar los desperfectos.

Pero es que Rafe ha reconocido a Sophie como una de las trabajadoras de su ex mujer y está convencido que ésta está ampliando su negocio. Cuando se entera de que Sophie está abriendo su propio estudio, vuelve a convertirse en el sexy y adorable hombre que es. De paso, considera que puede contratar a Sophie como interiorista de la fabulosa casa que se está construyendo en el acantilado y, consciente de su enorme encanto y atractivo personal, tener una aventurita con ella.

Para Sophie, conseguir el contrato de decoración de la casa del célebre y afamado millonario, es el pasaporte a la vida que ha soñado: ingresos, un nombre y por ende, vivir con su hijita. Está decidida a no mezclar el trabajo con el placer y por supuesto no piensa contarle nada de su vida personal y mucho menos que tiene una niña. Pero Rafe, acostumbrado a salirse con la suya, insiste en seducirla y cuando ella se quiere dar cuenta ya se ha metido en la boca del lobo... y no le ha contado su pequeño secreto.

Bueno, es una novela de menos de ciento cincuenta páginas que se lee en un abrir y cerrar de ojos. Es entretenida, sencilla, con pequeños toques de humor y bastante sensual.

La ambientación prácticamente está toda basada en la casa de Rafe, lo que es ahora y lo que será en un futuro: una casa colgada de un acantilado, frente a un precioso mar azul, llena de luz y de sol. El escenario ideal para hacer de ella un hogar familiar cálido, lleno de risas y amor.

La trama no tiene mucho fuelle, aunque la historia tampoco es que lo pida ya que lo que prima es el tú a tú de los dos protagonistas. Dos protagonistas que sienten una atracción sexual irrefrenable, que juntos echan chispas y que cuando al fin se ponen las manos encima no pueden parar. Y esto es, precisamente, lo que más me ha gustado de la novela. La autora ha sabido hacer avanzar lo suficiente la historia como para crear esa tensión sexual sin encamarlos a la primera de cambio. De ese modo consigue crear expectación en el lector, desear que llegue el momento y no saltarte las escenitas como últimamente hago con todas las novelas, porque sexo porque sí pues como que paso de leerlo.

Ya digo que la novela es muy ligera, pero la autora escribe muy bien y eso se agradece (pienso leer más de ella), la historia es amena y entretenida, el libro es un ebook barato y se lee de un tirón. Para que os hagáis una idea, es como un Harlequin de esos que te dejan tan a gusto. Una agradable y sencilla novela para pasar unas horas desconectada y entretenida.

 

jueves, 17 de julio de 2014

Me llaman Alice - Marisa Grey

«Me llamo Alice, y aquí os cuento mi historia. Mi vida no ha sido sencilla ni agradable. Quiero olvidar el pasado, en especial una noche de tormenta en la que me arrebataron mi inocencia y mis sueños. Ahora tengo una oportunidad de volver a empezar, y para ello me veo obligada a mentir.»

Jackson se siente satisfecho con su apacible vida en el campo junto a sus tres hijos. Un día aparece una mujer que sacude todas sus convicciones. Se enamorará de sus contrastes: de su fragilidad y su fuerza, de sus sonrisas y sus silencios; sin embargo, cuanto más trata de acercarse, más se aleja ella. ¿Qué oculta Alice tras esa mirada que tanto le atrae?

¡Qué preciosidad de novela! Me ha encantado, es conmovedora, cálida y vibrante. El comienzo engancha totalmente y hace que no puedas parar de leer desde el principio.

Es el tipo de novela que a mí me gusta leer, con enjundia, con una historia que atrapa con sus dosis, a partes iguales, de acción, suspense, emotividad, dulzura y hasta humor. “Me llaman Alice” es una joyita de la novela romántica que me recuerda a las grandes autoras de la novela contemporánea como Nora Roberts o Judith Mcnaught.

La trama es preciosa y en ningún momento se hace pesada o lenta. La forma de narrar de la autora es brillante, pero lo mejor de la novela son los personajes, tanto los principales como los secundarios. Se trata de una novela coral, con muchísimos personajes secundarios y donde cada uno de ellos tiene muchísimo peso en la historia. Todos, todos los personajes secundarios están perfectamente construidos. Todos se hacen querer por algún motivo y no sabría decir cual de ellos es mi favorito. Desde el abuelo con su humor y ternura, que me ha hecho reír a carcajadas y llorar de emoción por igual, pasando por cada uno de los hijos de Jackson que son adorables, y terminando con cada uno de los habitantes del valle, como el amigo de Jackson o la peluquera del pueblo.

Y qué decir de los personajes principales. Jackson me recuerda mucho al protagonista de la anterior novela de Marisa Grey (Cadena de favores). Un tipo duro, rudo, un vaquero (pero actual), con un corazón tierno y protector. Y ella es una mujer valiente, que ha sufrido muchísimo. Es fuerte, pero vulnerable, tiene muchas ganas de vivir y dejar de lado su horrible pasado.

