viernes, 13 de marzo de 2015

Cuando pase la tormenta, de Lucía de Vicente

Mary Mantley es la hija del coronel Jonathan Mantley y de una gitana de origen español que murió un mes después de que ella naciera. Debido al trabajo de su padre, Mary pasa mucho tiempo en casa de los "tíos" Thomas y Margareth, los mejores amigos de Jonathan. Crece junto a David, el hijo de estos y doce años mayor que ella. Mary adora a David y le sigue a todas partes, a pesar de que él la rechaza porque cree que robó el amor de su propia madre y el de la madre de Mary, para quien era como su hijo.

Thomas Silkford es el dueño de una gran editorial muy importante en Londres, propietario de una gran fortuna y está empeñado en que su hijo siga sus pasos periodísticos y herede la empresa. Sin embargo David tiene otros planes para su futuro y la distancia con su padre cada vez es mayor. Lo que realmente quiere David es alistarse en el ejército, como su adorado Jonathan, el padre de Mary. Después de una fuerte discusión entre padre e hijo, estos se distancian y no vuelven a dirigirse la palabra en años. Así, David pasa a ser el protegido de Jonathan y Mary la de Thomas. Debido a esto, David y Mary cada vez se guardan más rencor.

Pasados los años, el padre de Mary muere estando de servicio en una misión en Oriente Medio y Thomas se convierte en el tutor legar de la chica, quien termina sus estudios de periodismo y se convierte en una gran fotógrafa, siendo la encargada de realizar los más importantes reportajes gráficos de una de las revistas de la imponente editorial Silkford.

Por su lado, David, siguiendo los pasos de Jonathan, entra a formar parte del servicio secreto de Londres, ganándose una gran reputación entre sus compañeros y los altos cargos del MI6.

A punto de cumplir setenta años, Thomas Silkford hace una serie de descubrimientos que le obligan a tomar determinadas medidas y que hará que Mary y David, que llevan años sin dirigirse la palabra, se vuelvan a reencontrar.

Cuando ambos se reconocen en el aeropuerto de Kenya, los dos rechazan continuar trabajando juntos, pero cada uno tiene un motivo de peso para seguir las instrucciones de Thomas. Lo que ninguno de los dos sospecha es que Thomas, además, tiene otro objetivo.

Poco a poco, la convivencia y el pasado oscuro que cada uno de los protagonistas arrastra, provoca que entre ellos vaya creciendo la admiración por el otro en primer lugar, la atracción física después y el amor.

Todo ello, ambientado en su mayor parte en Kenya, con unas descripciones maravillosas de los animales, la gente y los paisajes que no se hacen pesados ni académicos en ningún momento.

Los personajes están muy bien creados, con personalidades perfectamente creíbles y diálogos ingeniosos, animados y profundos en muchos casos que hacen que la novela no pierda el ritmo ni el interés del lector en ningún momento.

La idea de introducir al principio de cada capítulo una parte del diario del coronel Mantley y cómo va descubriendo los planes de los altos cargos, así como el horror que estos le producen, me parece fantástica y hace que entienda la magnitud del problema mundial sin necesidad de crear todo un documento sobre leyes, naciones y planes de destrucción largo y tedioso que, de esa manera, podría resultar absolutamente inverosímil. De esta forma, hasta me he creído a pies juntillas que se esté planeando una guerra mundial.

El final me parece precioso y el epílogo, para mí que soy una amante de ellos, me ha encantado.


viernes, 27 de febrero de 2015

Sinfonía inacabada de ti y de mí, Lucy Robinson

Desde niña, Sally Howlett está enamorada de la ópera, pero por indicación de sus padres, que expresamente le indican que se olvide de nada que tenga que ver con ese arte escénico, ha tenido que renunciar a hablar de ello con nadie. Es por eso que el amor y la pasión que Sally siente por este género, es su más profundo secreto.

Con ella, sus padres y su hermano, vive su prima Fiona, una niña huérfana cuya pasión es el ballet. Las dos pequeñas se crían como hermanas y son las mejores amigas. Años más tarde se independizan y viven juntas y trabajan las dos en la Royal Opera House, Sally como sastra y su Fiona como bailarina. 
Todo es maravilloso para Sally, porque a pesar de que canta a escondidas y a nadie hace partícipe de su afición, vive por y para la ópera y rodeada de su esencia.

La compañía lírica viaja a Nueva York y es allí donde Sally y toda su vida cambia para siempre. Cuando regresa a Londres vuelve con un corazón roto y una solemne promesa por cumplir: matricularse en la escuela de ópera.

Me llamó la atención este libro porque la ópera me apasiona, y aunque el único conocimiento que tengo de este género es el placer infinito que me produce verla y oírla, cuando veo o escucho la palabra «ópera» ya se despierta mi curiosidad. Así que al leer la sinopsis de este libro, no me quedó más remedio que leer la novela.

Nada más empezar la lectura, ya nos damos cuentas de que va a ser un libro de esos que se viven en presente y pasado. Los capítulos se suceden avanzando en el tiempo real y rememorando lo que pasó ayer. Todo lo que envuelve el presente está sujeto y relacionado con lo que ocurrió. Los personajes protagonistas de la historia de amor son Sally y Julian, pero la novela es mucho más que su romance y sus vivencias, y los personajes son también muchos otros además de ellos.

