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miércoles, 27 de mayo de 2015

La chica de los ojos color café, de Lisa Kleypas

Junto a su hermana Sofía, Avery tiene una empresa en la que organizan bodas y todo tipo de eventos. Para llegar hasta aquí, primero ha tenido que pasar por ver como se iba al garete su prometedora carrera de diseñadora de moda y sufrir la humillación de ver cómo su novio la plantaba el día de la boda. Ha abandonado Nueva York para establecer su nuevo negocio y su residencia en Tejas, y el éxito de su trabajo y la relación con su hermanastra, a la que conoció siendo las dos adultas, son las dos únicas cosas alrededor de las que gira su vida.

Avery no quiere saber nada de novios, ni de amor, ni de hombres en general. Su padre tuvo varias parejas e hijos y tanto a ellos como a sus mujeres los terminó abandonando. El comportamiento de su progenitor con respecto a las relaciones amorosas y su plantón frente al altar, han hecho de ella una mujer incrédula con respecto al amor y al compromiso, aunque paradójicamente su oficio sea hacer un cuento de hadas del día de la boda de las parejas que contratan sus servicios.

Joe es un hombre de pelo oscuro y mirada intensa que trabaja como fotógrafo freelance y que además es miembro de la familia Travis, una de las más poderosas de Tejas. Hace años sufrió un gravísimo accidente producido por la explosión de su yate privado. A día de hoy está totalmente recuperado y a pesar de su imponente físico, sigue soltero.

Cuando Avery y Joe se conocen en una boda, la atracción en inmediata. Una cosa lleva a la otra y tras un explosivo encuentro sexual, Avery pone pies en polvorosa y no quiere saber nada más de él. Sin embargo, Joe se ha propuesto conquistarla y si de algo está sobrado es de tesón.

Bueno, decir que la sinopsis con la que nos venden el libro está mal es ya vox pópuli, así que no es cuestión de darle más cuerda al tema.

Sí voy a extenderme un poco sobre la clase de historia que cuenta la novela y las críticas tan pésimas que ha recibido este libro. Y aunque Lisa Kleypas me gusta y tengo todas y cada una de sus novelas, no sería ella una de las escritoras que citaría si me pidieran que diera el nombre de cinco de mis autoras favoritas. Sin embargo y pese a esto que digo, yo voy a romper una lanza a su favor con respecto a La chica de los ojos color café. Bueno, no sé si voy a romper la lanza del todo, pero al menos no se la voy a clavar en el ojo... o no quisiera.

Cuando empecé la novela ya había leído un buen montón de comentarios en los que ponían a caldo este libro, así que imaginad las pocas ganas con las que inicié su lectura. Quizá haya sido porque mis expectativas eran tan bajas por lo que la novela no me ha parecido tan mala. Puede que haya sido por eso, pero también pudiera ser porque de toda la serie mi favorito es Mi nombre es Liberty, y esta novela tiene un poco el estilo de aquella: la novela es Avery y por tanto es ella quien nos cuenta su historia y en ella nos habla también de todo cuanto acontece a su alrededor. No es que Joe sea solo el partenaire, es que de lo que va la novela es de la vida y milagros de ella, y él es su vida y su milagro sí, pero al final del libro. Sí asoma la patita a cada tanto, y sí está presente a lo largo de las páginas de toda la novela, pero es solo el tío bueno, un poco mandón, enamorado de sus curvas y seguro de lo que quiere, que de vez en cuando le alegra la vida, sexualmente hablando, a Avery.

La diferencia (¡inmensa!) de este libro con el de Liberty es que la primera entrega de la serie cuenta una historia compleja, profunda y primorosamente trabajada y esta última es bastante simple y anodida, pues la autora pasa de puntillas por la vida de Avery.

En El diablo tiene ojos azules, Lisa saca a relucir un tema duro y difícil de digerir y lo maneja con una maestría impecable. Otro mérito a tener en cuenta en esta novela es Hardy, un protagonista excelente que ya nos había dejado cabreadas y al mismo tiempo babeando en el libro de Liberty. Este es un libro dinámico, emotivo y fantástico que si bien es uno de mis favoritos, no supera (aunque por poco) el primer libro de la serie.

Buenas vibraciones aunque me gustó, no estuvo a la altura de las dos entregas anteriores ni en la profundidad de la historia ni en la complejidad de los personajes. Su único mérito —por supuestísimo desde mi humilde punto de vista— son las calentitas escenas con las que la autora trufa la historia de amor que vive la pareja protagonista y la amena lectura que procura la escritura de la autora.

Y comoquiera que la Kleypas tuvo la idea de dejarnos al pobre Joe en el hospital hecho un basilisco, todas le pedimos a gritos que nos escribiera su historia, y tonta de ella (desde el cariño, ¿eh?) decidió escribirla (o le obligaron a hacerlo). Y no sé yo si había perdido la voz con la que escribió los anteriores libros de la serie o es que la desgana hizo mella en ella, pero desde luego si con Buenas vibraciones ya bajó un montón de peldaños con respecto a los anteriores, este no es ni siquiera el libro de Joe Travis, porque el pobre apenas tiene un papel que deje huella alguna, con lo cual la autora patina del tirón.

Es esta una novela que nos habla de Avery y que tiene entre sus páginas una especie epílogo en el que podemos ver cómo les va la vida a los Travis, aunque, todo sea dicho de paso, tampoco es que lo que nos cuenta de ellos sea como para que nos embriaguemos de emoción. Es soso y es simple y tampoco pasa nada si no nos lo hubiera contado.

¿Por qué digo que voy a romper una lanza a favor de la autora? Pues porque a Lisa Kleypas da gusto leerla porque escribe muy bien, y porque aunque a la historia que ha escrito para Joe ni siquiera se ha molestado en crearle un argumento interesante, su libro tiene mucha más consistencia y cordura que cientos de historias que estamos hartas de leer todos los días. Y aunque solo sea por el placer de su escritura (bravo por cierto a la traducción) y por lo ameno de su narración, ya merece la pena.

Así que si comparamos este libro con cualquier otro de la propia autora, y si tenemos en cuenta que lo que estábamos esperando era la historia del último Travis, no sé si llegaría a un aprobado raspado (aunque en la serie Friday Harbor tiene libros bastante peor que este). Ahora bien, si esta novela tengo que valorarla acorde con lo que se publica y vende de romántica en el mismo mes que ha salido esta historia, hay muchas, muchas novelas (y autoras) que son bastante peores que esta... aunque por ahí se las eleva a los altares.

Así que aquí vuelvo a insistir con lo de siempre: tenemos dos varas de medir. Y estas cosas siempre me ponen de muy mal humor.

Para mí el libro no es tan malo... es solo que tendría que haber sido mucho mejor. Tendría que haberle dado a Joe una historia como mandan los cánones... una historia en la que fuera protagonista de su propio libro... una historia como la que todas esperábamos. O a lo mejor lo que tenía que haber hecho es no escribirlo.

Al final me parece que he acabado metiéndole la lanza en el ojo :(


 

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