Me ha sorprendido muchísimo la capacidad de Marisa Grey para crear tantos personajes maravillosos y darles vida a la vez. Absolutamente genial. Y lo mejor de todo es que, aunque hay muchísimos personajes secundarios, en ningún momento roban el protagonismo de los personajes principales.

Las sensaciones que producen algunas escenas de la novela han hecho que se me ponga la piel de gallina y que suelte más de una lágrima. Y ha sido todo un contraste con las carcajadas que he llegado a soltar cada vez que el abuelo hacía alguna trastada de las suyas. Tiene un humor buenísimo este libro.

La forma de narrar es sencilla, tiene la esencia de la autora, y es algo que me gusta muchísimo… aquellas autoras con una identidad propia y que esa identidad se puede reconocer en cada una de sus novelas. Es una escritora con mucha personalidad.

La relación entre los dos protagonistas es preciosa, llena de dulzura, describiendo un amor que se va fraguando lentamente, con profundidad y fortaleza.

Me llaman Alice es una novela excelente.
 

Tu nombre al trasluz - Ana Iturgaiz

Valle de Mena, Burgos, 1534. Elena de Eguía, hija y viuda de impresores, ha abandonado Alcalá de Henares para refugiarse en la ciudad natal de su marido.

Elena llega a Villasana de Mena dispuesta a dejar atrás los problemas con la Inquisición que condujeron a su esposo a un desgraciado final. Enfrentada a la necesidad de mantenerse y criar a su hijo, decide dedicarse en secreto a lo que mejor sabe hacer: al oficio de imprimir.

Lo que no se esperaba era encontrarse con Miguel Villanueva, el mejor amigo de su marido e impresor como éste, quien también ha decidido empezar de nuevo. Apremiada por la insistencia de Miguel y la necesidad de disimulo, permite que su hijo comience a trabajar con él como aprendiz, a pesar de que su propia razón le grita lo contrario...

Todavía estoy con la piel de gallina. Y me faltan las palabras para expresar lo muchísimo que me ha gustado la historia.

Ana Iturgaiz ha sabido sacarle todo el jugo a este tema tan interesante y original. Tu nombre al trasluz está maravillosamente escrito, impecable diría yo. Tiene una narración para quitarse el sombrero. La ambientación es magnífica, los diálogos muy bien construidos, y con un lenguaje perfectamente acorde con la época en la que está ambientado.

Claro, es que también me ha tocado la fibra, porque el periodo histórico en el que transcurre el libro y el tema de los libros prohibidos y de la Inquisición es algo que siempre me ha atraido muchísimo. Nunca jamás me había planteado que una novela romántica pudiera estar ambientada en medio de unos tiempos tan complicados, por eso me ha sorprendido tanto. Creo que ha hecho un novelón como la copa de un pino.

Elena es una mujer como pocas, muy real, muy terrenal, muy fuerte, y creo que es ella la que lleva todo el peso de la novela. Viuda, y habiendo sufrido tanto por culpa del trabajo de su difunto esposo, ahora se ve obligada a hacer lo que sea para seguir adelante con su vida y construirle un futuro a su hijo.

Miguel no se queda corto, es un hombre responsable, protector, inteligente y emprendedor. Se enamora de Elena desde el principio y no le preocupa lo que digan los demás. Tiene sus ideas muy claras y sabe lo que quiere conseguir (y no me refiero solamente a Elena).

La relación entre Elena y Miguel es muy bonita. Las escenas de amor entre ellos dos son preciosas, cargadas de emoción, con sus miedos, aprendiendo a confiar.

La historia es seria y profunda. Pero tiene un "toque" tierno de la mano de los dos niños, sin llegar a dar sensación de frivolidad en ningún momento.

Ana Iturgaiz se ha ganado mi total rendición para siempre con esta novela. Aunque ya me gustó muchísimo con Bajo las estrellas, Tu nombre al trasluz me ha enamorado... no por la historia de amor que cuenta, sino porque creo que se ha convertido en una gran novelista. La veo más escribiendo histórica que romántica, y aunque en sus libros siempre hay una preciosa historia de amor, me parece que sus lectores se podrían ampliar a muchísimo más público que el de la novela romántica.

Tu nombre al trasluz es más que una novela romántica, en realidad. Es una novela histórica que gustará a todos aquellos que disfruten con la buena lectura, a los que no les importe detenerse en descripciones y que se quieran transportar a otras épocas de la mano de grandes narradores que saben cómo enseñarte el pasado sin aburrir. Eso solo lo hacen los grandes.