Algo pasó en Nueva York y muchos de los actores de la trama han roto las relaciones que había entre ellos a consecuencia de lo que quiera que sea que ocurrió. Poco a poco vamos viendo entrar nueva gente en la vida de Sally que la ayuda a seguir adelante, a madurar, a crecer como persona, a creer en sí misma, a afrontar sus miedos y sus anhelos. Al mismo tiempo se reencuentra o enfrenta con su gente del pasado, gente a la que quiso y a la que aún quiere o desprecia. Ahora, por ejemplo, odia a Julian, un héroe romántico adorable y maravilloso, pero que tal y como están las cosas en el presente y como se empieza a ver que estuvieron al final en el pasado, todo está ahora en su contra. Pero ayer lo amó hasta la locura y lo dejó ir…

Algo muy original de la novela y desde mi punto de vista todo un acierto, es que está escrita como si fuera una ópera. Comienza con la obertura y se va desarrollando en actos y escenas. Como muchas de las óperas, la trama va transcurriendo como una tragicomedia. Tiene bastantes golpes de risa y mucha pena y desventura también, por lo que te preguntas si al final la historia va a acabar como «el rosario de la aurora» o van a ser felices para siempre.

No soy lectora de chick lit. La verdad es que hasta ahora, todo lo que he leído de este género, que no ha sido mucho, no me ha gustado y más de un libro me ha parecido una soberana estupidez, pero esta novela, aun sabiendo que pertenecía a este género, he querido leerla y estoy encantada de haberlo hecho. Ahora es cuando comprendo a las defensoras del chick lit inglés alabar las peculiaridades de este tipo de literatura. Y es que novelas como esta, con trasfondo, con trama, sustancia, personajes trabajados y buena escritura, yo las leería encantada de vez en cuando.

Es este un libro divertido y conmovedor que encierra entre sus páginas, además, el drama y la sensibilidad que contiene la ópera. Cuando acaba, cuando cae el telón, sientes que has disfrutado de una historia diferente, pero que en este caso, además, ha venido acompañada de una banda sonora magnífica. Me ha encantado esta novela.

NOTA: Los personajes, al final del libro, tienen que representar La Bohème, una ópera que he visto tres veces, que fue la primera ópera a la que asistí y que quizá por eso la adoro, así que no voy a contaros cómo hemos vivido mi imaginación y yo la última escena: los pelos como escarpias.


 

jueves, 26 de febrero de 2015

Tantas razones para decirte que no, de Sara Tessa

Mis razones para decirte que no: Supe que eras peligroso desde el primer momento en que te vi. Eres un rico y fascinante ejecutivo con gustos sexuales extremos. Eres ambiguo y reacio a embarcarte en cualquier relación sentimental. Sé que va a ser otra historia fallida. 
Mis razones para decirte que sí: A pesar de mí misma, despiertas sensaciones y emociones a las que querría oponerme con todas mis fuerzas. El sexo es increíble, y a la vez turbador; me llevas a límites que nunca pensé que traspasaría. Se ha desatado entre nosotros una pasión incontrolable... y no sabemos a dónde nos arrastrará.

Opinión:

Tantas razones para decirte que no es una de esas obras que dudo pueda dejar indiferente a nadie. Sus protagonistas arrastran un pasado sentimental duro, complejo y ciertamente dramático. El de Sophie se nos muestra al comienzo de la novela, de hecho la trama arranca cuando la joven ha decidido dar carpetazo a la última relación amorosa virulenta que le ha tocado sufrir y regresa a Nueva York, donde pretende volver a tomar las riendas de su vida. Reanudar sus estudios universitarios, mientras trabaja y vive en una habitación del negocio de su hermano, será el primer paso hacia su nueva vida. 

Sophie es la encargada de controlar las entradas y salidas de los coches en el parking-garaje de su hermano y será allí donde conozca al ejecutivo Adam Scott que, como no podía ser de otro modo, le resulta tan intrigante como atractivo.

A sus ojos el señor Scott se revela metódico y frío pero también misterioso e intensamente sensual. Es un hombre con éxito, seguro de sí mismo y ciertamente peligroso, pero Sophie se siente irremisiblemente atraída por él. Tanto, que a pesar de su pasado y de todos sus intentos por mantener las distancias, le resulta imposible resistirse, cede a la tentación, y se acuesta con él. 

A partir de ese punto arranca la narración de una historia compleja, con encuentros sexuales de escabrosa catadura y con revelaciones impactantes, algunas realmente amargas. Pero por muy dramático que la autora me haya presentado el pasado de Adam Scott, y que Sophie afirme estar enamorada. Por mucho que ahora parece que se ha puesto de moda las prácticas sexuales sadomasoquistas como si fueran lo más de lo más, y que se me intente convencer de que el protagonista está sufriendo un calvario por ser cómo es. Por mucho que se me diga que lo último que quiere Adam es hacer sufrir a Sophie y que acaba enamorado de ella hasta las trancas. Y que hay muchas clases de amor. Y que esto es lo que buscan las lectoras. Y que… Lo siento, pero si se anda buscando una novela romántica esta no lo es; solo el comienzo y el final de esta obra corresponden a una historia de amor. De hecho, en mi modesta opinión, sus protagonistas lo que están viviendo es una relación tormentosa y tóxica, con una buena cantidad de encuentros sexuales. Dicen que “hay amores que matan” y la relación de sus protagonistas va más bien por esos derroteros. El título me parece de lo más acertado. Atracción sexual primitiva la hay y habrá parejas que se mantengan gracias a ella, pero amar a alguien es otra cosa bien distinta. Y el que no conozca la diferencia a mi entender tiene un serio problema.

