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viernes, 17 de abril de 2009

La decisión de Juliet de Candace Camp


Juliet Drake es una cantante y actriz de teatro que, junto al resto de la compañía en la que trabaja, viaja a Nebraska para representar una función. Pero una noche la función tiene un final totalmente inesperado cuando el dueño y actor de la compañía desaparece entre dos de los actos de la obra, marchándose de Nebraska con el dinero de la recaudación y el sueldo de los actores.
Así que, junto al resto de actores y actrices, Juliet queda atrapada en una pequeña población de granjeros.
Sin un céntimo ni familia a la que poder recurrir, se ve en la necesidad de encontrar un trabajo que le permita reunir el dinero suficiente para regresar a Chicago.

Aunque es hija y hermana de actores, Juliet sólo representa pequeños papeles en las funciones y canta en los intermedios de los actos. Pocas son sus habilidades a la hora de encontrar un trabajo.
Descartando trabajar como cantante en el Saloon de la población y rechazada en la sombrerería, sólo puede optar al puesto de ama de llaves para un hosco y solitario granjero de la región: Amos Morgan.

Amos Morgan es un granjero taciturno, silencioso y reservado. Es el dueño de una de las granjas más grandes y prósperas de la zona. Vive solo con Ethan, su hijo adolescente, y Frances, su hermana, gravemente enferma. La debilidad de ésta es tan grande que se ven en la necesidad de buscar a una mujer que le ayude con las tareas de la granja.

La misma noche en que se celebró la última función de teatro, Amos asistió a ésta y no pudo evitar quedarse prendado de la hermosa cantante. Pero muy distinto es tenerla bajo su mismo techo como ama de llaves, con lo que a regañadientes y sólo por deseo expreso de Frances la contrata.
No obstante desde el primer momento es más que evidente que la señorita Juliet Drake no tiene ni la más remota idea de la vida ni de las tareas diarias de una granja.

Con tal de lograr el trabajo para los Morgan, Juliet está dispuesta a mentir o exagerar, si es necesario, un poco sus habilidades. Enseguida queda patente que no sabe ni cocinar ni limpiar adecuadamente una casa, tal como queda al descubierto en diferentes escenas que dan pie a momentos bastante divertidos en que Juliet muestra su torpeza para desempeñar labores domésticas.
Sólo su empeño, la paciencia y bondad de Frances son su guía, ya que el irascible Amos Morgan está más que dispuesto a despacharla de vuelta a la ciudad al descubrir su engaño.
Pero el carácter huraño del granjero no logra desmoralizarla y se empeña en mostrar su valía.

Desde el primer momento Amos se quedó embelesado por la belleza de Juliet, por ello es tan reticente a contratarla. No obstante, ante el esfuerzo de la joven no puede dejar de sentir respeto y admiración por ella. A pesar de ello lucha por no demostrar su atracción por ésta. Él es un hombre de campo, grande, torpón y poco sociable; ella una hermosa dama de ciudad que, pese a lo que se especula sobre su pasado en el mundo de la farándula, demuestra poseer arraigados principios morales, además de buenos sentimientos.

Poco a poco Juliet va aprendiendo y adaptándose a la vida del campo y, sin percatarse, a enamorarse de ese tipo de vida, encariñándose con Ethan y Frances, y sintiéndose más y más atraída por Amos. Lo que pretendía fuese algo temporal, empieza a cobrar más valor para ella hasta el punto que se imagina deseando permanecer allí indefinidamente, en la granja, en Nebraska… junto a Amos…

Aunque tanto él como ella son conscientes de las diferencias que los separan, ninguno es capaz de evitar que la admiración y respeto den paso a otras emociones.
Pero en el pasado Amos sufrió un gran desengaño junto a la madre de Ethan, con lo que a lo largo de los años se ha vuelto más hosco y solitario. No confía en volver a enamorarse ni tampoco en casarse, y menos aún con alguien tan frágil y poco habituada a la dura vida de una granja como la señorita Juliet Drake.
No obstante, los hechos se precipitan de tal forma que Juliet y Amos se ven obligados a casarse. Pero bajo la aparente conveniencia de ese matrimonio se esconde mucho más.