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Elena llega, junto con su hijo Sancho, al pueblo del que era su marido. Sancho, era impresor y tras dos años en la cárcel murió por las condiciones del lugar. Para la gente del pueblo Elena se dedica a comprar o recoger ropas viejas para teñirlas y volverlas a vender. Pero la verdad es que Elena ha seguido los pasos de su padre y de su esposo. Se dedica a hacer su propio papel para hacer cartas que va vendiendo en las tabernas de la zona.

Paralelamente a la llegada de Elena regresa al pueblo Miguel Villanueva, amigo de su esposo y también impresor. Miguel ha preferido regresar a su pueblo desde Valladolid antes de que la Inquisición ponga sus sospechas sobre él. Miguel es un humanista, como muchos impresores, y además de los encargos que todo el mundo conoce, ha aceptado un trabajo que podría enfrentarle a la Inquisición. Con su sobrino y el propio Sancho de aprendices la autora nos introducirá de lleno en un mundo apasionante.

Elena me ha gustado mucho, es una mujer fuerte, que tiene que salir para adelante si quiere poner un plato caliente delante de su hijo. Abandonada por su familia en el momento más duro de su vida, decide cambiar la urbanita Alcalá de Henares por un pequeño pueblo burgalés. La escasez del papel utilizado para imprimir los libros le darán la clave para cumplir sus encargos y para acercarse al hombre que había jurado evitar, Miguel.

Miguel es un personaje de esos que se van colando poco a poco, su mentalidad, sus acciones, y sus pensamientos se van convirtiendo en los tuyos y no puedes sino sentir con él y desear que esa terca mujer cruce las barreras que ella misma se ha impuesto. Es un hombre fuerte y algo terco, pero también dulce y comprensivo. Me ha encantado este personaje. También hay que destacar las escenas entre Sancho y Gonzalo, el sobrino de Miguel, esas peleas de adolescentes y unos diálogos que me han hecho sonreír en más de una ocasión.

Cómo se nota que Ana es una apasionada de la historia, pero lo mejor es que sabe contar hechos y datos sin saturar al lector y sin crear un aburrido párrafo. Todo está tan bien introducido que no notas la cantidad de datos que estás descubriendo. Después del pequeño traspiés que tuve con Es por ti, con esta novela me he vuelto a rencontrar con la autora que me encantó en Bajo las estrellas. Para mí el mejor elemento de Ana Iturgaiz es la novela histórica, se nota la cuidada documentación y eso se refleja de forma magistral en la novela.

Unos libros prohibidos, una pasión que ninguno de los dos puede evitar y un secreto que podría separarlos para siempre, es solo el comienzo de una historia tan apasionante como magistralmente escrita.

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domingo, 13 de julio de 2014

Tiempo de arándanos, Mary Simses

Ellen Branford es una prestigiosa abogada de Manhattan, pertenece a una familia notable y es la prometida de un hombre exitoso y con un más que probable extraordinario futuro como senador. Cuando faltan apenas tres meses para su boda su abuela fallece y con su último aliento le suplica que viaje a Beacon y le entregue una carta a un hombre que formó parte de su juventud. Es una carta en la que pide perdón por haberlo dejado para casarse con otro hombre. Ellen entiende que ese mensaje, última voluntad de su abuela, no puede mandarlo por correo y tiene que entregarlo en mano, así que viaja hacia el pequeño pueblecito suponiendo que el encargo sólo le hará estar un día alejada de su rutinaria y satisfactoria vida.

Beacon es un pueblo pequeño y sencillo en el que ni siquiera existe un hotel ni remotamente parecido a los lujos a los que está acostumbrada Ellen, así que no le queda más remedio que alojarse en un sencillo hostal. Amante de la fotografía, decide acercarse al muelle para sacar unas fotos desde allí. Las maderas ceden y cae al mar. A punto de ahogarse es salvada por Roy, un apuesto y carismático carpintero local. Alguien ha tomado una foto de cuanto sucede en el rescate y al día siguiente el hecho se cuenta en el periódico local, lo que poco menos que convierte a Ellen en una celebridad.

Las cosas no son tan sencillas como ella esperaba y le resulta imposible dar con el que fuera el amante de su abuela, así que no le queda más remedio que alargar su estancia en el pueblo. Durante este tiempo comienza a descubrir cosas del pasado de su abuela, a intimar con Roy y a relacionarse con la gente del lugar. El día que su madre y Hayden, su prometido, se presentan en Beacon y las cosas empiezan a írsele de las manos a Ellen, no le queda más remedio que tomar una decisión.

Ya he comentado varias veces que de vez en cuando oigo cómo me llaman los libros. A lo largo de mis muchos años de lectora, he aprendido a escuchar esas voces y hasta el momento jamás me he arrepentido de leer ninguno de los libros que me ha llamado. Tiempo de arándanos ha sido otras de esas historias que me dijo "léeme, léeme" y de la que he disfrutado muchísimo.