Resumiendo: “Tantas razones para decirte que no” no es una novela romántica, por mucho que su comienzo y su final lo sean. Lo que no quita que sea una obra intensa, erótica, que sacude y perturba, basada en una relación de pareja.

La crítica del libro acaba aquí, no obstante, y por aclarar términos puesto que esto es un blog de novela romántica, hacemos la siguiente anotación para quien le pueda interesar:

Este libro dista mucho de ser novela romántica aunque quiera parecerlo. 

Spoiler

Por poner dos ejemplos:

Tantas veces como rompen, tantas como él busca la compañía de sus prostitutas
Hay escenas sexuales fuertes (incluido un trio con otra mujer, aunque él no la toca) pero una de esas escenas más que fuerte es, a mí modesto entender, una agresión brutal. Y lo opino yo y hasta el protagonista masculino, fíjate tú cómo será.

Fin del Spoiler
.
Cualquiera puede escribir lo que le dé la gana. Y cualquier persona mayor de edad puede leer lo que le apetezca. Pero en este tipo de libros lo que se nos está vendiendo como amor, en realidad son relaciones tormentosas, agresivas y obsesivas donde la mujer, una vez más, se convierte en ese ser absurdo que consiente cualquier maltrato con la pobre excusa de que ama a ese hombre con toda su alma. Que no, que eso no es amor. Y me encabrona sobremanera que me lo vendan como si lo fuera, pero aún más me aterroriza la influencia que pueda tener en alguien que sea demasiado joven y vulnerable.

 

domingo, 22 de febrero de 2015

Mascarada a la luz de la luna - Jude Deveraux

Libro 3º de la trilogía ambientada pueblo de Edilean (Virginia).

Hacía siglos que no leía a Jude Deveraux, pero leí el primer libro de esta trilogía y me apeteció el segundo, así que lo leí y estaba como loca esperando el tercero. No es que sean la octava maravilla del mundo, pero es novela romántica de la de toda la vida y esa es la que yo leo. Así que tan contentita me fui a por este tercero.

Sophie Kincaid ha pedido ayuda a su amiga Kim para poder abandonar su pueblo y refugiarse durante una temporada lejos de todo y de todos los que la conocen. Se supone que el lugar donde vive su amiga y donde le ha ofrecido trabajo y alojamiento, es la quintaesencia de los bellos sitios y la gente fantástica, sin embargo, lo primero que le sucede cuando aún no ha llegado ni siquiera a las lindes del pueblo, es que un desaprensivo con un deportivo casi la arrolla. Quien conduce el vehículo no es otro que el doctor Reede Aldredge y ni siquiera se entera de que casi se la lleva por delante. Cuando la chica llega al pueblo y se encuentra con él, se esfuerza en dejar bien claro delante de todo el mundo lo que piensa del doctor y de paso le da un buen escarmiento. Los habitantes del pueblo que están un poquito hasta el moño del mal carácter y humor del médico, se ponen de parte de la chica. Pero cuando Reede, que es el hermano de Kim, se entera de que el trabajo que esta le ha ofrecido a su amiga es con él y el pueblo ve que esa chica tan dulce puede hacer que el doctor cambie, todos se confabulan para que Sophie no se entere de que quien casi se la carga es el médico para el que va a trabajar.

En las primeras páginas de la novela, quizá el primer cuarto de libro, la relación entre la pareja es por teléfono, a base de mensajitos y en una fiesta de disfraces... y así es como se solventa el hecho de que la chica no sepa quién es él. Durante este tiempo en el que ambos se van conociendo e incluso viven una aventura la mar de rocambolesca y muy poco realista o creíble, la verdad es que estaba disfrutando de la novela, pero en un momento determinado, a la autora se le debieron cruzar los cables o yo qué sé lo que estaba pensando. Lo cierto es que se dedicó a divagar y a contarnos la vida y milagros de todos los habitantes del pueblo, y por si estos no fueran suficientes, empezaron a aparecer personajes: su antiguo novio, el padre del susodicho, una chica que busca empleo, una señora para hacer de cajera, un viejo que hace figuras de arcilla... ¡y la madre que parió a Panete!, y todos, de una u otra forma, se acoplaron a la historia.

La verdad es que llegado a este punto, y aunque los protas pululaban por allí, yo ya no sabía qué rayos me interesaba más, si las cuitas y circunstancias de los habitantes de Edilean o cómo demonios iba a terminar el romance porque, todo sea dicho de paso, el cortejo y el amor no iban... o iban muy flojitos y aguados. Pocas cosas pasan entre ellos, no se ve ni la química ni la física ni na de na, pero es que además, tampoco a sus propias historias personales les ves el futuro. Y a todo esto los habitantes del pueblo sin parar de entrometerse en la vida de la pareja y manipular todo lo que pueden: «que no pierdas a la chica, que es estupenda», «que el doctor es un amor, de verdad». Qué asco de pueblo, ni loca me voy a vivir allí, ¡panda de cotillas! Eso sí, bienintencionados todos, sólo faltaba.

En fin, que al final son felices y comen perdices, eso sí, de la manera más rara que me podía imaginar. Casi parece que la autora se ha liado (o lo ha liado) ella sola tanto, que después de cuatrocientas páginas ha tenido que tirar por la calle de en medio y poner punto y final. A mí me ha desilusionado un montón porque ha dejado hasta cosas sin respuesta o confusas, y aunque tampoco es que fueran importantes (puedo vivir sin saber esas chorraditas), si las metió en la historia, ¿por qué narices no las solucionó?