La decisión de Juliet es una novela sencilla y humana que no narra grandes avatares ni vidas muy azarosas. Tanto Juliet como Amos son personajes cercanos que no aspiran a nada más que una vida tranquila y segura.
Amos es un hombre rudo, solitario y huraño, inacostumbrado a tratar con damas tan suaves y delicadas como Juliet. Pese a que trata de evitarlo, no puede evitar sentirse atraído por ésta.
Juliet, aunque debería temer el carácter irascible de Amos, por el contrario, acaba vislumbrando a un hombre diferente del que a primera vista parece y a enamorarse de él.
Es innegable que él puede ofrecerle una vida tranquila y segura, pero en el fondo ella desea mucho más.

Uno de los rasgos más característicos de esta novela es sin duda la llaneza y franqueza de sus protagonistas. A partir del día a día de una granja, del trabajo, el paso de las estaciones y problemas propios, asistimos al casi inapreciable enamoramiento de Juliet y Amos.
Somos testigos de gestos y miradas delatores, de pequeños detalles que, en su sencillez, desvelan los sentimientos de los protagonistas.

Hay novelas que sin tramas complejas y con pocas escenas de sexo logran envolverte en una historia de amor dulce y sin mayores pretensiones que, al llegar a la última página, te deja con una sonrisa en los labios. La decisión de Juliet, en mi opinión, es una de ellas.

Uno de los aspectos que destacaría de este libro es la gran humanidad que transmite, cómo refleja las aspiraciones y pensamientos de personas sencillas, sin dobleces ni engaños, como es el caso de Amos: un hombre con poca experiencia con las mujeres y menos con el amor, un hombre de profundos principios y valores, leal, fuerte y honrado.
Sinceramente, es un personaje de pocas palabras.
Sus gestos transmiten mucho más y Candace Camp logra con la simpleza de sus acciones que en todo momento se entiendan sus sentimientos: el modo nervioso en que gira el sombrero entre sus manos, su timidez para acercarse a Juliet, la inesperada delicadeza con que talla pequeñas figuritas de madera… y tantos detalles que te hacen comprender y conocer a este protagonista.

Siendo una novela muy humana, aborda aspectos tristes de la vida, como lo es la enfermedad incurable de Frances o los prejuicios sociales.
La decisión de Juliet es una novela sencilla, de pocas pretensiones, pero que en su honestidad refleja la vida de una región de granjeros, sin más aderezos ni añadiduras con una historia de amor dulce e inolvidable.






2 comentarios:

  1. Este es uno de esos libros en los que poco importa que no haya grandes aventuras, ni excesivas demostraciones de amor o de odio, ni estrafalarias escenas de sexo. Es una bonita y sencilla historia de amor donde lo que importan son los sentimientos y los pequeños detalles, pero muchas veces es más complicado retratar todo esto en una novela y lo que precisamente echo de menos en los libros recientemente publicados. Por eso me ha gustado tanto La decisión de Juliet, sus personajes son humanos, inseguros (sobre todo Amos), imperfectos y cercanos al fin y al cabo pero aman con devoción, y la sensación que te deja al final es tan buena que no echas de menos nada más en la historia.

    Y digo yo ¿por qué no se publicarán más libros de este estilo?

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  2. Gracias a la Decisión de Juliet, descubrí a esta autora. No pude empezar con mejor pie y después de llevar una buena cantidad de obras suyas a mis espaldas, creo es con mucho, la que más me gusta. Me pierden los hombres como Amos, aparentemente tan despegados y controlados, y sin embargo en su interior arden. Un hombre entero, serio, trabajador y responsable. Un hombre que quiere a su hermana y a su hijo, aunque no sepa de demostraciones ostentosas de amor. En cuanto a Juliet es estupenda, desde el primer momento simpaticé con ella. Esta es una de esas historias que siempre apetecen, humanas, divertidas, dramáticas y entretenidas, a mí se me pasó en un suspiro. Creo que la crítica que ha hecho Mariam es perfecta, tanto como para ponerme a bucear hasta encontrarla, me apetece releerla.

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