Esta es la primera obra de la autora y salvando las distancias (salvándolas mucho, mucho, mucho porque es más sencilla, pero para que os hagáis una idea del tipo de lectura que podréis encontrar), es una mezcla de Susanna Kearsley y Lavyrle Spencer.

Fácil y predecible, pero agradable y amena, una bonita historia con color, aroma y sabor a arándanos. En ella las descripciones del pueblo, sus gentes, su pasado y su presente, se mezclan y entrelazan con las historias de amor de abuela y nieta. En la trama nada es escaso o excesivo: tiene el humor, el misterio, la intriga, el romance, la emoción, la dulzura y la nostalgia justa para hacer de las páginas de este libro una lectura entretenida y encantadora.


 

viernes, 30 de mayo de 2014

Amanecer a la luz de la luna - Jude Deveraux

Primera novela de una nueva trilogía ambientada en el idílico pueblo de Edilean (Virginia), que tanto éxito ha tenido.

Entre Jecca Layton y el doctor Tristan Aldredge saltan chispas. A instancias de su gran amiga Kim, Jecca deja a un lado el mundo del arte de Nueva York para pasar el verano entregada a la que es su pasión, la pintura, mientras disfruta de la unida comunidad artística de Edilean.

El primo de Kim, Tris —el atractivo y entregado médico del pueblo— lleva años sintiendo una profunda atracción por la «hermana» universitaria de su prima, aunque hasta entonces sólo la ha visto una vez en su vida; ahora, Jecca queda cautivada por los encantos de este hombre fuerte y sensible en un verano de placer sensual.

Pero cuando los negros nubarrones anuncian el regreso de Jecca a la «vida real» y la gran ciudad, los amantes deben tomar una decisión: ¿podrán sobrevivir a la separación? Y ¿cuál de los dos sacrificara parte de sus anhelos para seguir juntos?


Hacía mucho tiempo que no leía una novela de Jude Deveraux. No es esta autora una de mis "top ten", pero sí he leído un buen número de sus novelas y muchas de ellas las he disfrutado bastante, además, uno de mis libros de novela romántica favoritos es de esta escritora: Dulces mentiras.

Bueno, pues, cuando leí la opinión que sobre esta novela hizo alguien con quien comparto casi siempre criterio, decidí aventurarme con su lectura. Estaba convencida de que me iba a gustar y ciertamente así ha sido. La novela es muy bonita, cuenta una preciosa historia de amor que se inicia de manera muy sensual, y os la recomiendo de corazón, sobre todo a quienes añoráis las novelas románticas "de toda la vida", sin artificios, inventos varios, innovaciones, bichos o sexo a troche y moche.

Dicho esto, me niego a callarme el pecado mortal que se ha hecho con la traducción, revisión o lo que quiera que se tenga que hacer con un libro una vez traducido. Es que se me ha puesto una mala leche leyendo...

Sólo unos ejemplitos que me han dejado ojiplática (ya, ya sé que esta palabra no existe, pero si el traductor y la editorial se permiten "licencias", yo no voy a ser menos, ¿no?):

- Dabuten, para decir estupendo. ¡Alucino!
- Agur, para despedirse. Vamos, que Jude Deveraux domina el vasco. ¡Yo flipo!
- Gañir y gañido. Ni que decir tiene que me fui como loca al diccionario a leer las acepciones que gañir tiene. Vamos, ni haciendo un esfuerzo de imaginación, en el contexto de las frases en las que están dichas, tienen sentido estas dos palabras.
- Ay, y este último es mi favorito. Yo lo llamo "antilibido total": Él le acarició el cuello con los morros. ¿¡¡¡Con los morros!!!? ¿¡¡¡Con los morros!!!? ¿¡¡¡Con los morroooooos!!!?

Hay más, muchas más cosas, pero no he tomado nota. De todas formas, con estas perlas os hacéis, supongo, una idea.

Ya había leído algún otro libro traducido por Martín Rodriguez-Courel (creo recordar que Primera dama, de SEP, también está traducida por este señor) y quedé verdaderamente "sorprendida" por su utilización de los sinónimos.

En fin, que mejor dejo de escribir y no digo nada más porque me estoy calentando y me doy hasta miedo.

 

domingo, 25 de mayo de 2014

Lágrimas negras - Nieves Hidalgo

Libro 3 de la serie Los Gresham

Adriana Worthington y Noelia Kendrick son encontradas, en el intervalo de una semana, asesinadas en idénticas circunstancias.

Las pesquisas de la policía apuntan hacia Eugene Bannion, pero su hermana Thara sabe que es inocente y hará todo lo que esté en su mano por demostrarlo. Incluso es capaz de hacerse pasar por la prometida del hombre más desvergonzado de todo Londres para conseguir una entrevista con el juez que instruye el caso.