Por otra parte, ¿a santo de qué tanto misterio en los libros anteriores con la desaparición de la tercera amiga, dónde estaría y qué sería de ella? Parecía que nos esperaba una historia que nos iba a emocionar o sorprender al menos y... bah, no vale un pimiento, no es nada del otro mundo. Y las dos amigas ni siquiera hacen acto de presencia en esta última entrega, ¡ni por teléfono siquiera!

Sinceramente, este cierre de la trilogía es totalmente prescindible.

 

viernes, 20 de febrero de 2015

Si te quedas en Escocia, de Olivia Ardey


Carol Coleman se juega su trabajo si no es capaz de hacerse, en la subasta a la que tiene que asistir, con una pieza de arte que codicia un cliente de la galería de arte para la que trabaja.

Lord James MacLeod va a asistir a la misma subasta y para pujar por la misma pieza, pero en su caso es porque el deseado objeto forma parte del legado familiar y tiene un importante valor sentimental.

Unos días antes de que se celebre la licitación, Carol y James coinciden en un vuelo transoceánico. James sabe quién es ella, e incluso conoce muchas cosas de su vida, pero ella no sólo no sabe nada de él sino que ignora los motivos que mueven a James a acercarse a ella.

La fuerte atracción entre los dos, sin embargo, no es algo que James tuviera planeado, no obstante, está dispuesto a hacer frente a ello, a luchar por esa mujer que tan hondo le ha calado y a atenerse a las consecuencias derivadas de su engaño.

Carol, por su parte, lleva años luchando con unos sentimientos encontrados que se remontan a su más tierna niñez. Todo ello ha condicionado su carácter y su manera de encarar sus logros personales y profesionales. Es sincera y honesta y James le importa lo suficiente como para plantearse incluso perder en la subasta frente a él.

A la historia de Carol y James debemos sumar, como siempre que leemos un libro de Olivia Ardey, unos personajes secundarios la mar de variopintos que con sus idas y venidas alrededor de los protagonistas, nos van relatando también sus circunstancias y aventuras personales, algo que colorea y, supuestamente, ayuda a completar la novela.

Pero en «Si te quedas en Escocia» hay, además de la historia de amor de James y Carol, un hilo conductor sobre el que se asienta toda la novela que es, ni más ni menos, que los acontecimientos acaecidos en las trincheras de la Navidad de 1914 y las posteriores consecuencias devenidas de aquello. Y esto, contado a poquitos a lo largo del libro, junto con la parte sesuda y de documentación que ha hecho la autora, es lo que más me ha gustado y emocionado de todo el libro. Y, por supuesto también, la escritura de la autora y su manera de narrar y contar que, desde su primera obra publicada, ya dije que me entusiasma.

Es esta una novela en apariencia sencilla, con un romance repleto de atracción, química y deseo, salpicado de broncas, mentiras, malentendidos, encuentros y desencuentros y bonitos momentos románticos y tiernos.

La ambientación está cuidada, mimada y contada con la suficiente inteligencia como para hacerte ver el entorno y situarte a la perfección, pero sin abrumar ni agobiar con datos excesivos.

Tiene golpes de risa, la mayoría de las veces ofrecidos por el elenco de secundarios. Y son los secundarios, sus modos y su jerga, precisamente, los que en esta novela en concreto —porque en otras de esta autora siempre me aportan un plus— no han terminado de convencerme porque algunos de ellos me han parecido un tanto «chonis» o «spanish chick-lit», y lejos de aportarme las gracias y la tibieza o excelente contribución que siempre espero de ellos para redondear el libro, esta vez me han descolocado porque no me pegaba ni con la manera de escribir de la autora, ni con la calidez de la historia. Estoy segura de que esto va a ser sólo cosa mía, pero aún así, no podía dejar de decirlo.

Pero independientemente de los secundarios y de su papel, «Si te quedas en Escocia», como no podía ser de otra forma tratándose de un libro de una de mis autoras favoritas de la novela romántica española, me ha gustado mucho y me lo he pasado genial leyendo el romance y las aventuras y desventuras de Carol y James, paseando por Londres y Escocia y disfrutando de la buena y amena narración de Olivia Ardey.


 

domingo, 15 de febrero de 2015

Cómo seducir a un millonario, de Megan Mulry

Lady Abihail Heyworth no es para nada la típica heredera de la alta sociedad londinense. Ella prefiere dedicarse a ayudar a quienes más lo necesitan en lugar de alternar con la élite del mundo al que pertenece; de hecho, una buena parte de los últimos años se la ha pasado en el tercer mundo haciendo labores de voluntariado.

Después de poner punto y final a una larga relación con Tully, lleva una temporada en la que no para de pensar en el guapísimo empresario del mundo de la alta costura Eliot Cranbrook. En realidad, para todos e incluso para ellos mismos, son solo buenos amigos, pero ella siente que sus sentimientos empiezan a resultar demasiado románticos. Y no sólo eso, es que nota como cada célula de su cuerpo exige la atención personalizada y los cuidados amorosos de Eliot. Así que aprovechando que están en una playa paradisíaca debido a que es allí donde se acaba de celebrar la boda de su hermano, está dispuesta a solicitarle un beso... y lo que surja.