James Gresham ha salido de la ciudad por asuntos de negocios, pero un inconveniente le obliga a regresar antes de tiempo.

No espera encontrarse con una mujer a la que ha visto una sola vez y que, para su asombro, ha tenido la osadía de hacerse pasar por su futura esposa.

Irritado y divertido a un tiempo, decide seguirle el juego mientras le ayuda a buscar al auténtico asesino del que todo Londres habla. Thara, en su empeño por demostrar la inocencia de Eugene, no se percata de que el barón de Salsbury puede resultar para ella mucho más peligroso que el criminal al que quieren desenmascarar.

Thara Bannion cuida de sus hermanos Emma y Eugene desde la muerte de su padre. Al haber aprendido de él su oficio, era agente de Bow Street, Thara subsiste resolviendo pequeños casos, además cuenta con la ayuda esporádica de un amigo de su padre. Sabe que esa profesión no está bien vista para una mujer, pero ella está resuelta a que su hermano pueda estudiar leyes como desea y que Emma desarrolle su talento para la pintura. La rectitud y el orden priman en la vida de Thara, hasta un sorpresivo, desconcertante e inolvidable encuentro con un desconocido en una posada de Leeds.

Todo Londres está revolucionado con los dos últimos crímenes que han golpeado a la ciudad; dos jóvenes han sido asesinadas y sus cuerpos representan una especie de ritual. Las notas que portaban ambas jóvenes llevan a la policía hasta Eugene. Thara no dudará en hacer lo que sea necesario para hablar con el juez encargado del caso, incluso hacerse pasar por la prometida del más libertino de los hermanos Gresham, James.

Para suerte o desgracia de Thara, Kimberly y Tatiana, protagonistas de las dos entregas anteriores de esta serie y cuñadas de James, escuchan su conversación y no dudarán en interceder ante el juez Rowling para ayudarla. Pero James regresa de manera imprevista a la ciudad, y aunque en un principio quería enfrentarse a su supuesta prometida, en cuanto ve a Thara, sabe que tendrá que ayudarla a descubrir la verdad. No voy a decir qué le propone James a Thara para que ésta se deje ayudar, solo que provoca más de una sonrisa y cierto desconcierto para la reacia y algo mojigata Thara. Juntos seguirán las pistas que rodean las muertes de ambas jóvenes a la vez que deben fingir un compromiso que ninguno de los dos quería.

Otra entrega más de esta serie, y me lo he pasado genial leyéndola. Me la he leído en un suspiro, seguir las investigaciones de Thara y James me han hecho pasar un rato estupendo, y también, para qué negarlo, deseaba acabarlo cuanto antes para descubrir al asesino y sus razones para esos brutales crímenes. Thara me ha gustado mucho como protagonista, quizá en un principio parecía un poco seria, pero conforme avanza la novela también lo hace el personaje y me ha parecido una mujer decidida, fuerte, con más responsabilidad de la que debería y una pasión interior que James le ayudará a descubrir. James, representa a la perfección el papel de libertino, hasta que su asociación con Thara lo muestre como una persona tolerante, generoso y encantador con los niños, da igual que sean sus sobrinos o los niños del orfanato. Es el personaje perfecto para ella, con ese toque divertido y pícaro que contrastan con la seriedad de Thara. Ambos forman una pareja de detectives muy eficientes.

En cuanto a los personajes secundarios, hay que destacar esos encuentros entre los hermanos Gresham, cada uno con un carácter diferente y con un comportamiento que me ha arrancado más de una sonrisa, así como esas escenas de Kim y Tat. Los criados de James han tenido más de un momento gracioso haciéndole rabiar. Aunque si hay un secundario que me ha llamado la atención y del que me hubiera gustado saber algo más, éste ha sido el juez Rowling, no sé por qué pero me ha dejado con un puntito de intriga, de saber más de él.

Una novela con una buena dosis de intriga, y una escena final de infarto, unos personajes a los que se les coge cariño y unos momentos divertidos, sensuales y con los que disfrutar en posteriores relecturas. Esta serie va a más con cada entrega que leo. La recomiendo totalmente, a mí me ha encantado.

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lunes, 19 de mayo de 2014

Ángel o bribón, de Mary Jo Putney

Robin lleva unos cuantos meses en Inglaterra tras la finalización de la guerra contra Napoleón. Los recuerdos de la guerra aún le persiguen. Un día, mientras está tranquilamente tumbado al sol cae sobre él una joven vestida de muchacho. El disfraz podía engañar a muchos, pero no a él, y menos cuando le ha caído encima y ha notado las curvas de la joven. Robin, no dudará en acompañar a la joven hasta Londres, aunque sea a pie.

Maxie es una joven que está a punto de cumplir 25 años, de madre mohawk y padre inglés, nacida y criada en Estados Unidos lleva unos pocos meses viviendo en Inglaterra con sus tíos. Su padre ha fallecido hace poco y la joven se debate entre volver a Estados Unidos o aguantar un poco más con parientes que no la quieren cerca. El cariño que le profesa su tío, el hermano de su padre, no es suficiente para que decida quedarse en Inglaterra. Hasta que escucha una conversación en la que cree su padre pudo morir asesinado. Sin dudarlo se embarca en una aventura en la que cruzar medio país a pie no es más que otro reto en su camino. Hasta que tres días después de su huida tropieza con un joven que insistirá en acompañarla.

A pesar de las negativas de Maxie, Robin continuará camino con ella. El humor de Robin es un bálsamo para la joven, que teme enfrentarse a la verdad en Londres. Pero el camino es peligroso, y además de un par de ladrones, deberán enfrentarse a Simmons, un antiguo boxeador que pretende llevar de vuelta a Maxie con sus tíos y no cejará en su empeño hasta que Maxie y Robin lleguen hasta la capital Británica. A la búsqueda de los jóvenes se unirán el propio hermano de Robin, Giles, marqués de Wolverton y la tía de Maxie, Desdémona, que no ha visto nunca a la joven pero que está dispuesta a enfrentarse a todo un marqués para defender la honra de su sobrina.

Me ha gustado cómo la autora ha reflejado al principio esa vulnerabilidad de Robin, no saber si iba a ser aceptado en la casa de su hermano o si éste aún estaría resentido por su última disputa. Podría decirse que Robin es un hombre roto por dentro, la guerra le ha afectado de manera profunda y él solo es incapaz de reunir todos los pedazos, si es que todavía existen. Hasta que la dulzura, la confianza, y la ayuda de Maxie le hagan ver que todavía vive en su interior el Robin bromista de su juventud. Maxie es su compañera perfecta, valiente, cariñosa, comprensiva y audaz en algunos momentos.

Además tenemos la historia secundaria de Giles y Desdémona, sus escenas me han encantado, ya no son ningunos jóvenes y a pesar de sus pésimas experiencias previas arriesgan mucho para conseguir la felicidad.

Decir que me ha entusiasmado esta novela, es quedarse corta. Desde los personajes, la ambientación, los diálogos y las aventuras que superarán juntos. Me lo he leído en un suspiro. Otro detalle que me ha gustado es ver a todos los protagonistas de los libros anteriores reunidos en Londres.

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sábado, 17 de mayo de 2014

Ligando a los cuarenta - Jane Porter

Él se llevó la segunda residencia y el Porsche. Ella se llevó a los niños y un corazón partido. Ahora Jackie, después del divorcio y a punto de cumplir los cuarenta, está de vacaciones en la soleada Hawai, viendo cómo se acerca la fecha de su cumpleaños... sola. Pero no por mucho tiempo. Muy pronto se enamora de Kai, su guapísimo monitor de surf, mucho más joven que ella, y la alocada y apasionada aventura que viven se convierte en la sorpresa más grande de la vida de Jackie.
De nuevo en su casa de Seattle, Jackie vuelve a su lucha de madre sola y... a los recuerdos de Kai. Él no la ha olvidado. Sin embargo, miles de millas de océano – por no hablar de la diferencia de edad, que parece aún mayor – les separan. Y, por supuesto, las amigas de Jackie no aprueban su relación. Cuando llegue la hora de elegir, ¿podrá arriesgarlo todo en aras de su oportunidad de ser feliz?

Pues sí, la sinopsis es lo suficientemente interesante como para que me haya llamado la atención hasta el punto de querer leerlo. Estaba convencida (a veces soy idiota) de que esta sería una novela ligerita que me ayudaría a evadirme por unas horitas.

Cuando inicié su lectura y viendo el cariz de la historia, debería haber mandado el libro a hacer puñetas y haberme puesto con otros (será por libros pendientes...), pero me dije que menos de 150 páginas bien valían un esfuerzo por ver cómo acababa y por contároslo. Uf, uf y otra vez uf. He tardado ni sé las horas y se me ha hecho eterno. Lo que más rabia me ha dado ha sido que... Bueno, eso lo cuento luego.

Jackie, hace un poco más de un año que se ha divorciado. Vive con sus dos hijos, tiene una casa preciosa, trabaja como interiorista y además cuenta con unas amigas estupendas. Pero se siente sola y vieja y triste y abandonada y va a cumplir cuarenta años y... vamos, que está hecha polvo.

La historia comienza con sus niños en un vivero comprando un árbol de Navidad. Pensé que me daban las uvas del 2015 solo con el capítulo del arbolito: lo que pesa, lo que mide, el tener que ponerlo ella sola sin un hombre que cargue con él, lo que tomaban todos los años mientras lo ponían, los villancicos que escuchaban...