Eliot Cranbrook es un agresivo, exitoso y astuto hombre de negocios, dotado de una impecable e imponente presencia y un carisma y una personalidad arrolladora. Aunque pareciera que sus numerosos logros empresariales y sus frívolas relaciones con mujeres bandera son lo único que le importa, en su fuero interno sueña con una sincera y profunda relación amorosa como la que tienen sus padres. Desde el momento en el que Abigail ha entrado en su vida, Eliot no ha podido evitar sucumbir a ella. Sin embargo, conoce las circunstancias de la joven y es consciente de que deberá concederle tiempo, mostrarle el camino y esperara que sea ella quien comprenda lo que hay entre ellos y decida.

Ya desde el primer libro de la serie quedé prendada de esta autora. Esperaba con impaciencia la historia de Abigail porque desde que hizo su aparición me tenía intrigadísima. Cuando ya en libro anterior (en el orden que nos los han publicado aquí, porque en la realidad este es el cuarto y el último) se empezó a vislumbrar la feliz camaradería que existía entre Eliot y ella, estaba desesperada por leer su historia. Bueno, pues, no me ha defraudado para nada.

Para quienes no conozcan aún las características de la serie, voy a hacer un pequeño resumen: todos sus personajes pertenecen al mundo de la nobleza y/o a las altas esferas empresariales. La ambientación, como es obvio, se mueve en una órbita de hoteles y coches de superlujo, casas y mansiones soberbias, aviones privados e incluso castillos. Londres, Nueva York, Ginebra, París y Milán, entre otros, son los lugares en los que se desarrollan las novelas. Por supuesto trajes, zapatos y vestidos de ensueño, y en este libro concretamente, una impresionante lencería. Todo ello aderezado con abrasadoras escenas de amor y sexo escritas sin cursilería pero para nada obscenas.

Ahora que estamos situados podemos hablar un poco de la trama de esta novela. La verdad es que tampoco merece la pena contar mucho porque no estamos hablando de una historia trascendental, así que tan solo decir que Abigail es una muchacha diferente, que no encaja mucho en lo que se espera de una mujer de su condición social, un poco hippie, rebelde, sensible, desprendida, generosa y emocionalmente insegura. Su pasado amoroso marca en cierta forma su relación... y no es, precisamente, por con quien mantuvo un romance. En cuanto Eliot, es el típico protagonista divino de la muerte, que ama a la protagonista por encima de la luna y no tiene ningún reparo en confesárselo. Lo tiene todo para enamorar a la lectora del género: un físico que quita el hipo, cultura, conversación, ternura, sentido del humor, paciencia, intuición, es cariñoso, tiene cantidades ingentes de dinero... y mejor no hablar del tema "cama" no vaya a ser que nos suba la fiebre. ¡Este sí que es el hombre perfecto!

En esta novela volvemos a ver a los protagonistas de los libros anteriores, de hecho hay muchas escenas con ellos. También hace su aparición la madre de los cuatro hermanos que, por cierto, ha pegado un cambiazo que cuesta reconocerla. La autora, desde luego, nos da argumentos para explicar la transformación. Bueeeno, a mí tampoco es que me haya convencido mucho, aunque siendo un personaje secundario, no es que tenga mucha importancia.

El desenlace me ha resultado un poco largo debido a la escena innecesaria, desde mi punto de vista, que ha inventado la autora. Está claro que ha querido cerrar la historia de amor de la pareja y de paso cerrar la serie, pero a mí la clausura de la serie me ha sobrado por completo, porque ensombrece, en cierto modo, la historia de los verdaderos protagonistas. Bien es verdad que el final-final es de ellos, pero a mí me aguado un poco la historia.

Lo que más me atrae de Megan Mulry es su magnífica escritura. Me parecen fantásticos sus ágiles, frescos y divertidos diálogos; sus personajes, en general, están muy bien desarrollados; me gusta mucho la ambientación que, como ya he dicho en otras ocasiones, las historias de esta serie vienen a ser una versión moderna de la romántica de Regencia. Y para redondear unas lecturas ligeras y entretenidísimas, siempre, siempre nos regala un romance lleno de tensión sexual y emocional, muy sexy, picante, tórrido y muy romántico al mismo tiempo. Por cierto, de todas las historias de la serie, esta se lleva la palma en cuanto sexo fuertecito.

Recomiendo este libro y en general toda la serie porque me parece diferente, divertida, inteligente y refrescante.

 

martes, 10 de febrero de 2015

Alma vikinga, de Nieves Hidalgo

Ishkar, primogénito de Vadin y elegido por Odín cuando era un niño, llega a las costas inglesas con una importante comitiva. Por primera vez no vienen a arrasarlos pueblos ni al pillaje. En esta misión su objetivo es forjar lazos comerciales e intercambiar lo mejor de sus culturas. Pero primero tendrán que conseguir que los ingleses los crean, sobre todo porque su hermano menor, Erik, fue enviado como avanzadilla y él sí estaba sediento de sangre.

Al llegar, Ishkar es testigo del carácter guerrero de su hermano; los pueblos asolados y como han seguido el camino de invasores anteriores, apelando a una antigua y sanguinaria tradición. Ishkar hace valer su liderazgo y somete a su hermano, aunque la belicosidad de Erik es palpable.

Sayka de Barsmont no va a permitir que una horda de salvajes arrasen la casa de su padre. Ella, junto con Nail, su cuñado y Seldorf, guerrero bajo órdenes del padre de Sayka, Zollak, lideran una comitiva que intentará hacer frente a los vikingos. Sayka se ha ganado el respeto de los guerreros y nadie duda en seguir sus órdenes. Ella ha tomado el lugar que en el futuro le corresponderá a su hermano pequeño, Seynne. La confrontación está cerca, el desfiladero es el mejor lugar para sorprender a los invasores, pero Ishkar, demostrando ser un buen estratega, los sorprenderá y la lucha llegará antes de lo esperado.