Como el libro se cuenta en primera persona, desde el inicio sientes como si la protagonista te estuviera contando sus penas. Claro, una que es muy buena, escucha las penas una vez y dos y tres y catorce y treinta y dos, pero llega un momento que dices: ¡¡¡que te calles, leches, que me estás amargando la vida!!! ¡Deja de llorar, llorona, quejica, peñazoooooooo!

Una de sus amigas, una madre abnegada y maravillosa mujer (al menos eso es lo que se dice de ella, pero a mí me ha caído gorda), prepara un viaje a Hawai para que se vayan las dos y celebrar así los cuarenta años de Jackie. Sin embargo, en el último momento, el marido de la susodicha se pone enfermito con gripe y ella se tiene que quedar con él (sin comentarios). Así que deja tirada a su amiga y esta se marcha sola. Ni qué decir tiene que el vuelo se lo pasó entero contándome sus desdichas, ¡se me hizo eterno!

Una vez allí, decide dar una clase de surf, y el monitor es un chico 10 años más joven que ella... Sobra decir que está como un queso, ay, y la llama "nena" y ella se derrite. Y, bueno, pues pasa los mejores días de su vida allí con él. Pero tiene que volver a casa y... vuelta otra vez a pensar en alto incluyendo ahora a todas sus neuras también el tema del bello surfero.

Y las amigas le dan la murga y el ex marido también y le dicen que dónde va con un crío... Pero ella se siente otra, así que se hace otras tantas escapaditas a Hawai y vive un tórrido romance con el guaperas. Lo que pasa es que son escapaditas de dos o tres días y en realidad no ves que aquel romance vaya a ninguna parte, porque son la noche y el día tanto ellos como sus vidas y además los dos tiene claro que eso dura hasta que el cuerpo aguante. Y como la historia te la sigue contando ella en plan diario de adolescente con la autoestima por los suelos, pues tuve que ir a mirar el final porque solo faltaba que me estuviera tragando semejante historia para que acabara mal.

Todo el libro mirando a ver cuántas páginas me quedaban. Y la prota sin parar de llorarme en el hombro. Y encima, en un momento dado, la vida se le complica más... Y sigue llorando sus errores y soñando con lo que pudo ser y no fue; y con sus años de juventud perdidos y entregados a su ex; y sus estrías y vientre ya no plano; y sus sueños y...

Y lo que iba a decir al principio: lo que más rabia me ha dado es que acaba en un par de páginas, de golpe y porrazo. Y, sí, juntos, pero no sé yo si para siempre jamás o si la tía sigue llorando, la mandará con el tiempo a freír espárragos.

En fin, que sí, que la novela está bien escrita y la traducción, salvo dos fallos recurrentes ("detrás mía" en lugar de "detrás de mí" y "venir" en lugar de "ir") está muy bien también, pero la trama es boba y soporífera: Es la historia de una divorciada llorona de cuarenta años que hace balance de su vida mientras que vive un romance con un surfero que está buenísimo, y se lo cuenta al lector una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez como si se hubiera metido en un bucle. Tiene apenas 150 páginas y con 70 o menos es más que suficiente, porque en resumidas cuentas, la verdad, lo que cuenta no aporta absolutamente nada.

 

viernes, 9 de mayo de 2014

Estaré donde tú no estés - Javier Romero

Marta es una joven y prometedora diseñadora de vestidos de novia que pierde el control de su vida dos días antes de su boda.
Toni es un reputado publicista cuya relación de pareja va a dar un vuelco inesperado.
Entre viajes, pasarelas de moda y un sinfín de situaciones divertidas y alocadas, Marta y Toni tendrán la oportunidad de descubrir la verdad en un entorno plagado de mentiras, pero para ello deberán volver a creer que el amor es posible, incluso cuando te separa un mundo de la persona amada.

Últimamente, parece que hay un buen número de hombres que leen y escriben romántica. No sé si esto siempre ha sido así y ahora "salen del armario" o es que el género, con este boom que ha experimentado en los últimos años, interesa en todos los aspectos al llamado sexo fuerte. Lo cierto es que yo, que hasta ahora el único escritor de novela romántica que me gusta y me ha convencido es Leigh Greenwood, estaba como loca por leer a otro autor de este género y, muy especialmente, a uno que lo hiciera en español. Así que con mucha expectación e ilusión comencé esta novela.