Sayka no duda en buscar al líder del grupo. Ishkar, sorprendido por ese jovencito decide dejarle luchar un poco más con él. Se está divirtiendo con el arrojo del muchacho, hasta que su casco vuela por los aires y descubre que es una mujer. Sayka no dudará en aprovechar esa momentánea ventaja y tratará de matarlo con su espada.

Zollak, sabio y consciente de su inferioridad, pacta con los vikingos. A partir de ese momento ambas comunidades deben intentar convivir. Pero más de un obstáculo y más de un enemigo intentará impedir que la armonía se instale en Moora.

Cómo definir la relación entre Ishkar y Sayka, es explosiva, tensa, una lucha de voluntades y con unos cuantos prejuicios que ambos tendrán que superar. Sayka comprobará que Ishkar, además de ser un gigantón rubio y apuesto que gruñe más que muerde, también es justo y con un lado más amable que sorprenderá a Sayka. La joven, por el contrario, es tan belicosa como Ishkar, decidida, valiente y dispuesta a defender a su pueblo, aunque ese rubio danés la traiga por la calle de la amargura. Como siempre, los enfrentamientos verbales entre ambos son divertidísimos y con un punto picante que hace que desee leer un diálogo tras otro. Vemos cómo la historia de amor se va fraguando poco a poco, el odio se va convirtiendo en respeto y admiración y éste en pasión y amor.

Como personajes secundarios hay que mencionar a Goonan, el mentor y fiel protector de Ishkar, solo con su mirada es capaz de acobardar a más de un guerrero, pero también es el que mejor conoce a Ishkar y siempre le dice lo que piensa. Erik y Brunilda son dos adversarios que están a la altura de esta estupenda novela. Cada uno con una maldad y un odio diferente, qué mal me lo han hecho pasar en algún momento, qué nervios. No puedo dejar de mencionar el final muy original que me ha sorprendido y ha conseguido que acabe la novela con una sonrisa y con ganas de leer más de vikingos.

Si todas las novelas que guarda Nieves en el cajón son tan buenas, entretenidas y pasionales como esta, ya está tardando en desempolvar alguna más.

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domingo, 8 de febrero de 2015

La caída de un libertino, de Raine Miller

A Jeremy Greymont le gusta disfrutar sin preocupaciones con mujeres anónimas que no significan nada para él. Pero tras una existencia jalonada de cortesanas y buen whisky escocés se le ha acabado el tiempo. Su abuelo le ha lanzado un ultimátum: debe casarse y concebir un heredero lo antes posible. La encantadora Georgina Russell parece la respuesta perfecta a su problema. Le intriga y atrae como ninguna otra mujer hasta ese momento y por ella se siente dispuesto a renunciar a los juegos sexuales que tanto le gustan. Sin embargo, Georgina fue víctima en el pasado de un brutal asalto que la ha dejado marcada psicológicamente. Algo que él no sospecha y contra lo que tendrá que luchar con todas sus fuerzas, en especial si quiere conseguir que sea ella la que ponga fin a su eterna soltería.


La caída de un libertino es una novela romántica histórica ambientada en la Inglaterra de 1837. Su protagonista Jeremy Greymont se nos presenta como el arquetipo de noble disoluto que lleva años esquivando sus responsabilidades, sin embargo, a sus treinta años, Jeremy es consciente que no puede seguir retrasando el momento de casarse. Y de buena gana lo haría solo por dar esa alegría a sus abuelos. El problema radica en que no conoce, ni cree que haya nacido mujer, que no le aburra mortalmente.

Jeremy es hombre de gran apetito sexual acostumbrado a procurarse placer siempre que se lo pida el cuerpo. Con todo, no está nunca dispuesto a repetir copula con la misma hembra pues, desgraciadamente, ninguna ha captado su interés el tiempo suficiente como para desear repetir esa experiencia. Y si este hecho se produce con las cortesanas, mujeres que viven de ganarse el favor de los hombres, ¿dónde podrí a encontrar una fémina virgen y con el pedigrí necesario, que no acabe por hastiarle hasta el infinito, para casarse con ella?

La contestación a esta pregunta parece que está más cerca de lo que creía pues su amigo Tom Russell le recuerda, que él tiene una hermana que bien podría ser la esposa que busca. Jeremy recuerda a la pequeña Georgina y está seguro de que, tras los años transcurridos desde su última visita, se habrá convertido en una bella mujer. Así pues, después de reflexionar sobre el tema durante una partida de cartas, decide aceptar la invitación de Tom; quizá Georgina Russell sea la respuesta a sus plegarias.

Georgina es una joven y bella dama que ha sobrevivido a una experiencia traumática, sin embargo su progenitor está más preocupado por la reputación de la familia que por su sufrimiento o las secuelas que padece. Es por esto por lo que, sabiendo que uno de sus viejos amigos está dispuesto a contraer matrimonio con ella, hace todo lo que está en su mano para que ese compromiso se lleve a cabo. Poco importa la avanzada edad, el carácter del pretendiente o la negativa de Georgina, su prioridad máxima es evitar el escándalo casando a su hija lo antes posible. La llegada de Jeremy Greymont no cambia nada, aunque el ambiente se llena de tensión. La lucha de voluntades entre los dos caballeros es patente y acabará por desembocar en una escena donde se descubra la fea realidad de Georgina.

Esta es una novela cargada de emociones que parece sorprender tanto a lectores como a sus propios protagonistas. El noble galán que solo deseaba sexo rápido y duro se convertirá en un hombre de infinita paciencia, dulce y entrañable, profunda e irremisiblemente enamorado. Y la bella joven, desconfiada, temerosa y emocionalmente rota aprenderá a confiar de nuevo y a superar sus traumas apoyándose en el amor que siente. Lo cierto es que, como no podía ser de otro modo, Georgina y Jeremy se enamoran aun sin pretenderlo.

La caída de un libertino es una historia de amor bonita e intensa donde su crápula protagonista acabará perdidamente enamorado, lo que no significa que por ello este lobo se vuelva cordero; de hecho me lo he pasado en grande viendo cómo, mientras que Georgina elogiaba la delicadeza con la que la trataba, el “noble” de Jeremy andaba enfrascado en las fantasías eróticas que le gustaría llevar a cabo con ella. 
Esta es una obra con un punto picante, entretenida, y con lo mejor de las novelas de época. Contiene drama, erotismo, su pequeña dosis de intriga, alguna sorpresa y mucho, mucho amor ¿qué mejor forma podemos tener para pasar una tarde de gélido invierno?

 

viernes, 6 de febrero de 2015

Toda una vida, de Ana F. Malory

No te pierdas la romántica historia de amor protagonizada por la entrañable Amelia de «A un beso del pasado».
Ni el tiempo ni la distancia han logrado enfriar los sentimientos que Amelia alberga en su corazón desde niña y mucho menos el deseo de convertirse en la esposa de Charles Compton.
Viajar a Londres y reencontrarse con el que fuera su compañero de juegos en la infancia, no hace más que reafirmar su amor. Por encima de todo, Amelia desea convertirse en la señora Compton.
Solo existe un pequeño inconveniente: él la ve como a una hermana. ¿Conseguirá Amelia hacer realidad el sueño de toda una vida?

La pequeña Amelia tiene clarísimo quién será su marido en cuanto tenga edad suficiente para contraer matrimonio: Charles Compton, su guapo y apuesto vecino. Claro que, de momento, ella se cuida muy mucho de compartir con nadie sus propósitos de futuro, y mucho menos, con el chico de sus sueños. Así que Amelia, hoy por hoy, disfruta de sus charlas con él y de su cercanía.

A Charles le hace mucha gracia su pecosa vecinita a quien, lejos de ver como un incordio que le sigue a todas partes, trata como si fuera su pequeña hermanita.

Las circunstancias de Charles cambian en un momento determinado y junto a su familia tiene que trasladarse a Londres. Mientras pasea despidiéndose del lugar por la arboleda que circunda su finca y a orillas de la laguna en la que tanto él como Amelia acostumbran a darse más de un chapuzón, escucha un chapoteo en el agua y descubre a la pequeña. Aprovecha entonces la ocasión para hablarle a la niña de su pronta partida, pero viendo su desesperación, promete que la escribirá a menudo.

Han pasado los años y la pequeña Amelia es ahora una preciosa muchacha a punto de ser presentada en sociedad. Sus sueños de convertirse en la señora Compton siguen intactos: ni un solo día de su vida ha dejado de desear otra cosa. Sin embargo, hace ya cinco largos años que no ha vuelto a saber de Charles...

Como a muchas otras lectoras, Amelia Compton me enamoró en "A un beso del pasado", así que el hecho de que su autora haya retrocedido en el tiempo para contarnos su historia de amor y presentarnos en sus años mozos a la que fuera una extraordinaria mujer de adulta, me ha encantado.

La autora no se ha entretenido en inventar una trama o distintas subtramas para redondear (o tratar de redondear) la historia y hacerla más larga y retorcida por aquello de escribir un libro "gordito". No. Ella nos ha dado, exactamente, lo que muchas pedimos: la historia de Amelia. Así que es esta, por tanto, una novela corta, tierna y muy romántica. Con una prosa amena y muy cuidada (Ana F. Malory cada vez escribe mejor y más bonito) ha ido al grano y nos ha contado cómo los dulces y tenaces sueños de una niña se cumplen y se convierten en la emocionada historia de amor de una mujer.

Y si lo que su autora pretendía era hacernos soñar un ratito, cogernos un pellizquito en el corazón y dejarnos con una sonrisa feliz en la cara al terminar su lectura, conmigo lo ha conseguido. Es una historia de amor muy linda.


 

miércoles, 4 de febrero de 2015

Blackmoore, de Julianne Donaldson

A sus diecisiete años, Kate Worthington es una chica soltera que vive en la Inglaterra de 1820 y a pesar de los planes de su madre, ella ha decidido que jamás se casará. Sin embargo, en el mundo en el que vive, la mayor parte de su vida no la decide ella y a pesar de todo, hay dos cosas que anhela más que nada en el mundo: visitar Blackmoore y viajar a la India con su tía Charlotte para dejar atrás un hogar y una familia que aborrece.

Sus vecinos y amigos, Henry y Sylvia, visitan todos los años durante un mes Blackmoore, la casa de la familia al norte de Inglaterra, situada entre los páramos y el borde del acantilado. Kate tiene la casa idealizada y a pesar de los muchos ruegos año tan tras año, no consigue que la señora Delafield la invite. Siendo adolescentes, Henry le hace la solemne promesa de que algún día la conocerá.