Lo primero que me gustaría decir es que me enganchó desde el inicio del libro. Me gustó la idea desde la cual partía la novela. Me gustó también cómo estaba contada y la forma de escribir del autor: escribe realmente bien. Así que, entusiasmada con lo que había encontrado y con lo que imaginaba me esperaba por leer, continué la lectura. Cuando llevaba poco más de un tercio del libro, empezó a fallar, a decaer y a convertirse en una caricatura de la novela romántica. Voy a explicarlo:

El autor que, como ya he dicho, escribe muy bien, tiene, además, una historia muy buena entre manos. Sin embargo, no sé si por su poca experiencia con el género, por ser su primera novela, por la falta de lectura de muchos libros de novela romántica o por una mezcla de todo ello, se carga la historia por varias razones:

a) Por meter al típico secundario gay y darle un papel estelar que no sólo se come a los protagonistas, sino que resulta tan "prefabricado" para la ocasión, que pasa de ser un buen personaje a no ser creíble para nada y a no emocionar ni un poco.

b) Los hermanísimos de los protagonistas se "comen" también al héroe y a la heroína de la novela. Esta manía de algunas autoras de romántica en nuestra lengua de querer meter a toda costa una historia de amor secundaria, empieza a estar tan trillada que cansa; sobre todo cuando como en este caso, marcha paralela a la historia principal y llega un momento en el que las dos forman parte de la trama dándoles el mismo protagonismo. Me gustan las novelas donde hay una segunda historia de amor, pero cuando sorprenden y emocionan, no cuando es una pieza más a encajar en el puzle. La repetición de la palabra "hermanito", ha acabado por hartarme. La transformación de la hermana de la protagonista "gracias" a su condición de enamorada de un "hombre como dios manda" me ha resultado la mar de paternalista. 

c) Querer hacer gracia a la fuerza causa, al menos en mí, el efecto contrario. No existe ninguna necesidad ni razón por la cual, en la novela romántica, haya que hacer gracias porque sí. Meter personajes que hagan de bufones para buscar la risa fácil provocando situaciones jocosas, sólo consigue que el lector se sienta manejado o piense que el escritor le cree estúpido. Desde lejos se ve venir lo que el autor pretende con la escena. Además, no sólo no aporta risa, sino que no aporta nada a la historia. Hacer reír es más difícil que hacer llorar y querer forzar la risa es valorar muy poco la inteligencia del lector. Hacer un capítulo completo de gracietas es ya el colmo del despropósito.

d) Si malo es buscar la carcajada a toda costa, no digamos ya lo que cansa el poner a llorar a varios personajes de la novela, protagonista incluido. A mí eso de las lágrimas que les resbalan a todos a la mínima, me parece de un pusilánime que abruma. No me gustan los personajes blandengues. No es que no haya que llorar pero, caray, se llora por motivos profundos, no porque "ahora toca". Me fastidia mucho estar leyendo y sentir que el autor me quiere manejar y llevar de la nariz para que vea las cosas como él pretende. Las cosas se ven como el autor las escribe y para que el personaje se emocione y llore, para que yo me emocione y me crea las lágrimas, el autor tiene que recrear la escena y los sentimientos. Si no lo hace así, malamente me lo voy a creer por mucho que él lo diga y además es que me voy a enfadar.

e) Aunque la novela romántica recuerde o tenga algo de cuento infantil, sus lectores somos adultos, así que no hay ninguna necesidad de "casar a los siete enanitos". Con esto quiero decir que no es preciso buscar una historia a cada uno de los personajes secundarios y mucho menos rizando el rizo hasta límites irrisorios, increíbles y de parvulario.

Por otro lado, los protagonistas han de enamorarse, claro, por ello estamos hablando de novela romántica, pero lo principal en una novela de este género es VER cómo surge ese amor, cómo se desarrolla y cómo llega al final feliz. No vale con decir que se han enamorado, que se quieren y que no pueden vivir el uno sin el otro. En esta novela el "cómo surge" y el "cómo crece o se desarrolla" el amor falla, a mi modo de ver, de manera estrepitosa.

f) De verdad, de verdad que las lectoras de novela romántica, aunque adoramos a los héroes o secundarios de físico imponente, no somos tan vanas como para sólo fijarnos en eso y lo que en realidad nos importa es el interior de las personas. Por tanto, es absolutamente innecesario leer cientos de veces las palabras "hombretón" o "gigantón". Además, todas tenemos la suficiente memoria como para acordarnos de las características del muchacho sin que haya que repetírnoslo cada dos por tres.

Y podía seguir con algunas letras más del abecedario, pero tampoco es plan. Voy a resumir diciendo que este autor tiene potencial y una muy buena escritura, algo imprescindible para un escritor, pero le falta lectura de novela romántica, al menos de BUENA novela romántica. Está claro cuáles son las fuentes de las que ha bebido y esas no son, ni de lejos, las mejores opciones para saber cómo se escribe y de qué va este género, prueba de ello es esta primera novela que ha escrito. Si quiere hacerse un hueco entre las lectoras que fuimos, somos y seremos fans de este género literario cuando el boom pase, y llegar para quedarse, deberá empezar a leer otro tipo de libros románticos. Libros románticos, no sucedáneos.