Ese día ha llegado y su intención es marcharse con su tía a la India una vez que finalice su estancia en Blackmoore, pero su pérfida madre tiene otros planes para ella y la obliga a pactar un trato vil: solo podrá realizar su viaje si antes rechaza tres proposiciones de matrimonio. Dispuesta a todo con tal de echar a volar y ser la dueña de su propia vida, Kate acepta, sin ser consciente de cuánto y lo que va a tener que hacer para conseguir lo que quiere en la vida.

Lograr tres propuestas de matrimonio en tan poco tiempo no es tan fácil y además su estancia en la antigua y señorial mansión tampoco está resultando ser lo que siempre soñó, así que no le queda más remedio que solicitar la ayuda de Henry, su querido y adorado amigo, aunque eso suponga hacer sufrir a sus jóvenes y enamorados corazones.

Tengo que decir que ya me pasó con Edenbrooke y con Blackmoore me ha pasado lo mismo: lo empecé y lo terminé en el mismo día, porque una vez que me sumergí en la envolvente y fantástica escritura de la autora, fui incapaz de dejar la novela hasta acabarla. Qué maravilla, qué bien escribe esta mujer. Qué manera de hacerte visualizar y sentir el entorno que describe. Creo que, independientemente de si te gustan o no las historias que cuenta, lejos de si es fiel al periodo de la Historia que retrata o de lo precisos o no que son sus estudios con respecto a los temas que toca, a Julianne Donaldson hay que concederle el mérito que tiene su cuidada y fluida escritura, así como la habilidad de narrar manteniendo constante la atención del lector.

No sé por qué, pero he leído toda la novela habiéndose formado en mi mente una imagen brumosa por la que ha transcurrido toda la historia de Kate y Henry. Supongo que será la pluma de la autora la que ha entresacado de mi memoria imágenes, no de los libros, sino de las películas en blanco y negro tales como Rebeca o Cumbres borrascosas. He intentado sacudírmelas y sustituirlas por lo que acontecía en la novela, pero esos escenarios nebulosos y oscuros decidieron quedarse ahí y ser el telón de fondo de Blackmoore. Así que siempre que recuerde este libro lo haré con un deje de melancolía y tristeza, a pesar de su, desde luego, final feliz.

Centrándome en la trama, contaré que la autora nos presenta una protagonista que sueña con volar y ser independiente. Ella ha tomado una decisión, quizá obligada por las circunstancias, sí, pero su disposición es firme, y todo su afán es poderla llevar a cabo. La novela está contada desde el punto de vista de ella, esto es, en primera persona, por lo que en determinados momentos incluso puede resultar un tanto agobiante su angustia y sentir equivocadas sus reacciones.

El protagonista masculino es absolutamente adorable. Punto. Es que no se puede decir más ni de otra manera: Henry es un auténtico amor. Pero claro, es que quien nos lo presenta es Kate y ella nos habla de él, de los años de su vida a su lado desde sus idolatrados y enamorados ojos.

La novela está contada intercalando diferentes escenas retrospectivas, por lo que tenemos la oportunidad de ver y sentir la historia de Kate y Henry de ayer y de hoy, con lo cual nos hacernos una composición de lugar con facilidad.

Algo que me ha entusiasmado, seguramente porque en mi «fondo de armario infantil de lectora» guardo muchos libros de misterio y aventuras, es toda la parte relativa a pasadizos secretos, playas nocturnas, habitaciones cerradas, corrientes de aire, fantasmas, leyendas, crujidos y sonidos de voces que no se sabe de dónde salen.

Tal vez lo que menos me ha gustado han sido los personajes «malos» quizá por lo exagerados que me han resultado. Esas familias de los protagonistas tan, tan excesivas, tan malas de novela, no han terminado de parecerme creíbles e incluso me ha parecido que desentonaban con lo impecable que es, en general, todo cuanto compone la historia.

El final, sobre todo por la cantidad de páginas que tiene la novela, me ha parecido un tanto precipitado o no muy bien requeteatado. A lo mejor la culpa es mía porque no he entendido la frase con la que dice... No, no voy a hacer spoiler porque además es que no es importante. Aunque es algo que me gustaría que me aclarara la autora. A lo mejor lo ha hecho a propósito para dejarlo a gusto del consumidor.

Cuando leí Edenbrooke, como me quedé con muchísimas ganas de leer más de la autora, me fui a ver qué se decía de este libro. En general las críticas eran excelentes, sin embargo, me llamó muchísimo la atención un comentario en el cual ponían a la autora caer de un burro porque por lo que se ve, en cuanto a la música de Mozart se refiere, no se había documentado. En fin, a mí no me ha llamado para nada la atención, quizá porque como soy profana en ese tema, no me he enterado de nada. Lo que sí sé es que a veces a las consumidoras de novela romántica «se nos va la pinza» intentando demostrar nuestra sapiencia en cosas que siendo secundarias o meros adornos en la historia, no sé yo si tienen tanta importancia.

Lo que me ha cabreado mucho, y lo digo así tal cual, es el examen al que nos somete la autora al final del libro. Eso de que nos plantee preguntas a modo de «comprensión lectora» como si estuviéramos en el cole... Me ha parecido un pelín presuntuosa la señora Donaldson.

Conclusión: desde mi humildísima opinión de lectora del género, amante de las palabras, de las historias contadas en primera persona con mimo y maestría, de las descripciones visuales y tangibles, de los míticos y oscuros escenarios y entornos, de las novelas de amor y de los dulces y emotivos finales felices creo que, en su conjunto, Backmoore contiene todo esto y por eso para mí es un libro precioso que ha conseguido incluso arrancarme un suspiro emocionado (esto es literal) cuando lo he terminado.